Cap2
SPOCK
Los ojos de la menor le miraban como filosas dagas. Sin parpadear y casi sin respirar.
Spock se sintió, por segunda vez en su vida juzgado, un sentimiento algo extraño para un vulcano. Regresó la mirada a la niña y luego al capitán tratando de encontrarle lógica a esa situación tan poco ordinaria. Entonces un detalle le llamó la atención: un mechón de cabello rubio asomaba en la cabeza de la niña, bastante bien disimulado a decir verdad, pero ahí estaba.
Volteo hacia su capitán que parecía seguir analizando a la niña frente a ambos; su mirada no dejaba de seguir los movimientos del rubio, como ponía su mano en su barbilla pensando, sus ojos observando de un lado a otro, ese ligero fruncimiento de nariz que hacía cuando se concentraba, sus labios apretados en una fina línea que los tornaba blanquecinos para al final soltarlos y ver como regresaban a su tono natural y acto seguido morder el inferior dejando ver ese canino que se ocultaba perfectamente en su boca, pero que era capaz de morder sensualmente. Todo Jim era simplemente fascinante.
Su hilo de pensamiento se había perdido por completo y tardó en reaccionar hasta darse cuenta que dos pares de ojos lo miraban dudoso. – Disculpe capitán no lo escuché- se disculpó.
-Le decía Señor Spock, ¿qué opina que deberíamos hacer con ella? Afirma fervientemente que tiene que cumplir una misión aquí, y la próxima estación está a 5 días de nuestra actual posición-.
Analizando la situación no había más que dejarla en la nave –En vista de que sería ilógico dejarla sin vigilancia deberíamos permitirle quedarse bajo arresto- el ceño de la niña se frunció ligeramente y un ligero puchero se formó en su labio inferior, acto que le recordaba a alguien.
-¡No puede encerrarme! ¿Qué esas enormes orejas no le permiten escuchar bien? Debo encontrar a mi madre antes de que se me agote el tiem…po…- la menor se cubrió la boca asustada. El vulcano levantó una ceja como era su costumbre dejando ver destellos de confusión.
JIM
El ambiente se comenzaba a tornar extraño, el rubio pensaba alguna forma de no ponerle un castigo tan severo, vamos que era una niña. De repente una idea viene y con esa sonrisa deslumbrante mira a los otros dos –Tal vez hay una forma de mantenerla a raya mientras ella completa su misión y así ella no tendría por qué ser encancelada- ambos se giran a ver al rubio como si se le hubiera soltado un tornillo; uno de ellos por lo ilógico de la idea, la otra porque simplemente sabía que zafarse del vulcano no era fácil.
-Simplemente tenemos que hacerte pasar por mi sobrina- el rubio sonreía orgulloso de su idea –De esa forma ella tendría que estar cerca de nosotros y puede que en las rondas por la nave localice a su madre, ¿Qué dices Spock?- la pregunta había sonado más dubitativa de lo que el capitán esperaba. Pero observando que su primer oficial parecía estar analizando la situación una ligera esperanza se depositó en su pecho.
-Me sigue pareciendo un poco extraño la presencia de la jovencita en la nave sin ser detectada, pero si promete cuidarla capitán en lo que yo realizo las investigaciones necesarias para saber cómo violo el código de seguridad, no me parecería inadecuado dejarla a su cargo- dijo finalmente el vulcano, se escuchó una exclamación de felicidad por parte de la menor y el joven de ojos añil, por impulso se abrazó al duende plantándole un beso en la mejilla bastante sonoro. Al reaccionar a lo que había hecho se separó con sus mejillas teniéndose de un leve tono rosa.
-Lo lamento Spock, fue un impulso jeje, tu sabes, los humanos somos seres de mucho contacto físico y… si… bueno yo… deberías irte, es tarde y debo acomodarla- sus manos se turnaron sudorosas y optó por empujarlo fuera de su cuarto. – ¡Buenas noches señor Spock! – fue lo que gritó a modo de despedida.
SPOCK
La niña miró sin emoción alguna al vulcano antes de darse la vuelta siguiendo al capitán hacia sus aposentos.
El alienígena se quedó ahí analizando lo que había ocurrido y por inercia se llevó la mano a la mejilla rosando suavemente donde la muestra de afecto había sido plantada; la comisura de sus labios se curveo ligeramente.
Al reaccionar se cubrió los labios esperando que nadie hubiera visto eso, no era apropiado para su raza, tal vez una sesión de meditación sería buena idea antes de dormir.
Las horas pasaban y para su sorpresa se dio cuenta de una cosa… no podía dejar de pensar en el ligero beso que había sido depositado en su rostro, no podía olvidar los labios rosados de su capitán… su lado humano (irracional) lo estaba atacando con fantasías nada inocentes de su capitán. Recordando lo que unas noches antes había ocurrido antes del desastre.
Su cabeza se vio invadida por los gemido del rubio, la forma de su espalda; el cómo sus ojos lo miraban perdido entre el placer brindado y algo más, algo que no lograba descifrar del todo.
El movimiento de sus caderas; ambos cuerpos chocando, sudados. Más gemidos, y las palabras que llevaron al desastre todo aquello… Spock… te a…amo… eran el eco doloroso que lo saturaba.
¿Qué le estaba pasando? Todo lo que estaba pasado en su cabeza era propio de la calentura humana… eso solo podía significar una cosa para su raza… y no era algo en lo que quisiera pensar en ese instante.
Debía centrar su mente en investigar a la niña, en saber quién era y como se había metido en la nave. Si, sería buen momento de levantarse y distraerse con la investigación, eso siempre lo despejaba después de una sesión con su capitán.
Decidido sacó su PADD y se puso a investigar… sería un turno nocturno voluntario.
Lamento la tardanza jajaja la verdad soy muy lenta para escribir y agradezco su paciencia :)
Espero este capitulo sea de su agrado y pues comenten :)
espero no tardar tanto con la siguiente parte, tengo el fic planeado pero mi cabeza trabaja al revés, tengo el final y el medio del fic pero el principio aún no está terminado. Si por ahí hay incoherencias pido disculpas de antemano, terminé esto a las 4 de la mañana jajaaja por que #insomnio
acepto comentarios constructivos :)
Larga vida y prosperidad 3
