El ruiseñor sin alas.
Shaka me cargó en sus brazos y nos dirigimos hacia el palacio del patriarca. Mientras íbamos subiendo un mal presentimiento se apodero de mi mente. "¿Nos escucharon hablar aquella vez en la bodega del estudio?", hacer suposiciones no es traición, al menos para mí no lo era, era debido al juicio del Pintor que los Santos dorados se habían reunido en la casa de Aries?. El rostro de Shaka no mostraba ninguna emoción, pero sentía su agarre tenso.
-Nina- Mi señor, ¿qué es lo que sucede? ¿por qué ha sido acusado mi maestro?
-Shaka- Fue hace unas horas que se nos ha informado, que hay pruebas de su traición, a pesar de ello, se le ha dado la oportunidad de defenderse en un juicio.
Cuando por fin llegamos al palacio del patriarca, se encontraban otros santos de oro y plata que ocupaban lugares en un salón semicircular, al fondo estaba un enorme sillón a manera de trono que estaría destinado para el patriarca y al rededor se encontraban 12 sillas para los 12 caballeros dorados, seguidos los asientos para los santos de plata y bronce. El lugar no tenía ventanas por las que entrara luz solar, era iluminada por grandes antorchas estilo medieval, las paredes eran adornadas por grandes oleos con escenas bélicas, dándole un aire terrorífico. Shaka me tomó del brazo y me dijo muy seriamente.
-Shaka- Aunque no lo apruebo se me ha ordenado traerte al juicio. Deberás ser fuerte sin importar lo que pase a partir de ahora.
Justo cuando me decía esto el gran patriarca estaba ocupando su puesto. El viejo del diamante en la cuenca ocular, ese, que era su asistente grito a los guardias que trajeran al acusado. Un grupo de unos 8 soldados rodeaban a mi maestro quien se veía extrañamente rejuvenecido, sus ojos llameaban, su cara denotaba serenidad, su paso era firme a pesar de lo encorvada de su espalda, aun portaba su ropa de viaje, unos elegantes pantalones negros con su camisa blanca y zapatos de vestir. Lo colocaron en un pequeño púlpito central el cual permaneció rodeado de los soldados. Mantenía las manos en los bolsillos como usualmente lo hacía para ocultar la molesta temblorina de sus manos.
AP- David di Salvatore, primer artista del santuario, debido a sus más de 30 años de servicio con los que nos ha deleitado con magistrales pinturas y esculturas, goza de una posición y estima alta en entre nosotros se le ha convocado ante el patriarca y la orden ateniense a comparecer. En esta ocasión se le acusa de alta traición.
Bajó los pocos escalones del nivel donde se encontraba para colocarse frente a frente a mi maestro.
-AP- Se le acusa de mentir innumerables veces a este Santuario, al gran Patriarca, injurias que ofenden directamente a Athena, deberá estar consiente que el castigo a la traición es la muerte. Sin embargo el patriarca en su inmensa misericordia le da la oportunidad de arrepentirse de sus crímenes, y nos proporciona información que ayude a derrotar a la impostora se le perdonará la vida.
-David- Hace más de treinta años que presto mi servicios a este santuario, pero hasta hace dos días pude rendir mi lealtad a Athena.
-AP- Se le acusa de reunirse con la impostora Saori Kido y revelar información confidencial. ¿cómo se declara?
-David?- Inocente. Saori Kido no es ninguna impostora.
Una oleada de murmullos se apoderaron del salón, para volverse más intensos cuando entró a la escena un hombre de unos 2 metros de altura, vestido con un pantalón y botas negras, el torso descubierto y una capucha negra que le cubría el rostro, con la mano derecha traía arrastrando un carrito con múltiples instrumentos de tortura, mazos, cadenas, látigos, cuerdas.
-AP- David, esta es tu última oportunidad para aceptar tu traición, si confiesas y proporcionas información valiosa se te perdonará la vida. ¿Te has reunido con la impostora Saori Kido?
-David- Hace dos días me dirigí a oriente para aclarar mis dudas, y tuve la oportunidad de estar en presencia de Saori Kido, una joven que emana de su interior un cosmos magnánimo que incluso yo, un simple anciano sin ningún tipo de entrenamiento pudo sentir. Su presencia y sus palabras me han convencido de que ella es la verdadera diosa Athena.
El asistente del patriarca hizo una seña al encapuchado y en ese momento el enorme hombre con un movimiento veloz que hizo una especie de silbido en el aire lanzo un latigazo que impacto contra el rostro de mi maestro, haciéndolo gritar y contraerse de dolor, la sangre le brotaba de la mejilla izquierda e inmediatamente comenzó a inflamarse y tornarse violáceo.
Mi corazón dio un salto y no pude evitar soltar un grito de horror, busque el rostro de Shaka, tal vez podríamos abogar por mi mentor, sin embargo Seguía con los ojos cerrados y el rostro inmutable.
-AP- Confiesas que le has mentido al santuario y que desde hace meses no eres tu quien realiza las obras sino tu alumna.
-David- Un maestro sabe cómo dirigir a su pupilo, mientras el objetivo sea alcanzado puede usar el pincel que decida, mi alumna es mi pincel.
-AP- Anciano insolente!
El encapuchado soltó otro latigazo esta vez sobre la Jorobada espalda, rompiendo en dos la blanca camisa que en pocos segundos quedo teñida de sangre, y dejarlo de rodillas sobre el suelo, la respiración de mi maestro se hacía cada vez más dificultosa, después de varias respiraciones profundas nuevamente se puso de pie.
- David- He tenido el honor de estar ante la presencia de la verdadera Athena, todos ustedes han sido engañados por el hombre que se encuentra al fondo de este salón .
Dijo apuntando con su temblorosa mano derecha al patriarca que se encontraba sentado e inmovil en su silla.
-David- Ese hombre, no es más que un impostor y un asesino, tuvo la osadía de intentar asesinar a Athena y nos ha engañado a todos por años.
Otro latigazo en la espalda impidió que terminara de gritar las acusaciones al patriarca. David soltó un quejido ahogado y cayó nuevamente al suelo, su camisa se encontraba destrozada dejando ver los profundos trazos que había dejado el látigo.
-AP- Son muy serias las acusaciones que levantas, David, estas injuriando al mismo representante de Athena en el santuario, por lo que tu castigo será ejemplar.
-David- En todos estos años jamás pinté un retrato de Athena, por la simple razón de que no está en esté lugar, y jamás ha estado.
El patriarca se puso de pie y se dirigió desafiante a mi maestro.
-Patriarca- El peor castigo para un ave es perder sus alas, tu atrevimiento ha provocado que pierdas las alas frente a todos nosotros. ¡Caballeros de todos los rangos y gente de este santuario!: van a presenciar el castigo de un traidor confeso, vean con sus porpios ojos lo que implica desafiarme.
A unos metros el caballero de Cáncer sonreía ampliamente y se frotaba las manos. Tenía fama de ser un asesino despiadado un sádico que disfrutaba del dolor y la tortura.
-DeathMask- ¡Esto se va a poner bueno! y creí que sería otra estúpida reunión.
Entonces otros soldados entraron con una especie de mesa bastante gastada a la que encadenaron boca abajo a mi maestro, en una posición dolorosamente incómoda para alguien con la condición de su escoliosis. Yo lloraba sin consuelo al ver como trataban tan cruelmente a mi maestro, al hombre que me enseñó todo lo que sé. No podía concebir tanta vileza contra el frágil cuerpo de un hombre anciano y enfermo que no se podía defender.
El maestro David era valiente, en sus palabras pude sentir justicia y verdad, no podía ser un traidor, Saori Kido era la verdadera Athena, no podía haber duda de eso, no entendía cómo es que los caballeros dorados no podían ver esa realidad, por que no averiguaban por su cuenta la, o ¿acaso que estaban de acuerdo con el malvado patriarca? podría entender que un maldito sádico como Death Mask estuviera enterado y ser cómplice de tales crímenes, Pero no podía aceptar que Shaka fuera parte de ello. Me habían contado que Libra y Aries estaban aliados con Saori Kido, ¿qué hacia aquí Mu presenciando esta injusticia?.
Despues de colocar en tan penosa posición a mi mentor, el viejo asistente del patriarca se acercó a él y en tono burlón le dijo:
-AP- Ahora sabrás lo que es ser un ruiseñor sin alas.
El verdugo encapuchado empuño unas pinzas parecidas a las que se usan para cortar las rosas y con ellas de un tirón le arrancó una a una las uñas de los dedos de la mano izquierda a David, quien gritaba y se retorcía del dolor, mientras el asqueroso personaje reía escandalosamente, me sentía tan ofendida e impotente con tal espectáculo. Mientras los murmullos de todos los presentes me hacían sentir mareada y fuera de la realidad, las lágrimas cegaban mis ojos, mi corazón latía lleno de furia por la impotencia de no poder evitar semejante aberración. Corrí hasta donde se encontraba Shaka y me aferre a su blanca capa.
-Nina-¡Mi señor!,¡Shaka por favor, tenemos que hacer algo!, ¡tú puedes detenerlo!¡ te lo suplico! se trata de mi maestro.
-Shaka- David es un hombre sin cosmos y sin habilidad de combate, él ha elegido morir con honor defendiendo hasta el final sus creencias, abre bien los ojos, Nina, tu maestro está librando su propia guerra santa defendiendo hasta el final a su diosa.
El infame verdugo comenzó a cortar uno de los dedos del viejo pintor con una daga arrojándolos al suelo como si se tratara de basura, mientras seguía riendo burlón y lamiendo la sangre que le escurría del arma y de sus propias manos en una especie de frenesí y excitación sexual, a pesar de no poder apreciar su rostro se notaba la mezcla de placer y furia con la que realizaba la tortura, tras una seña de aprobación del patriarca el enmascarado llevo su rostro hacia una de las encadenadas manos del prisionero, arrancándole dos dedos de una mordida, entre más gritaba y lloraba el anciano más parecía disfrutar el gigante.
-Verdugo- Ahora dime, anciano, ¿cómo piensas empuñar tu pincel? ¡Mira a tu alrededor, viejo! ¡ni en tus tiempos más gloriosos pudiste pintar semejante maravilla!
Dijo refriéndose al charco de sangre en el que se encontraban ambos. Las heridas de las amputaciones sangraban profusamente y los quejidos del viejo pintor se hacían cada vez más débiles y lastímeros. Cogió una cadena con la que enredó desde la muñeca hasta el codo derecho del acusado y comenzó a jalar ambos extremos de la cadena apretando cada vez más la extremidad, dos guardias se unieron tirando de un extremo y el malvado verdugo del otro, los gritos del pintor eran desgarradores, pronto se escuchó el crujir de los huesos rompiéndose bajo la cadena, que cada vez apretaba más hasta abrir la piel y los tejidos bajo ella, en un último tirón de ambos lados, la mano de mi maestro fue totalmente amputada, dejando salir un enorme chorro de sangre, uno de los guardias, acercó una antorcha y sin Piedad alguna quemo el muñón deteniendo el sangrado.
El odioso caballero de la cuarta casa reía entre dientes ante tan espantosa escena, el resto de los santos de oro se limitaban a mirar sin emitir ninguna palabra.
-AP- No me parece suficiente que hayas destruido sus manos, pues de tiempo atrás era conocido por todos que el anciano ya no podía pintar, la vida de este viejo decrépito es su arte, así que quiero que le saques los ojos para que jamás pueda volver a ver siquiera una pintura.
Las palabras del malvado viejo tuerto me paralizaron el alma como si me hubiese caído un balde de agua helada. No podía ser cierta tanta maldad, no querían matarlo, querían destruir su alma, sin sus manos y sin sus ojos, David estaría muerto en vida, no solamente estaban destruyendo su cuerpo, estaban destruyendo su esencia.
El enorme gigante empuño una especie de cuchillo muy fino, y se abalanzó contra David cual ave de rapiña, sosteniéndolo de los pocos cabellos que conservaba el anciano al tiempo que agitaba sus extremidades y gritaba desconsoladamente. Yo solamente me aferraba lo más posible a la capa de Shaka, y gritaba implorando piedad para mi mentor, un inesperado mareo y sensación de pérdida de la fuerza en mis piernas me hizo caer de rodillas, no podía seguir presenciando tanta crueldad. Ese hombre que se decía ser el representante de la Diosa era un demonio, la personificación de la maldad, no podía creer que existiera gente como él. Los gritos de David se convirtieron en quejidos débiles y suplicas escalofriantes. Cuando el enmascarado se alejó unos pasos de él, pude divisar el rostro ensangrentado e irreconocible del que alguna vez me hablo de la genialidad de Da Vinci.
Todo había terminado. El encapuchado se marchó con paso firme satisfecho con su trabajo, el patriarca y su asistente se retiraron puesto que tenían cosas más importantes que hacer y ordenaron llevarse al prisionero a uno de los tantos calabozos que tenían en un condenado lugar llamado Cabo Sunión.
Mientras se retiraban los presentes me lancé al centro del salón, y los soldados me impidieron el paso, Shaka se acercó y se colocó detrás mío por lo que los soldados me abrieron camino. Con los dientes rompí la parte inferior de mi vestido para hacer varias tiras largas y vendar las mutiladas extremidades del jorobado pintor, con el afán de disminuir el sangrado, hice otra más para envolver su rostro a la altura de las cuencas oculares que se encontraban vacías y sangrando a chorros. No podía pronunciar palabra ante tal horror, solo podía llorar y temblar del miedo por tanta crueldad que albergaba ese lugar.
-David- Nina, ¡eres tú! asegúrate de tener en orden la bodega de pigmentos.
Fue lo último que escuché de mi maestro, de pronto los soldados me arrebataron a mi mentor a jalones de sus cadenas, propinándole toda clase de insultos y golpes mientras se dirigían arrastrándolo al calabozo.
