Laxmi me abrazó efusivamente emocionada de ver salir el sol nuevamente mientras yo seguía inmóvil en la silla junto a la ventana, la selva parecía ir calmando su temor, los animales fueron recobrando su actividad normal alejándose cada vez mas de nuestro pequeño refugio.

-Nina- Madre... ha acabado todo...

-Laxmi- Debes comer algo... debes recuperarte, estas tan pálida...

-Nina- No tengo hambre

-Laxmi- solo un poco, no iras a despreciarme...

Sonreí tristemente, no podía hacerle un desaire con lo cruel y estúpidamente que me comporte tanto tiempo con ella que tanto me quiere. La vi alejarse de mi con su elegante sarì verde flotando detrás suyo.

Mirando por la ventana la verde selva parecía obscura y amenazante, y a poca distancia de donde me encontraba divisé algo asomándose por las copas de los arboles, era parte mas alta de la cabeza de la estatua de piedra de Buda... era la misma de aquella vez que Shaka trató de dejarme en este lugar antes de la batalla de las doce casas y también era la misma de la visión que había tenido momentos antes del gran eclipse.

Con mucha determinación me puse en pie y aferrándome fuertemente de los muros y los muebles y salí de la habitación, me dirigí hacia la gran estatua que parecía llamarme con una voz silenciosa rodeada de toda esa salvaje vegetación, con mucho cuidado que Laxmi no notara mi furtivo escape de nuestra pequeña y hermosa villa.

La escasa distancia parecía eterna para mí que aunque a cada momento recuperaba poco a poco mis fuerzas aun era agotador caminar entre todas esas plantas y rocas cuidando de no pisar algún área inestable o algún animal silvestre que pudiese atacarme por interrumpir su paz.

Cuando por fin reconocí el lugar pude notar que la estatua estaba rodeada de muros en ruinas que se escondían entre la salvajes plantas que devoraban los segmentos de las paredes destruidas, el manantial brillaba cristalino y puro bajo el sol de medio día que recién asomaba sus rubios rayos libres de la sombra que le dio la luna instantes atrás. Me acerqué sigilosamente a la orilla y tome un poco de agua entre mis manos y bebí el transparente liquido y el resto lo utilice para lavarme la cara. Suspire pesadamente jugueteando con las puntas de los dedos la superfice del agua, cuando algo llamo mi atención...

Sobre el agua flotaba un pétalo rosado, del mismo tono de los lotos de la sala gemela, primero uno solitario danzando a unos metros de mi, después otro mas bajando lenta y grácilmente desde el cielo, cayendo delicadamente en el agua. Una especie de fuego interior se incendio dentro en pecho extendiéndose por cada vena y arteria de mi organismo. Sacando fuerzas de ¿quien sabe donde? me puse en pie frenéticamente corriendo torpemente me introduje en el agua con desesperación para alcanzar los rosados pétalos que llegaban desde las alturas moviéndome con dificultad pues el agua me llegaba primero a nivel de la cintura y posteriormente hasta el pecho.

Cuando por fin alcance el primero de los pétalos lo examinè cuidadosamente para comprobar mi sospecha... no podía estar equivocada eran los mismos, venían del jardín de los sales gemelos, Shaka... Shaka me había mandado por primera y ultima vez una carta de amor en los pétalos de las flores que fueron testigos de nuestro amor.

Freneticamente trataba de atrapar las rosadas hojitas que el viento me traía, cuando de repente uno de ellos me pareció distinto a los demás pues en su superficie estaba escrito algo, tenia inscripciones escarlata de su propia sangre.

De todos los pétalos que el viento trajo a mí solamente dos tenían inscripciones, el primero tenia el símbolo de la casa de virgo y el segundo el símbolo del infinito.

Minutos después Laxmi obviamente noto mi ausencia y salió en mi búsqueda, encontrándome con medio cuerpo en el agua atrapando los pétalos que volaban a mi alrededor.

-Laxmi- ¡Nina! ¿Qué haces ahí?

Gritaba mientras entraba al agua junto a mi para sacarme del manantial.

-Nina- Tenemos que regresar al santuario... a la casa de virgo... ¡tenemos que regresar!

Algunos días después de la muerte de Shaka y los demás caballeros Dorados Laxmi y yo regresamos al Santuario solo para confirmar la triste noticia .Mi vida se fue apagando entre tristeza y desesperanza, la comida no entraba por mi boca, mi mano temblaba ante los lienzos y pinceles y no tenia ninguna ilusión de sostener cualquier material de arte.

A pesar de todo, trataba con todo mi ser de tener algún residuo de valor y continuar trabajando en los murales, sin embargo mi avance era lento y no conseguía lograr concentración ni un ápice de inspiración cruzaron por mi mente.

Cierto día mientras intentaba pintar los pasos ligeros y delicados de una mujer en sandalias captaron me regresaron a la cruda realidad.

-Saori- Has avanzado muy poco estas ultimas semanas, Nina

-Nina- Señorita Saori, de verdad lo lamento mucho, se bien que le prometí terminarlo en menos de un año es solo que...

Mis ojos involuntariamente se fueron llenando de lagrimas mientras mi voz se quebraba en un innegable llanto. Saori, tomo mis manos entre las suyas y retiro el pincel que sostenía en ese instante.

-Saori- Estas exhausta.

La mire tratando de aguantar el llanto pero no pude mas y me lance a sus brazos explotando en lagrimas y gemidos desconsolados.

-Nina- Señorita discúlpeme, recuperaré la concentración, terminaré los murales, restauraré las estatuas...

-Saori- Estoy segura de eso... nadie podría hacerlo mejor que tu... pero Nina, necesitas descansar. Tu corazón necesita curarse. Se muy bien que nada podría reemplazar a Shaka pero podría ayudarte a recuperar la inspiración, a que vuelvas a sonreír... eso hubiera querido Shaka.

Ella me acariciaba el cabello mientras yo me deshacía en llanto sobre su hombro, Saori era muy dulce y comprensiva, era cierto que ella era la diosa Athena pero su humildad y dulzura me hizo encontrar en ella una gran amiga.

-Saori- Podrías hacer un hermoso viaje alrededor del mundo, y conocer grandes obras de arte, lugares fantásticos donde podrías encontrar paz. Puedes ir junto a Laxmi, seguramente querrá cuidarte y hacerte compañía...

Levante mi rostro para mirar a la diosa quien me sonreía con una expresión entre tristeza y ternura.

-Saori- No deberán preocuparse por los asuntos del templo de virgo, Yuki y Tatsumi podrían ocuparse y encontrar a alguien hasta que Laxmi lo disponga. Y estarían muy seguras, enviare a alguien para que las proteja... y ni siquiera lo notarán...es lo menos que puedo hacer para sanar tu tristeza...

-Nina-Señorita Saori, es usted muy amable...pero yo...

-Saori- Es lo mínimo que puedo hacer, le debo tanto a Shaka... ¿Sabes Nina? Shaka me protegió en el inframundo y sus pensamientos estuvieron contigo hasta el último instante. Se que el haría lo que fuera para verte feliz una vez mas, déjame honrar su memoria contribuyendo a tu felicidad en agradecimiento a todo lo que hizo Shaka por mi y por el mundo, sin su valor y su sacrificio no podríamos disfrutar de todas esas bellezas que el mundo nos ofrece... eses es su legado, Nina... debes de salir a conocer el mundo que Shaka dejo para los seres humanos... para ti...

Cubrí mi rostro con una de mis manos, en realidad no sabia que responder, para ser sincera no tenia animo de viajar, no tenia animo de absolutamente nada.

-Saori- Nina, este santuario también es tu hogar, y tu eres una persona inmensamente valiosa para todos y no solamente por tu arte, sino por tu valor y para mi eres una gran amiga, quiero que sepas que puedes demorar el tiempo que quieras y siempre tendrás un lugar con nosotros, conmigo... Piénsalo por favor..

Dos días después de esa conversación, decidí tomar la oferta de Saori para salir de viaje por el mundo. El templo de virgo cada día me parecía mas grande, silencioso y obscuro, la sala gemela parecía marchita sin su presencia, su trono de flor de loto y el rosario de buda colgado en la estancia me torturaban con recuerdos secando en llanto mis ojos y corazón. Por lo que junto a Laxmi decidimos que el viaje ayudaría a curar nuestras heridas y tal vez podría regresarme la inspiración y ganas de pintar.

Tras una breve pero emotiva despedida de la servidumbre del templo me embarqué en un largo viaje de mas de dos meses en los que visitè los exóticos y delicados paisajes de Japón con sus coloridos templos y sus místicas geishas, la ciudad prohibida en China, su gran muralla, las grandes y salvajes praderas de Mongolia, pasando por Rusia y las heladas tierras siberianas, las bellas y refinadas ciudades europeas como parís y Versalles, donde recorrí grandes galerías de arte con obras míticas e icónicas como la Gioconda, La Victoria, el Discovolo, entre otras que eran el sueño de mi vida poder ver con mis propios ojos. Pasamos por Gran Bretaña con sus fortalezas , España con sus gran des plazas, Alemania y sus castillos medievales, Suecia y Noruega, América del norte con sus bellas culturas nativas, y América central y del sur con sus exuberantes selvas.

Cada uno de estos mágicos sitios le fueron devolviendo a mi corazón las ganas de pintar, la inspiración poco a poco fue regresando a mi mente y a mis manos, logrando que pintara diversas obras por mi paso en todos estos lugares.

Sin embargo y a pesar de traerme recuerdos tristes de mi mentor Italia era una parada obligada para todos los que amamos el arte, por lo que pasamos nuestros últimos días de viaje en Siena deleitando nuestros ojos con las múltiples obras de arte que encuentras en cada esquina de ese mágico lugar. Pase largas horas pintando paisajes de la toscana, esculpiendo en mármol figuras mitológicas y recorriendo sus bellas catedrales para concluir en una construcción muy especial, ni mas ni menos que la casa de Leonardo Da Vinci, el gran ídolo de mi mentor, aquel de hablábamos por horas admirando su genialidad, convirtiéndose en nuestro modelo inalcanzable de artista al que aspirábamos a ser...

En ese instante supe que era hora de volver... Era cierto que durante la batalla de las doce casas y en acontecimientos posteriores logre despertar el cosmos a través de una conexión con el alma de Shaka, y asi como el cumplió su deber hasta el final, comprendí que mi misión era honrar las memorias de todos aquellos a los que gracias a su sacrificio y valor gozamos la paz y seguridad.

Así que regresamos a Grecia. Cuando Laxmi y yo nos encontrábamos frente a la entrada de los 12 templos un extraño temblor en mis piernas me hizo perder levemente el equilibrio.

-Laxmi- ¿Mi niña, estas bien? podremos volver cuando estés lista...

-Nina- No te preocupes, madre. Estoy lista, ahora mas que nunca estoy preparada para terminar los murales.

Le sonreí a mi segunda madre quien me miraba con su par de bellos ojos marrones llenos de preocupación.

-Shaina- ¡Señorita Nina, Lady Laxmi!... son ustedes, ¿cierto?

Una mujer en traje de entrenamiento con una alborotada y brillante cabellera verde y figura escultural se acercaba mientras su plateada mascara destellaba con los rayos del sol de la mañana.

-Shaina- Los guardias las han reconocido y decidí ser yo personalmente quien las escolte. Se dirigen al Palacio del patriarca, ¿cierto?

Ambas mirábamos estupefactas a la imponente mujer de voz fina pero maneras Toscas y masculinas.

-Shaina- Una disculpa, no suelo tratar con damas como ustedes. Soy Shaina de Ofiuco, Caballero de plata, jefa de la guardia del santuario. Sera un honor escoltarlas.

La imponente amazona tomo la posición de saludo militar mientras se presentaba.

-Laxmi- Es un gran honor conocerla, le agradecemos mucho sus atenciones, amazona.

La mujer llamó a sus subordínanos a punta de gritos frenéticos e insultos a lo que los hombres respondían con servilismo y expresiones de admiración.

-Shaina- ¡Theo!¡ pedazo de idiota!, ve y llama al equipo 4 del sector dos y traigan un par de literas para transportar a las damas...¡muevete!

-Soldado- Pero Shaina, cuando Lady Nina estaba en Virgo regularmente la transportábamos en brazos...

-Shaina- ¿Que? ¡no puedo creerlo!, ¡todos ustedes son unos cerdos! ¡agradezcan a Athena que me voy enterando de eso hasta ahora!, ¡porque los hubiera hecho pedazos!... ¡Ni crean que voy a permitir que les pongan las mugrosas manos encima!...

El guardia miraba sinceramente aterrado a la joven amazona, lo que me parecía bastante cómico ya que el hombre la superaba en tamaño y musculatura. Sin embargo era algo lógico pues se trataba de una flamante amazona de plata y ni mas ni menos que la mas poderosa de todas , según palabras de Hera.

La amazona de Ofiuco nos acompañó junto a sus guardias por cada una de las doce casas las cuales atravesamos sin problema, pues la guerrera que al ser la jefa de la guardia tenia libre acceso por cada una de ellas.

Debido a que Shaina decidió transportarnos en esas ridículas literas subíamos a una velocidad bastante menor a como recuerdo haberlo hecho en brazos de los discípulos de Shaka y de algunos aspirantes a caballeros, lo que hizo que pudiese apreciar a detenimiento cada uno de los templos. Cuando por fin llegamos a Virgo, la sensación de hueco en el estomago no se hizo esperar, Laxmi me miro desde su litera comprendiendo los sentimientos que despertaba en mi aquel lugar. La astuta amazona miro hacia Laxmi y tras un gesto de aprobación de mi segunda madre la caballero de plata ordeno a sus solados apresurar el paso.

Cuando al fin llegamos al palacio del patriarca Shaina nos condujo por los largos corredores de aquel lugar que había recorrido tantas veces.

-Shaina- Avisare que están aquí, por favor esperen un momento.

Tras aguardar unos cuantos minutos, la Cobra regresó a la estancia para conducirnos al salón principal donde se encontraba Athena concluyendo una importante reunión.

Desoues del escandaloso sonido del abrir las pesadas puertas lo primero que me llamó la atención fue encontrar a cinco caballeros de oro a la distancia... entre ellos pude distinguir perfectamente las formas y ornamentos de la armadura de Virgo, La impresión me había hecho sentir perder el piso e ir nublando poco a poco mi vista.

Él giró su cuerpo ligeramente quedando a medio perfil desde mi perspectiva para que su blanca y perfecta piel se iluminara con la luz del candelabro arrancando bellos reflejos dorados de su armadura. Yo, con pasos temblorosos y el corazón a punto de salirme del pecho corrí a lanzarme a los brazos del caballero de virgo.

-Nina- Mi señor!

Cuando estuve a escasos metros de él pude notar que sus ojos se encontraban abiertos, mientras se acercaba a mi para sostenerme entre sus brazos salvándome de una caída segura, al tiempo que mi vista se fue nublando cuando pronuncie otra vez las mismas palabras.

-Nina- Mi señor...