[As wie Gold]
#26 | Interrupción
Todavía asombrado por el sitio, siguió recorriendo cada centímetro del paisaje. Era sorprendente la forma en la que todo estaba tan tranquilo. El sonido que parecía provenir de todos y de ningún lado al mismo tiempo se detuvo, haciendo que Kanon girara para todos lados confundido.
Viendo que no conseguiría nada, se encogió de hombros. Decidió sentarse y apreciar todavía un poco más el paisaje; después de todo, tenía derecho a saber de qué se había perdido durante casi dos años.
Posando sus manos detrás de su cabeza, se recostó y observó al cielo (era un contexto extraño, el decir que podía apreciar un cielo, cuando encima de ellos no había nada) despreocupadamente.
—¿Disfrutando el lugar? —interrumpió una voz desconocida, poniéndole alerta mas no en posición. Si seguía cuerdo en ese lugar es porque debía ser un y si intentaba dañarlo… bueno, no había estado entrenando por nada esos últimos dos años.
—He estado aquí por mucho tiempo… y nunca conocí un lugar tan bello como este —aunque en realidad no habían sido más de dos años, con el monótono ritmo que había estado llevando (venga, que en el Santuario tenía muchas cosas por explorar, y si se portaba bien podía incluso acompañar al viejo cuando se iba de misiones—dejando el santuario a cargo de algún caballero responsable, por supuesto) era demasiado sedentario.
(Ahora que sentía el paso de los años, extrañaba al viejo.)
—Bueno, creo que eso se debe a que éste sitio ha sido creado recientemente… para mí, y mi amada —admitió el hombre, y Kanon escuchó cómo la voz parecía dudar de aquello último. No porque cuestionara lo que habría entre ellos, sino por un dolor que no era capaz de discernir. Pensando durante unos segundos, finalmente recordó quién podría ser el dueño de aquélla música.
—¿Entonces eras tú quien tocaba hace unos segundos? —se tomó unos segundos, los suficientes como para dejarlo en suspenso, pero no los suficientes como para darle tiempo a responder— es curiosa tu llegada al inframundo, Orfeo de Lira. He escuchado que el señor Hades te ha ofrecido una recompensa completamente innegable.
El hombre no se vio sorprendido por su aparente conocimiento de la situación. Kanon admitía que sólo lo sabía porque era un caso reciente, no porque fuera una persona especial (le llamó la atención que un heraldo de Athena se fuera del lado del mal sólo por recuperar la vida de una mujer).
Estuvieron callados durante varios segundos, ninguno queriendo romper el cómodo silencio que se había instalado entre ambos. Kanon admitía que le agradaba la presencia de un ex caballero de Athena, aun cuando seguía sintiendo resentimiento por todo lo que representaba su anterior vida. Orfeo no se veía del todo satisfecho con el lenguaje corporal de Kanon, ni de sus brazos relajados ni su respiración serena, pero parecía comprender que no estaba de humor para una conversación.
—Perdona si suena descortés —soltó— pero, ¿cuál es tu nombre?
Kanon inhaló tranquilo.
—Soy Kanon de Bennu.
