[As wie Gold]
#12 | Sobrenatural

Kanon rodó los ojos. Shion pareció darse cuenta de lo que pasaba.

—Entonces Saga mentía —musitó, con un conocimiento aparentemente desconocido para Kanon (la sensación no le gustaba)—. No escapaste, tú…

—Morí —confirmó Kanon, utilizando la palabra que Shion parecía evadir con ahínco—. Morí, y tú ni siquiera lo supiste.

Se giró a Aioros. El joven caballero (si no mal recordaba había obtenido su armadura recientemente) lo observaba incrédulo (¿qué es lo que estaba pasando? ¿Qué hacía Saga ahí?), con un aura sobrenatural rodeando su cuerpo.

Pobre e inocente Aioros.

—Kanon, explícame qué sucedió. Quiero entenderlo —ordenó Shion, con el tono más suave que en su vida le había escuchado hablarle.

El Bennu se encogió de hombros.

—¿Por qué tengo que reportarme contigo? Nadie sabía de mi existencia, y las únicas dos personas que parecían hacerlo nunca me consideraron como algo más allá de un estorbo. ¿Cómo está Saga, viejo? ¿Celebrando el que finalmente se deshizo de mí?

Aunque Aioros todavía no parecía creer lo que sus ojos veían, le dirigió a Shion una mirada cómplice, y este la reciprocó.

Kanon frunció el ceño.

—Hmm. Bueno, si así lo prefieres —hizo una seña de que no le interesaba—. Entrenaba con Saga, y en broma sugerí matar a Athena. Era, pues, una broma —ver las expresiones horrorizadas de los caballeros no le causó el menor efecto—. Saga no pareció tomarlo de ese modo, y me encerró en la prisión en Cabo Sunión.

Shion se veía menos sorprendido de lo que Aioros procesaba la información.

—Saga no regresó por mí. Ni siquiera envió a nadie para darme pan y agua, algún sustento que me mantuviera con vida —irónico, considerando que agua tenía de sobra—. Comencé a odiarlo, a él y a Athena. Resistí tres o cuatro días, no puedo recordar muy bien, en ése estado. Para el último día no podía aspirar aire sin que el agua salina y el frío me calaran en los huesos. Incluso con el poco sol que entraba era difícil secar mi ropa. Así que… me rendí. Me rendí, y fui despertado por los compinches de este idiota —señalando a Radamanthys, quien no se vio en lo absoluto afectado por el apelativo recibido—. En este mismo sitio, se me dijo mi verdadero destino —Shion todavía parecía saberlo todo. Kanon sonrió, ladino—… pero tú ya te sabes el resto de la historia, ¿no es así?

»Te pasas todo el tiempo en Star Hill. Y fuiste capaz de predecir todo… menos tu propia muerte.

Shion bajó la vista.

—Kanon, debes entender que ser Patriarca es…

—Cuando las estrellas te lo dijeron, comenzaste a evitar verme todo lo posible. No me dijiste que me temías, pero tu comportamiento era suficiente —se giró a Aioros, quien parecía querer lanzársele encima; rodó los ojos—. Para ti Shion habrá sido un santo, ¿pero sabes lo que fue para mí?

Al no recibir respuesta se acercó, y ofreció sus manos.

—El señor Hades pidió que los llevara. Tomen mis manos.

Reluctantemente, lo hicieron.

. .


Yo... no sirvo para esto del suspenso. Ni para algo que no sea el Angst barato, en realidad.

(Also, se retrasa el Timeskip del que estaba hablando en Mito.)