[As wie Gold]
#07 | Infancia (500 p.)
"Shion dijo que soy el mayor."
Kanon llevaba ya una semana en la mansión Heinstein. Seguía sin acostumbrarse del todo, al concepto de volver a la vida.
No es como si estuviera acostumbrado más al estar muerto, pero al menos sabía que ya le esperaba. Al volver, sin embargo (a estar en el plano de los vivos), no tenía idea de qué es lo que hacía.
—Hmmm, ya ví por qué no rindes en el entrenamiento.
Pudo sentir la presencia de Radamanthys incluso desde siete metros de distancia, pero no hizo señas de saber que estaba ahí apenas puso un pie.
—Buenas noches a ti también, Radamanthys. ¿Disfrutas el aire nocturno como yo, o simplemente te gusta joderme?
Antes de saberlo, tenía a Radamanthys a su lado, viendo tras la ventana.
—Admito que disfrutaría ver las estrellas si no tuviera que levantarme temprano todos los días para patearte el trasero.
Kanon sonrió con sorna.
—Qué romántico.
Como Radamanthys parecía no tragarse el "me gusta el aire nocturno" soltó un suspiro.
—Me sobrevino un recuerdo de mi infancia. Pensé en… cuando llegó Saga y me dijo que Shion ya no quería entrenarme, puesto que la constelación de géminis no me tenía bajo su resguardo —no entendía cómo una semana de convivencia lo hacía lo suficientemente abierto con el otro como para comentarle esto, pero ahí estaba, hablando boludeces—. Es irónico, el cómo las estrellas pueden joder o congratular el destino de alguien. ¿Sabías que los gemelos en la antigua Grecia eran enviados de los dioses?
Radamanthys no respondía. A Kanon le agradaba eso del otro; probablemente le juzgaba, pero era en su mente, no en voz alta. Le gustaba que no dijera eufemismos (eso lo aprendió leyendo otra de las enciclopedias del viejo), ni palabras bonitas para aliviarlo. Kanon no las necesitaba.
—Hay otras culturas que opinan distinto —continuó—; otras que sacrifican a uno, al que tachan de débil.
—No que me interese —interrumpió Radamanthys, en ese tono condescendiente suyo—, pero ¿eras tú enfermizo?
Kanon soltó una risa seca.
—Con o sin armadura de Athena, soy mucho más fuerte y más poderoso de lo que Saga podría soñar. Mientras que Saga estuvo enfermo de catarro todo un mes, yo estaba completamente aliviado a los tres días.
Radamanthys se alejó un par de pasos.
—Ahora que estoy aquí, noto que quizás podría haber sido influencia del señor Hades.
No parecía molestarle ni dolerle este conocimiento. Ni siquiera parecía alegrarle, más bien parecía… aceptarlo, como si fuera el factor faltante de su hipótesis científica. La pieza perdida del rompecabezas.
Radamanthys sacudió la cabeza.
—Te recomiendo dormir temprano, mañana te esperan más palizas.
Pero Kanon siguió ahí, meditando.
"¿Y cómo lo sabes? ¡Ni tú ni yo lo sabíamos! ¿Cómo podría él, si ni siquiera nos vio nacer?"
"Duh, estrellas."
Cerró los ojos. Aspiró profundo.
"Bueno, eso significa que ya no tengo la obligación de cuidar de ti."
"Nope, es mi trabajo ahora."
Se encaminó a su habitación, y dando un portazo fue a dormir.
