Piedad.

David desapareció entre los pasillos escoltado por los guardias, Shaka me tomo el brazo ayudándome a levantarme, me aferre a él llorando desconsoladamente, y nos dirigimos hacia la salida del salón, en la puerta se encontraba Milo, y Mu de pie quienes solo me miraron con ojos tristes.

-Milo- Lo siento mucho, Nina.

Mu solamente me puso su mano en mi hombro en señal de apoyo, el Caballero de Tauro se encontraba aun sentado en una silla con la cabeza gacha entre sus manos. Shaka y yo caminamos lentamente hasta la salida del palacio y nuevamente me llevo en sus brazos hasta la casa de Virgo, era ya muy tarde alrededor de las 11 de la noche.

Laxmi estaba en el salón esperando nuestra llegada.

-Laxmi- ¡Mi niña! ¡mi niña! ¿qué fue lo que te paso?, ¡estas cubierta de sangre!, tu ropa esta rasgada, Shaka, ¿qué fue lo que le pasó a mi niña?

Me arrancó de los brazos de Shaka examinándome ansiosamente buscando alguna herida.

-Nina- Laxmi, estoy bien, pero mi maestro...

No tenía palabras para describir las brutalidades que había presenciado hacia unos instantes, por lo que explote en llanto incrementando el susto del Ama de llaves.

-Shaka- David fue acusado de traición, fue torturado frente a Nina, ha sido condenado a morir en un calabozo en Cabo Sunión.

Laxmi se llevó las manos a la cabeza, y su rostro palideció.

-Laxmi- ¡No es posible! traición... no lo hubiera imaginado de David, Nina, tranquila, querida, ¡lo que tuviste que presenciar niña mía!, ¡debes estar destrozada!

Me acompaño hasta mi habitación donde me retiro el ensangrentado vestido y me ayudo a tomar un baño, al adentrarme en la tina pude notar como el agua se iba tiñendo de un color rojizo que desprendía mi cabello, me dolía el alma de pensar lo que estaba sufriendo mi mentor, todo parecía una horrible pesadilla. En seguida me ayudo a entrar a la cama y me llevo un poco de fruta y un vaso de leche que no pude ni siquiera probar, Laxmi se quedó esa noche abrazándome como solo una madre puede consolar a su hija. El resto de esa noche no pude dormir por los horrorosas imágenes que invadían mi mente y la impotencia de no poder hacer nada por aquel que me enseñó tanto.

Cuando por fin desperté, el sol parecía bastante alto, Laxmi me había dejado otra charola con alimento para cuando despertase, en realidad no tenía apetito y la dejé intacta no podía tomar bocado alguno , me levanté de la cama en busca de Shaka, él debía de tener alguna noticia de David, por lo que camine hacia el salón donde lo encontraría meditando. Pasé frente a su dormitorio el cual tenía la puerta entreabierta, tras ella pude escuchar la voz de Laxmi muy alterada.

-Laxmi- ¿Te das cuenta de lo que puede pasar, mi señor? ¡Debiste dejarla en la Villa del Manantial cuando tuviste la oportunidad! No entiendo por qué tomas estas decisiones, ella te esta trastornando, te está nublando la razón.

Shaka notó mi presencia tras la puerta entreabierta.

-Shaka- Te has levantado ya. Ha llegado este aviso del palacio del patriarca, has sido ascendida al puesto de David, y se te solicita continuar trabajando en los murales.

-Nina- Mi señor, debo de ver a mi maestro, necesito verlo una vez más, necesito consolarlo y cuidar de él mientras aún tenga vida.

-Shaka- David es un prisionero de guerra, no tiene permitidas las visitas, y no permitiré que te pongas en riesgo.

-Nina- Te lo suplico mi señor, debo verlo una vez más.

Shaka se marchó hacia el jardín de los sales gemelos mientras alguien tocaba la puerta principal. Laxmi se apresuró a abrir la puerta. Se trataba de un muchacho de unos 17 años, aspirante a caballero quien le informo al ama de llaves que tenía la orden de ir por mí para que continuara trabajando en los lienzos.

-Laxmi- ¡Pero como se atreven! no pueden respetar el duelo de la chica! en verdad que no tienen corazón!

-Nina- Déjalo Laxmi, en seguida estaré lista para continuar trabajando en la obra de mi maestro.

Al llegar al estudio de pintura recordé las palabras de mi maestro, fui rápidamente a la bodega de pigmentos, y me puse a inventariar los tonos, cantidades, etc, todo parecía habitual, hasta que noté un estuche cilíndrico de cuero que estaba celosamente escondido entre los botes de pintura, era el mismo que llevaba mi maestro la ocasión en la que me hablo de Athena. La curiosidad me tentaba a abrirlo, sin embargo tuve que aguantarla pues seguramente debía estar muy vigilada, después de todo era la pupila del traidor. Decidí llevarlo junto al resto de materiales que llevaría al mural y continúe trabajando .Era imposible concentrarme después de los recientes acontecimientos, horribles visiones permanecían en mi mente, mi imaginación me traicionaba porque seguía escuchando las súplicas de David, así que no pude avanzar gran cosa esa tarde.

-Afrodita- Es difícil comprender la justicia cuando eres el ajusticiado.

Me dijo el caballero de piscis, mientras se acercaba sigilosamente cual serpiente asechando su presa. Su voz era grácil y cantarina, como el trino de las aves. Era un hombre alto de piel tan blanca cual porcelana, sus ojos celestes brillaban como estrellas, sus hermosas facciones andróginas parecían haber sido esculpidas por un artista divino, su cabello turquesa ondeaba como una cascada de aguas cristalinas, su belleza no parecía humana, era como un animal hermosamente dibujado. Sin duda alguna Afrodita de piscis era una de las criaturas más bellas que han pisado este mundo.

-Afrodita- Muchos eran los rumores de tu belleza, puedo notar que no te han hecho justicia.

-Nina- ¿Se le ofrece algo, señor?

-Afrodita- Pocas veces en mi vida me he conmovido, tú lo lograste desde ayer.

-Nina- Me siento halagada, pero eso no ayudó mi maestro el día de ayer, así que si me permite, tengo mucho trabajo por hacer.

Le dije en un tono sarcástico mientras tomaba nuevamente mi paleta de pinturas y un pincel para continuar en lo que estaba.

-Afrodita- ¿Te refieres a tu maestro el traidor? Nada se puede hacer ante la justicia. Sin embargo siempre fui gran admirador de su trabajo y ahora también tuyo.

-Nina- No puedo entender una justicia que pisotea con tanta crueldad al débil e indefenso.

-Afrodita- Porque tu pequeña mente y tus escasas capacidades no llegaran a entender que la justicia cambia dependiendo las situaciones, y quien tenga el poder podrá ejercer su concepto de justicia.

Le di la espalda y continúe en mi trabajo, tratando de ignorar a mi interlocutor.

-Afrodita- Sería mucho pedir que tu comprendas esos conceptos, pero no estoy aquí por eso. Te lo he dicho ya, me ha conmovido tu belleza y tu talento y es por eso que te daré un presente.

-Nina- ¿un presente?

El caballero de piscis se acercó a mí y me ofreció una rosa roja.

-Nina- le agradezco su presente, pero en verdad en este momento no estoy de humor...

-Afrodita- La rosa no es para ti, es para David, cuando estés con él entrégale esta rosa seguramente estará agradecido de tenerla.

Tomé la rosa, era un capullo semi abierto de un color carmesí brillante, un regalo muy extraño para un prisionero. Afrodita hizo una elegante reverencia y me miro por última vez con sus hermosos ojos azules y se alejó con la misma gracia de un bello animal depredador. Cuando salí de mi ensoñación me di cuenta que era de noche, debía regresar a casa, tomé el estuche de cuero con el lienzo de mi maestro y la rosa roja de Afrodita y me dirigí hacia la entrada, Shiva esperaba por mí y nos fuimos hasta el templo de Virgo. Llegando a casa Laxmi se apresuró a mi lado y me pidió que me cambiara de ropa, me tenía preparado un vestido negro muy sencillo, muy diferente a los hermosos atuendos que usaba siempre, además de una capa con capucha en el mismo color, me pidió que trenzara mi cabello. De forma que mi aspecto no llame la atención.

-Laxmi- No hay mucho tiempo para explicar, el amo nos llevará para que veas al viejo pintor, anda mi niña, tenemos que tener cuidado para que nadie nos reconozca.

De inmediato seguí a Laxmi y lleve conmigo la rosa., En entrada del templo se hallaba otra figura encapuchada que era ni más ni menos que el Caballero de Aries.

-Mu- Nina, estos son unos remedios lemurianos tienen propiedades antisépticas.

-Shaka- Andando.

Con ayuda del caballero de Jamir nos teletransportamos a una especie de cueva que era custodiada por varios guardias, la prisión se encontraba en un risco alto que golpeaban las olas del mar, era tan escarpado y resbaloso que de ninguna manera Laxmi y yo habríamos podido llegar ahí sin la ayuda de los santos de oro.

-Nina- Hay muchos guardias...

-Mu- Shaka...supongo que no serán obstáculo para ti

Shaka y Mu son los santos dorados con los poderes mentales más sorprendentes, con sus habilidades crearon ilusiones para engañar a los guardias, por lo que pudimos pasar sin problemas y sin necesidad de recurrir a la violencia. Caminamos por un largo rato adentrándonos cada vez más a la cueva hasta llegar a un pasillo donde había múltiples calabozos, el lugar era frió y húmedo, con un olor fétido que calaba la nariz y cada vez se iba tornando más nauseabundo, detrás de las rejas se podían apreciar osamentas y huesos humanos de antiguos prisioneros que pasaron sus últimos días en ese infame lugar. En una de esas celdas, se encontraba David, encadenado de ambos tobillos, yacía boca abajo totalmente desnudo, me acerque a la reja de la celda la cual fue abierta con mucha facilidad por el habilidoso caballero de Aries y sus herramientas celestes. Shaka y Mu se quedaron en la entrada de la celda vigilando, mientras Laxmi y yo nos acercamos rápidamente y comprobamos que seguía vivo y respirando, con mucho cuidado lo colocamos de costado. Estaba ardiendo en fiebre, de las heridas supuraba una secreción verdosa y fétida, su respiración era dificultosa tanto que las costillas y el abdomen se hundían con cada bocanada de aire que jalaba. Laxmi saco de su canasta un recipiente con agua fresca y compresas para limpiarle las heridas e intentar controlarle la fiebre.

-David- Nina,¿ eres tu? Nina

-Nina- Si maestro soy yo

Hablaba con tanta dificultad que podía darme cuenta que cada movimiento le causaba un terrible dolor.

-David- Ella ya viene en camino y tomará el lugar que le corresponde, y tu Nina, estarás en mi lugar para inmortalizar su imagen.

-Nina- No hable más maestro, no se esfuerce.

-David- El lienzo, Nina...

-Nina- Lo tengo ya seguro en Virgo.

David sonrío con sus edematizados labios, para después contraerse nuevamente por el dolor. Cada contacto que hacíamos con las compresas y los remedios que me dio Mu le causaban terribles sufrimientos.

-Nina- Maestro, el caballero de piscis me ha pedido traerle esto

Mu y Shaka quedaron asombrados cuando saque de mi capa la hermosa rosa roja que me dio Afrodita para el viejo Pintor.

-Mu- ¡Increible! ¿Afrodita te dio eso?

-Nina- S..Si... ¿es algo malo?

-Shaka- acércale la rosa al rostro para que pueda aspirar su esencia.

Era todo tan confuso, y extraño, pero siguiendo la lógica de este lugar lo más increíble era posible en el santuario de Athena. Acerque la rosa a mi maestro y esta se fue abriendo como por arte de magia dejando salir un aroma tan dulce y delicioso que desapareció el olor a inmundicia de ese lugar, en seguida, David, parecía más tranquilo su rostro se relajó a tal grado que parecía ya no tener dolor. Laxmi aprovecho para terminar de curar las heridas y entre ambas le colocamos los vendajes y le hicimos beber un poco de agua, después, el maestro quedo plácidamente dormido, por lo que decidimos retirarnos del lugar dejándole un recipiente con agua a su alcance para poder beber y cerca de él la fragante flor.

Durante nuestro camino de regreso Shaka me explicó que lo que Afrodita me entregó para David fue una de sus Royal Demon Roses, una rosa especial capaz de nublar los sentidos a voluntad del santo de la doceava casa, puede anestesiarte hasta morir, pero en la dosis adecuada le proporcionó al viejo pintor alivio para su dolor y angustia.

-Mu- No imaginé semejante acto de piedad de parte de Afrodita.

-Shaka- Realmente estoy sorprendido.