Buenos días, tardes y noches estimados lectores. Sombra de Maldad regresa con otro especial para su entretenimiento. Por diversos problemas, no pude completar alguna de los siguientes capítulos de mis principales fics de esta serie. Así que como disculpas, espero poder mínimo darles unas risas. Ojala lo disfruten, y esperare con ansias sus reviews.


Mundo raro.

-¡Bienvenidos sean todos a Raromagedón! – grita con completa demencia el recién llegado invasor de otro mundo. El ver a ese aburrido lugar tornándose más a su enfermo gusto era más de lo que necesitaba para reír con histeria. – Muy bien amigos. Es hora de poner a este mundo más… raro. ¡JAJAJAJAJA! – su sequito de entidades bizarras ríen en coro con su líder, y se preparan para el primer paso. Pero, antes de poder darlo una repentina explosión se escucha a lo lejos. Y ante el suelo donde flotaba Bill cayo de golpe una figura humana por completo compuesta por metal.

-uh… eso pudo haber salido mejor. – decía Ironman, levantándose de la tierra, sacudiéndose la misma adolorido. – Ojo de Halcón, ¿todo bien? – la respuesta del héroe millonario llega con la caída estripitosa de un jet bastante avanzado cerca de él y los bichos raros. No tarda para que la compuerta abollada de la nave saliera volando por el golpe de un martillo, seguido de la salida de un hombre vestido como vikingo, una pelirroja con traje negro, un hombre de ropa rojo blanco y azul con escudo, y un mareado tipo con arco y flechas.

-La próxima vez que vayamos tras Ultron, recuérdenme fingir estar enfermo… - dice al borde del vómito, mientras el martillo llegaba volando hasta las manos del rubio vikingo. Al mismo tiempo que sin que nadie supiera como, una entidad metálica humanoide aparecía en el cielo, siendo vista por los defensores de la tierra.

-Libre soy… libre soy para traer orden a este planeta… - Exclama la máquina, mientras sus ojos rojos brillaban más. Tanto el hombre con armadura junto a los tripulantes accidentados se posicionan ante lo que parecía ser su enemigo. Pronto con un pesado aterrizaje llega un enorme hombre verde, y junto a los héroes se preparan para lo que parecería el comienzo de una batalla.

-¡Vengadores, UNIDOS! – exclama el de armadura roja, a lo que ambos lados de esa batalla se lanzan hacia el otro para el primer impacto.

Todo eso fue visto por Bill y su banda de psicópatas. Pero su atención es desviada al escuchar un estruendo en el cielo. Al elevar la mirada, se topan con una enorme estación espacial de forma esférica orbitando. Y cerca de ella una batalla espacial se desataba con naves espaciales de diferentes diseños. Enseguida un periódico viejo llega al gran ojo de Bill. Al quitárselo, ve la noticia de "BOB ESPONJA COMO MEJOR CARICATURA DE LOS KIDS CHOICE AWARDS". Y al sentir una nueva presencia, ve debajo de él lo que quizás era el 7mo perro azul más feo que ha visto.

-Ohana significa familia. – dice el pequeñín, antes de irse corriendo de ahí como si nada.

-ehm… mejor vámonos… creo que este lugar es demasiado raro para mi gusto… - sentencia Bill, a lo que junto a los demás fenómenos, igualmente perturbados, vuelven al portal por donde entraron.

Seguridad ante todo

Era el momento donde todo lo decidía. Su arma había terminado de cargarse, así que lo único que hacía falta era fijar su objetivo. La fisura fue lo primero que visualizo en la mirilla, pero luego cambia a su verdadero blanco: Bill. Este parecía dar algún discurso a sus hombres de formas raras, así que era la oportunidad perfecta.

Sabía que cualquier error podría causar que no solo el pueblo, todo el mundo sufriría de la locura que su antiguo amigo iba a llevar. El sudor escurría por la frente de Ford. Dipper resistía la tentación de morderse las uñas por la ansiedad. Las manos del científico parecían estar dudosas, si en verdad era el momento de tirar del gatillo, o no.

De pronto, una nueva ola de locura invade al pueblo, ahora dando de entre muchos al campanario de la iglesia que servía de nido de tirador para los Pines. la gran campana sufrió de esa magia, y con una cara tonta cobro vida, sonando con la fuerza que una campana podía. Tan estruendosa que podría haber dejado sordo a quien estuviera cerca de ella…

Pero, al par de Pines no les afecto en lo más mínimo. Y segundos después Ford considera tener la suficiente firmeza como para tirar. El rayo disparado impacta a un sin prevenido Bill, justo en el centro. Con un grito desgarrador, el que atento con ser el nuevo soberano de esa realidad al principio parecía estar por estallar, pero con una velocidad increíble se comprimió a si mismo hasta desaparecer: una perfecta implosión.

Sin saber que acababa de pasar, la gente del recién destruido escucha como nuevos truenos invaden los cielos, y una repentina ventisca empezó a arrastrarlos en contra de su voluntad hacia la grieta dimensional de donde vinieron. A ellos, y a todos los que llegaron junto a ellos. Al mismo tiempo que todo lo que había cobrado vida o mutado por la ola de locura. Una vez hasta el más pequeño monstruo volvió a la fisura, esta estalla. Y pronto todo el cielo sangre se torna oscuro, con los diminutos destellos de las estrellas iluminando el cielo nocturno.

Nadie sabía que acababa de pasar. Solo que sea lo que fuera que paso termino. No fue necesario saber nada más para estallar en gritos de felicidad, al ver que aquello solo fue una experiencia aterradora, pero efímera. Los héroes que nadie conocía, Dipper y Stanford Pines al ver como todo el pueblo volvía a la normalidad se dejan caer al suelo, respirando agitadamente, recobrando el aliento que durante toda la transición no tomaron.

-Lo conseguimos… - dice aun sin creerlo Ford. La pesadilla que por poco desató por su ingenuidad se había acabado.

-¿Qué? – pregunta su sobrino, enseguida quitándose los tapones que tenía en los oídos. - ¿A caso la campana había sonado? – pregunta con duda, pues apenas había alcanzado a escuchar algo.

-Si. Así fue. – responde, luego de quitarse los suyos. – Si nos hubiéramos exaltado por eso, hubiéramos fallado. Y quien sabe que hubiera pasado.

-Cierto. – concuerda, también aliviado por aquella idea que le habían dado. - ¡Muchas gracias, Deadpool!

-¡Fue un placer, cerebritos! – responde el bocón rojo, quitándose también sus tapones. Se sentía satisfecho al ver todo el espectáculo. – Mi amo Mouse estaría muy molesto de ca& #%e la saga. Por suerte, esto es un fic. – enseguida se gira a quien estuviera leyendo esto. – Recuerden, niños y niñas. Si van a dispararle a su peor enemigo extra dimensional con dominio de las leyes de la física con un desestabilizador cuántico en un campanario, recuerden llevar tapones para que no les j(# la campana. No querrán ser como este pen$#%) de aquí. – Comenta, apuntando a Ford.

-Te oí, señor Pool. – replica molesto por las groserías soltadas frente a su sobrino.

-Te lo mereces por ser un zoquete que no prueba su máquina antes de su exhibición. ¡¿Qué clase de genio no sabe que la practica jamás sirve frente del profesor?! – No pudiendo responder a ello, Ford voltea la mirada, con una pequeña lagrima escurriendo por el ojo. - ¡Deadpool, se va!

Y como despedida da una voltereta hacia atrás. Sin embargo, como estaban en lo alto de la torre del campanario se cayó 5 pisos hasta el suelo. El sonido de basura sacudiéndose y un gato maullando agudo fue lo único que se escuchó.

-Estoy bien…

Selección innatural

Como muchos otros de los pobladores de Gravity Falls, Tobi Decidido también sufría del terror que las monstruosidades del Raromagedón. Aunque en un momento parecía que la desgracia continuaba con él al toparse con una horripilante criatura conformada por múltiples lenguas y un ojo. El fenómeno se quedó quieto mirando al tembloroso reportero de bajos recursos, cuando enseguida le da la espalda y se marcha.

Eso lo confundió mucho. Más cuando una escuadra de ojos lo había alcanzado a ver. Y tras un breve vistazo también se apartan de él. Volvió a ocurrir con una cabeza gigante con brazo, quien le sonrió y le levanto el pulgar.

-Te ves de horror, amigo. Avísame si quieres que busquemos juntos personas para que se metan en nuestras bocas. – le dijo a modo de cumplido mientras continuaba por su cuenta con aquella labor.

Tobi finalmente comprendió que por alguna extraña razón, los monstruos pensaban que era uno de ellos. Y con aquella información sonríe enormemente al saber que tiene una probabilidad de sobrevivir, y piensa que es la persona más afortunada de todas….

/3 días después…/

-¡LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO! – Decía en verdad avergonzada Wendy al horrible hombre, quien veía con espanto la flecha en su brazo.

Auto invitación

-Oiga, señor. ¿A quién más invito? – pregunta Bola 8 al amarillo.

-Solo a los más divertidos fenómenos y bichos raros que ha tenido los universos el privilegio de conocer. – indica, tomando un poste de alumbrado, y usándolo para limarse las inexistentes uñas. – Claro, a excepción de… - la frase del ente del sombre es cortada cuando un disparo de arcoíris es disparado hacia dientes, derribándolo al instante. Sorprendidos por ello, voltean a ver al cielo, de dónde provino aquel ataque, y el rostro de quienes lo tenían se deforma en terror. - ¡OH, NO…!

-¡El zorrullo está muerto, y lo demás se me olvido! – decía un hombre en un traje súper ajustado, más en el trasero, de color rojo montado sobre un extraño delfín volador de dos cabezas y dos brazos humanos muy tonificados.

-¡DEADPOOL! ¡¿QUIÉN DE USTEDES LO INVITO?! ¡Te estoy mirando a ti, Zhartar! – dice con mucha preocupación la figura triangular, para luego voltear al anti héroe.

-¡¿A caso creyeron que solo aparecería en el corto 2 de esta porquería?! ¡Oh, no! ¡Mi sexy trasero tiene mucho que mostrar! ¡ADELANTE, AOSHIMA! – a la orden, las dos cabezas de delfin se abren al igual que los puños, que revelan otra pareja de caras en sus palmas. Así, de sus cuatro hocicos abiertos disparan más de esos rayos arcoíris.

-¡Corran! – grita con terror la ente rosada, a lo que todo el mundo huye despavoridos, incluyendo Bill, del invasor rojo que había empezado a gritar como un sociópata desquiciado.

-¡JAJAJAJAJAJAJA! ¡¿Qué ocurre amigo?! ¡Pensé que estabas aquí para poner todo esto raro! ¡Oye, Maldad! ¡¿Me ayudas un poco?! – Un placer, amigo.Del cielo, sin que a nadie le interese como, cayó hasta las manos de Deadpool una clase de bazuca con forma de palmera. – Oh, si… hora de hacer las p"# s chimichangas...

E, irónicamente, al tirar del gatillo, lo que sale del arma como proyectil fueron chimichangas que irradiaban un aura amarilla. Estas al impactar, el sonido de un gas sin contener y una bola de humo rosa con forma de gatito es lo que provocaban. Satisfecho por tal equipo, continua atacando a los fenómenos, y paulatinamente destruyendo la pirámide.

-¡En serio! ¡¿Por qué demonios seguimos aquí?!

Por favor… ayuda…

Todo era un caos. La gente huía. Autos chocaban entre sí por sus conductores que evitaban a los monstruos en las calles. El helicóptero de las noticias fue atacado por una parvada de los ojos, y pronto cae al suelo. El rugido de monstruos llenaba cada esquina, aumentando la intensidad de las de la población desesperada.

Pacifica Northwest, una joven que hasta hace muy poco era una que disfrutaba de las facilidades y lujos que la fortuna de su familia le brindaba, ahora solo era una niña indefensa que se escondía detrás de un contenedor de basura. Había visto a su padre siendo deformado atrozmente. Y no solo lo perdió de vista cuando la multitud escapo espavorida de Bill. También su madre desapareció ante ella, cuando otra gran turba la llevo consigo tratando de escapar de los monstruos.

Ahora, respirando agitadamente busca con desesperación su celular, y marca al número de emergencias. El timbre de la espera era en lo que intentaba concentrarse, tratando de ignorar las pisadas de las bestias que caminaban, demasiado cerca de donde ella se refugiaba.

-Por favor… ayúdenme… - implora casi muda. Sentía un atroz horror llenándola, junto a la infantil necesidad de llorar por sus padres, que levemente se permite al dejar escapar una pequeña lágrima…

-...bienvenida a ayuda mundial. Soy Óscar, su… - De pronto, la angustia y miedo se van de ella. Y una rabia y odio enormes son lo que la llenan en ese instante.

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-¡POR FAVOR! – Oye el asistente por teléfono desde su lado de la llamada. Aquella fastidiosa voz la reconocía.

-¡Oh, señorita Northwest! ¿Cómo está? – saluda amigablemente, como si le llamara una amistad, y no el trabajo.

-¡¿En serio?! ¿Por qué solo tú me respondes? – Cuestiona colérica la rubia. Pensaba que alguien ahí arriba la odiaba. (No. Solo que me agrada Óscar… y estoy abajo)

-El jefe mando al resto de las estaciones de llamada a la enfermería, luego de que una variedad mutante de la diarrea fuera soltada. – Responde, ahora oyéndose su habitual voz de fastidio.

-¿Y por qué solo tú eres el que atiende la línea de emergencia privada? – pregunta, aun cuestionándose por qué su mala suerte.

-Es mi castigo por soltar esa variedad mutante de la diarrea. – aun creía que aquello era un castigo inhumano.

No tengo tiempo para esto! El maldito fin del mundo llego a mi pueblo. ¡Y ahora un montón de monstruos están cazándonos para comernos! – Dice con mucha irritación Pacifica, a punto de colgar.

-¿En serio? ¡Hey! A mí también me ha pasado eso. – eso sorprende a la chica.

-¿en serio?

-Bueno. Más o menos. Yo estaba aquí en mi estación, odiando mi vida, cuando de pronto un supuesto científico llama. El tipo pedía ayuda para trasladar un peligroso artefacto de su laboratorio a una base secreta del gobierno. Obviamente lo mande a la ve/( , y colgué…

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5 minutos Dragon Ball Z

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-…a lo que ella dijo que no volvió a verlo, y cada día sin él era un martirio. Y entonces todos los demás se pusieron a llorar, y le dije a la anciana de mi#/) que a nadie le importaba su pu# hijo, y que pagara de una buena vez. Ella me miro, y dijo que me parecía mucho a él. Entonces, como buen caballero que soy, rompí mi botella de wiski, y luego… - su anécdota llega a un inesperado fin cuando escucha el aviso de que la otra línea había colgado de pronto. El sentimiento de frustración y ofensa pronto llena a Óscar. – Hija de… la desgraciada ni siquiera se despidió…

-¿Quién no se despidió, Óscar? – pregunta un sujeto vestido con un uniforme parecido al suyo, pero con detalles verdes en vez de azules.

-Una niña de la dimensión FG76, Ronaldo. Nada que importe, realmente. – responde quien era técnicamente su superior, buscando la partida de solitario que había dejado pendiente.

-Qué raro. – se dice el asistente de Óscar. – Usualmente los niños no llaman a… espera. ¿Dimensión…? – enseguida termina de procesar por completo lo dicho por su compañero. - ¿No estarás hablando de la hija de los Northwest, verdad?

-¿Quiénes? ¿De los principales accionistas de la empresa? Si, ¿Por qué? Aun me pregunto cómo le hizo el jefe para lograr meter a Ayuda Mundial en la bolsa de valores de otros planos de la existencia. – lo último se lo dice para sí mismo. Aunque el saber de quién era pariente la menor no era algo que realmente le importara.

-Oh, no, Óscar… Por favor, dime que por primera vez decidiste hacer tu trabajo, y le diste asistencia correctamente. – implora el asistente. Aunque, internamente lamentaba saber la respuesta.

-Bueno… técnicamente, a esa niña no. Pero, hubo otra a la que ayude con su laptop.

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-¿…hola? ¿Soporte técnico? – Pregunta una aguda voz al otro lado de la línea del quejumbroso trabajador.

-Casi. Ayuda Mundial, ¿Cómo puedo ayudarle? – repite con monotonía el técnico.

-Disculpe, necesito desbloquear una laptop. Olvide la contraseña. – el hombre de blanco y azul se sorprendió gratamente.

-Vaya… es la primera vez que no me piden ayuda… Me cae bien, señorita. ¿Ves los botones de control, ALT, y suprimir? – pregunta, recibiendo afirmación de quien creía niña.

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-¡Óscar! ¡Esto es serio! ¿No ves lo que el jefe nos podría hacer si se entera de esto? – reclama preocupado. Aun le dolían las cicatrices del último castigo.

-Ay, si. – responde despreocupado. - ¿Y cómo será que el jefe se entere si no lo meto en mi reporte?

-Tal vez porque me extraño que estuvieras hablando con alguien por más de 8 horas… - dice una presencia oscura detrás de Óscar.

-¡En serio! ¿A caso no piensa usar la billetera con cascabel que le regale? Nos ahorraríamos los gastos del infarto que me dará un día de estos. – Exclama exaltado el empleado negligente, asustado. – Espera… ¿ocho horas? Pensé que dijeron que pasaron cinco minutos de Dragon Ball Z.

-Muy bien, Óscar… - comienza el supervisor del aludido, ignorando lo que este decía. – Déjame ver si entendí. La hija de uno de nuestros principales accionistas te llamo, pidiendo ayuda. Lo hizo en una línea de emergencia privada que reservamos solo para auténticas emergencia. Y tú pasaste 8 horas hablando de puras estupideces. Incluyendo tu opinión de por qué los libros de crepúsculo fueron publicados con el propósito de facilitar el rapto de mujeres para trata de blancas usando homosexuales pálidos. ¿No es verdad?

-ehm… ¿si? – responde con duda el empleado azul.

-Ya veo… - responde su jefe con calma. Sus dos empleados supieron que era mala señal. - ¡¿Y DIME POR QUE DEMONIOS AUN NO TE ESTOY ARRANCANDO LA PIEL CON UNAS PINZAS OXIDADAS?!

-¿Por qué…? ¿Soy el único trabajador que no esta enfermo? – La aterradora presencia del jefe habia perdido de pronto su fuerza, señal de que este se habia calmado.

-Es cierto…. – dice distraído, como si estuviera pensando en algo.

-¿jefe? – pregunta Óscar, más preocupado que antes.

-Y como tú y Sebastián son los únicos que siguen operando, SERAN USTEDES QUIENES IRAN QUE ESA NIÑA, Y SUS PADRES SIGAN CONVIDA.

-¡¿Qué?! – Exclama sorprendidos ambos empleados.

-¡Pero, jefe! ¡Ellos están en un universo completamente diferente al nuestro! – Comienza el asistente del operador.

-¡Si! ¡Y no es uno tan ardiente como el nuestro! ¡ES EL REPUGNANTE, LD, DEL 2D! – objeta indignado Óscar. Como en algunas ocasiones, ambos olvidaron que las excusas eran estúpidas y peligrosas.

-No me interesa. Rebeca y yo nos ocuparemos de las llamadas entrantes. ¡Y USTEDES DOS SE LAS ARREGLARAN COMO PUEDAN E IRAN AHÍ, Y EVITARAN QUE PERDAMOS UN ACCIONISTA POR PRIMERA VEZ! – Sin deseos de desollarlos y dejar a esa niña sin las dos únicas personas que podrían ayudarla abandona la oficina, empezando a sentir arrepentimiento de su decisión.

-ah…. Será mejor que vayamos de una vez, Alex. – dice resignado Óscar, dirigiéndose a la salida también.

-¿Y cómo demonios quieres que vayamos a esa realidad? – pregunta escéptico su asistente siguiéndolo de cerca.

-Creo saber cómo. Pero seguramente el hijo de P(# querrá que le dé de mi wiski… - informa, empezando a sentir que iría a otra misión donde sus deseos de morir incrementarían aún más… ósea, un día típico de su vida. –…Es idea mía, ¿o acaso estoy viendo mi propio dialogo pasando frente a mí?