Durante los días siguientes me enclaustre en el estudio de pintura y en los grandes murales, consumiendo la mayor parte de las horas del dia en mi trabajo, siempre evitando la presencia del santo de virgo, su sola presencia me hacia sentir triste, enojada, y sumamente incomoda a pesar de su gran gentileza y la gallardia de su trato. No soportaba tenerlo cerca de mi, cosa que no pasó desapercibido para Saori, Laxmi y para el mismo Shun.

A pesar de mi conducta el caballero de Virgo era sumamente comprensivo y educado, pero sobre todo muy persistente. Siempre parecía querer iniciar una conversación conmigo a pesar de lo cortante de mi conducta.

Una tarde en el estudio de pintura, daba los toques finales a uno de los retratos de Athena, a pesar de sentir mi corazón mas tranquilo mi humor era bastante uraño prefiriendo encerrarme a pintar en soledad en lugar de convivir con Saori y compañía que le inyectaban frescura y alegría a la existencia de cualquiera cerca de ellos.

-Disculpa que te moleste... pero en realidad tenia que hablarte...

Girè mi rostro hacia donde provenia esa voz serena y gentil que me hizo saltar por la sorpresa.

-Shun- Perdoname... de verdad no ha sido mi intensión asustarte...

Me miraba con genuina preocupación, al tiempo que caminaba elegantemente entre los bloques de mármol y los caballetes con pinturas en proceso. Al parecer acababa de regresar de alguna reunión importante con Athena, pues llevaba puesta su armadura dorada a excepción del casco. Siempre que veía a ese caballero la herida de mi alma parecía abrirse un poco mas, pero en esa ocasión que lo vi vistiendo la armadura de Virgo el dolor parecía inmensamente mayor aun...

-Nina- No... no me asusta caballero...

-Shun- Por favor, no me llames asi, solo llamame Shun...

Gire mi rostro hacia el lienzo donde trabajaba para seguir detallando el cuadro de Athena frente a su gran escultura.

-Shun- Comprendo el gran pesar que debe causarte mi presencia... no es mi intensión hacerte sentir mal, pero en verdad necesito hablarte...

Deje de pintar el cuadro y giré mi cuerpo para quedar de frente al gentil santo de Virgo y darle mi total atención. El sonrióò satisfecho de lograr su cometido mirando tímidamente hacia el piso y luego levantar su rostro hacia mi nuevamente y tras soltar un leve suspiro para poner en orden sus pensamientos y tomar valor de lo que acontinuacion diría:

-Shun- Tal vez lo sepas ya... pero las armaduras tienen vida y voluntad propias... es algo raro y difícil de describir, pero también guardan conocimientos y recuerdos de su anterior portador.

Evidentemente escuchar que este muchacho podía tener acceso a los recuerdos de Shaka me hacia sentir sumamente incomoda, sentí como mi rostro se ponía caliente y rojo, aparté mi mirada con aire ofendido ante aquel atrevimiento suyo. Shun aclaró su garganta y también apartó el rostro y continuó.

-Shun- Esto lo he descubierto hace algunos días, ahora comprendo el porque me siento tan atraído a tus pinturas, a tus dibujos, porque el templo de virgo me habla de ti dentro de sus muros. Nina desde aquel dia en que te conoci no he podido sacarte de mi mente... y es por que puedo sentir en carne propia el gran amor de Shaka hacia por ti... incluso mas alla de la vida que conocemos puedo sentir su gran devoción a ti, Nina...

Mis ojos se inundaron de lagrimas al escuchar estas frases, no podía comprender ¡que es lo que deseaba este hombre al decirme todo esto? ¡por que se empeñaba en torturarme con su presencia y ahora con con sus palabras?. Era cruel y surrealista escuchar tales cosas de un hombre vistiendo la misma armadura que mi Señor... mi amado Shaka.

-Nina- ¿Que es lo que pretende?

El joven caballero de oro tomó con fervor mis manos arrodillándose frente a mí mientras me miraba suplicante, como si la vida misma dependiera de la respuesta que le pudiese dar.

-Shun- Nina... mi corazón, mi cosmos no ha tenido paz desde aquel dia... ven conmigo al templo de virgo, debo mostrarte algo... se que soy un completo desconocido para ti, un usurpador... pero te ruego confies en mi...

Mi pulso se acelero salvajemente sin siquiera saber la razón, algo dentro de mi me empujaba a creer en sus palabras, sin embargo la razón me hacia desconfiar en un extraño que al parecer los sabia todo de mi vida .

Algo me hizo olvidar la lógica y la desconfianza, como una fuerza invisible me hizo aceptar acompañarle, asinti con un movimiento de cabeza y el me respondió con una amplia sonrisa al tiempo que me ayudaba a ponerme en pie tomándome de la mano.

Al levantar la vista el caballero de ojos azulverde me extendia los brazos en señal de que me acercara para llevarme en brazos a la sexta casa. Llena de duda me acerque y con increíble delicadeza me levantò en brazos.

-Shun- ¿Estas comoda?

-Nina- Si... estoy bien...

El caballero de virgo me sonrio dulcemente y sin darme cuenta me fui acurrucando en su pecho amoldándome a los ornamentos de su armadura.

-Shun- Sujetate bien...

Y emprendimos el camino escaleras abajo. Era para mi totalmente fuera de la realidad recorrer el mismo camino en brazos de otro santo de Virgo pero ahora con el cielo coloreado de rosa por el ocaso y las timidas estrellas salpicando el cielo del atardecer. Mientras nos acercábamos a nuestro destino pude mirar muy de cerca el rostro de Shun, su blanca tes brillaba con los últimos rayos del sol, sus enormes ojos destellaban con los rosados rayos solares,su aroma era fresco y dulzón como hierba recién cortada de un jardín rebosante de rocio.

-Shun- Hemos llegado.

Me coloco gentimmente en la entrada de su templo y galantemente me condujo al salón tomando mi mano. Alfia ahora era quien ocupaba el puesto de Laxmi, y fue quien nos recibió abriendo los ojos como platos al verme llegar escoltada por el nuevo caballero de virgo. "Ya puedo imaginar los nuevos chismes que se van a inventar con esto" pensé.

-Alfia- Bienvenido amo...

-Shun- Buenas noches Alfia, bien... creo que ya conoces a Nina, es mi invitada esta noche.

-Alfia- ¿Se le ofrece algo de cenar?

-Nina- No, muchas gracias...

-Shun- Gracias Alfia... dejanos solos por favor.

Y la mujer se retiro arqueando las cejas seguramente pensando lo peor de mi persona.

-Nina- ¿Y bien caballero? ¿que es lo que deseas mostrarme?

-Shun- Por favor sígueme...

Conocia el templo de virgo a la perfeccion ya que viví dentro de sus muros por tres años, sabia muy bien hacia donde conducia cada uno de los pasillos, así que me detuve en seco a notar que nos dirigíamos a la habitación principal.

-Shun- ¿Que sucede?

Permanecí en silencio ante su contrariada expresión, mientras se acercaba a mí tomando nuevamente mi mano entre las suyas.

-Shun- Por favor...no te asustes... jamas te haría daño, te ruego que confies en mi.

Sin soltarme me condujo hasta su alcoba y una vez dentro cerro la puerta tras de corazón latía violentamente y mis manos temblaban de miedo y preocupación, "¿como es que llegue hasta aquí?" "¿en que carajos estaba pensando?" entre otras autoreprimentas que revoloteaban en mi mente.

Shun me señaló la caja de una armadura, era de bronce y bastante dañada, se acercó a la caja y jalando la cadena revelo el contenido, el ropaje estaba aun mas dañado que el contenedor.

-Shun- La amadura de Andrómeda...era la armadura que solía llevar antes de ser promovido a santo de oro.

No lo olvidaba, Shun era uno de los cinco santos de bronce que libraron la batalla en las doce casas, contra poseidon y contra Hades... Shun de Andrómeda...

-Shun- Después de la batalla de las doce casas la armadura de andromeda resulto severamente dañada. Las armaduras al ser seres vivos para ser sanadas necesitan sangre humana, sangre de un caballero ...

Se arrodilló junto a su antigua armadura tocando con las yemas de los dedos una de las hombreras totalmente rota.

-Shun- En aquella ocasión Mu de Aries fue quien restauró nuestras armaduras de bronce y fue Shaka quien dio la mitad de su sangre para traer de nuevo a la vida esta armadura.

Yo miraba alternadamente al santo y al ropaje de las cadenas... me acerque cuidadosamente y también toque sutilmente la armadura sagrada de Andrómeda.

-Shun- después de ese día la armadura volvió a la vida mas brillante y poderosa que nunca... y también a través de la sangre de Shaka se creo un lazo entre él y yo...

-Nina- Un lazo...

-Shun- Después de la batalla contra Hades Seiya quien en ese tiempo portaba la armadura de pegaso fue herido con la espada de Hades. Para sanarlo Athena tuvo que viajar al pasado, al tiempo de la utima guerra santa, y quien la acompañó en su camino fui yo...

Los santos de virgo, siempre fieles protectores de la diosa, mas allá de este mundo y también atraves del tiempo. Aunque me doliera admitirlo Shun era un digno sucesor de Shaka.

-Shun- Sin embargo Chronos no fue tan benevolente con nosotros, envió a Athena indefensa en forma de bebè para que no pudiera intervenir en los sucesos de la pasada guerra santa y no conforme con eso la envio lejos de mi. Así que para poder reunirme con ella tuve que atravesar nuevamente los doce templos en comñaia de Tenma el caballero de pegaso de la era pasada y posteriormente de mis compañeros que se nos unieron a la misión.

Continuo acariciando su vieja armadura con las puntas de sus finos y blancos dedos, posando de vez en cuando su cristalina mirada en mi.

-Shun- Cuando Tenma y yo llegamos a este templo fuimos atrapados por las cuatro puertas de Buda... Shijima de Virgo nos impidió el paso en forma de un pensamiento residual, ya que se encontraba en el laberinto de los dioses protegiendo a Athena... y fue ahí que sucedió un milagro.

Tomò una parte de la armadura de andromeda y se puso de pie.

-Shun- Cuando el peligro era mayor la armadura de Andrómeda comenzó a latir como un corazón vivo, el cosmos de Shaka comenzó a emanar de las grietas de mi armadura hasta que se materializó como un pensamiento residual y se enfrento a su antecesor... salvándonos a mi y a Tenma de una muerte segura...

Se acercó a mi depsitando la pieza de metal en mis manos.

-Shun- Fue entonces cuando Shaka me reconoció como el siguiente santo de Virgo, en una ocasión única en la que tres generaciones estuvimos presentes en el mismo lugar...

Mis lagrimas corrian de emoción, Shaka... aun después de la muerte tan fiel y honorable, hacìa vibrar mi corazón de orgullo y amor hacia él, ¡nadie como mi señor!... Shaka de Virgo.

-Shun- Desde que te vi por primera vez en la reunión con Saori esta armadura ha latido, se ha apoderado de mi voluntad y mis pensamientos... sus recuerdos y sensaciones se han metido en mis venas y no me han dado paz... puedo sentir todo ese amor, toda esa pasión de Shaka hacia ti...

Poco a poco el cosmos del santo dorado se fue encendiendo cada vez mas y mas, iluminando plácidamente la estancia e invadiendo mi cuerpo... era calido, amable, majestuoso e infinito como el de Shaka... pero a diferencia del de mi señor el cosmos de Shun no era intimidante como el de Shaka en la batalla de las doce casas, su cosmos era totalmente pacifico, amable y luminoso... lo describiría como el cosmos de un Virgo diferente...

-Nina- Caballero...

La armadura de Andrómeda comenzó a iluminarse alternando con un ritmo regular como los latidos de un corazón acelerando su ritmo cada vez mas y mas mientras el cosmos de Shun se expandia hacia el infinito.

-Shun- Tal vez... podamos lograr traer un pensamiento residual de Shaka pues la armadura de Andrómeda aun tiene su sangre... Nina... tal vez esto es lo que me ha pedido Shaka a través del manto de virgo...

Mi respiración comenzó a hacerse pesada, mis latidos se aceleraron al máximo, si tan solo supiera que hacer para lograr lo que Shun pretendía... si tan solo tuviera un minimo de dominio de mi cosmos para poder ayudarle...

El cosmos del antiguo santo de Andrómeda ardió como una gran esxplosiòn estelar, sin embargo para decepcion de ambos no logramos hacer regresar a mi señor. Sin poder evitarlo nuevamente mis lagrimas recorrieron mi rostro resultado de la tristeza y frustración.

-Shun- Disculpame Nina... por un momento... por un momento crei que funcionaria... he sido un tonto, solo he conseguido hacerte llorar...

Dijo arrodillándose a mi lado tratando de consolarme. Yo solamente coloque mi mano derecha sobre su hombro y levantè la vista para encararlo.

-Shun- No hay nada que lamentar, caballero tu intención ha sido noble, se muy bien que querías ayudarnos... eres un gran caballero, Shun muchas gracias.

Shun intentó ayudarme a ponerme en pie, pero yo me negué a abandonar ese lugar, deseaba estar unos minutos mas ante la vieja y destruida armadura de Andrómeda, aquella que contenía la sangre y parte del espíritu de mi amado Shaka. Shun suspiro con melancolía y comprensivo se alejo de mí rumbo a la salida de la alcoba para darme un tiempo a solas ante los restos de su antigua armadura, y justo cuando se alejó unos metros mis lagrimas cayeron sobre aquellos trozos de metal. Puedo jurar que sentí como armadura se estremecía mientras comenzó a destellar reflejos dorados entre mis manos.

El santo de oro abrió grandes los ojos mientras en su rostro se dibujaba una gran sonrisa...

-Shun- Lo hemos logrado, Nina... lo hemos logrado...