[As wie Gold]
#16 | Animales
Radamanthys lo había estado observando por los últimos diez minutos.
Si era honesto consigo mismo, a Kanon no le molestaba la atención que el juez le proporcionaba, pero la sensación de tener a alguien más revoloteando por él le era.. ajena.
Lo único que recordaba de revolotear alrededor de otra persona era él mismo con su hermano, o el patriarca. Pero esos eran recuerdos lejanos, recuerdos que parecían más de hace mil vidas que de hace un par de años.
Sorprendente cómo a pesar de todo, seguía sintiéndose tan etéreo. Tan irreal.
Cuando Radamanthys se dio cuenta de que lo había encontrado observándolo desvió la vista, y actuó como que estaba concentrado en el papeleo que Hades le envió.
—¿Interesante lectura?
Radamanthys asintió rápidamente con la cabeza.
—Cada cierto tiempo, el señor Hades me envía información de mi vida pasada. Considera que aprenderla toda de tajo es una mala idea. No lo contradigo porque eso me da algo que hacer en mis tiempos libres.
Y como si el estar con Kanon lo distrajera de saber los secretos del universo, se fue de la estancia. El Bennu se quedó en su asiento, y después de unos segundos decidió irse a dormir ya a su cuarto.
Kanon se despertó a medianoche al escuchar la puerta de su cuarto abrirse. No se sobresaltó (mucho), ya que necesitaba reflexionar la situación. Estaba en la mansión Heinstein, un sitio al que nadie, ni por más inteligente ni por más habilidoso, tenía acceso.
Su cerebro, al estar todavía en la modorra, tardó en procesar lo que esta información significaba.
"¿Radamanthys?" quiso inquirir, pero por alguna razón no parecía coordinar su cerebro con su sus cuerdas vocales. Sólo alcanzó a abrir y cerrar la boca varias veces, sintiéndola inexplicablemente seca.
Conforme pasaban los segundos, la lucidez iba en aumento. Ahora podía reconocer con exactitud la sombra del juez, quien seguía recargada en el marco de la puerta, observándole conflictuado.
"No debí venir" parecía casi decir. "Ni siquiera estoy…"
Kanon Lo observó unos segundos, y cuando el Guiverno pareció querer acercarse, fue él quien se alzó de la cama.
Radamanthys seguía estático, como dándose cuenta de lo que significaba que Kanon se le acercara, de lo que el que su compañero lo descubriera escurriéndose en su habitación.
Kanon se dio cuenta de que se le veía más joven que de costumbre, y que era la primera vez que lo veía asustado (asustado, ¿de qué?).
—Te tomó mucho tiempo —dijo, respondiendo a la pregunta silenciosa del otro (¿entonces tú…?). Posicionó una mano en la mejilla del otro adolescente.
Acercó su rostro al del juez. Lo sintió parar de respirar, y se dio cuenta de que él mismo se había detenido también.
—Yo…
Como último recurso volvió a ver a Rada a los ojos. El otro adolescente pareció sorprendido por su respuesta, pero parecía casi desearlo más que él mismo. El menor de ambos sonrió.
Kanon se acercó todavía más esta vez tomando sus labios. Devorándolo como un animal.
. .
EL FLUFF SE ME PASÓ DE LAS MANOS. Aunque debo admitir que no me quejo... del todo
