Los muros estaban hechos trizas, mero escombro. Gigantes, titanes colosales caminando y aplastando montañas. El cielo pintado de rojo, la tierra que ruge al paso de los titanes. Más allá de todo, una roca donde las olas reventaban. Eren está ahí con su larga cabellera cubriendo parte de su rostro, sosteniendo a Historia entre sus brazos. Pero algo andaba mal, muy mal, pues estaba más pálida que de costumbre. Sus ropas manchadas de sangre desde su entrepierna. Los ojos abiertos, peor opacos, sin luz, estaba muerta. Eren tiene la vista clavada al horizonte, donde un mar de cadáveres, y agua pintada en rojo se pintan a la distancia. En el agua flotan a pedazos los barcos de Marley, toda su fuerza de ataque. Pero entre los miles y miles de cadáveres flotando y ahogándose, hay caras conocidas. Mikasa, Levi, Hange, y más viejos amigos. Tras el joven Jaeger, está su forma titán, pero esta no desaparece. Aun así era muy distinta, era gigante, de más de 60 metros, cuernos, alas, garras de cristal, placas de coraza por todo el cuerpo, una dentadura sobre sus ya de por si pronunciados dientes. Era una mezcla total y final de los 9 poderes titán. Más eso, no lucía como un titán en lo absoluto, sino como un demonio gigantesco.
—Yo no pude salvarte… jamás puedo salvar a nadie. Pero ahora si puedo hacer algo… Tengo el poder de destruirlo todo. —Con un rostro deformado por la ira, labios estirados rígidos en direcciones opuestas, ojos brillantes, interesados y malignos. —Historia, mi amor… ¿puedes verlo? El mundo es nuestro, todo nuestro. —A sus espaldas, los titanes colosales aparecieron, marcharon a su alrededor adentrándose en el agua del mar, rompiendo su oleaje y cambiándolo. Un desfile de sombras, mientras con su mirada de loco, un cristal empieza a formarse a su alrededor, y de Historia. El titán demonio a sus espaldas se levanta, toma el cristal y lo introduce en su pecho. Sus ojos brillan en un tono verde oscuro sobrenatural. Sus titánicas alas se estiran, y de un movimiento se alza sobre su legión de gigantes, señalando con el dedo a donde debían ir.
Historia se levantó de golpe, se cubre su cuerpo desnudo con la sabana. Se sujeta la cabeza, se siente mareada, estaba sudando. Fue una pesadilla horrible, más que ninguna imaginada. Cuando Historia terminó de despertar, notó que Eren ya no estaba. Volvió temprano a los cuarteles para no levantar sospechas, además de tener que trabajar. Ese día fue cuando la gente de Hizuru se fue, y comenzaron la construcción de las vías del tren. El sol abrasador, las cargas pesadas, los chicos quejándose de que eso no estaba en el contrato cuando se unieron a la legión. Todo siguió hasta la plática cuando discutían quien heredaría el poder titán de Eren. Lo mucho que él dijo que sus amigos le importan, que desea que tengan largas vidas, a sabiendas que la de él está condenada. Esa tarde, aprovechó que todos estaban fatigados por el esfuerzo, que se fueron a descansar temprano, para ir nuevamente donde Historia. Caminó despacio para hacer tiempo, aprovechar ese momento para pensar. Nuevamente sus dudas salieron a flote ¿estaba haciendo lo correcto? Lo que ocurrió anoche, no niega el placer tan grande que sintió. Sus manos se estremecían al recordar la suavidad en la piel de esa chica. El aroma de su cabello que parecía drogarlo, poseerlo. Sin darse cuenta había adoptado aquello a lo que renunció, el amor. Siempre creyó, que si podía amar a alguien fue a Mikasa, era lo normal, siempre ahí, su amiga desde niños. ¿Por qué no? Quizás porque han pasado tanto tiempo juntos, que en cierta forma él no la ve con ese fin, al menos nunca sintió eso por ella. Pero siempre notó lo mucho que esta lo quería, eso lo hacía preguntarse ¿Mikasa siente algo por él más allá de la amistad? Entonces recordó aquella ocasión cuando lo salvaron de Reiner, cuando Eren descubrió la coordenada. Mikasa trató de besarlo, pero fue sólo por la situación en la que creía que no se salvarían.
—Demonios… ¿Por qué pienso esto ahora? —No era otra cosa, sino la culpa. Mas no se echaría para atrás, no. Porque ahora Historia es a quien él más le preocupaba. En esa preocupación estaba también ese miedo. Nuevamente es asaltado por lo de sus años restantes. Historia confesó amarlo, y no soporta la idea de cuando se despidan, de que ella en llantos reprimidos lo vea ser comido por alguien a quien él le pase su poder. En eso, otra cuestión más, si él y ella formalizaran una relación, y esta se hiciese pública. Si se casaban… entonces él se volvería el rey. —No… baja de las nubes Eren… Eso no es lo tuyo, ni siquiera es tu sueño. —Se dijo a sí mismo, y tras una larga calma, retomó su caminata a ir donde Historia.
Un ruido lo distrajo, las gaviotas. Jamás imaginó ver aves tan blancas, y cuando una pluma cayó y fue flotando elegantemente, hasta que de una extraña casualidad, fue a dar en manos de él. Esa pluma lo hizo pensar en el símbolo que llevaba en la espalda, las alas de la libertad. Libertad… eso por lo que siempre ha peleado, no era contra los titanes, sino el odio de que estos lo privaran de su libertad y deseo de saber que había más allá. Luego, cuando cree por fin haber alcanzado la libertad, llega la maldición de Ymir. Luego contra Historia, en si privarla de su vida al querer que tenga hijos por montones. Ahora parecía que esa otra persona, Krista volvía, en el papel de un monarca que daba su vida por su pueblo, anteponiendo su felicidad e integridad. Entonces pensó en lo que hubiese pasado, si Historia no lo elige a él para ser quien la preñe. ¿Qué pasaría entonces? Una fila de malditos con intención de que su sangre se mezcle con la realeza. Persiguiendo la corona, aunque siendo reina, convirtiéndola en una esclava, en su prostituta personal. ¿Lo hubiese aceptado? Se preguntaba, imaginársela en lugar de anoche, plantándose tiernos besos húmedos, llorando mientras algún cualquiera sin relación alguna, la penetra noche tras noche. Eren lo vio, las lágrimas, los gemidos, los berridos de dolor e impotencia. En ese momento sus pensamientos se transformaron en ciega furia, contra la vida misma, contra aquellos que no lo dejan vivir en paz a él y sus amigos. Furia contra el dolor, el sufrimiento de los niños, contra la ultrajante y monstruosa corrupción de la muerte. Este mundo tan maravilloso, pero a su vez tan horrible, que sólo deja vivir plenamente y feliz a unos cuantos, mientras los demás luchan, sufren. Se frotó el punto entre los ojos y la nariz, apretando los dientes y frunciendo el ceño. Respiró para tranquilizarse, mejor seguir a donde iba y como iba hasta el momento.
Al llegar a pies del cuartel, se dio cuenta que ella lo estaba esperando con un par de caballos. Con una sonrisa como si faltaran pocos días para su cumpleaños, le pidió subirse y seguirla, con la simple idea de que la acompañara a cabalgar junto a la orilla. Incluso le preparó un sombrero para que el Sol de la tarde no lo moleste. Ella llevaba vestimenta más cómoda, un vestido y un sombrero como el que solía usar Frieda.
— ¿A dónde vamos… majestad? —Preguntó mientras caballerosamente la ayudó a montar. Ella le infla una mejilla por llamarla así. Más no podía enojarse con esos ojos verde que la miraban tranquilizadoramente.
—Sólo pensé sería divertido, además… —Se agachó hasta estar a la altura de su oído. —Tengo algo planeado. —Le susurró mientras su mejillas se ponían rojas, y Eren no evitó tragar saliva. Montaron, y sólo hacían caminar a los caballos por la arena, entre el punto donde la marea apenas llegaba, mojando los cascos de los animales que no les perturbaba en lo absoluto. Por el contrario, parecían gozarlo. Mientras hacían esta acción tan trivial, Eren la miró de reojo, a esos cabellos que caían glacialmente sobre sus hombros. Las mejillas rosas, los ojos color turquesa. Lo juró en ese momento, la salvaría de la maldición de Ymir Fritz, la salvaría del infame destino que le quisieron imponer, cueste lo que le cueste. Así deba destruir medio mundo, sin importar que tan grande fuese este.
Cuando se alejaron lo suficiente, llegaron a una formación rocosa, entonces bajaron de los caballos atándolos a una roca. Historia como una niña que jala a sus padres dentro de una tienda, lleva a Eren jalándolo de las mangas tras de estas, encima de una roca donde tenían una vista del atardecer. Se sentaron un momento, gozando la vista, esos momentos donde les gustaba estar perdidos, como si fuese el último minuto sobre la tierra.
—Nunca pensé que el océano sería así de inmenso y magnifico. De hecho jamás pensé siquiera que existiría. —Comentó ella, recargándose junto a su pecho, como un par de enamorados. — ¿Sabes Eren? Ese día cuando dijeron el plan de Zeke, tuve… tanto miedo. Que hasta ganas me daban de huir… lejos muy lejos. Esconderme en un bote, huir y empezar otra vida… donde fuese y como fuese. Pero luego… la idea de dejar a nuestros amigos. No soy una cobarde, y como su reina no los abandonaré… pero sigo teniendo miedo.
—No tienes por qué temer. Recuerda que no estás sola, están Mikasa, Sasha, Jean, Connie, Hange y Levi. Todos ellos, te puesto lo que quieras a que están dispuestos a morir por ti.
—Precisamente a eso tengo miedo. —Historia comenzó a llorar, y Eren inmediatamente se arrepintió de su ligereza. —Todos son importantes para mí, quiero que sigan conmigo… quiero poder verlos cada día. —Curioso que Historia dijera eso, justo cuando ese mismo día, Eren les había dicho palabras similares a sus amigos. ¿Qué iba a decirle ahora? estaba mudo respecto a eso, y simples palabras de ánimo como: "verás que todo terminará bien", no eran suficientes.
— ¿También tú? Hoy precisamente, los demas estaban hablando de quien heredar mi poder. Fue gracioso que Jean, Connie, y Sasha peleasen por ello. Pero también les dije, que deseo tengan largas vidas. Eso te incluye a ti… por ello Historia, quiero me hagas una promesa. —La chica lo mira confundido mientras él, con delicadeza la toma de las mejillas para que ambos verse a los ojos.
— ¿Una promesa? ¿Cuál?
—Que vivirás por mí… que cuando llegue mi momento, cuando deba decir adiós, no llores. Cuando pase mi poder a otro, y estés ahí con… nuestro hijo… quiero que sonrías y me recuerdes no por como morí, sino… por como viví. —Historia hace pucheros, y se clava en el pecho de él para sollozar, él la abraza con ternura. —Ahora es el momento para llorar… y ahora no después, es que quiero que sepas Historia Reiss… cuanto te amo. —No valía la pena decir que deseaba que Eren se quedara para siempre, eso no podía ser. Agachando sombríamente su mirada, Historia se levanta y grácilmente se desnuda frente a él, solamente quedándose en ropa interior.
—Desde hace un par de años, siempre pensé que me gustaría… si algún día llegase a hacer esto del sexo. Hacerlo junto a un lago o un río, nadando en la noche o al atardecer. Pero ahora que sé que existe el mar.
Historia con un suave meneo de caderas va donde él. Entonces, la toma del mentón y la besa, es cuando ninguno entra en duda, más bien en un frenesí. Comienzan a desvestirse, dejan sus ropas sobre una roca. Entonces Historia invita a Eren a que la siga, y este se horroriza cuando la ve echar un clavado al agua. Mas se calma al verla salir ilesa, apenas siendo acariciada por las olas. Eren toma vuelo y se arroja también, emerge junto a ella, para volver a besarse apasionadamente.
Ambos se hunden, abren los ojos bajo el agua, ahí se llenan ambos de caricias, y gemidos que pueden oírse en eco bajo el agua. Salen a tomar aire, Eren la llena de besos lamiendo el agua salada en los pechos de la chica, además de su vientre y cuello. Historia cierra los ojos y no evita gemir al sentir la lengua. Tomaron aire y se hundieron de nueva cuenta. Ahí no hicieron nada, se abrazaron sin moverse, aguantando la respiración. Sus cabellos moviéndose como si volaran, entonces se separan y se miran, antes de besarse ahí bajo el agua. Dejaron su nado cuando comenzó a oscurecerse, subieron nuevamente a la roca. Retomaron su ritual como ayer, sólo que esta vez, Historia no dejó que Eren hiciese todo el trabajo. Le pidió recostarse, luego ella se montó sobre el en un 69, dejándole a la vista su clítoris rosado, mientras ella sin duda alguna tomó el pene en sus manos.
—Rayos… hoy tienes más energía… y más imaginación. —Antes de darse cuenta, Historia se animó con ligeros besos, luego apenas acariciando con la punta de su lengua. Le daba algo de asco, sin embargo también curiosidad por hacer sexo oral. Eren no pierde el tiempo y también empieza a lamer la zona de Historia. Al sentir esa lengua invadiéndola, se estremece, siente una parálisis electrizante, calambres y escalofríos. Conforme esta se excita gradualmente, también es más atrevida. La gula y lujuria se apoderan de su lengua, luego se metió el pene de Eren a la boca, chupándolo aun insipiente a comparación de Yelena, pero con el mismo o aun mayor placer. Sin duda lo que le hizo Yelena le sirvió, porque por más placer que Eren sintió en ese oral, pudo resistir el no correrse en ese momento. Por el contrario, Historia decidió fue suficiente, se puso ella encima de Eren, introdujo el pene mientras aprovechando la distancia, dejó salir un grito de placer al sentir ese miembro entrar en ella completo. Eren lleva sus manos a estrujar sus pecho, mientras ella empieza a hacer ondular sus caderas, de arriba abajo, luego en círculos. —Historia, cualquiera diría que te gustó hacer esto.
—Me gusta hacerlo contigo, y no quiero hacerlo con nadie más. —Respondió mientras en gemidos mueve sus caderas, y goza el como el joven le aprieta los pecho. El sexo oral de hace rato tuvo sus repercusiones. Eren se corrió antes de lo previsto, mas eso a Historia no le importó, por el contrario, tenía una sonrisa viciosa, y los ojos hacia atrás. —Está caliente, me encanta… ¡ME CORRO! —Eren no previó que la chica lo bañaría con sus jugos, pero no hizo gesto alguno de disgusto, al contrario se bebió los que le cayeron en el rostro. Entonces sin sacar su pene de ella, se sienta y pone las piernas de ellas atrapándolo por la cintura, mientras los brazos de Historia le rodean el cuello. Una posición donde ambos movían frenéticos se caderas. —Hagamos una apuesta. —Medió la chica.
— ¿Qué apuesta? —Preguntó sin dejar de moverse.
—Si tú te corres antes que yo, mañana no irás a trabajar… pasarás el día entero conmigo. Digamos una cita, soy la reina nadie te dirá nada malo por ello.
—Aja… ¿y si tú te corres antes?
—No sé, tu dime algo que quieras. —Eren se dibuja una sonrisa maliciosa en él.
—Si yo gano, me dejas metértelo en el culo. —Historia por un momento se horroriza, pero accede decisiva a que puede hacerlo. Eren entonces mete manos a la obra (literal), pues con una estruja un pecho, mientras con su boca le muerde un pezón. Pero lleva su mano libre hasta el trasero de la chica y le mete un dedo en el ano.
— ¡Eso es trampa, no es justo! —Reclamó chillando de placer, se aferró más fuerte a Eren y le clavó las uñas en la espalda. —Aun no pierdo… ¿Qué opinas de esto? —Historia concentra sus fuerzas y aprieta sus caderas, se pone estrecha y la sensación que tiene Eren se vuelve mayor. Se volvió entonces ya no un acto carnal, sino una lucha en ver quien vencía al otro. Para desgracia de Historia, ella se corrió antes, luego Eren tras de ella volviendo a llenarla de semen. —Tú ganas, una apuesta es una apuesta… al menos sé gentil con mi culo. —Se sacó de encima de él, se puso en posición con su cara en el suelo de la roca, sus manos estirando sus nalgas. — ¿Qué esperas? Termina de una vez.
—Ah no, quiero gozar mi premio como es debido. —Eren va a oler a quemarropa el ano de la chica, quien siente su cara caerse de vergüenza por ello. Más aún, cuando el joven empieza a lamer, y se pone peor cuando sin reparo mete su lengua por ahí.
—Eren no seas tan sucio… luego debo besarte ¿a qué sabrán tus besos después de lamer donde hago caca? Sólo métemela por ahí y ya.
—Como ordene mi reina. —Eren apunta su pene que se había levantado aún más que la última vez. Empieza a empujar despacio, recordando la sensación con Yelena, hasta que finalmente pudo meterlo. Historia gritó ahogadamente, y aunque salieron unas lágrimas, Eren no mostró signos de querer parar. —Por amor al cielo, esto se siente genial, es mejor que tu vagina. —Eren comienza a moverse, mas no despacio, sino frenético, enérgico y rápido. Uno pensaría que la chica le reclamaría eso, pero no fue así, lo dejó hacer lo que quisiera.
—No me lo creo… el sexo anal, se siente tan bien… voy a volverme loca. ¡Sigue Eren, viola mi ano, no te detengas! —Se levantan a cambiar de posición, Historia se apoya en una roca, mientras Eren le levanta una pierna, solo para gozar esa suavidad, mientras vuelve a metérsela por el ano. Historia volvió a correrse antes que él, fue entonces que Eren la sacó para metérsela nuevamente en la vagina.
—Tu culo es delicioso, pero ahí no se hacen los bebes. —Dijo antes de volver a acabar dentro de ella, sumando en ese día 5 con las del día anterior. —Se derribaron, durando recostados en esa roca, viendo el emerger de las estrellas en el cielo. Historia se acomodó en el pecho de Eren, pensativa.
—Eren… eso que dijiste el otro día. —Rompió el silencio, recordando esas palabras llenas de odio la noche anterior. — ¿De verdad crees que no hay oportunidad de una solución pacifica?
—Quisiera creer que sí, pero recuerdo todo lo que ha pasado y me cuesta imaginarlo. Me cuesta no pensar en un punto donde tenga que pelear convertido en titán contra las legiones de Marley.
—Si pero… mira a los que llegaron. Sí, trabajaron de mala gana al principio. Pero ahora velos, no veo diferencia alguna, sonríen cuando se les saluda, conviven con nosotros.
—Tú también… —Suspiró acariciándole su cabeza húmeda por el agua de mar. —Como yo lo veo, de la misma manera que veía a los titanes. No hay buenos o malos en esto, solo nosotros y ellos. Ante una guerra cada vez más inminente ¿a quién elegiremos? —Historia no pudo contestarle nada. —Oye, aunque perdiste… ¿quieres pase el día contigo mañana? —Eso le iluminó la cara a la chica, quien accedió de inmediato.
Por la mañana mientras los demás se preparaban para ir a trabajar con pereza, vieron con envidia, en especial Jean, Connie, y Sasha, que Eren era solicitado por Historia para acompañarla a ver a los niños del orfanato. Mikasa muy de mala gana aceptó eso, pero no tuvo de otra. Al final lo que pensó, es que ellos eran amigos, solo eso, no tenía nada que temer. Si, fueron al orfanato donde jugaron con los niños. Cada que los pequeños veían a Historia, sus rostros se iluminaban febrilmente. Ella se agachaba a preguntarles si habían almorzado, incluyendo sus verduras, que habían hecho. Que todos le contaran algo en particular.
—Señorita ¿Quién es él? ¿Es su novio? —Preguntó una niña al ver a Eren, con las manos en los bolsillos de su gabardina. Alto, bien parecido, y esos ojos verdes. Eren se encoje de hombros de vergüenza, sin saber que contestar.
—Si niños… —Eren enmudeció al escuchar esto, más cuando Historia se levanta, y voltea a verlo con una sonrisa tan autentica, tan real, tan hermosa. —Él es mi novio. —Algo tembló en el pecho de Eren, una sensación cálida, era agradable, se sentía bien.
Eren trabajó con Historia y esos niños, ayudándoles en labores de granja, antes de jugar. Pero cuando los pequeños fueron llamados a almorzar, aprovecharon para tener sexo en el granero. Parecía que estaban haciendo un tour fetichista. Dispuestos sobre un montón de paja que causaba picazón, más eso no los detuvo. Usaron sus ropas como cama para recostarse en la paja. Ambos ahora duraban más tiempo, pero Eren se corría más veces, y la caliente sensación de ese líquido en su vientre, la volvía loca. Cuando terminaron, quedando más exhaustos que los otros días, ambos permanecieron ahí sin moverse. Una especie de ritual siempre que terminaba un ciclo de sexo.
—Eren, cercas de aquí hay una cabaña, es mía. Ahí es donde me quedo a dormir cuando vengo aquí… tiene bonitas vistas del atardecer, y las noches son hermosas. Cuando llegue el momento, quisiera que ahí esperásemos la llegada de nuestro bebé.
—Suena divertido… me agrada la idea. Aunque podríamos ir de una vez, así nadie nos molestaría. —Historia sonríe y le da un puñetazo sin fuerza por el comentario.
Una noche, donde ambos dormían en la cama, Historia se levanta con un sobresalto, luego corre hasta el baño. Eren se levanta adormilado aun, luego escucha la conmoción en el baño. Tras prestar atención oye que son arcadas, Historia estaba vomitando. Entonces entra de golpe al baño donde la ve de rodillas ante el sanitario, vomitando.
— ¿Historia, te encuentras bien? —Historia recupera el aliento, y cuando cruzan miradas, ambos se dan cuenta de lo ocurrido. —Ocurrió…
—Eren… estoy… estoy… embarazada.
— ¡Bien hecho!...rayos. —Los dos se paraliza al oír eso, entonces Eren enojado va a fijarse tras la puerta del balcón, y ve que Yelena está queriendo bajar con una soga. —No es lo que parece… —Yelena volvió a subir, sonrojada por la pena. —Tranquilo, al menos nunca los vi hacer nada, tengo vergüenza lo juro.
— ¡¿Entonces por qué espiabas?! —gruñó Historia.
—Es porque te escuché cuando regurgitabas. Y los soldados apostados en las escaleras no me dejarían subir por nada. Pero escuché lo que debía, si estás embarazada, es hora de pasar a la segunda fase.
—El Warhammer —Medió Eren.
— ¿Cómo harán para secuestrar al portador? —Interrumpió Historia.
— ¿Secuestrar?... ay no… ¿Qué le dijiste Eren? —Lentamente, Historia gira su cabeza viendo a Eren con suplica.
—Tengo que ir a Marley y robar el poder, ir yo solo. Te dije que haríamos un operativo para secuestrarlo antes, porque si te decía la verdad, enton… —Eren no sigue hablando, pues es abruptamente interrumpido por una bofetada de Historia, quien empieza a llorar.
—Calla, no… eso sí que no. No entra a discusión, no irás a ningún lado y me dejarás sola.
—Es que ese es el plan. Eren no es conocido de cara allá en Marley. Además primero tenemos que hacer salir al portador, nadie sabe quién es, sólo que es alguien de la familia Tybur. La guerra lo hará salir, y entonces Eren aprovechará y se lo comerá adquiriendo su poder.
— ¡¿Estás loca?! Lo matarán si va… no, no lo acepto. Eren si vas y algo te pasa, yo me muero ¡ME MUERO!... No quiero perderte, no después de todo lo que hemos pasado, no te atrevas a hacerme esto. —Entonces él la abraza, pero eso no impide que siga llorando. —No… Eren, si grito vendrán los guardias, y si hago que te arresten no irás a ningún… —Pero lo entendió, Historia escondió su rostro en el pecho de Eren llorando a moco tendido. Apretó sus mangas reprimiendo el deseo de que tenían que hacerlo, por más que se negara.
—Historia, mi amor… —Le susurró mientras ella seguía llorando. —Causa de este poder que le fue arrebatado a tu familia, siempre han estado salvándome. Ahora es mi turno de darle buen uso y poder salvarlos. En especial a ti.
—Pero no quiero, no quiero, no quiero, no quiero que te vayas. Quédate aquí conmigo, por favor. Debe haber otra salida, aún está la opción de dialogo.
— ¿Dialogo? —Interrumpió Yelena. —Marley no tiene la menor intención de dialogo. Podrían parecer interesados en hacerlo, sólo para apuñalarnos por la espalda, robar el poder de Eren, y volver a confinarlos en las murallas, tal cual hicieron hace 100 años. Que Eren vaya a ellos es lo que no esperan, ni siquiera Zeke.
— ¿Lo ves? No hay opción, tengo que ir. Pero si voy, debo saber que llevo tu confianza y tu amor conmigo para darme fuerzas. Cada día allá soñaré en regresar contigo, y quiero tu hagas lo mismo. —Historia, empapada en lágrimas, le concede un beso a Eren, antes de escuchar que Yelena sollozaba y se secaba las lágrimas. — ¿Estás llorando?...
—No…. Digo sí, es que esto es tan romántico. —Se seca las lágrimas y recobra la compostura. —Ahora, Falco ya me está haciendo el favor de buscar leales a la corona de Paradis, y que se unan a los restauradores de Erdia. Pero… bueno, ¿Eren recuerdas lo que te dije de que aunque fueses tu quien la embarace, hay que mentir poquito?
—Yo ya pensé en eso… —Interrumpió Historia. Su plan fue el de buscar al granjero que cuida el orfanato, aquel con quien creció de niña. Ella entonces se escudaría en que entendió mal el plan y por eso se embarazó de inmediato, y que escogió a ese granjero por anécdotas de la infancia. Al ser un don nadie, nadie sospecharía si el convenció a la reina o algo por el estilo.
Dos semanas después, Eren estaba preparándose para irse, con una cuartada ayudada por Yelena. Se las arregló con los guardias del puerto y el ahora faro que construyeron. Dejarían acercarse un barco de carga de Marley, que con clave morse de luces a la distancia, sabrían que venía por Eren. Este de noche, tomaría un bote y se iría para que lo recogieran. Así se llegó el día, a las 3:00 am cuando nadie estaba despierto, todos victimas del cansancio. Eren y Yelena preparaban el bote donde el joven remaría. Cuando vieron las luces a lo lejos, se vislumbró la forma de la nave. Eren se preparaba a irse, cuando ve bajo la luz de una lámpara, a borde del muelle, una silueta, Historia. Ojerosa de que no pudo dormir en días, además de un pañuelo empapado de sus lágrimas.
—Dame un minuto.
—No tardes, el barco no puede retrasarse. —Eren corrió donde Historia, y la abrazó con fuerza, antes de llenarse la cara con besos.
—Prométeme que volverás, no importa que. Volverás para ver a tu hijo, volverás conmigo. No importa que te queden pocos años, prométeme que los vivirás conmigo.
—Lo prometo… así será. Tú recuerda en cada minuto de cada día, cuanto te amo. Que aunque juré no abrir mi corazón, tú encontraste la llave. Cada noche que veas las estrellas o la luna en el cielo, estira tu mano, yo lo haré con la mía, y verás que puedes alcanzarme, sentirme. —El barco manda una señal en morse más agresiva que la de hace rato.
— ¡EREN, NO HAY TIEMPO! —Alejándose en forma atroz, dejando a la chica un amargo dolor. Su mano estirada como si quisiera alcanzarlo, y sus piernas reprimida en un deseo de ir con él, a pesar del peligro. Historia solo pudo ver a Eren alejarse, hasta perderse en la oscuridad del mar. Luego, finalmente ver como el barco se iba, perdiéndose en mar abierto.
Toda esa imagen se distorsionaba, como brazas que se encendían y apagaban. Hasta el momento en que Eren, ante la luz del fuego reflejado en sus ojos, terminó de contar la historia de su viaje clandestino a Marley. Todos, sin excepción alguna, estaban enmudecidos. Paralizados por el shock, que dio un vuelco terrible en sus mentes. No fue la razón, ni la venganza, o el odio lo que llevó a Eren a Marley, sino el amor. Tras escuchar esta historia, inclusive Mikasa, tenía otra forma de pensar. Lo que creyó de Eren, lo que temía que fuese, no era verdad. También Armin, que ahora ya no sabía que pensar o que decir, cuando siempre pareció tener algo en mente. Después de pensar en querer traicionar a Eren, que alguien se lo comiera. Se sintió devastado, indigno, incompetente.
—En ese barco me dieron un uniforme de Marley, ya me había dejado crecer algo el cabello. Me arranqué un ojo, me corté la pierna y así me hice pasar por un vagabundo, un herido de guerra. Siempre observando, oyendo, aprendiendo.
—Así que todo este tiempo, todo fue plan de Yelena. —Interrumpió Zeke soltando una risa seca. —Esa mujer… me las va a pagar cuando la vea. Pero tuvo un punto, el plan resultó, ya hora tenemos el titán de asalto más poderoso para nuestro favor.
— ¿Cuál es tu plan ahora entonces? —Le preguntó Hange, conmocionada y enternecida por la historia.
—Marley ya vio mi poder, saben que tengo el Warhammer. También que en nuestro ejército no hay cobardes. Si no quieren más muertes, ahora si deberán atender al dialogo, o usaremos el retumbar de la tierra, para devastarlos de una vez…
—No lo harán… —Interrumpió Gabi, que con sus manos aprieta su falda. Todos clavan sus miradas donde la niña. —La gente de Marley, todos tienen metido en la cabeza que son los auténticos Erdianos, que aquí sólo hay demonios. Exigirán venganza por lo ocurrido en la plaza, y el gobierno no tendrá de otra que atacarlos.
—La niña tiene razón. —Se apresuró Zeke. —Marley en este momento debe estar planeando venir y atacarnos con todo lo que tiene. Su plan serpa recuperar los poderes titanes perdidos, antes de que otras naciones se enteren y los consideren vulnerables para atacarlos.
—El conflicto es inminente entonces. —Comentó Levi levantándose. —Yo no perdono a Eren por lo que hizo, pero si lo que dicen ahora es verdad, tenemos la ventaja del retumbar y el Warhammer. Los juicios por los crímenes deberán ser después, hoy si nos dividimos, nos conde… —No terminaron de hablar cuando escuchan un llanto, no uno, dos llantos de bebes. Aturdido por ese ruido, Eren se abre paso de golpe, empujando a la gente que no alcanzaba a moverse. Sus amigos lo siguieron, y al llegar a la habitación de Historia, ven impactados que las enfermeras limpian y arroban a dos bebes, un varón y una niña, gemelos. Luego se los acercan a su madre, quien luce muy fatigada.
— ¿Qué esperas Eren? —Dijo Mikasa, los demás se giran a verla asombrados, viendo como la chica con una sonrisa se seca las lágrimas. —No me mires a mí, ve donde ella. —Eren con una sonrisa, y ojos tristes asiente con la cabeza. A espaldas de Mikasa estaba Hange poniéndole una mano en el hombro.
—Estoy orgulloso de ti muchacha… —le susurró, así como los demás le dieron su apoyo.
—Historia… hey, despierta. —Dijo Eren, y la rubia logra abrir los ojos con pesadez. —Son dos… dos hermosos hijos. —Historia desvía la vista a verlos, cuando un par de enfermeras se los acercan para que los pueda contemplar.
—Hay que ponerles nombre… ¿Cómo la llamaremos a ella?
—Karla… como mi madre. —Ese nombre se le vino a la mente al ver que la niña tenía cabello negro como él. El niño era rubio como Historia.
—Él se llamará… Freddy, el masculino de Frieda creo… si, Freddy y Karla… Jaeger.
— ¿Jaeger? ¿Por qué no Reiss, tu apellido? —Historia estira su mano al rostro de Eren, lagrimas comienzan a resbalar de su mejilla, además de escaparse una sonrisa.
—Cuídalos bien Eren… por favor. —En nebuloso vértigo, Eren ve que Historia deja caer su mano, floja, su cabeza queda volteando de lado, los ojos quedaron abiertos, y no respiraba. El doctor rápidamente se acercó a medirle el pulso. Todo fue una silenciosa conmoción.
—Está… está muerta. —Lagrimas empezaron a caer de los ojos de todos, la mujeres se cubrieron el rostro horrorizadas. Alrededor de Eren, su mundo se destruía, todo comenzaba a girar enloquecido, borroso, fuera de foco. Los oídos le zumbaban con ruidos caóticos.
— ¿Cómo dice? —Eren, encendido en furia toma al doctor por los cuellos de su ropa. — ¡¿Por qué pasó esto?! ¡¿QUÉ FUE LO QUE HIZO?! —Al joven se le dibujaron las líneas de cuando se transforma en titán en los ojos.
—Perdió sangre durante el parto, controlamos la hemorragia, pero no pensé que fuese mucha. —Eren de un manotazo arranca la sabana que cubre a Historia, y todos sintieron una abrumadora piedad, y un horror hasta los huesos al ver la sangre que mojaba la cama.
—No… no… ¡NOOOOOOO! —El grito de Eren retumbó por todos lados. Levi y Zeke finalmente fueron al interior, descubriendo la horrible y escalofriante verdad. Eren de rodillas al lado de la cama, sosteniendo la mano aún caliente de Historia. —Esto así no tenía que ser… lo hice para que tu tuvieses una larga vida… Hice todo por ti... no es justo… ¡NO ES JUSTO! —gritó golpeando el suelo, astillando la madera. Zeke se abre paso, y va donde Eren. —Esto es tu culpa… hicimos esto, por culpa de tu plan en primer lugar. —Musitó con rabia, apretando los dientes con furia, sus ojos parecían los de un lobo embravecido.
—Eren… ¿quieres que ella viva, aunque sólo sea por 13 años? —Confundido, las facciones de Eren se remodelaron. De su chaqueta, Zeke saca un estuche, el cual lleva una jeringa y un suero titán.
— ¿De dónde sacaste eso? —Indagó Levi, pues estaba seguro que había revisado a Zeke, y él no tenía nada de eso.
—Tengo mis métodos… ahora, su cuerpo aún está caliente. Tienes que decidirlo ya Eren… ¿Quieres que ella viva?, serán 13 años nada más… Llévala afuera entonces. —Eren la cubre con una sábana, y la carga en sus brazos, rápidamente sale hasta llegar a un claro del bosque, donde la luna de la madrugada los cubría.
—Zeke pero… ¿el retumbar? —Preguntó Hange, mientras Zeke iba donde Eren.
—Historia también tiene sangre real, con ella podrá hacerlo… además es mi decisión. —Zeke se saca de otro bolsillo una libreta, como un diario. —Esto es para usted, pagina 35… sólo si cree que sea necesario, sino… no le diga a nadie, o incluso quémela. —Hange abrió de inmediato, y sus facciones se estiraron en direcciones opuestas.
— ¿Qué ocurre comandante? ¿Qué hay ahí? —Indagó Connie, pero Hange cerró el libro de inmediato, alegando que eso no era nada que los demás deban saber. Eren comienza a preparar la jeringuilla con el suero titán. Apuntó la aguja al cuello de la chica, justo en una vena, pero antes de introducir el liquidó, se paralizó. Maldito y podrido destino, es lo que pensaba con furia, que todo por lo que lucha, aquello que ama se le resbala de las manos sin poderlo evitar. Esto es lo que deseaba impedir, ahora debe causarlo por una posibilidad remota. 13 años al final, es mejor que nada. Con el ceño fruncido, y un dolor en su pecho, Eren inyectó el suero. Rayos, destellos, y un ventarrón. La gente ve con horror entonces, lo que les han hecho siempre, como gente normal es convertida en titán. Algo atroz, que los dejó a todos encogidos del espanto. Historia se había vuelto un titán de 15 metros, pero algo, algo andaba mal. Tenía respiración ronca, como si tuviese podridos pulmones, ojos opacos, apagados, no se movía.
— ¿Qué ocurre?... ¡NO SE MUEVE!... ¡HISTORIA! —Rugió Eren, pero ese titán no se movió ni un milímetro.
—Fue formado de una mujer recién muerta… es un titán que agoniza. —Interrumpió Zeke mirando a Eren directo a los ojos. —Sabes lo que tienes que hacer… al menos, haz que no me duela… y Eren, por cierto. —Zeke lo tomó del hombro, y por primera vez, Eren vio en esos ojos la antigua mirada afectuosa de su padre, algo familiar. —Nuestro padre… estaría orgulloso… ahora ve, y cumple con su sueño, el cual yo no pude, tu si puedes.
—Gracias… hermano. —Eren lo abraza antes de morderse una mano, y ahora un destello que iluminó hasta la claridad, y un viento huracanado retumbó en toda la noche. La ráfaga, fue tan fuerte, que muchas personas casi salen despedidas pese a estar a una distancia prudente. Eren fue aprisionado en un cristal como con Lady Tybur, pero alrededor de ese cristal, el titán estaba formándose. Sintieron un pánico creciente cuando vieron una sombra privarlos de la luna. Un par de cuernos, una larga melena gris, y brazos de color blanco hasta el codo. Unas alas como de murciélago, con el dorso de cristal brillante. El titán de Eren estaba transformado, en un nuevo nivel.
—Así que esa es la forma de Eren tras haberse comido al Warhammer. —Musitó Armin, paralizado por el asombro.
—Oigan… díganme que no soy solo yo, pero… ¿Qué no se ve más grande que antes? —Interrumpió Jean, pues efectivamente, el titán de Eren sobrepasaba los 20 metros de alto ahora. La gente estaba increíblemente horrorizada, tanto que ni siquiera podían gritar, solo respirar entrecortadamente, con sus piernas deseosas de salir huyendo. Entonces, ese titán monstruoso extiende una mano, y toma a Zeke en ella. En su otra mano, Eren forma unas estacas de cristal, las cuales usa para abrir la boca del titán de Historia hasta el máximo.
— ¿Están seguro de que funcionará? —Indagó Levi parado al lado de Hange, todos sin darse cuenta, sus pensamientos se convirtieron en oraciones, en busca de esperar los mejor.
—Parece que Zeke cree que si… al menos él parece saber algo que nosotros no. —Respondió Armin, cuando Zeke tira sus lentes al suelo, respira hondo y cierra los ojos. La gente se giró de lado para no ver la grotesca escena en que Eren exprimió a su hermano como una fruta, dejando caer toda la sangre que tenía en su interior, luego su cuerpo triturado, descuartizado, dentro de la boca de la titán. Esta sin embargo, no se lo tragaba, Eren entonces la sostiene y como si fuese un beso, exhala dentro de ella y ven que finalmente empieza a tragar. El titán de Eren gruñe, no despega la vista del titán de Historia. Todos sintieron sus corazones partirse en dos al ver que deja de respirar, parece muerta, y no hay señales de que asimile el poder del bestia. Eren deja salir un rugido a los cielos, y abraza al titán en sus manos, como si fuese la ilusión perdida. Todos dejan salir un suspiro desalentador, y muchas lágrimas. La gente en especial, al darse cuenta que habían perdido a su reina. Entonces de ese titán empieza a aparecer vapor, todos abren sus ojos llenos de asombro, de esperanza, Eren se asoma tras la nuca del titán, pone rápidamente su mano para evitar que Historia cayera, pues emergió del titán. Aún estaba pálida, no se movía.
— ¿Funcionó?... —Medió Mikasa.
—No… no lo sé. —Respondió Armin. Eren la baja a nivel del suelo, donde todos se acercan a observar, sin saber que esperar. Es entonces que en la cabaña, los dos recién nacidos empiezan a llorar, su llanto llega hasta los oídos de Historia, quien abre los ojos con exaltación, miedo y sorpresa. En ese momento todos gritaron de alegría, de júbilo, y las lágrimas no faltaron.
—Estoy… estoy viva… —Musitó mirando sus manos, sintiendo su sangre fluir, el rugido de la misma en los oídos. Luego alza la cabeza, ve aquel ser de rasgos demoniacos sosteniéndola. —Eren… ¿eres tú? —El pecho del titán se abre, el corazón de cristal que tiene a Eren dentro se derrite como hielo, y este finalmente sale con un salto. Eren le lleva una mano al rostro, al sentir su tacto ella se la sostiene.
—Mi amor perdóname… no hubo otra forma. —Historia ve el titán que está deshaciéndose, del cual ella salió, ve unos metros más allá los lentes de Zeke, y entonces lo entendió. Historia hace pucheros, y entonces se arrojó sollozante sobre Eren.
El sol salió, debido a que Historia se convirtió en titán muchos creyeron no estaría lactante, que no podría amamantar a sus hijos. Más no fue el caso, estaba alimentándolos plenamente, a ambos muy saludables retoños. Sentada en una mecedora junto a la cama, dónde ella tenía una sonrisa de amor maternal, mirando los rostros de esos pequeños. En la sala de la planta baja, Eren y todos estaban dispuestos bebiendo café.
—Bueno muchacho idiota… felicidades por tus dos hijos. —Finalmente dijo Levi.
—Gracias capitán… chicos, no les había dicho esto pero… Gracias, por todo… lamento haber causado tantos problemas hasta ahora. Sasha… entre otros que ya no están.
—Escúchame bien Eren. —Interrumpió Jean al bajar su taza de golpe. —No quiero perdonarte, pero estoy más que seguro que Sasha al haber escuchado todo el relato de anoche, si lo haría. Entonces te perdono, con un demonio… Sólo avísanos cada que planes algo estúpido.
—Me quedan poco menos de 4 años quizás. —Interrumpió mirando su taza. —Al menos veré a Karla y Freddy crecer un poquito antes de que… prométanme los cuidarán cuando yo no esté, y cuando Historia…
—Tranquilo… lo haremos. —Le respondió Mikasa con una cálida sonrisa. —Pero si se te ocurre hacer llorar a Historia… entonces yo seré quien te de una paliza. —Hange volvió a mirar el diario que le dejó Zeke, quería abrirlo, algo la inquietaba, pero se reprimía.
—Hay que hablar del retumbar. —Interrumpió la mujer comandante, soltándose la coleta del cabello. —Esos niños Marleyanos saben más de lo que aparentan. Aparte justo anoche revisaba documentos, informes. Marley sin duda se prepara a atacarnos, vendrán con todo lo que tienen a recuperar sus poderes titán. Realmente… viéndolo de ese modo, y siendo la forma en que nos han tratado. —La mujer hace una pausa para beber su café de un sorbo. —Armin, todos ustedes… la opción de dialogo no es viable, ni concebible. Había pensado en que se podía usar la opción del lavado de mentes que usó el Rey Fritz, pero tampoco serviría.
— ¿Por qué no? Esa es una gran idea. —Dijo Connie con una sonrisa en el rostro.
—No, me temo que no. —Interrumpió Eren. —También la había pensado, pero resulta que ese poder solo funciona con descendientes Erdianos, y Marley ahora tiene mucha migración y mestizaje. Incluso usarlo para volverlos leales no puede funcionar del todo, sólo hará una guerra más larga.
—Exacto Eren… Si lo usáramos para que los Erdianos de Marley se pasaran a nuestro bando y así aumentar nuestras tropas, no cambiará nada, sólo el número de muertos.
—Entonces… ¿solo queda usar el retumbar de la tierra? —Indagó Levi, y todos guardaron silencio por la conmoción en sus mentes. Su imaginación no daba para más, no podían visualizar un ejército de colosales pulverizando todo bajo sus pies.
—Pero para ello, el titán fundador de Eren debe estar en contacto con alguien de sangre real, y para ello Zeke estaba dispuesto. —Comentó Armin temblando su taza entre sus dedos. —No sabemos si Historia quiera...
—Lo haré… —Interrumpiendo llegó Historia.
—Linda, deberías estar con los niños.
—Está bien, acaban de comer y ambos están profundamente dormidos. Además, tenía tiempo que no me levantaba sintiéndome ligera, eso del embarazo… que tormento. Pero escuché todo. —Dijo tras dar un suspiro, sus ojos se encendieron, había decisión, determinación. —Zeke se sacrificó para devolverme la vida, y muchos otros han muerto en 100 años por esta absurda guerra. Es hora de acabarla de una vez… Yo como la reina de Paradis, declaro la guerra contra Marley, oirán mis demandas, o serán borrados de la existencia. Que ningún niño vea como sus padres son devorados, que ningún padre o madre vuelva a ver su hijo partir a luchar, y solo le entreguen un brazo o una pierna. Que nadie más sienta la desesperación de sentirse esclavo detrás de un muro. —Hubo silencio, Historia miró en los ojos de cada uno, mientras Eren la tomaba de la mano. — ¿Están conmigo?... —Levi se levanta con su clásica cara aburrida, entonces hace el saludo de la legión, la mano en el pecho a la altura de su corazón. Luego finalmente dedica una sonrisa después de mucho tiempo.
—Erwin acertó cuando te sentó en el trono… Yo lucharé… majestad. —Tras Levi fue Mikasa, Armin, Hange y después todos los demás.
—A la guerra entonces.
Horas más tarde, Floch y todos los restauradores de Erdia estaban siendo liberados. Los periódicos, voceros y juglares llenaron las calles. El nacimiento de Karla y Freddy Jaeger, los nuevos príncipes de Paradis, la liberación de Eren y el llamado a las armas contra sus opresores. Yelena le fue dada la noticia sobre el sacrificio de Zeke, tanto ella como sus leales miraron al cielo derramando lagrimas por su líder, y su honorable sacrificio.
Semanas más tarde, en las costas de Marley, había miles de barcos, no sólo de su ejército, sino también de aliados. Muchos ya abordados, otros apenas llenándose de provisiones y armamento. En total, cerca de dos millones y medio de soldados de varias cuestes se reunieron para invadir Paradis. En la cubierta de uno de los barcos, estaba Reiner como capitán de uno de estos navíos. Como nave vecina, una nave comandada por Porco. En la mente del portador del acorazado, no estaba la intención de devastar esa isla, ni de ocasionar una masacre, quería recuperar a Gabi, su prima, y a Falco. Mientras revisaba en un block, la lista de preparativos, suena una alarma, y gritan que se acercan barcos enemigos. Con ayuda de binoculares, Reiner ve que se tratan de los pocos barcos que Paradis había obtenido hasta el momento. Un par de zepelines, más el avión de Hizuru, además de sus barcos, una fuerza de ataque minúscula a comparación.
— ¿Esos que planean? —Preguntó un soldado a Reiner.
—No lo sé… algo anda mal. —Desde el avión que daba pequeñas vueltas a una distancia prudente, Armin se preparó a saltar. Lo hizo y a medio camino se convirtió en titán. Cuando vieron el colosal, las fuerzas de Marley se pusieron en alerta roja.
—Muy bien Eren, les toca a ustedes. —Dijo Yelena como copiloto del avión. Ahí también iba Historia, quien después de mucho tiempo, usaba un traje militar para combate.
— ¿Estás lista? —Le dijo Eren a la chica quien toma aire para agarrar valor. —Tranquila, recuerda siempre, visualiza aquello que quieres lograr, algo que quieras proteger. Sólo así emergerá la forma de titán.
—Comprendido, ve… así de menos tú me atraparás si no puedo. —Ambos se dieron un beso, antes de que él la barriese de arriba abajo. — ¿Qué miras?
—Que ese traje se te ve muy bien. —Eren se arrojó y a medio camino se transformó en la forma Titán de antes. Las alas se extendieron y planeó hasta posarse en el hombro de Armin.
—Bien, Eren ya bajó… sigue Historia, si es que puede lograrlo. —Dijo Hange desde uno de los barcos, con Mikasa mordiéndose un dedo de los nervios. En el avión la chica inhalaba fuertemente, gritó para darse valor y saltar. Mientras caía, sentía el aire, casi como si estuviese volando.
—Ese es Eren… Viene a atacarnos con el poder del Warhammer. —Dijo Reiner sudando frío, al ver tras los binoculares la monstruosa forma demoniaca del titán de Eren. Entonces un soldado más le alerta que alguien más ha saltado del avión, cuando apunta sus binoculares, se lleva una sorpresa terrorífica. —Esa es… ¿Historia? —En el camino, mientras caía, Historia tenía en su mente los recuerdos de sus amigos, Ymir, la 104. Luego los momentos de placer de Eren sus ojos verdes, luego una imagen fija, sus dos hijos, ambos durmiendo apacibles en una cuna. Historia se muerde la mano para dejar gotas de sangre tras de sí misma. Luego un nuevo destello que ilumina los cielos. —Imposible… —Musita Reiner, y toda la gente de Marley ve a lo lejos ese resplandor. Sobre el titán de Eren y Armin, empiezan a llover enormes plumas blancas, y sobre el hombro de Armin se posa con elegancia un mujer, largos cabellos dorados, patas de ave con garras afiladas. Escamas multicolor por todo su cuerpo, bellos ojos de azul brillante, más unas colosales alas blancas. Cuando se puso de pie, dejó ver enormes 18 metros de altura en su forma titán.
—Un demonio, y un ángel. —Dijo un soldado quitándose su gorra maravillado, como presenciando un milagro.
— ¿Reiner, estás viendo lo mismo que yo? ¿Qué significa eso? —Le dijo Galliard desde el barco vecino.
—Solo se me ocurre que se comieron a Zeke… esa forma solo puede ser por alguien que se coma al bestia, pero nunca oí de un portador con ese aspecto.
—Bien… Historia lo logró. —Dijo Hange desde la seguridad de su barco. —Ahora es cuando.
Hubo largos minutos de silencio, donde ninguna facción se atrevió a hacer el mas mínimo movimiento, entonces Eren estira su mano hacia el titán de Historia, esta luego la suya para sujetarse con fuerza. Ella es quien asiente con la cabeza, para que los ojos de Eren brillen en intenso verde, los cuerpos de ambos se envuelvan en las chispas ámbar y naranja de sus poderes titán. Eren ruge al cielo, su rugido se vuelve como un estruendo que a la lejanía suena como una trompeta, o un cuerno de batalla.
— ¡ALGO PASA A BABOR! —Gritó alguien de otro barco, más no sólo ahí. En todos lados había burbujas y vapor de agua, luego miles de peces que salieron a flote cocinados por el calor en el agua. En el muelle la gente grita de pánico cuando una gigantesca mano sale del agua. Los de los barcos no alcanzan a reaccionar cuando algo los sacude violentamente, en todas direcciones ven con horrorizaste incredulidad, el emerger de miles de titanes colosales, que comienzan a privarlos del sol. Las maneras se agitaron incontrolables, hasta donde alcanzó la vista, estaban rodeados de gigantes. La gente civil en Marley, desde sus casas vieron atónitos, las figuras de esos colosales en sus playas.
— ¿Cómo rayos se acercaron estos colosales bajo el agua sin que lo hayamos notado? ¿Qué no se supone que son muy calientes? —Preguntó Galliard sujetándose fuertemente de su barco para no caer por la constante agitación del agua.
—No siempre son calientes, Bertholdt tenía la habilidad de enfriarse para que su cuerpo fuese más resistente, pero al usar la ola de calor, aunque casi nadie podía acercarse, se volvía más frágil también. Debió pasar eso, estos titanes bajaron su temperatura y así es como llegaron. —Respondió Reiner, quien en lo más hondo de él temió lo peor, esos titanes los aplastarían sin poder evitarlo. Pero tras una agitación de pesadilla, los colosales solo permanecieron ahí, estáticos.
— ¿Y ahora a que esperan? ¿Qué supliquemos?
—No lo sé… solamente nos observan. —Había un gran escándalo, personas llorando, pensando que ese era su fin. Paradis venía a vengarse, a destruirlos sin piedad por sus 100 años de esclavitud. Sin embargo, los colosales abren pasó a que entre el barco donde va Hange, y tras ella, caminando el titán de Armin llevando a Eren e Historia.
—Soy Hange Zoe, comandante de la legión de Paradis, quiero me dejen enviar un mensaje a toda su gente y su gobierno. —Dijo la mujer con ayuda de un megáfono en su barco. Del barco más próximo, que fue el de Reiner, se extendió una escalera para invitarla a subir. Al ver a ese viejo conocido, ese traidor, las miradas de amargura no se hicieron faltar. Reiner también vio a Mikasa, a Jean quien lo perforaba con furia desde los ojos. Todos ellos subieron a su barco.
—Hange Zoe… ese parche se le ve fatal. —Dijo Reiner mientras sus hombres apuntaban con sus armas. — ¿Qué es lo que quieren? —Reiner precipitó su mirada a la escalera por la que subieron, y pronto nota un par de rostros conocidos. Gabi y Falco, quien al ver Reiner corren a sus brazos con alegría y alivio. — ¡Están a salvo!... ¿Cómo?...
—Primo… ahora lo entendemos todo… ellos no son malas personas. —La niña fue la que tomó la palabra. —Por favor déjalos que se comuniquen con todos. —Reiner dirige la vista a los que subieron a su barco. Les concede el entrar a la ciudad directo a la estación de radio que hay en el puerto, donde podían transmitir un mensaje a todas las naves, y a la ciudad. Desde otro barco, Levi esperaba con un hormigueo en las manos que el plan resultase, mientras la amarga sensación del acoso por la presencia de esos gigantes, no desaparecía.
—Listo comandante, hable. —Dijo Jean levantando el pulgar. Hange tomó airé y agarró el micrófono que le concedieron, el mensaje fue el siguiente:
Gente de Marley, aquí Hange Zoe, comandante de las fuerzas armadas de Paradis. En nombre de nuestra patria, nuestra gente, nuestra reina Historia Reiss presente, de nuestros campeones, Eren Jaeger y Armin Arlett, los saludo. Quiero que vean hasta donde alcanza su vista, hay nada menos de 216,000 titanes colosales que están en lo largo y ancho de sus costas. Esos titanes estuvieron dentro de los muros que nos protegían de otros titanes, titanes que ustedes mandaron para comernos. Cien años, cien largos años mi gente, mis amigos y camaradas vivimos aterrados, sintiéndonos prisioneros, menos que ganado para los titanes. Pocos recursos, casi sin comida, vi a niños llegar a matar por un trozo de pan. Pasaron muchas cosas para llegar a este punto, para alcanzar lo que estaba más allá de esos muros donde nuestros antepasados, nos confinaron. Sólo para saber que no éramos los últimos humanos como creímos, había más, estaban ustedes, las naciones de Hizuru y muchas más. Fue desalentador descubrir que nos creían demonios, monstruos… pero nada más alejado de la verdad. Allá en esa isla no hay nada de eso, solo gente que lucha por sobrevivir cada día, tal cual ustedes lo hacen. Tienen espiraciones y sueños, sueños que les fueron arrebatados por un mundo encerrado tras los muros.
Cuando enviaron a sus titanes colosal y acorazado a buscar al titán fundador, dejaron que los titanes pasaran por el muro que destruyeron. Nuestro viejo gobierno, opresor y tirano sacrificó a más 5000 personas, simples granjeros, campesinos, panaderos, porque no había recursos para mantenerlos. Muchos niños se despidieron de sus padres que jamás volvieron, porque fueron devorados por los titanes, que repito ustedes enviaron. Pero nosotros tenemos el titán fundador, la coordenada, la sangre real que hoy ha invocado a estos miles de titanes colosales. Podríamos acabar con ustedes en cuestión de minutos, ya no digo horas o días, minutos solamente. Sólo basta con que caminen en línea recta y aplasten todo a su paso, y no quedaría absolutamente nada.
Pero no vinimos a hacerlo… aquellos que nos encerraron, aquel juramento o atrocidades de hace 100 años. No queda nadie vivo que lo recuerde ya, Karls Fritz y toda su prole se han ido, esos pecados no tiene por qué transmitirse a nosotros ni a nuestros hijos. No tiene por qué morir más gente, por eso hoy les ofrecemos un trato. Ríndanse, sométanse a las demandas de nuestra corona, que no es otra que el deseo que su gente sea libre del yugo impuesto. Dejen extender sus alas y ver el mundo más allá de los muros, y más allá del mar. Hay mucho que podemos aprender unos de otros. Por qué si deciden continuar, si deciden que esta absurda guerra continúe, entonces no tendremos elección. Piensen por un momento en las personas y seres queridos en sus casas. Miren a sus amigos a un lado, en la amarga idea de morir por los pecados de otros. Repito que nadie más tiene que morir, pero nuestra gente se cansó de vivir aprisionada. En ustedes está el decidir, o se rinden… o pelean.
Reinó una calma absoluta, Hange se estira el cuello de su camisa para respirar. Sudaba frío y caliente a la vez causa de los nervios de ese discurso. Ahora todo recaía en la decisión de Marley. Los miles de colosales permanecían quietos en la costa, sólo aguardando que su rey les diese la orden. No pasaron ni 10 minutos cuando desde una plaza de alza una gran bandera blanca. Luego en los barcos, estos bajaron sus banderas, y elevaron las banderas blancas. Fue entonces que sonó un mensaje por transmisión.
—Pueblo de Paradis, aquí Estado Mayor de Marley… nos rendimos, repito: nos rendimos. —Los gritos de toda la fuerza de Paradis no se hizo esperar, felices por lograr esta victoria.
—Cielos, me quedé con ganas de ver a esos cobardes llorar mientras los aplastaban. —Dijo Levi con una sonrisa desde su barco. Mientras que los dos reyes titanes, Eren e Historia, en el interior de sus criaturas, sonreían tranquilos, triunfantes. Armin salió de su titán, para ver hacia el titán de Eren.
—Esta no es la idea de dialogo que tenía en mente, pero no estuvo tan mal. —Cuando los soldados depusieron sus armas, y Paradis con sus fuerzas entró a imponer orden, fue que finalmente Eren e Historia pudieron salir de sus titanes. Ahí abajo, son recibidos por Reiner, y este no despega su mirada de Ambos.
—Así que Historia es la reina de Paradis. Supongo que debo arrodillarme entonces.
—No, eso no será necesario. —respondió la joven reina.
—Eren, dado esto imagino que me has perdonado por lo que hice hace años.
—No Reiner, no te he perdonado, de la misma forma que esos niños no me perdonarán lo que hice. Pero tú y todos escucharon lo que dijo Hange en ese mensaje. Ya fue suficiente… —Eren fue y extendió su mano hacia Reiner. Este tuvo un sobresaltó al recordar lo ocurrido hace semanas, cuando Eren le extendió la mano antes de atacar la placa y devorar al Warhammer. Dudó unos segundos, pero después, ambos estrecharon sus manos con fuerza.
Una semana después, el estado mayor de Marley fue citado en Paradis, en el palacio de Mitras donde fue firmado un tratado de paz. "El Concordato de Erdia", el cual estipulaba el fin del confinamiento de la gente de Paradis, la alianza de esta con Marley, el compartir tecnología y economía. Acuerdos comerciales con los aliados, separación de poderes del gobierno Marleyano con la Corona. Pero principalmente, el desuso y destrucción de todos los laboratorios donde se crea suero titán. Los titanes colosales, permanecerían hasta estar seguro de no haber acto de insurrección o traición, así como servir de escudo contra las naciones enemiga que quisieran atacarlos durante este periodo de transición. Los que firmaron en nombre de Paradis, fueron Historia como la reina legitima, Hange Zoe como su puesto de ahora no comandante, sino General de las fuerzas armadas. Y Eren también firmó… como Rey.
Semanas después, el palacio de Mitras estaba adornado, y las calles de todo el distrito interior también. Listones, ventas de comida como nunca antes la gente de los muros había visto. Vinos, frutas, platillos de diversas naciones. Los niños que conocían nuevos juguetes, fuegos artificiales y bengalas para correr por las calles. Pero en el palacio, justo en su explanada, y hasta su interior, en el recibidor. Filas y filas de asientos donde había dispuestos cientos de invitados. Hasta el frente estaban Mikasa y sus amigos, vestidos elegantemente con trajes militares de gala, con sus medallas y condecoraciones. Cuando a un lado de ellos, llegaron Reiner, Armin, y también Porco.
— ¿Dónde diablos estaban? —Musitó Jean.
—No encontrábamos un moño apropiado… además que nunca he usado de estos trajes. —Contestó Reiner.
—Hace calor con esta cosa… —Dijo Porco aflojando un poco el cuello de su camisa. —Nunca pensé que estaría presenciando una boda en esta isla, increíble, el mundo se volvió loco. —Mikasa volteó a ver a Porco con su clásica mirada seria y sombría. —Ok… lo siento…
En ese momento sonó una música, campanas y un órgano. Una pieza especialmente compuesta para ese momento. De las escaleras que daban al lado derecho, iba bajando Eren con un traje especial, un nuevo corte de cabello más sofisticado. Llevaba un sable con adornos de oro en la cintura. Tras de él, Falco con un traje similar, llevando un cojín en sus manos, y sobre el cojín, un cofre de madera. Eren desvía la mirada hacia sus amigos en las sillas de hasta adelante, Mikasa y Armin con los ojos humedecidos.
—Me prometí que no lloraría. —Musitó Mikasa limpiándose.
—Yo no… —Respondió Connie rompiendo a llorar de alegría en silencio, tras él, Reiner y Jean, abrazándose los 3 juntos. Era el primer contacto de amistad en mucho tiempo, actuaban como si nada hubiese pasado. Cuando Eren llegó al final, en el lado izquierdo de la escalera. Historia en un largo vestido blanco, y tras ella, su estola sostenida por Gabi.
— ¿Cómo convencieron a Gabi y a Falco de participar? —Le susurró Porco a Reiner.
—Nadie lo hizo, ellos se ofrecieron. —Porco mira a su compañero abriendo y cerrando la boca como un pez, sin explicación. Cuando la joven reina llegó al final de la escalera, Eren con cuidado la descubrió del velo. Él no evitó sonrojarse, y a todos los de la primera fila se les fue la mandíbula hasta el suelo, al ver lo deslumbrante y hermosa que se veía Historia. Hubo lágrimas entre ambos novios al verse, y sonrisas con espasmos, como si no creyeran lo que estaba pasando.
— ¿Alguien ya notó la diferencia de estatura entre ambos? —Musitó Connie.
—Creo que es lo que hace que se vean tan bien juntos. —Respondió Armin, mientras los novios se voltearon hacia el altar, donde un sacerdote dirigió la ceremonia. Un sermón largo y ensayado sobre el amor, y la forma en que este vence adversidades, cómo ese amor es el que ahora trajo paz a las vidas de millones de personas. Hasta llegándose el momento, Falco abrió el cofre que traía, donde había dos sortijas de oro. Eren toma una y con delicadeza sujeta la mano de Historia.
—Historia Reiss… con esta sortija le digo al mundo, tu eres mi esposa… prometo serte fiel tanto en la vida… como en la muerte. —Cuando Eren pronunció esa última palabra, muchos enmudecieron agachando la mirada con dolor y pesar.
—Eren Jaeger… con esta sortija le digo al mundo, tu eres mi esposo… prometo ser tu compañera y amiga, hasta que la muerte nos separe. —Ambos fueron muy fuertes para no alterar sus sonrisas. Hasta el sacerdote le dio autorización a Eren de besar a la novia. Fue que llovieron aplausos, y en una torre del castillo, al agitar una bandera, se dispararon cañones como signo de celebración. Entonces, hubo silencio un segundo después. Hange se acercó con Yelena llevando una corona dentro de un cofre. Eren fue obligado a postrarse ante Historia, ahora su esposa. —Tras habernos unido en el lazo del matrimonio, ahora comienzan también los días del rey: Eren Jaeger, el primero de su nombre. Bienaventurados sea. —Eren se levanta, los presentes entonces se arrodillan como es debido, mientras él e Historia se sujetan de las manos.
—De pie por favor. —Pidió Eren, dejando viajar su vista a todos los presentes. —Cuantas cosas pasaron y no pasaron para llegar a este momento. Cuantas personas no tendrán el privilegio de estar aquí con nosotros. Mas no nos pongamos tristes, pues ellos son los héroes que le han de dar forma a nuestro futuro. Los muros han caído, y hoy podemos construir una nueva era, un nuevo capítulo en los libros de Historia, el capítulo de la paz. Erwin Smith, Sasha Brauss, Zeke Jaeger… son sólo unos de los tantos nombres que deben quedar grabados en la historia. Con sus vidas nos dieron fuerza, con sus muertes nos dibujaron el camino hasta este momento. —Entonces nuevamente hubo aplausos.
Esa noche, durante la fiesta, el vals fue dirigido por un grupo especial de Marley. Eren e Historia bailaron de inicio mientras más gente comenzó a unírseles. Dispuestos a todo el largo y ancho del gran salón en el interior del palacio de Mitras. Mientras bailaban, cercas de la chimenea, estaban Hange, Levi y Armin.
—Eren ahora es el rey… ¿pero por cuánto tiempo? —Dijo Levi, claramente el fantasma de Ymir volvió para acosarlos con su maldición. —Historia… tiene 13 años todavía, pero sus hijos la verán morir… Ganamos y a la vez perdimos. —Hange saca de un bolsillo el libro que le dio Zeke.
—Pagina 35… léanla toda por favor. —Armin fue quien tomó el libro y lo abrió en la página indicada. Tanto él como Levi se quedaron atónitos.
— ¿Esto es real?... —Pregunto el rubio.
—No lo sé… pero tras analizarlo un tiempo, me doy cuenta de por qué el rey Fritz quiso que los Ackerman fueran duramente cazados. No era sólo su inmunidad al lavado de cerebro.
— ¿Qué mierdas nos estás sugiriendo entonces mujer? —Gruñó Levi.
—Yo no estoy sugiriendo nada… Zeke me dijo claramente que si no lo creía necesario, no lo dijera o hasta quemara el libro. Pero… yo no puedo decir nada porque no soy una Ackerman, pero… ellos dos, son quienes nos han librado… quizás se las debemos. Sino… dejemos que todo siga su curso como va. —Levi furioso toma el libro, va donde Mikasa que habla con otras mujeres mientras bebe vino. La toma de la mano y se la lleva a un lugar apartado. Hange se horroriza cuando ve que Levi le muestra el diario, y por ende la página que Zeke señaló. La alegría de Mikasa se desvanece como humo, se puso pálida, horrorizada por lo que ahí leyó. Respira hondo recobrando el aliento, voltea a ver hacia donde están Hange y Armin, entonces asiente con la cabeza.
—No… no, debe haber…
— ¿Qué?... ¿otro modo? —Interrumpió Hange a la clásica frase de Armin, pero el joven se dio cuenta de que no había respuesta, no para esto. —Armin, míralos por favor… en serió ellos nos salvaron. Para llegar a este punto hubo muchos sacrificios, quizás… es hora… de un último sacrificio.
Tan solo una semana más tarde, cuando las cosas se pusieron un poco más calmadas. Hange convenció a Eren e Historia de ir a dar un paseo. Los llevaron a nada menos que al mar, ahora llegaban en pocas horas gracias al Tren. Fueron guiados hasta un punto, un risco donde a sorpresa de los dos jóvenes monarcas, ahí estaban Levi y Mikasa. Ninguno de los dos entiende a que se debe su presencia. Pero si sienten congelantes escalofríos, más que nada al ver la cara de Mikasa, cabizbaja, abstraída. Antes de que pudiesen preguntar algo, sintieron un pánico creciente al ver a ambos Ackerman sacar un cuchillo, acto seguido cortarse las venas.
— ¿Qué hacen?... ¡UN MEDICO!
—Eren, Historia… devórenos. —Ambos enmudecieron al escuchar lo que Levi tuvo que decir.
— ¿De qué hablan?... ¿por qué? —Indagó Historia, antes de que las lágrimas saliesen de sus ojos. Hange le muestra entonces el diario de Zeke. En este explicaba que el Rey Fritz logró vivir hasta los 76 años, pese al poder titán, o sea que se deshizo de la maldición de Ymir. La clave de esto estaba en la sangre Ackerman, no solo eran inmunes al lavado de mentes, en ellos estaba la clave para deshacer la maldición en su totalidad. Para ello, un Ackerman que se ofrezca voluntario a ser devorado, hará que un titán cambiante deshaga esa condena de los 13 años. No puede ser a la fuerza, el Ackerman debía ser voluntario, introduciéndose el mismo en la boca del titán. Por ello el Rey Fritz hizo que los descendientes de este clan en Paradis, fuesen ferozmente cazados, para que ningún titán cambiante pudiese librarse de la maldición. Zeke lo había descubierto por un viejo texto oculto por sus abuelos, quienes tampoco conocían sobre el tema.
—Es mera especulación… no hay garantía de que esto funcione. Además Mikasa, tu aun puedes tener una larga vida… Encontrar a alguien con quien hacer una familia. Hacer lo que te dijo tu madre, de pasar ese símbolo a tus hijos. —Dijo mientras la toma de las manos, descubriendo la escalofriante verdad, que el corte fue profundo. A ambos Ackerman, les quedaban escasos minutos de vida.
—Eren… yo si te amaba, pero siempre me fue más importante tu felicidad, que lo que yo pudiese sentir. Siempre busqué mi propósito en la vida, hoy me doy cuenta que este era… Salvarte de que tú, quien ya has hecho familia, que tienes una hermosa esposa, y dos hermosos hijos, puedas verlos todas las mañanas por muchos años más. —Mikasa es asaltada por un recuerdo, el de un sueño donde un enmascarado le dijo que no podría salvar a Eren, pues el cargaba la muerte en su interior. Hoy, en ese momento, ella comprobaría si eso era verdad.
—Yo por mi parte… Erwin confió en ti Historia. Juré siempre seguir la ideología de Erwin hasta el final de mi vida. Ahora que hay paz, no veo otro destino o forma de vida para mí que no sea con una espada en mano o cualquier arma. Erwin en mi lugar lo haría sin dudar, así que yo tampoco puedo… —Levi se tambalea y sostiene de la cabeza. —Empiezo a marearme… no queda mucho tiempo. —Bajo de ellos ya se había formado un hondo charco de sangre, les quedaban un par de minutos al menos.
—Eren, Historia… no hay otra manera, nosotros lo decidimos. Así al menos, viviremos siempre a través de sus ojos. Así podre cuidarte Eren, sin importar que hagas o a donde vayas.
—Y yo podré seguir pateándote cuando Historia te reclame algo.
—Chicos… esto no era necesario. —Dijo Historia enjugada en lágrimas. Ambos reyes cerraron los ojos antes de morderse. El titán de Eren sostuvo a Mikasa con delicadeza, y la llevo a su boca donde ella se sentó en los dientes. Con Levi fue igual, mientras por dentro gritaban suplicando esto funcionara. Desde la costa, un impasible Armin miraba al ángel y al demonio que estaban en el risco. Vio como cerraron sus bocas, luego como ambos se llenaron de chispas ámbar que luego se volvieron azules. Fue la señal que necesitaban, eso había funcionado, la maldición de Ymir Fritz, fue anulada.
Lo que pasó después de eso, fue que los reyes de Paradis, Eren e Historia, volvieron a casa con sus hijos. Karla y Freddy crecieron siempre bajo la tutela de sus padres, quien parecieron adquirir cierta de la personalidad de los Ackerman que hicieron, ese último sacrificio por ellos. Eren se volvió menos impulsivo, fue un padre amoroso y sin embargo firme. Historia una madre que siempre vio que sus hijos se volviesen la clase de personas, que llegando el momento, liderarían esa nación para bien. Años después, Armin murió por causas de la maldición latente en él. Igual Reiner, Porco, Pieck, pero no hubo herederos del poder titán. Eren destruyó a todos los colosales, luego según cuentan, los otros poderes se dejaron devorar voluntariamente por él. Hoy, nadie sabe que asó con el rey y la reina de Paradis, algunos dicen que al llegar a una edad avanzada, para llevarse con ellos el poder de los titanes, se confinaron en una tumba donde se encerraron en cristal. Imperturbables por los siglos de los siglos. Así fue, como con ayuda del último sacrifico de Mikasa y Levi Ackerman, Eren Jaeger, Rey de Paradis, y su esposa Historia Reiss, se llevaron fuera del mundo, los poderes titán, donde nadie más volviera a hacer uso de ellos.
FIN.
ALV! No saben lo cansado que estuvo hacer esto. Espero les haya gustado, y mil disculpas si me fui muy rápido en esta parte final, pero ya quería acabar. No esperen nuevos fanfics, que estaré ocupado, y dejaré avance el manga para nuevas ideas. POR FAVOR, comenten sus opiniones, me son importantes para mejorar mi forma de escribir. Aparte sólo así seguiré creando material para este fandom.
PD: Si algo de esto llega a ocurrir en el manga, no me vengan a gritar, es mera coincidencia.
