Probablemente en esta viñeta me excedí, pero es que quería narrar un poco de hentai de este par que… bueno a mi parecer Kiba es tan jodidamente hot, sobre todo ya en su etapa adulta… en fin.

Resumen: esta viñeta es sobre la primera noche que pasaron juntos y la atracción que hay entre ambos.

Advertencia: el nombre de la viñeta dice

03. Sexo

Él la invitó a cenar a uno de los restaurantes más caros de la aldea, porque ella merecía lo mejor. La vio comer despacio y sus movimientos delicados y elegantes. Tranquila y dulce. Kiba no podía dejar de mirarla durante la cena. Su aroma era entre otras cosas algo nuevo para él. Una mezcla de dulce cítrico y canela. Obviamente también aroma de gato pero… ella transpiraba un perfume que le calentaba la piel.

Era preciosa.

Y aunque llevasen juntos más de cinco meses, aún la miraba como si fuera la primera vez. Cada día era descubrir algo nuevo en su sonrisa, en su mirada, en las manos llenas de arañazos. Las cuales acariciaba con sus manos gruesas, ásperas y fuertes. Sus manos rudas y varoniles.

A Tamaki le gustaba eso, la presencia viril y el aspecto tosco que tenía Kiba. Era como un matón o una estrella de rock. Sensual y agresivo al mismo tiempo.

Fue evidente que después de la cena, ella no pudiese volver a casa, sobre todo porque las puertas de la aldea ya estaban cerradas. Por ello, Kiba rentó una habitación de hotel, con más vergüenza y preocupación de ser descubierto por algún conocido. Aunque su idea era dejar a Tamaki ahí y él volver a casa, no sucedió.

Ella no lo dejo ir. Él no tenía ganas de regresar. Después del beso apasionado y profundo que se dieron al cerrar la puerta, no quisieron separarse. Fue un tómalo o déjalo. Kiba la abrazó fuerte, con sus enormes brazos aprisionando el cuerpo delicado de Tamaki. Ella enredó sus dedos en la mata café y sintió la barba de tres días raspar su cuello.

Caminaron a la cama entre besos y la ropa volando por los aires, bajando al suelo como si fuesen restos de la piel de una serpiente. Cayeron a la cama. Tamaki no pudo evitar la sensación de tumbarse sobre él, era demasiado fuerte; tocarlo, degustarlo, no había forma de detenerse. Aquella montaña de hombre tomo su rostro con ambas manos, dejando que los cabellos sepia cayeran a los costados de su rostro. Su cuerpo bronceado y trabajado tenía un poder indescriptible sobre ella.

Y era mutuo porque la sensación de sentirla sobre él hizo que reaccionara en medio de sus pantalones. Ella lo sintió, el fuego en sus pantys se hizo evidente y abrió más las piernas para sentir la fricción, el contacto de sus sexos sobre la tela. Podían incendiar la habitación, el hotel, Konoha entera. Su cuerpo virgen comenzó a tensarse, los músculos estaban débiles y pedía a gritos "cógeme-ahora-o-me-muero"

― Maldición, Tamaki― gimió él mientras movía sus caderas en medio de las piernas abiertas de su joven novia. Su aroma envenenaba su libido y quería hacerle el amor como animal, sin control, sin límites.

― Lo vamos a hacer…

Su respuesta fue su cálida boca, chupando, mordiendo, succionando. Sus dientes afilados hundiéndose un poco en su piel, haciéndola gemir. Sus gruesas manos buscaron por debajo de la falda su trasero y ella no dejaba de besarlo.

― Me provocaste

Él rio profundo y seco. Aunque no era su intensión, no lo negó. Siguió deslizando sus manos por las nalgas redondas y grandes de ella.

― Me encantas― después volvió a besarla, no quería que ella lo viera sonrojarse, como siempre.

Tamaki lo ignoró, ahondó los besos mientras sus manos terminaban de desatar su sostén. Ella descubrió que era un maldito genio, maravilloso, con barba y uno de los mejores genin de rastreo. Su sonrisa de satisfacción lo hacía más jodidamente hermoso para ella.

La sensación de su barba rozando su cara mientras se besaban era lo que provocaba la necesidad de follarlo. Jamás había besado en su vida, mucho menos había dejado que otro hombre la tocase porque no existían otros hombres. Por otra parte él era jodidamente hábil, aunque no había forma de compararlo.

Un par de dedos se deslizaron contra la humedad de su panty, lo que incrementó la excitación en ambos. Uno de los dedos movió un poco la tela para sentir su pene que frotarse contra ella. Justo ahí. Sí, ahí.

― Kiba, espera…

― Tranquila…

― No, déjame quitarme las bragas…

Un espectáculo privado se montó para él esa noche. Las pantaletas de color negro, cayeron al suelo. Tamaki flexionó una pierna para volver a quedar sobre él. No tuvo tiempo de acomodarse, un par de manos toscas tomaron su cintura y la hicieron quedar boca arriba en la cama. Desesperado, casi se arranca los pantalones. Ambos desnudos sobre la cama. Besos, saliva y fluidos, llenaban la habitación de sexo.

Abrió sus piernas para recibirlo. La humedad de sus labios inferiores se abría al sentir como presionaba sobre ella. Gritó. Aferró sus manos alrededor de su cuello cuando sintió como se abría paso en ella.

― Lo siento… aguanta― dijo él, chocando su frente húmeda con la de ella.

Comenzaron a gemir, vulgar y sutil. Aun no entraba completamente en ella, quedaba la punta y un dolor grave hizo que Tamaki arqueara la espalda, arañando los brazos fuertes de Kiba. Era demasiado ancho para ella.

― No está funcionando― dijo Tamaki con los ojos acuosos.

Tamaki sintió un leve abrazo y la voz de Kiba en su oído derecho.

― Debí ir más despacio…

― Realmente quería esto― dijo entre sollozos. Su nariz se estaba llenando de mocos y las lágrimas se escapaban rebeldes― Te quiero.

― Me tendrás… sólo relájate.

-o-

Si me alargue, ya casi parece OneShot. Bueno, espero haya gustado… a mí me sangro la nariz al imaginar a Kibs así.