Resumen: sobre la viñeta, de cómo los familiares de ambos se dan cuenta que algo va cambiando en sus vidas y que por su puesto tiene que ver con otra persona. En el caso de Nekobaa, ella lo sabe todo. Hana sospecha.
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04. Descubrimiento
The wind was sweet and smelled of home
The sea was rough and felt unknown
Escaping shores of lunacy
Dawn light, twilight, infinity
Últimamente ambos estaban distraídos. Tamaki tenía errores consecutivos en la contabilidad, olvidó llamar a dos proveedores, traspapeló facturas y divagaba a la hora de la comida. Sí, su nieta estaba enamorada. No lo veía con malos ojos, sucedería algún día. Tampoco estaba en contra del muchacho que hacía sentir esas emociones a su nieta. No era nuevo para ella ver a una mujer enamorada. Tamaki era dulce y romántica en ese modo. Un par de veces la descubrió charlando con los gatos sobre su romance. Él la hacía feliz, suficiente para querer al muchacho.
Kiba le agradaba, era vivaracho y torpe, además conocía a su madre.
El aspecto de Tamaki era mucho más esplendido, la piel brillaba y sus ojos luminosos todo el tiempo. Sonreía más de lo habitual a los clientes y comenzó a aprender nuevas recetas de comida. Notó que ya no era una niña. Su cuerpo comenzó decirle que se había hecho mujer hace unos meses.
Pronto se iría, como lo hicieron sus hijos.
Para Kiba la cosa no fue distinta. Aunque no fallaba las misiones, el papeleó era un desastre. Más de una vez tuvo que repetir los reportes. Shino le advirtió que de seguir así podría ocasionarle problemas.
Hana fue la única que descubrió la caja de condones que guardaba Kiba en su chamarra. Su hermanito tenía la mala costumbre de dejar la ropa botada en todos lados y para evitar regaños de su madre, tomó la pieza de la silla del comedor a su recamara. El movimiento brusco hizo que la caja cayera al suelo. No cuestionó, su hermano estaba en edad de estar con mujeres, las que quisiera, era soltero, era popular, era hombre. Mantuvo alejada a su madre de los asuntos de su hermano, no quería un escándalo por unos preservativos.
Aunque tenía duda, estaba curiosa de saber si era una o eran dos, tres. Con quien o quieres. Sería una amiga, vecina, enemiga, conocida. Si Hinata no estuviera casada, pudo haber creído que era ella. A pesar de que Kiba nunca demostró interés en ella.
La caja de preservativos se quedó ahí, en la bolsa interna del lado derecho de la chamarra de Kiba. Akamaru la miró al entrar a la habitación, olfateó un poco sus manos y fue a su espacio. Kiba saludó y se dejó caer en la cama. La mirada de Hana era tierna e incrédula. Ante sus ojos apareció el pequeño Kiba cargando a su cachorro, luego desapareció como si de un clon se tratara. Ya no era su pequeño hermanito. Cada día se hacía hombre y se parecía a su padre. Kiba miró la ventana antes de preguntarle a su hermana si necesitaba algo.
Hana quiso contemplar esa mirada un poco más y darse cuenta que quizá un día su hermano se iría de la casa.
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Es que, porque no se explora más sobre esta pareja… bueno. Luego haré berrinche
