III
Después de dejar a Bakugou acostado en su habitación, se metió en la ducha para prepararse para ir al trabajo. Mientras estaba bajo el agua pudo escuchar como Sero se despedía para ir a la universidad y un fuerte ronquido de Kaminari, que lo hizo soltar una pequeña risa. Salió del baño con solamente el pantalón puesto, ya que terminaría de cambiarse en su habitación y una toalla con la que secaba su cabello. Lo primero que hizo al abrir la puerta fue observar a Bakugou, que lo esperaba sentado en una silla.
—Bakugou —susurró y el otro bufó.
—No me mires con lastima —dijo al pararse y caminar hacia él— ni busques callarme con somníferos.
Kirishima dio una sonrisa triste, mientras dejaba la toalla sobre sus hombros —lo siento —dijo afligido, mirando hacia el suelo.
Bakugou tomó la toalla de Kirishima y le secó con fuerza excesiva el cabello— deja de disculparte, mierda —tomó la toalla y la tiró al suelo. Se alejó unos pasos y se lo quedó observando, Kirishima estaba en una posición inclinada que no le permitía ver su rostro. Luego fijo su vista hacia arriba, a su nuevo cabello rojo. Que ya seco se estaba parando — ¿Qué carajos pasa con tu pelo? —Kirishima finalmente levantó la mirada para llevar sus manos a su cabeza.
—No sé, quiere estar para arriba.
—¿No te gusta?
—No dije eso, sino que resalta demasiado —Bakugou rió con burla, Kirishima finalmente se digno a mirarlo.
— ¿Acaso a ti no te gusta resaltar a cada lugar que vas? —Kirishima titubea con su mirada, para luego dirigirla nuevamente al suelo. Bakugou repentinamente da una piña en la pared—DEJA DE MIRARME CON LASTIMA, DEJA DE ESTAR DEPRIMIDO, ESO NO ME VA A DAR EL PUESTO DE ALFA.
—Lo sie...—lo cortó
—DEJA DE DISCULPARTE —entra en una habitación y antes de que Kirishima pueda pensar en que decirle, sale con una toalla, tijeras y un peine. Los deja sobre la mesa, para agarrarlo del brazo y arrastrarlo al baño, en este abre la canilla de la pileta y pone a la fuerza la cabeza de Kirishima debajo del agua.
—¿Qué haces? —dice llevando una de sus manos al oído, para que no entrara el agua.
—Siempre trabajas con puras viejas, mucho que vas a ser tan idiota de ir con un barbijo por todos lados. Dudo que toleren también ese cambio en el cabello —Kirishima ríe, mientras Bakugou cierra el agua y él saca la cabeza.
—No son tan superficiales.
— ¿En serio? ¿Viejas ricas que contratan a un veintañero, sumiso, sin camisa, para entrenarlas? —dice cuando lo toma de la muñeca hasta llegar a la cocina, donde le señala una silla. Kirishima se sienta mientras hace el intento de agarrar la toalla para secar su cabello y Bakugou se lo impide —No te lo seques, que enseguida se va a parar de nuevo y no voy a poder cortarlo —Kirishima lleva sus brazos delante y lo acepta resignado.
—No entreno sin camisa, solo a veces, cuando me lo piden demasiado —el otro se ríe— y no soy sumiso —dice girándose a mirarlo.
—Entonces comienza a demostrarlo, Alfa. Porque lo pareces —dice pasando la toalla debajo del cuello de Kirishima, cuando se inclina hacia adelante Kirishima puede sentir como algo levemente se apoya en su nuca— muéstrame que la diosa no se equivoco contigo—dijo casi en un susurro.
Bakugou ata la toalla en la parte de atrás del cuello de Kirishima y lentamente, empieza a cortar. Eijirou cierra sus ojos, perdiéndose en la respiración del otro y el ruido de las tijeras. Mientras siente como cabello mojado va cayendo sobre sí. Cada tanto el cenizo posa sus dedos en sus mejillas, para cambiar su cabeza de posición.
Sigue cortando hasta que escuchan un fuerte ronquido en otra habitación, que rompe el ambiente creado. Ambos comparten una risa y Bakugou da el último corte. Comienza a sacudir el cabello de Kirishima para que se vayan los restos y éste inclina la cabeza hacia atrás, donde sus miradas se encuentran.
— ¿Y? ¿Qué tal quedó? —dice dando una de aquellas sonrisas tan típicas en él, que el otro no paraba de desear ver. Bakugou se inclinó hacia adelante, dejando caer su peso contra la silla; pasando sus brazos alrededor del cuello del otro de forma suave.
—No creas que ya olvidé del todo el asunto —la sonrisa de Kirishima se empieza a borrar y Bakugou se molesta por eso—sigo creyendo que la diosa luna se equivocó y me duele —el pelirrojo se apena al escuchar eso— no haber sido elegido. Es algo que siempre me va a afectar, pero —sus brazos se cierran, abrazando, el cuello contrario— si tengo que dar la vida por alguien, prefiero que seas tú —Eijirou se queda observando la mirada de Bakugou, y como este se inclina sobre él— demuéstrame lo que vales.
Los dedos de Kirishima comienzan a temblar, su piel se eriza y se relame los labios, mientras se inclina más hacia atrás. Llevando una de sus manos hacia la cabeza de Bakugou, sintiendo el cabello contrario en sus palmas; que se desliza suavemente por sus dedos, al tiempo que este los acaricia. Siente todo su ser lleno de distintas cosas, que naturalmente comienzan a abandonarlo y empieza a sentir como libera algo.
Bakugou comienza a bajar la cabeza, siendo ayudado también con la mano de Kirishima. Que aprieta el cabello contrario cuando sus labios se encuentran. La suavidad de los labios ajenos lo hacen derretirse y cuando abre la boca para intimar mas la unión, Bakugou se separa. Él se lo queda mirando con mirada expectante.
—Estás liberando un olor —dijo el cenizo al separarse. Kirishima se lo quedo mirando, para luego tocarse aturdido el rostro. Se queda en la misma posición, mirando el techo. Mientras escuchaba a Bakugou entrar al baño.
Tenía miedo. Había comenzado a liberar una esencia, ya sospechaba cual, sin poder controlarlo. ¿Qué sucedía si Bakugou no lo hubiera notado tan rápido? ¿Qué hubiera pasado si la estancia se llenaba de ella? ¿Cuándo había comenzado a liberarla? No lo sabía. ¿Bakugou estaba siendo controlado cuando comenzó a acercarse? No sabía nada, y tenía miedo de descubrir una verdad que podría dañar la persona que creía ser. Ahora entendía el malestar de su amiga. Se estaba despertando en él un miedo de haber obligado sentimientos en la persona que amaba para que lo perdone y se acerque a él.
Bakugou salió del baño, notando la mirada perdida de Kirishima que se encontraba dirigida hacia el techo y la boca ligeramente abierta, dejando ver aquellos filosos dientes. Se acercó al otro y poniéndose detrás suyo, igual a la posición en que estaba antes, se acercó y pasó su lengua por aquellos dientes que llamaban tanto su atención. Kirishima saltó en su asiento, de la sorpresa.
—No te rompas la cabeza, me aleje para cepillarme los dientes. No voy a dejar que te lleves tan mal recuerdo de mis besos —dijo, pensando que Kirishima se sentía rechazado. Este se sintió aliviado, aunque no del todo. Bakugou a veces llegaba a ser más amable de lo que el mismo creía y tal vez solamente quería alejar sus inquietudes.
— ¿Vas a ser un maldito deprimido todo el día?
—Lo siento —dijo mientras inclinaba su cabeza hacia delante para luego masajear su adolorido cuello.
—Mierda, deja de disculparte —dijo dirigiéndose a su habitación.
Kirishima finalmente se puso de pie acercándose a la pequeña mesa donde había dejado su celular, al ver que se había hecho tarde se apuró en ponerse ropa deportiva dándose una agradable mirada en el pequeño espejo de su habitación al notar el nuevo peinado. Bakugou le había cortado más de lo que esperaba, pero le gustó el resultado. Al pensar en el corte, volvió a pensar en el beso y las dudas que este le traía.
Después de ponerse el pantalón, tomó el celular para llevarlo en el bolsillo. Al hacerlo, sintió como este empezó a vibrar. Lo levantó para observar que había recibido un nuevo mensaje de Ashido.
"Hablé con Yaoyorozu, dijo que hoy tiene un tiempo por la tarde"
Se quedó observando el celular, pensando en la charla que había tenido con Bakugou. Necesitaba controlar sus habilidades, para no correr el riesgo de dañarlo. Ni a él ni a nadie. Como también le gustaría ser alguien que no lo decepcione, ni tampoco a sus amigos. Si iba a tener ese poder, quería usarlo para protegerlos.
"Genial, entonces confirma"
