[As wie Gold]
#06 | Pequeño
»Traiciona al señor Hades, y hasta el mítico Sísifo tendrá lástima de tu alma. Su castigo no sería nada comparado al tuyo.
Kanon no le tenía miedo a las amenazas de Radamanthys. Si mal no recordaba, había sido derrotado en la anterior guerra santa por un caballero dorado de (casi) la misma edad que él (Kanon) tenía.
Sin embargo, una pequeña pisca de respeto hacia el Wyvern surgió dentro de él. No es como que lo fuera a decir en voz alta, por obvias razones, pero la lealtad que le tenía a su Dios le era envidiable a Kanon.
¿Y él a quién le tenía lealtad?
A nadie. A nadie más que a sí mismo, al menos.
Parpadeo, fingiendo que aquél tren de pensamientos no había surcado su cabeza.
—¿Ya acabaste de llorar?
Internamente estaba regocijándose. Y oh la cara de Radamanthys al darse cuenta de lo que había dicho. No era magnífica, era épica. Su rostro se mantuvo libre de expresiones, algo que no sabía si agradecer o no. Al final Radamanthys pareció componerse de su retalia (recibiendo su propia medicina, Kanon había extrañado hacerle cosas así a Saga) y sacudir la cabeza.
—Qué maduro.
—Aquí Pandora mencionó que te habías ofrecido a darme un recorrido por el lugar —sonrió de lado—. ¿Tan rápido sucumbiste a mis encantos?
(¿Dijo que se divertía antes? Oh, ahora definitivamente se entretenía viendo la cara de Radamanthys.)
El otro por su parte se alejó de la puerta, dando una media vuelta.
—Mañana a las ocho comienza tu entrenamiento. Asegúrate de ser puntual —giró ligeramente su cabeza, para que pudiera ver lo amenazadora que lucía su mirada—; así como el señor Hades, yo tampoco tolero la impuntualidad.
No fue sino hasta que se metió en otra habitación que el cerebro de Kanon procesó (muy lentamente) el contexto de la frase de Radamanthys.
¿Éste lo iba a entrenar?
Huh, aparentemente Hades realmente confiaba en él. Sólo quedaba ver qué le esperaba en los entrenamientos.
Nada bueno, de seguro.
O al menos, esa es la conclusión a la que llegó después de recibir un octavo puñetazo de parte de Radamanthys en menos de quince minutos.
—¿Realmente es eso todo lo que puedes hacer? Vamos, ni siquiera me estoy esforzando.
Y por octava vez, rodó los ojos.
—He notado que eres muy vocal a la hora del entrenamiento.
Y por octava vez, Radamanthys le sonrió sardónico.
—Viene con el título. ¿No has oído hablar del Guiverno, acaso?
Kanon le observó, después de unos segundos se encogió vagamente. No lo comentó en voz alta, pero le sorprendía lo desinhibido que era en los entrenamientos. Es decir, no sonreía de alegría, pero las sonrisas que le dirigía eran bastante interesantes.
—No mucho, ¿no es el ave ésa inglesa?
—No es ésa ave inglesa. Es… —movió sus manos de una forma en la que parecía querer explicarse—... un dragón, el Guiverno.
—¿Y no es inglés o qué?
Radamanthys rodó los ojos.
—¿Listo para continuar el entrenamiento?
. .
Admito que me entretuve bastante con el fanservice en este drabble o al menos un teaser de fanservice... o lo que sea. El punto es que me gustó cómo quedó este drabble, y que a diferencia de los otros 5 ya va para un lado (bueno, los otros también iban, pero avanzaba taaaaaan lento).
Aunque no lo parezca, la palabra pequeño aparece... en algún punto.
