Resumen: La visión que Tamaki tiene sobre Kiba, la forma en que lo ve y porque es que le gusta tanto.
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06. Cuerpo
Permanecieron algunos minutos sobre la tarima, todos alrededor de Naruto. En una conversación profunda e importante. Ahí estaban los héroes, los shinobi poderosos que sobrevivieron a ataques, guerras y conservaron no sólo su vida si no a ellos mismos. Los años habían pasado por cada uno. Sus rostros comenzaban a tener la tosquedad de un hombre maduro. Todos eran altos, sólidos y fuertes. Uno de ellos, a pesar de no ser tan alto, había algo en él que llamaba a Tamaki.
Parecía extraño pero la postura que tenía le recordó a las montañas, fuerte e imponente como ellas. Estaba a unos metros de distancia. Usaba sus habituales botas negras y esa chamarra con felpa que le daba aspecto de estrella de rock. Cruzado de brazos, escuchando con atención las indicaciones del nuevo Hokage.
Sus anchos hombros, los brazos fornidos y las piernas fuertes, enraizadas en la tierra, hicieron que Tamaki temblara. Quiso secuestrarlo y llevarlo a un rincón donde poder de nuevo, explorar su cuerpo. Sus manos gruesas estrechando otras, devolviendo sonrisas y abrazos a sus compañeros. Hicieron que su corazón diera un brinco. Nunca antes la sola presencia de un hombre la provocó tanta tensión sexual.
Alguna vez, se sintió atraída por Juugo, amigo de Sasuke, porque era tan gigante e imponente como un colosal risco.
Con Kiba era distinto. No pudo dejar de mirarlo y de humedecerse.
Después se separaron y se acomodaron tras de Naruto Uzumaki. Una formación en U. Él comenzó a dar un discurso y la presencia de los demás shinobis comenzó a opacarse por el hombre rubio que, agradecía la confianza de la aldea. Designó cargos a cada uno de los que lo acompañaron, comenzando por su concejero, Nara, quien dijo algunas palabras. Consecutivamente paso uno a uno hasta llegar el turno de Kiba. Dirigir las tropas de rastreo y seguimiento.
La primera palabra de Kiba, con su voz gruesa atravesó la aldea por el micrófono, golpeó los sentidos de Tamaki. Su discurso era como un hechizo profundo que movió todos sus huesos, las terminales nerviosas de su cuerpo. Su voz se adueñaba de ella, lo que sea que fuera el sentimiento que tenía, le daba la seguridad de que había una conexión fuerte entre ellos dos.
Tuvo la certeza que había un nosotros por el resto de su vida.
Se sintió segura una vez que terminaron los discursos. Oyó los aplausos. Todos estaban enfocados en el Hokage y su equipo de trabajo. Pero a Tamaki nada le importaba, sólo él.
Conocía a Kiba Inuzuka desde hace tres años, miembro del clan Inuzuka, hijo de la líder del clan, experto en búsqueda y rastreo. Pero estar ahí y verlo de esa manera, como parte importante de un gabinete de gobierno, calentó su sangre y dejo su cabeza en blanco.
El hombre tenía magia, la hacía sentir…
Quizá no cumplió su sueño absurdo de ser Hokage porque ella misma sabía que no sucedería, pero estaba ahí, era parte de ello, estaba vivo, de pie, frente a toda la aldea que los aplaudía y amaba.
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Ame escribir esta viñeta, porque la visión que ella tiene de él es tan pasional, cachonda y llena de amor y admiración.
