[As wie Gold]
#18 | Ridículo

Radamanthys lo veía como si estuviera frente a un ángel. Kanon se imaginaba, quizás, que el que le hablara de forma tan directa sobre un tema que ambos planeaban discutir desde hace ya tiempo (o bueno, que aparentemente Radmanthys parecía querer discutir desde hace tiempo. A Kanon no se le había ocurrido nada sobre su atracción hacia Radamanthys sino hasta recientemente) debía hacer las cosas para el otro mucho más sencillas, y que, incluso, se mostrara adepto a probar la idea también.

—Entonces, ¿es un sí?

El brillo de alegría en los ojos de Radamanthys era tan ridículamente brillante que Kanon podía jurar que tenía que taparse los ojos para que no le calara la vista.

(Claro, es algo que aparentemnte sólo él era capaz de ver, con el tiempo que habían estado pasando y… eso.)

—Bueno, si no tienes nada más que agregar, entonces será mejor irnos a entrenar —mencionó, levantándose de la mesa. Radamanthys observó a las hojas que había frente a él por un segundo antes de desecharlas y decidirse seguirlo.

El entrenamiento no fue completamente diferente a como lo eran las otras prácticas. El que ahora estuvieran… tanteando el suelo, no quería decir que fuera a cambiar la rutina (del todo). A Kanon le entretenía, sin embargo, la forma en la que Radamanthys no hacía nada más suave que el día anterior.


Como a las dos horas Radamanthys anunció que tenía que irse a cumplir sus deberes de juez, y que Kanon si quería podía irse a cualquier otra parte del Inframundo, y asegurarse de que los humanos ahí cumplieran con el castigo que les correspondía (la tarea no era realmente difícil, sólo se trata de imponer disciplina cada que fuera necesario. Y por supuesto que con sus "vidas" en riesgo, era imposible que no cumplieran lo que les correspondía).

Dándose cuenta de que realmente no tenía mucho por hacer, decidió entrar a la mansión Heinstein, donde se sumergió en la tina y decidió que podría quedarse una hora (sólo se había metido para duchas, pero ahora que realmente no tenía nada por hacer, supuso que nada podría dañarle el meterse un buen rato) sumergido.

Sentía que había todavía algo por saldar, algo pendiente. Es decir, todo en el Inframundo le estaba saliendo bien (a excepción del encuentro con Shion). Kanon creía en un inicio que no sería de esa forma, que tendría su castigo por pensar siquiera en lastimar a Athena (¿Cómo estaría ahora? ¿La habrían matado? ¿Seguiría viva?); sin embargo ahí estaba, siendo recompensado con una armadura, y desarrollando una especie de relación con Radamanthys.

(Ridículo cómo su mente parecía querer evadir la palabra "noviazgo", pero sonaba de alguna forma incorrecta. No serían adultos, pero sus experiencias personales no les habían dado tiempo de ser niños, y jugar ciertamente a la mamá y al papá no era algo que se le antojara. Además, ¿cómo se esperaba que no sintiera atracción a Radamanthys si era su único particular vínculo con otro ser humano?)

(Ni idea.)