[As wie Gold]
#28 | Desencanto

Radamanthys llegó al salón en el que el señor Hades descansaba.

—Me mandó a hablar, señor.

Hades lo observó desde su trono. A su lado estaba Pandora, quien ahora tenía siete años. La chica también lo observaba a su lado, con un libro más complicado que el que había estado leyendo. El dios le observó, y aunque no lo pidió, Radamanthys continuó reverenciando.

—¿Ya has terminado tus actividades como Juez, Radamanthys?

El joven se sorprendió por la pregunta. No porque realmente no las haya terminado (porque no había demasiado por hacer aquél día, de todas formas), sino porque el dios nunca se iba por aquélla clase de preguntas, habiendo demasiados asuntos de suma importancia por tratar. Aun así, no hizo seña física de estar disconforme con la pregunta, pues abrió la boca y la mantuvo así por un par de segundos antes de responder.

—Así es, señor. Todas mis labores como Juez han sido finiquitadas, es por eso que he llegado un poco tarde a su… petición.

El dios asintió, como si se hubiera esperado la respuesta. Una parte dentro de sí le decía que no debía serle sorpresa que así fuera, pues si era un dios, obviamente lo sabía todo. O al menos de los que le servían. Se quedó observando al suelo, inseguro de si debía preguntarle o no a qué le había pedido llegara, y ya que el hombre no dictaba órdenes comenzaba a extrañarse de la falta de estas.

—He notado que te llevas muy bien con Kanon.

Su voz, una dulce, una impositora, no tiene ninguna emoción. Radamanthys se ha acostumbrado a su voz, a su rostro de doppel, pero todavía no puede evitar retorcerse por dentro al tener que escuchar una voz tan amable y tan fría a la vez. En su mayoría el hombre al que sirve es justo y taciturno, su voz va acorde al tono que debería tener: inocente, lleno de emociones cálidas. Eso es, al menos, si lo que ordena se comete con completa perfección. Por el otro lado, si lo que se hace no es como lo ha requerido… su voz suena más fría que el mismo Cocytos.

Afortunadamente para Radamanthys, no ha tenido problemas con sus órdenes en los varios años que lleva sirviéndole (en esta reencarnación).

—Así es, señor. Nuestra… Kanon es un individuo interesante —se limita a señalar, no sabiendo si fuera apropiado realmente señalar todo lo interno al respecto. Una parte del decoro le decía que debería guardarlo, si el dios lo sabía, ¿por qué decirlo a viva voz?

—Y te agradezco que te hayas encargado de tenerlo a tu cuidado —continuó Hades, mirándole, esta vez un poco más cálido—.Al inicio tanto Tanathos como Hypnos estaban poco seguros de que ofrecerle la armadura de Bennu fuera una buena idea, pero con todos los avances que le he visto, y la verdadera lealtad que parece tener, les dio tremendo desencanto de hacerme desistir de la idea.

Radamanthys asintió.

—Es todo, Radamanthys. Ve con él.