Poco a poco fui recobrando el conocimiento y abrir los ojos pude reconocer los rostros de Laxmi y Athena quienes estaba sentadas al filo de la cama mirándome con gran preocupación.
-Laxmi- ¡Mi niña! ¡has despertado! t¿e duele algo? ¿como te sientes?
-Saori- Gracias al cielo, estábamos muy preocupadas...
Mire hacia todas direcciones en busca de otro rostro familiar, me incorpore hasta quedar sentada para poder mirar mejor la habitación, sin embargo solo estábamos nosotras tres. Me deje caer decepcionada entre las almohadas por la falta de energía que aun tenia. Saori colocò el dorso de su mano sobre mi frente
-Saori- No tiene fiebre, al parecer fue solo el cansancio... y la impresion...
-Nina- Laxmi, Señorita Saori... me parecio ver a...
Ambas palidecieron y se miraron entre si, para luego mirarme con tristeza
-Saori- Nina, a quien tu viste en el salón es en efecto el Caballero de Virgo... pero no es quien tu piensas...
La joven diosa trataba de suavisar en lo posible la triste realidad.
-Saori- A quien viste es al nuevo guardian de la sexta casa, Shun de Virgo.
Era completamente fuera de este mundo escuchar otro nombre junto al Titulo de caballero de Virgo, al menos para mi, y mas extraño seria ver a otro hombe vistiendo la armadura de mi amado Shaka... parecía una especie de broma cruel del destino hacerme creer que había vuelto a este mundo para desencantarme tan rápido.
-Saori- Pocos días después de que saliste de viaje fueron nombrados algunos de los nuevos santos dorados, entre ellos al sucesor de Virgo.
Gire mi cabeza en dirección contrara a Laxmi y Saori. Estaba realmente avergonzada de semejante escena que había protagonizado frente a los nuevos santos dorados en especial con el santo de virgo.
-Nina- vaya, todos deben creer que estoy loca o algo asi...
-Saori- No digas eso, en realidad todos están muy preocupados por tu bienestar, en especial Shun, el es un joven muy amable y gentil, en verdad no he conocido a una persona mas bondadosa que el...
Mis ojos se llenaban de lagrimas de tristeza y enojo, de alguna manera no podía soportar escuchar tal cumulo de virtudes del nuevo virgo, para mi nadie podría ser mejor que shaka, no sabia el porque pero me molestaba el escuhar acerca de ese hombre.
Horas despues de aquel embarazoso insidente, Laxmi y yo decidimos quedarnos en el palacio con Athena ya que ambas no podríamos vivir nuevamente en el temblo de Virgo por obvias razones asi que mandamos a traer lo que quedaba de nuestras pertenencias en la sexta casa a las habitaciones de huéspedes que Saori preparo a petición nuestra.
Una vez con nuestras pertenencias en relativo orden aproveché las ultimas horas de la tarde caminando por los grandes corredores admirando las bellas pinturas y esculturas que adornaban la inmensa construcción internándome cada vez mas por laberintico llegué al patio trasero de los aposentos de la diosa mis entrenados ojos de escultora y restauradora se posaron en uno de los imponentes monumentos. Se trataba de la estatua de Athena que se había dañado bastante y requería una muy buena reparacion, asi que me acerque para examinar los detalles de las grietas cambios de color en el delicado mármol del la estatua.
-Me da gusto que no te haya pasado nada malo
-Nina- ¿Quien dijo eso?
Giraba mi cabaza en todas direcciones para localizar al dueño de esa guresa y varonil voz que me hablaba desde las sombras como si fuese un fantasma.
-Nina- Le agradezco su gentileza, solo fue un leve maero, nada de importancia...
-No me refiero a lo de esta mañana, yo hablo de lo que sucedió tiempo atrás en la casa de virgo...
-Nina- ¿quien es usted?
Mientras caminaba cautelosamente en busca de aquel hombre que me hablaba desde las sombras, el sol se iba ocultando en el horizonte cubriendo el gran patio de una tenue penumbra iluminada con la discreta y azulada luz de la luna y las estrellas. Y ahí recargado en una de esas grandes columnas estaba dándome la espalda un hombre alto y de contextura muscular, su piel bronceada contrastaba con el dorado de su armadura. Caminé temerosamente para poder verlo mejor. Se trataba del nuevo santo de Leo, era un chico bastante joven, tal vez de mi edad, muy apuesto, con facciones recias y muy masculinas, sus fieros ojos brillaban como si se tratase de los de un ave de caza, con el cabello corto y destacaba una cicatriz en una de sus cejas.
-Ikki- Durante mi batalla con Shaka pude sentir algo muy extraño, como otro cosmos, uno no amenazante, algo totalmente fuera de lo común, como si algo o alguien entrara en mi mente... ese alguien eras tu, mujer...
-Nina- Durante su batalla con Mi Señor, logre crear una conexión espiritual con él... Shaka fue quien la creo conmigo...
-Ikki- Y fue asi que despertaste tu cosmos... vaya, que interesante... Shaka aun muerto no deja de causarme admiración y sigue sorprendiéndome...
-Nina- Entonces es usted... el caballero de Fénix...
El santo de Leo me mirò por primera vez sonriendo de lado, para luego enderezarse y tenderme la mano como para concluir nuestra presentación.
-Ikki- Es un gran honor conocerte Nina...
-Nina- El honor es todo mio, señor...
De repente Laxmi salio de entre las columnas con una capa... lleve mi mirada hacia mi madre quien siempre estaba preocupada por mi bienestar hasta en cosas tan pequeñas como el que no pasara frio en un insignificante paseo por los patios.
-Laxmi- Hija mia, deberías cubrirte, tu salud es delicada, y hace algo de frio... ¿Qué es lo que hacias aquí tu sola?
-Nina- Madre, no estaba sola... estaba con...
En ese instante note que el caballero de Leo se había desvanecido entre la obscuridad de la noche. Se trataba de un hombre muy misterioso y solitario, poseedor de un gran poder, pude sentirlo aquella vez y en esta ocasión lo pude comprobar al estrechar su mano, pero detrás de toda esa rudeza y hostilidad podía sentir una gran nostalgia y un buen corazón...
La mañana siguiente acompañé a Laxmi a las cocinas del palcio para ayudarle a preparar el desayuno, a pesar de ser invitadas Laxmi no podía mantenerse quieta sin hacer nada, poniéndose a las ordenes de Yuki e invadiendo la cocina para inundarla de los delciosos aromas que emanaban los platillos que preparaba. Yo aunque no tenia semejante talento en la cocina,disfrutaba mucho colaborar en todo lo que Laxmi me pidiese a pasar de que siempre se negaba a que yo lo hiciera.
Mientras preparábamos el desayuno notamos la presencia de dos intrusos en la cocina, se trataba de dos chicos muy jóvenes, uno de ellos ya conocido por mi, pues era Kiki, el antiguo aprendiz de Mu de Aries quien entro alegremente acompañado de un muchacho castaño de grandes ojos marròn que jugueteaba risueño con el mas pequeño.
-Kikki- ¡Nina! ¡eres tu! ¡que gusto me da verte!
El niño se lanzo hacia mi dándome un cariñoso abrazo.
-Nina- ¡Kiki! ¡que gusto me da verte! ¡si, he vuelto a terminar los murales y trabajar en las esculturas!
El niño me sonreía levemente sonrojado mientras se separaba levemente de mi abrazo, había crecido, estaba mas alto, pero su carita de niño travieso no había cambiado en nada, debía ser muy difícil para èl ahora que no estaba su maestro, el caballero de Aries.
-Kikki- Nina, te presento a Seiya, el caballero de Sagitario...
Laxmi y yo hicimos una solemne reverencia ante el sucesor de Aioros.
-Nina- Es un gran honor conocerlo, señor. Yo soy Nina, pintora y escultora al servicio de Athena, y esta es Laxmi, mi madre.
El joven sagitario se onrojo levemente mientras sonreía alegremente con una mano detrás de la nuca.
-Seiya- ¡Por favor no tienen que ser tan formales!... llámenme solamente Seiya...
-Laxmi- Eres muy amable Seiya... Seiya, Kikki ¿quieren desayunar algo?
En ese instante el estòmago del caballero de oro gruño como una fiera haciendo que su joven rostro se tornara rojo como un tomate.
-Kikki- En realidad Seiya vino atraído por el aroma de la comida que preparan...
-Seiya- ¡Tu también hiciste lo mismo!, ¡te encontré olisqueando en la puerta de la cocina!...
-¡Los dos son iguales!, ¡Seiya te comportas como un chiquillo!...
- ¡No tienen remedio los dos!
La voz serena y profunda de otro hombre resonó en el lugar,se trataba de otro joven muchacho alto y delgado con una larga cabellera negra, quien vestía ropas chinas acompañado de un muchacho rubio de ojos celestes con gesto serio, entraron tranquilamente acercándose al castaño y después el chino puso su mano sobre el hombro del niño lemuriano.
-Seiya- Es que en realidad no logro acostumbrarme a esto de vivir en el templo y tener sirvientes y todas esas cosas. Prefiero venir a este lugar y desayunar junto a Saori ...
Sonreía el de sagitario tratando de excusar su conducta.
-Shiryu- Kikki, te he dicho ya que me avises cada vez que decidas salir del templo... debes aprender a ser mas considerado...
-Hyoga- Kikki, no deberías hacer tanto caso a Seiya, no es muy buen ejemplo para ti..
Todos reímos ante el comentario del rubio excepto Sagitario quien ofendido respingó ante el comentario de sus amigos.
-Hyoga- ¿A que te refieres con mala influencia, Hyoga?
-Shiryu- Kikki es mas desobediente cuando esta cerca de ti...
-Seiya- ¡Eso no es verdad! Kikki es igual de desobediente siempre... además ¿Dónde están sus modales? olvidan que estamos ante unas damas.
-Kikki- ¡Oh es verdad!Nina, el es Shiryu, el caballero dorado de Libra... ahora vivo con èl en la séptima casa desde que murió mi maestro...Y el es Hyoga, Caballero dorado de Acuario.
De igual forma que con Sagitario mi madre y yo hicimos una reverencia ante el santo de la balanza y el de la vasija preciosa, el primero nos respondio con otra reverencia muy al estilo oriental juntando con la mano derecha empuñada contra la izquierda totalmente extendida al tiempo que se inclinaba educadamente, este chico a pesar de ser muy joven parecía desproporcionadamente maduro y sabio, un alma vieja en un cuerpo muy joven. El ruso por su parte nos sonrio extendiendo su mano derecha para que lo saludáramos.
Los chicos se sentaron en la mesa de la cocina con gran sencillez y confianza, charlando y bromeando alegremente dándole un tono hogareño y cordial al desayuno, pronto se nos unio Saori en compañía de Tatsumi, y juntos a petecion de la diosa y los santos dorados tomamos los alimentos en la intimidad de la cocina. El ambiente era tan alegre y acogedor que parecía ser una gran familia, borrando con sus joviales presencias la tristeza y el luto que reinaban en el santuario desde la batalla con el Rey Hades.
La sobremesa se volvió prolongada y agradable escuchando las anécdotas de los muchachos de cuando eran niños y algunas otras de los escasos tiempos de paz previos a las terribles batallas, reíamos con las ocurrencias del de Sagitario y del futuro santo de Aries quienes parecían ser un par de niños pequeños.
-Seiya- Ahora que recuerdo... ¿alguien a visto a Shun?... desde que llegamos al santuario se le ve cada vez menos.
-Shiryu- Debe de estar con Ikki...
-Hyoga- Desde que llegamos Ikki se lleva a Shun por largos ratos al coliseo para entrenar... es muy estricto con èl, no le da un descanso, y el pobre de Shun hace todo lo que su hermano le pide con tal de pasar el mayor tiempo con èl...
-Seiya- Pobre Shun...
-Shiryu- Considero que deberíamos seguir su ejemplo y ponernos a entrenar también... Seiya creo que deberías llamar a Marin para que continue entrenàndote
-Seiya- ¡Shiryu que miedo!,¡Ni se te ocurra llamarla!
-Hyoga- ¿Acaso le temes a tu maestra?
-Seiya- ¡Por supuesto que si! ya me imagino las torturas chinas que se inventaria como entrenamiento ahora que he subido de rango...
Dijo el castaño con tono de miedo al Santo de libra mientras todos reían alegremente. Me parecía imposible que estos chicos que eran casi unos niños fueran los mismos caballeros de bronce que irrumpieron en las doce casas y vencieran a los santos de oro, aquellos que derrotaron a los generales marinos e incuso se habían medido con los dioses cono Thanatos, Himnos y el mismísimo Hades.
Con un poco mas de motivación decidi poner manos a la obra e el trabajo de muralismo, en el estudio de pintura todo estaba tal y como lo había dejado, la bodega de pinturas estaba ordenada y limpia, asi que preparé los maneriales correspondientes para el segmento del mural que pintaría ese día y una vez lista me dirigi hacia el gran mural.
Al llegar la esbelta figura de un muchacho en traje de entrenamiento se paseaba pensativo observando a detalle la colosal obra de arte. Conforme me iba acercando pude admirar sus esplendidas facciones iluminadas por los rayos solares que se colaban por el gran ventanal, era muy joven, mas joven que yo y en verdad muy apuesto, tanto que me recordaba al difunto caballero de piscis, Afrodita, pero a deferencia de el de Piscis la belleza de este chico no era agresiva e intimidante, era mas bien poseedor de una belleza tierna y angelical.
-Nina- Buenos días, disculpe la interrupcion
Saludé mientras extendia la mesa de materiales.
-Buenos días.. no, no... discúlpeme, seguramente soy yo quien interrumpe...
-Nina- ¡Para nada!, me alegra que le gusten los murales.
-Son espectaculares, desde que llegué al santuario simplemente no puedo dejar de mirar los murales y las pinturas, me conmueve lo expresivas y reales que son...
-Nina- Me alegra mucho, Soy Nina, pupila del maestro David di Salvatore...
Extendi mi mano derecha para saludar a mi interlocutor, quien me regalò la mas encantadora de las sonrisas al tiempo que hinco una rodilla y me besò la mano con galantería y caballerosidad.
-Shun- Es un honor, Lady Nina...debo confesar que yo ya te conocía... Soy Shun...
Al escuchar estas ultimas palabras retire rápidamente mi mano de entre las suyas. Era èl... el nuevo caballero dorado de Virgo. Sabia que lo que acababa de hacer era una groceria, pero hasta el dia de hoy no se a ciencia cierta el por que actue asi, y mayor fue mi sorpresa la reacción del santo de Virgo.
Sonriendo con ternura se puso en pie nuevamente, mirò con sus hermosos ojos verdeazulados los imponentes murales que desplegaban sus espectaculares colores.
-Shun- Debo decir que soy un gran admirador de tu trabajo...
-Nina- ¡Me halaga, caballero!... pero en realidad yo solamente estoy concluyendo la obra, el autor de esta maravilla es mi maestro, que en paz descanse.
-Shun- Eso lo se, pero no solamente hablo de los murales y las esculturas del palacio. Me refiero a la casa de Virgo...
Di un pequeño paso hacia atrás un poco contrariada, en realidad mis emociones eran una maraña de contradicciones imposibles de descifrar.
-Shun- He sido muy afortunado de llegar al templo de la virgen donde estoy rodeado de extraordinaria belleza que ni el palacio del patriarca posee: el trono de flor de loto, la sutileza de los hermosos frescos en el gran salón, la sala gemela, todo tiene un misticismo y hermosura mas allá de este mundo. Y he descubierto la razón de ello...he descubierto que cada trazo,cada cincelada, cada flor dentro de los muro del templo de virgo cuentan una historia... tu histora...
Mi corazón latia violentamente, y mi mente no lograba reaccionar ante las palabras del joven santo, quien ahora dirigió su mirada nuevamente hacia mi y continuo:
-Shun- Debo confesarte algo... tanta ha sido mi fascinación que no pude evitar mirar las pinturas y bocetos que tenias en la biblioteca y en la que fue tu habitación... espero algún dia perdones mi atrevimiento.
-Nina- No hay nada que perdonar, usted es el amo del templo de virgo, todo lo que està dentro de èl le pertenece.
El joven de cabello verde continuaba con expresión gentil en su bello rostro, y luego al tratar de pronunciar una nueva frase el resonar de unos pasos en el salón llamaron nuestra atención seguido de un enérgico llamado.
-Ikki- ¡Shun!
-Shun- Hermano...
Regresé la mirada a la mesa de materiales y me dediqué a colocarme la bata de pintor para escapar de la tensión del momento.
-Shun- Discúlpeme, debo ir con mi hermano... quisiera volver a hablar pronto contigo, Lady Nina...
Me besò la mano como despedida y se encaminò a la puerta junto a su hermano mayor.
