Buenos días, tardes y noches estimados lectores. Aquí Sombra de Maldad, con un nuevo capítulo de este fic. Por problemas de inspiración no podré subir continuación para los fics principales en los que trabajo. Así que, en su lugar, les ofrezco estos breves cortos como disculpa. Ojala y les saque una sonrisa. Esperare con ansias sus reviews.


Accidente a 0-G.

Como cualquier otro humano al sentir la necesidad, Tobi Decidido fue a su baño para hacer uso de él. Sintiendo ese día no tan desafortunado y deprimente, con un silbido alegre ingresa con la compañía de un periódico.

Pasaron pocos instantes en los que todo estaba en orden, hasta que una extraña fuerza inundo a todo el pueblo, incluyendo el interior de ese sanitario en particular. Cualquiera que estuviera afuera lo único que presenciaría serían los objetos cercanos flotando.

Y cuando la gravedad recobraba la normalidad, solo se escucharía que agua y algo más cayendo, luego de quejidos de quien lo ocupaba.

-No… ¡No otra vez! – gime lamentado, pensando que no saldría pronto de ahí.

El mezquino.

Era un día más en esa atracción de turistas. Un día más en la que estaba atrapado, y continuaba con su vida como la atracción de "El mezquino". Parecía que sería otro día aburrido, hasta que enseguida ve a multitudes de hombres del gobierno. Todos con uniformes tácticos, tomando control de la cabaña.

Sintiéndose con más esperanzas que nunca, comienza a golpetear el cristal, tratando de llamar la atención de alguno de esos hombres. Pero el ruido que hacían al asegurar la cabaña causo que nadie le prestara atención en lo absoluto. Y cuando sus maniobras reglamentarias se terminan, y ponen a algunos cuantos a vigilar el interior del museo, ve su oportunidad y continúa con el ruido.

-Oye, ¿escuchas eso? – dice uno de los federales a su compañero de guardia. – Proviene de esa cosa.

-¿De cual? ¿El sasquatch? – pregunta el otro, viendo al peludo con calzoncillos.

-¡No! Hablo del "Mezquino". – Indica, señalando a la atracción señalada.

-Es verdad… - el hombre atrapado sonríe con alivio y esperanzas. – Neh. Debe ser la luz. – Con un grito que no se escuchaba desde su lado del vidrio, continúa golpeteando, con más fuerza y determinación. Igualmente, los agentes también decidieron tratar de ignorar el escándalo, tratando eso como otro aburrido día de trabajo. Pero el constante sonido no demora en fastidiarlos.

-¡Ya me tiene harto! ¡Vamos a ver qué es lo que hace ese escándalo! – decididos a incluso golpear al "muñeco" de exhibición si era necesario, vuelven a él. El prisionero de Stan siente como el día de su libertad finalmente llegaba… cuando los dos se detienen al recibir un mensaje desde sus comunicadores.

-¡Es Pines! ¡Está huyendo en un taxi! ¡Todas las unidades, tras él! – ambos compañeros asienten entre sí y se marchan hacia lo que prometía ser una entretenida persecución. En cuanto al Mezquino, este simplemente empezó a golpear su frente contra el cristal. Desesperado, y deseando que esa niña de nuevo le pidiera un juego de gato…

Ayuda Parte 3

Como lo esperaba. Sus padres se molestaron mucho con ella por su "actitud rebelde". Y la castigaron prohibiéndole salir, y cortando el cable y el internet de su alcoba. A pesar de que sentía que se excedían con ese castigo, seguía sin arrepentirse de salvar a los invitados, y a ese chico en la fiesta.

Pese a sentirse orgullosa de ello, Pacifica sentía que las próxima semanas serian muy lentas y aburridas. Eso parecía, hasta que de pronto sintió como si su cuerpo perdiera peso, y por pocos centímetros se separó de él, antes de regresar de golpe. Asustada al principio, de inmediato pensó que tal vez sería otra de esas cosas rara que pasaba en ese pueblo. Hecho aceptado luego de su experiencia del día anterior. Pero, por la simplicidad y brevedad del mismo hizo que no le diera importancia, y tratara de seguir con su tedio con normalidad.

Cosa difícil cuando el fenómeno se repitió. Más prolongado, y más notorio. Fue necesario que ocurriera por tercera vez para que intentara acudir con sus padres. Estos estaban asustados por lo extraño que era. Pero, no lo suficiente como para mandarla de regreso a su habitación. Así que la rubia continua ahí, sintiéndose ansiosa al esperar otra de esas cosas, y con más miedo cuando ocurría. Finalmente este parecía alcanzar un punto máximo, en el que incluso camiones se alzaba como si plumas de paloma fueran. Eso fue el colmo para que la heredera de los Northwest tomara el asunto en las manos, e hiciera una llamada.

-Si mis padres no piensan hacer nada, entonces espero que esta vez hagan algo… - se dice a si misma, aferrándose a un poste de su cama mientras ella y todo en su habitación ya estaba alejado del piso. El teléfono sonó unos instantes antes de que respondieran.

-¿Ayuda mundial? – escucha al otro lado de la línea.

-¡Necesito ayuda, ahora! – demanda cada vez sintiendo todo más aterrador.

-owww… pensé que llamaban para decirme que encontraron a mi perrito, Firulais. ¡¿DONDE ESTAS, FIRULAIS?! – Escupe con enorme sarcasmo la voz… familiar.

-Un momento… ¡¿Eres Óscar?! – Aun recordaba al desgraciado que la ignoro cuando los persiguió el fantasma.

-Ojala no. ¿Qué necesita, señorita Northwest? – Pregunta, como si en verdad sintiera el más vago deseo de atenderla.

-¿Cómo sabe mi nombre? – Por un momento se olvidaba de la anormal situación en la que estaba.

-Fácil. Mi computador tiene identificador de llamadas, y sus padres son algunos de los inversionistas de Ayuda Mundial. – contesta el asistente desde su estación de trabajo. – Por cierto, ¿Por qué llama? Por lo general, nadie vuelve a llamarnos por segunda vez… por no decir que no pueden… - lo último murmura para él.

-Algo raro sucede a mi pueblo… - comenta, pensando que esta vez no la cortaría. – La gravedad se puso loca aquí. No sé qué demonios está ocurriendo, ¡Pero quiero que lo arreglen!

-Entiendo, señorita. – responde serio el otro, como si en verdad captara lo que ocurría alrededor de su cliente. – Es una buena oportunidad de probar el sistema telefónico de emergencia.

-¿Sistema telefónico de emergencia? –pregunta confundida la otra.

-Pero, con la preocupación que tiene, le aconsejo que cierre los ojos. – La rubia le confundió más ello. Pero era verdad, se sentía asustada. Así que obedece. – Guíese con los dedos. Busque el botón de arriba a la izquierda de su celular desde ahí, muévase una tecla a la derecha, y dos abajo. Tecléelo. – la rubia asiente, y con la mirada cerrada es capaz de hacer lo pedido. – Ahora, uno abajo, tecléalo. – También lo hace. – Ahora, uno a la derecha, y arriba. Presiona el segundo de arriba.

...

Sintiendo algo de ansiedad por lo largo que se estaba tornando, teclea ese último botón. Y cuando lo hace, escucha el sonido típico de una línea muerta. Alarmada, abre los ojos y para su terror e ira ve que el ultimo botón que le mando a pulsar era para colgar la llamada. A punto de maldecirlo, siente como de pronto un enorme flash había envuelto todo el pueblo. Durando pocos segundos, y tan rápido se va y todo lo que flotaba vuelve al suelo, incluyendo a la rubia. Quien pronto quedó sepultada entre todas sus cosas. Y aunque aquel evento aterrador finalmente había acabado, el resentimiento por el traicionero tipo perduraba.

-Hijo de…