[As wie Gold]
#25 | Fracaso

Kanon no creía que existiera un lugar dentro del Inframundo en el que creciera alguna clase de vida, más allá de las que castigaba.

Estaba dando un paseo con su súrplice puesta. Hace ya un par de semanas que realmente no hacía nada (más allá de un ligero entrenamiento y… leer un poco), así que esa mañana se había levantado con el propósito de al menos hacer alguna de las actividades que, si estuviera tan aburrido todos los días, haría más seguido.

(Claro, que estaba aburrido todos los días, pero no quería que se notara que realmente se hartaba de estar todo el tiempo encerrado. Después de una vida en las sombras, escondido dentro de su habitación con el señalamiento "nadie debe verte", estar en un mismo espacio por mucho tiempo no era difícil para él el fingirlo. Sólo que ahora que conocía la vida fuera del Santuario admitía que el enclaustramiento no es su hobby favorito.)

El ver a las almas retorcerse de dolor y ser incapaces de atraparlo era como uno de esos efectos de los que hablaba Saga que existían en las películas. Por supuesto que no sabía el verdadero sentimiento de los efectos que habló una vez su hermano, pero el verlas raía recuerdos. Tan cerca y tan lejos de poder escapar de su castigo, su condena.

Se dijo que iría a alguna de las cortes (ejem, a la de Radamanthys), ya que realmente no tenía nada que supervisar. De eso se encargaban los espectros de menor rango, y hasta donde podía ver, lo hacían espléndidamente.

Se decidió también, que en esa ocasión tomaría una ruta diferente. Llevaba ya… ¿cuánto? ¿Casi dos años? Llevaba casi dos años dentro del Inframundo y todavía no terminaba de memorizarse todo el sitio (no era su culpa, era inmensamente largo y por lo general sólo iba a ciertos sitios, gracias a otros ciertos atajos). Para, quizás, su buena suerte, tenía la eternidad para hacerlo (o dependiendo de cuánto faltara antes de que comenzaran una guerra o algo por el estilo).

Y es vagando sin una ruta en específico que se dio cuenta de que su mentalización sobre el inframundo era un fracaso.

Frente a él había una porción considerablemente grande de pastizal y flores.

No, estaba seguro de que no estaba en los Campos Elíseos (para acceder a estos necesitaba cruzar las cámaras del señor Hades, y por si no fuera poco también necesitaba sangre olímpica para poder cruzarlos. Este sitio estaba en medio de dos prisiones, así que obviamente no lo era), sin embargo, estaba embobado con la vista. Era todo tan pacífico y armonioso.

Se dio cuenta segundos después de que se encontraba completamente relajado por un sonido. Sabía que no era el propósito de la canción el mantenerlo en modorra, ni siquiera adormecerlo. Sin embargo, no había escuchado algo tan pacífico desde… desde toda su vida, ahora que lo pensaba bien.

¿Qué era este lugar? ¿Era realmente los Campos Elíseos? ¿Habrá cruzado un atajo sin darse cuenta?