Buenos días, tardes y noches estimados lectores. Sombra de Maldad, vuelve con otra tanda de ridiculeces forzadas. Antes de dejarles disfrutar del capítulo como Jashin manda, les pido disculpa por no subir el capítulo final del día 1 de "Diario de Raromagedón". Está siendo más largo de lo que esperaba. Me he fijado, y he visto que tengo suficiente para subir una parte como capitulo independiente. Así que díganme, ¿lo subo ahora, y ya el próximo Viernes la conclusión? Bueno, sin nada más que decir, les dejo con la lectura. Espero con ansias sus Reviews, y sus opiniones.

¿Te has preguntado…?

Una mañana tranquila en la cabaña del misterio. Los empleados de la trampa turística, Wendy y Soos se encontraban parados en la entrada para los clientes. Ambos se veían aburridos mientras esperaban que su jefe trajera la tanda de inocentes del día. Lo que parecía un día más de trabajo en ese peculiar verano…

-hey… - llama la pelirroja a su compañero de trabajo.

-¿…sip? – responde luego de una breve espera.

-¿Te has preguntado por qué estamos aquí? – interroga con su habitual tono desinteresado durante el trabajo.

-Bueno, eso es en verdad un misterio… - comienza como respuesta el técnico. – "¿Por qué estamos aquí?" Es decir… ¿Por qué estamos aquí? ¿A caso somos el resultado de circunstancias cósmicas? ¿Algún juego primordial en la historia del universo? ¿O en verdad…? ¿…Hay un dios, observándonos desde lo más alto? Ya teniendo un plan para cada uno de nosotros, ya sabes. Que lo que hacemos, no es solo un efímero instante del mundo. Sino, que en verdad somos importantes en un plan definitivo que marcara la diferencia… no lo se, viejo… pero cuando lo pienso, no puedo dormir… - el silencio con el que habia empezado el momento volvió, mientras ambos amigos se veían fijamente, como si las palabras sobraran en ese momento… o solo no sabia que decir.

-¡¿Eh?! ¡Yo solo porque estamos aquí parados en el sol, y no esperamos a Stan adentro! – corrige, aun confundida por lo que dijo Soos.

-Oh… buena idea. – dice sonriente el hombre del gorro. Y enseguida ambos ingresan al local en medio del bosque. Aunque, a pesar de ya refugiarse del sol veraniego, Wendy no se veía nada complacida. Las palabras de su amigo se le quedaron pegadas en la mente.

-Genial. Ahora eso no me dejara dormir…

Solución universal

Lo que había empezado como una simple investigación en un bunker que podría estar involucrado con el autor del diario 3, se había convertido en el combate contra una criatura capaz de adoptar la forma de lo que fuera que sus rosados ojos alcanzaran a ver. Y ahora, sabiendo cómo podría ampliar su poder con solo tener el diario de Dipper, los acechaba con toda su energía. Finalmente "por casualidad" encontró alos niños gemelos, aparentemente despreocupados por ahí. No viéndole importancia a ello, los ve, y pronto memoriza cada detalle de sus cuerpos.

-¿me convierto en uno? – dice cuando adquiere velozmente la forma de Dipper. - ¿…o en el otro? – termina, ahora volviéndose en Mabel. - ¿o por qué no en ambos? – y haciendo algo completamente, nuevo, fusiona las dos formas de los niños, agregándoles detalles arácnidos volviéndose en una espantosa criatura de dos rostros.

Con aquella amenazadora apariencia se lanza en contra de los menores, cuando un sonido estruendoso se escucha de pronto, a la vez que sentía como una lluvia de partículas metálicas ardientes chocaban contra su piel. Sangrando en verde, vuelve a su forma original con un agudo rugido de dolor. Voltea hacia su torso, donde encuentra serias heridas de disparo frescas. Y antes de poder encontrar el porqué de estas, siente como dos enormes objetos se estrellan en contra de su cabeza.

Los gemelos desde su sitio ven como Soos, armado con dos enormes mazos con pinchos le dio otro par de golpes a la tenebrosa criatura, a quien Wendy termina por rematar con otros disparos de la escopeta con la que iba armada.

-¡Wow! ¡Es bueno que este lugar tuviera armas tan al alcance! – se dice emocionada la pelirroja, recargando de nuevo su escopeta.

-¡Lo sé, amiga! – concuerda satisfecho el de gorro con bata. – Y tú que querías inundar los túneles… Quizás, y él aprovechaba para convertirse en uno de nosotros…

-Si. Y eso tal vez nos llevaría a que uno de nosotros confesara algo incómodo. – aporta el castaño Pines. De pronto, se ve como el cuerpo del cambia-formas se sacudió levemente, a lo que los dos más grandes de inmediato vuelven a apalear a la criatura, asegundándose de que no se volvería a mover.

-¡Quiero usar el mazo! – pide entusiasta la niña de los frenos. Y responsablemente Soos se lo da.

Ayuda, 2da parte.

La noche ya había cubierto el cielo de ese misterioso pueblo leñador. Y al igual que muchos otros locales, el restaurante con forma de tronco era cerrado por su dueña, Linda Susan. Y luego de darle la despedida a su local, y a los hombrecillos que intentaban robar su pay de la ventana. Aterrada por aquella extraña escena, se lanza al primer teléfono que encontró en la calle, y con desesperación marca.

-por favor, por favor… - suplicaba la cocinera, esperando a que alguien respondiera.

-Bienvenido a Ayuda Mundial. Soy Óscar, su operador a disposición. ¿En qué puedo ayudarle? – responde una indiferente voz desde la otra línea.

-¡¿Señor?! ¡Por favor, necesito ayuda! – implora la de pelo cano a quien le atendió.

-¿Pedir ayuda? ¿A ayuda mundial? ¡Eso cambia por completo todo! – exclama sarcástico, pensando que le toco otra torpe.

-¡Por favor señor! ¡Acabo de encontrarme con una banda de hombrecillos barbones que querían robarse mi pay. ¡¿Qué debo hacer?! – pregunta en shock. El hombre de blanco y azul que le atendía a kilómetros del condado de Oregón se puso pensativo un momento tras escuchar esa información.

-esos hombrecillos… ¿Son caníbales? – pregunta interesado el tipo.

-¡No lo sé! - exclama espantada. No lo había pensado hasta ahora.

-Eso significa que puede que si sean caníbales… - logro escuchar como su cliente se hiperventilo al escucharlo. – Tranquila, señora. Lo primero que debe hacer, es calmarse. Cuente conmigo. Uno… dos… tres… - el operador no continuo, por lo que silencio era lo único que escuchaba Susan. Y la desesperación aumento.

-¡¿Y el cuatro?! – pregunta inquieta.

-¡Oiga! ¡¿Quién es el experto aquí?! – reclama disgustado, aclarándose la garganta. – cuatro… - hubiera continuado con el conteo interrumpido de no ser porque escucho como la mujer pronto soltó un grito ahogado. Lo que no vio Oscar, fue que era causa de que Susan fue capturada por un grupo de hombres vestidos de togas rojas. Quienes la sacaban del lugar a gran velocidad. - ¡Muchas gracias, hombrecillos caníbales! – uno de los secuestradores alcanza a oír el teléfono. Tomándolo con fuerza, acerca su oculto rostro a la bocina.

-¡Nadie lo ve! – exclama con un tono ceremonial. Cosa que no pudo agradarle mejor al operador.

-¡Estoy de acuerdo! – y con gran satisfacción, cuelga el teléfono. - ¡Otro buen día de trabajo!