Los rayos dorados se fueron esparciendo por toda la habitación y poco a poco me separe de la armadura de Andrómeda para apreciar mejor lo que estaba sucediendo, cuando la luz se disipó talle mis cojos con el dorso de mi mano pues aun las lagrimas me dificultaban bastante ver, frente a mi una silueta familiar se erguía elegante y orgullosa reflejando la luz en las metálicas aristas del la pechera de su armadura.

Una tibia mano se poso en mi hombro derecho me presiono suavemente como gesto de sorpresa y admiración y junto a mi la dulce voz del joven Shun me hizo erizar cada uno de los vellos de mi cuerpo.

-Shun- Shaka...

Me ayudo a ponerme en pie y se inclino respetuosamente ante su antecesor.

-Shaka- El sexto templo al fin tiene un nuevo y digno protector... el hombre mas puro del planeta, aquel que fue uno con el dios del Inframundo... Solo un digno sucesor podría comprender los deseos de mi alma.

No podía dar crédito a lo que veían mis ojos... Shaka se encontraba ahí... de pie altivo elegante y apuesto, vistiendo su armadura con los ojos cerrados y su expresión serena, su rubio cabello ondeaba como una bandera detrás suyo, su capa blanca brillaba con luz propia y su aroma a incienso inundò rápidamente mi olfato.

-Shun- Shaka... pude sentir tus deseos atreves de la armadura. Yo... yo no soy digno... aun me falta mucho para estar a la mitad de camino de lo que eres tu...

-Shaka- Tan humilde como siempre...

El rubio sonrió complacido ante su sucesor y después extendió su mano derecha hacia mi, indicándome que me acercara a él. Yo obedecí inmediatamente lanzándome a sus brazos con un remolino de emociones que se difuminaban unas con otras, alegría, emoción, amor, orgullo, sorpresa y sobre todo miedo... no es que le temiera a los fantasmas o algo así, el temor que tenia era no saber cuanto tiempo duraría la presencia de mi adorado Shaka en este mundo. O por tratarse de un pensamiento residual no era en sí era el... o era solo una parte de èl... en realidad era demasiado raro y confuso.

Una vez entre sus brazos levante las manos para alcanzar su rostro, las sensaciones que me brindaba su piel y los montes y valles de las formas de su cara eran tan vividas y reales que hacían que mis ojos lloraran nuevamente pero de felicidad, tanta que nuevamente mis rodillas quedaron sin fuerza y el piso parecía moverse bajo mis pies haciéndome perder el equilibrio entre los fuertes brazos de mi amado Señor quien con movimientos gentiles y expertos me pegó aun mas a su pecho evitando que perdiera el plano de sustentación.

Toda esa oleada de pensamientos y sensaciones me habían dejado totalmente sin palabras, solo deseaba aferrarme fuertemente a él para que el tiempo no lograra arrancarlo de mis brazos nuevamente.

Shaka giro su rostro en dirección mía y lentamente abrió sus azules orbes que posó en mi rostro mientras me sostenía fuertemente en su regazo, acarició con delicadeza mi mejilla y nuevamente dirigió su mirada al joven santo de virgo de la época actual.

-Shaka- Durante mi vida siempre creí que la iluminación vendría con el conocimiento del universo aun sin entender todas sus verdades, creí que la justicia estaría del lado de la fuerza. Rechacé las emociones y vulnerabilidades humanas que me alejaban de conseguir la plenitud espiritual... que equivocado estuve...

Pasó su mano libre detrás de mis rodillas para cargarme completamente entre sus brazos y tomo asiento flotando a media habitación conmigo en su regazo.

-Shaka- Subestimé y desprecié a hombres como tú... que irónico es el camino a la trascendencia que ahora... gracias a ti, a tu honor y piedad tengo en mis brazos el amor que jure nunca tener pues me impediría llegar al punto divino que desde que tengo memoria busquè a base de entrenamiento y meditación... y mas irónico es que este amor es la chispa que encendió en mi el octavo sentido, el Arayashiki...

Me tratè de incorporar entre sus brazos pero Shaka me impedía siquiera moverme por lo apretado de su abrazo, mi conmovido corazón y mi silencioso llanto me impedían siquiera poder pronunciar una silaba... mis oídos no daban crédito a las palabras de mi señor... su amor... nuestro amor había logrado llegar a un punto tan elevado y divino que mis limitadas capacidades no alanzaban a comprender, pero mi corazón sentía con ardor y eso... eso era mas que suficiente, después de todo a veces el amor se trata mas de sentir que de entender.

-Shaka- En ti... caballero dorado de Virgo aun puedo sentir esa chispa divina en un espejo de humanidad... eso te hace digno portador: un loto de un color distinto en la sala gemela... lamento no poder mostrarte el camino de la iluminación como un verdadero mentor, pero se que en tu bondad se haya una gran sabiduría, la esencia misma de todos los portadores de la armadura de la virgen y descubrirás por ti mismo los misterios del universo desplegando tu cosmos.

Shun se arrodillo con la cabeza gacha y un puño a nivel del corazón ante su nuevo modelo a seguir, un maestro que aunque no estaría presente en cuerpo lo estaría en alma y corazón.

-Shun- Me honras, maestro...

Shaka sonrió complacido con su sucesor. Se muy bien que hubiera sido un gran maestro para el joven ex caballero de Andrómeda, y a su vez Shaka hubiese aprendido mucho del joven caballero que ahora vestía su ropaje sagrado.

-Shaka- No cabe duda que tu destino esta marcado de grandeza y de curiosos acontecimientos, joven Shun... al elevar al infinito tu cosmos has logrado que una vez mas tres generaciones de Virgo se reúnan en un mismo sitio.

Sentí una especie de presión en el pecho y mi cuerpo comenzó a temblar de arriba a abajo. Shaka regresó su vista hacia mi y me beso en los labios con increíble devoción y ternura mientras acariciaba tiernamente mi cabello.

-Shaka- Amor mío... la muerte no es mas que una transformación... siempre estaré junto a ti ... en el soplar del viento, en los colores de las flores, en el calor del sol, y en la ventana de tu alma hay un lazo irrompible que nos unirá eternamente... sin importar cuantas vidas vivas y mi alma este en aquella roca inevitablemente volveremos a estar juntos.

Besó mi frente mientras se iba desvaneciendo entre el aire y el aroma de incienso que emanaba.

-Shaka- Caballero... te encomiendo todo lo que tengo y todo lo que amo.

Y desapareció dejándome caer lentamente, Shun en un ágil movimiento me atrapo en el aire evitando que mi cuerpo tocara el piso. Ambos quedamos en silencio uno junto al otro mientras nuestros ojos se miraban fijamente, puedo jurar que su pulso se sincronizo al mío al igual que nuestras respiraciones. Después de ese extraño instante me puse en pie y limpie mis lagrmas con el antebrazo y dándole la espalda al joven peliverde le pedí que me llevase de regreso al palacio.

Los días pasaron lentos y extraños tanto que parecían tener mas horas de lo normal, yo me dedique a los grandes murales y las esculturas del palacio, hundiendo mi vida en una extraña rutina en la que escapaba de todo pensamiento y emoción. El extraño y triste ultimo encuentro con mi señor había dejado mi alma confundida sin saber que hacer ni que rumbo tomar, por lo que hundirme en mi trabajo era la perfecta escapatoria de la realidad... Shaka no volvería, al menos no en esta vida como hubiese soñado que se diera un milagro.

Las semanas transcurrían monótonas, el apuesto santo de virgo constantemente me vigilaba a la distancia mientras hacia mi trabajo sin atreverse a hablarme o acercarse a mi, y a pesar de hacerlo discretamente yo podía sentir a la perfección su cercanía y aunque no me molestaba o intimidaba sentirme vigilada por Shun, no me gustaba que se sintiera obligado a tenerme en su vida solo por mandato de su antecesor.

También, Athena me pidió realizar retratos de sus nuevos santos de oro para colocarlos en uno de los grandes salones donde se exhibían pinturas de las generaciones anteriores de los dorados, ahí donde coloquè junto a Athena el bello retrato de Aioros de Sagitario que fue retirado injustamente por el falso patriarca años atrás. Las sesiones de pintura generalmente me levantaban el animo pues compartir el tiempo con los jóvenes caballeros siempre era refrescante y alentador, sin pensar que inevitablemente llegaría el día en el que debería hacer una pintura del santo de virgo.

-Saori- ¡Seiya quédate quieto por favor!

Reprendía la diosa al joven Sagitario que posaba en su armadura empuñando su arco y flecha igual que la pintura de Aioros.

-Seiya- Saori... ya estoy muy cansado... es muy aburrido estar así en una sola posición por tanto tiempo.

-Nina- Seiya, puedes descansar por hoy... no te preocupes los trazos principales ya los tengo, además yo conozco a la perfección cada ornamento y forma de todas las armaduras de oro, no es necesario que estés posando todo el día.

-Seiya- ¡Lo ves Saori! ¡ya déjame ir a otro lado!

-Saori- ¡Por supuesto que no! Nina necesita captar bien los reflejos que se forman en la parte alta de la pechera, es mi parte favorita de la armadura... ella es muy amable pero veo que no ha tocado esa área del retrato ¡porque tu no dejas de moverte!

Le dijo con tono autoritario mientras el castaño la miraba con autentico terror. Para mi era algo obvio... la manera en que peleaban era cómica y muy tierna a mis ojos... ambos se amaban tierna e inocentemente lo podía ver en las miradas que intercambiaban a cada momento. No podía evitar sentir tristeza y nostalgia ante el bonito romance que se desarrollaba ante mis ojos.

-Shiryu- ¡Vaya pero que hermosa esta quedando la pintura!

-Kikki- ¡Es Seiya! esta igualito! pero algo no esta bien... Nina, creo que has pintado demasiado apuesto a Seiya...

-Hyoga- Tienes razón, Nina, le has hecho un gran favor, a decir verdad su nariz es mas grande...

- Kikki- Y tampoco es tan alto

-Nina- ¿De verdad lo creen?

Miraba con verdadero interés los detalles señalados por los recientes críticos de arte, mientras media con mi cuadricula las proporciones alternando una vista al modelo y al lienzo pues estaba segura de haberlo retratado siendo fiel a la realidad...

-Seiya- El retrato esta perfecto, es que ustedes están celosos pues jamás se podrán ver tan heroicos y apuestos como yo... a menos que Nina si les haga el favor...

Dijo el de Sagitario sacando el pecho con aire triunfal mientras sus compañeros reian burlones. En medio de la algarabía no había notado la presencia del santo de Leo que había llegado acompañado de su hermano menor.

-Saori- En realidad me hubiera gustado mucho que hicieras un retrato de cada uno de los santos de oro antes de que te vayas, Nina...

Al oir esto, Shun me miro contrariado sin retirar de mi sus cristalinas orbes. Era verdad... días previos le comente a Athena mi deseo de abandonar el santuario al concluir el gran mural, y no sabia a ciencia cierta si volveria al santuario algún dia.

-Kikki- ¿Es verdad eso, Nina?¿Te iras?

-Nina- Pronto terminare mi trabajo aquí, deseo ir a montar una exposición en Paris y también quisiera ir a estudiar historia del arte a Roma.

-Saori- Aunque me da tristeza no tenerte mas en el santuario, comprendo que es lo mejor para ti...

-Nina- Pero prometo volver de visita... ¡Así podre pintar los retratos de todos los santos de oro!

Les dije mientras sonreía apretando el manojo de pinceles entre mis manos, al mismo tiempo que el santo de Virgo continuaba en silencio pensativo. Momentos después, cuando todos abandonaron el estudio de pintura, continúe el retrato de Seiya con esmero, debía terminarlo lo antes posible para poder redireccionar mis energías al gran mural, pues ya tenia el boleto de avión y ya estaba aceptada en una prestigiosa escuela de arte en Roma y el ciclo escolar comenzaría en escasas dos semanas. Cuando por fin decidí que ya era hora de retirarme a mi cuarto a descansar, camine hacia el un cuenco de agua donde solía lavar mis pinceles percatándome de una silenciosa presencia que ya era muy familiar en mi día a día.

-Nina- Shun... ¿eres tu?... ¿No crees que ya es muy tarde para estar espiando a las personas?

Mirè el reloj de muñeca que llevaba en la mano izquierda y este marcaba casi la media noche. El santo de Virgo que vestía unos sencillos jeans y una playera azul marino salió de entre los bloques de mármol con una expresión triste.

-Nina- En verdad agradezco todo lo amable que has sido conmigo todo este tiempo. Y entiendo que ha sido una encomienda de tu antecesor... pero no quiero que te sientas obligado conmigo... estaré muy bien, estudiar historia del arte siempre fue mi sueño.

El peliverde se acerco mas a mi y con su mano derecha tomo mi mentón para que lo mirara a la cara.

-Shun- No es eso Nina, en verdad me duele que te vayas...

-Nina- Estaré bien... no debes preocuparte por mi, Laxmi ira conmigo y sabes que nadie podría cuidar de mi mejor que ella...

-Shun- ¿Y que dices de mi? yo podría protegerte... a ti... a ambos...

-Nina- Shun... ¡Shun! ¡tan dulce y gentil como siempre!, tu no tienes ninguna obligación, quédate a honrar la casa de Virgo, estoy segura que serás tan grandioso como Shaka... protege a Athena... yo... yo te libero de toda responsabilidad que sientas hacia mi persona.

-Shun- Si tan solo... me dieras la oportunidad de mostrarte que no es por Shaka, ni por lo que creí que me decía la armadura de Virgo, siempre he sido yo y solo yo... pero me negaba a aceptarlo por respeto a ti... y a Shaka...

La repentina confesión del joven caballero hizo que mi corazón se paralizara, aun no podía creer en ello... de cualquier forma no lo sentía correcto, no me sentía con el derecho de algo así.

-Shun- Te probare que lo que siento es verdadero. Comprendo que debes seguir tu camino, sanar tu corazón y tal vez puedas darme un pequeño rincón cuando estés lista...

Acerco su hermoso rostro al mío y besó con increíble dulzura mis labios. Yo me quede paralizada ante ello mientras el se retiraba lentamente de mi.

-Shun- Cuando ese momento llegue sabrás de mi.

Pocos días después el gran mural del palacio estaba ya terminado. Mirándolo a varios metros de distancia me costaba creer lo que veían mis ojos.

-Nina- Maestro... tu legado...

Me decía a mi misma mientras sostenía mi bolso de viaje. Laxmi me miro desde la entrada al salón de los murales, estaba esperándome para que abordáramos el vuelo.

Siempre he odiado las despedidas y es que nunca puedo evitar llorar... tras un largo y apretado abrazo me despedí de Saori y con un fuerte apretón de manos con cada uno de los santos de oro, excepto con Virgo quien me dijo "hasta pronto" depositando un beso en el dorso de mi mano.

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Hola a Todos! pues ya llegando a la parte final de esta historia, que he disfrutado mucho en escribir. Muchas gracias por todo su apoyo y sus comentarios... pero esperen! Arte y cosmos no termina aquí, no tan fácil... como saben es la historia principal de una serie que he llamado "Golden Romances" de la cual ya están en curso historias para Afrodita y Camus y próximamente publicare una de Mu y Aioria! además que también pronto publicare mi consentida "Arte y Cosmos" versión ilustrada! asi me lleve mil años ilustrare esta historia que es y será mi gran consentida!

Un gran beso y un abrazo. Y una vez mas GRACIAS POR LEER!