Resumen: Para terminar, un poco de su vida cotidiana después de vivir juntos, un poco del porque no se casaron o no tienen hijos. Al final sigue siendo una de las parejas más sanas y lindas de Naruto.

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10. Final

Tell me that we'll always be together

We'll be riding horses all the way

'Cause boy I feel that men are meant to be

More than the shadows of each other

Después de unos meses se acostumbró a despertar con el canto de las aves y el sol filtrándose por las cortinas de su habitación. Al olor del pan recién hecho y el desayuno que Kiba preparaba todas las mañanas para ella. Un hábito que le complacía a hacer, después de todo, en la mañana era el único momento que tenían para ellos. Sin interrupciones, sin gatos, ni perros, sólo ellos dos.

Llevar las notas, facturas, clientes, proveedores, etc. del negocio de Nekobaa no era sencillo. Se enfrascaba la mayor parte del día en su pequeño despacho mientras Kiba atendía misiones. Es por eso que el desayuno era muy sagrado, muy suyo.

Tamaki se acercaba a Kiba que vestía su habitual mandil que le regaló su madre, tomaba la taza de café que él ofrecía, bebía un poco y corría a alimentar a sus veinte gatos y cinco perros que habitaban la casa.

Ese fue el trato.

Solía negociar con Kiba las tareas de la casa. Era tan fácil conversar con él. Tan fácil quererse. Se sentía como en una luna de miel eterna y eso que ya habían pasado esa parte. A pesar de no haberse casado, decidieron viajar por el mundo el primer año que estuvieron juntos, ese fue su regalo de bodas y su casamiento. Le gustaba que hubiese sido así. No se casaron por falta de compromiso. Ambos quisieron estar así. Creían en la convivencia, en el amor, la compañía, creían en la confianza. Ella nunca se sintió menos a las amigas de Kiba, al igual que ellas, era feliz. Con su punto de vista diferente.

La única que a veces hacia escándalo, era Tsume. Quería nietos de su único hijo varón, porque Hana le dio una hermosa niña. Para Tamaki eso era cosa que debía suceder o planearse. Los hijos son responsabilidades más grandes que un perro o un gato y era una decisión de dos. Así que lo dejaron al tiempo, a la suerte… llegaran o no, eso no cambiaría nada entre ellos. Tamaki venía de un mundo distinto al de las mujeres de la aldea y Kiba siempre quería hacer todo diferente, así que se complementaron.

Los fines de semana podían darse el lujo de salir a pasear en la aldea, de viajar, de quedarse en casa, desnudos, haciendo el amor mañana y noche. Bendito placer de conocerse, de entregarse. Kiba amaba verla andar desnuda por la casa, recorriendo la cocina en busca de una taza para el té. Ella siempre que lo encontraba en casa le daba una pequeña nalgada y le giñaba el ojo. Juegos de amantes, de novios…

Lo amaba tanto que nunca encontraría final a su historia. Cada día le agradecía por haberse conocido, por encontrarse. Darle las gracias a Hinata que se casó y a ese par de amigos suyos se les ocurrió buscar el agua miel. Bendecía los relojes que no se detenían y que el tiempo los dejara como estaban. Jugando a reírse de la vida, porque a diferencia de muchos otros, Kiba al menos se quedó con la mujer que amo a primera vista.

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Hace tiempo leí un headcanon en inglés de cómo podría ser su relación y una de las cosas que más me convenció es que ellos son distintos a las otras parejas de Naruto, simplemente porque Kiba es un rebelde y obstinado y ella, ella es ella, siempre, la rara del grupo.

Gracias por leer, si es que llegaron hasta aquí.
Es una idea nueva y de las últimas cosas que escribiré. Porque no había nada de ellos y pus… a ver qué tal.
Gracias :D