Resumen: el olfato de Kiba es una buena habilidad cuando se es de un equipo de rastreo pero también hace conozca de más a las personas. Un poco de su atracción por Hanabi y claro, lo que percibió al oler a Tamaki. Esta viñeta es más sobre cómo percibe él a otros por medio de ese don.
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08. Debilidad
El olfato de Kiba era sensible, era potente, era su mejor habilidad después del oído. Podía detectar personas a kilómetros. Percibía el olor particular de un clan, de una pareja, de un individuo. Muchas veces antes de encontrar conocidos en la calle, sabía que se acercaban. Algunas veces era involuntario percibir los aromas de sus amigos, no quería apreciar por ejemplo, cuando Hinata estaba con el periodo. Eso era molesto, porque en esos días trataba a Hinata con cuidado, como si llevara una herida. Luego Shino olía a hierba húmeda o tierra mojada, no era por él, si no sus insectos. Y la mala suerte de descubrir cuando Kurenai Sensei regresaba de tener relaciones con Asuma.
decía a los 13 años.
Un arma de doble filo que a veces no lo dejaba dormir. Por las noches los aromas se intensificaban ya sea por el ambiente o porque Akamaru tiraba gases ocasionalmente.
Aprendió que los olores también describen el ánimo de una persona, su estatus, sus niveles hormonales y hasta su personalidad. Sabía que por el aroma las personas se identifican, se encuentran, como los animales. El olor es determinante para que las conexiones funcionen. Por eso quizá, sentía rivalidad con Naruto, su aroma y el de él, eran casi similares. Como dos lobos alfa que pelearan por el territorio. Con esa información, él podía estructurar un perfil psicológico sobre enemigos y amigos.
También por eso, no consiguió empatía con ninguna mujer en la aldea. Reconocía que Ino era bastante hermosa, sensual y muy activa sexualmente. Ten Ten a pesar de su aspecto de TomBoy guardaba un cuerpo trabajado y musculoso que torneaba perfecto con el estándar del ideal de una mujer. Algunas jovencitas llamaban su atención en la aldea pero no encontró jamás nada que pudiera hacerlo ir tras ellas.
Hanabi por otra parte tenía un aroma especial, podía deberse a su temprana edad, pero cuando la sentía cerca, cerraba los ojos. Olía tan bien que quería darle una lamida, o dos y aspirar su cuello y en medio de sus pechos en desarrollo. Hanabi era la única mujer en la villa que despertaba interés en él.
Luego se reprendía porque era una niña, una niña de quince años que reconocía su belleza y el efecto que causaba en los hombres mayores y de su edad. Por esta razón se burlaba de Kiba algunas veces. Caminaba cerda de él, pasaba sus cabellos hacia atrás, dejando que todas sus feromonas llegaran hasta la nariz del joven.
Cuando se masturbó la primera vez, fue por su culpa. Por ese endiablado olor de menta y sándalo. Hanabi podía hacer lo que quisiera con él siempre y cuando la dejara olerla y lamerla. Saborearle en medio de las piernas y adentro.
Creyó que nunca más existiría un olor que lo volviera loco, que sacará su lado más salvaje, la bestia interna que guardaba para sí mismo y su solitaria mano.
Fue hasta la segunda vez que vio a Tamaki que todas sus neuronas y la sangre se detuvieron por completo para saborear el aroma que provenía de su cuerpo. Algo cítrico, algo dulce, madera, menta también y gatos.
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No sé pero el KibaHana es lindo pero sólo lindo, me alegra que no hay canon entre ellos, además sería raro, ella era una niña cuando Hinata se casó y Kibs ya estaba en sus hermosos 20s, no pos huele a ilegalidad, aun así, creo que él pudo haber sentido atracción por ella.
