[As wie Gold]
#22 | Quizás
Fue entre las toallas de baño que Radamanthys encontró a Kanon, removiéndose poco a poco los cristales.
No reaccionó dramáticamente al verlo ahí. Simplemente se recargó en el marco de la puerta y una sonrisa ligeramente entretenida se dibujó en sus labios.
—¿Te despertaste del lado equivocado de la cama? No creí que fueras tan malo para despertar.
Kanon rodó los ojos, pero sonrió igual que él.
—No, estaba… intentando matar insectos, ya sabes, y una se paró en tu espejo. No pude detener mi golpe y antes de saberlo estaba destrozándolo.
Tanto Radamanthys como él sabían que ni una mosca se paraba en la mansión (más literal que figurativamente), pero el otro no parecía en lo absoluto querer cambiar su oración, ni preguntar por qué venía con una excusa tan barata como aquella. En parte estaba agradecido, y en parte sentía que le faltaba algo.
—Estás vendando mal, deja te ayudo.
Radamanthys se había quedado en la orilla porque sabía que (quizás) Kanon no querría su ayuda (le haría sentirse la mujer, y lo que menos quería era herir su orgullo), sin embargo no se pudo detener al ver el último proceso. Kanon alejó la mano que estaba trabajando de con la que se debía trabajar, casi como diciendo "adelante, haz tu magia".
Se sentó a su lado, y delicadamente tomó la mano herida. No era en realidad una herida de gravedad, pero si no se vendaba adecuadamente podría infectarse. Eso lo sabía debido a su experiencia ahí mismo. Tomó la venda que Kanon había estado utilizando y comenzó a envolver la herida (previamente limpiada por Kanon) en movimientos de caracol. Evitó ver el rostro del otro así como las muecas que intentaba ocultar (las heridas de los entrenamientos eran una cosa, pero verlo sufrir fuera de ellos era de alguna forma absurdamente doloroso).
—Listo, ya está.
Kanon observó el vendaje un par de segundos, como ausente. Radamanthys se quedó viéndolo a él, preguntándose qué es lo que le pasaba (¿por qué de la nada se volvía tan taciturno?).
—¿Un día contigo si me dices qué te pasa? —Kanon no se lo diría en voz alta, pero quería tenerlo cerca. Le parecía tierno del otro, pero era igual de testudo que el otro adolescente (es decir, no lo admitiría ni aunque el mismo señor Hades se lo preguntara). El Bennu sopesó la pregunta por unos cuantos segundos, antes de finalmente soltar un suspiro.
—Tuve un sueño —admitió, acercándose más a Radamanthys, quien dejó que maleara su cuerpo para sentarse más cómodo—, hablaba con Saga.
Y procedió a explicarle lo que había sucedido en el sueño. Justo como todas aquellas veces en las que le había revelado estractos de su infancia, Radamanthys se había quedado escuchando atentamente, sus ojos brillando como si hubiera sido él en vez de Kanon quien pasó a través de todo eso.
—En retrospectiva, creo… que él estaba destinado a ser el patriarca.
Y Radamanthys sintió su miedo de la misma forma que él.
