Aquí les dejo la segunda parte de la historia, espero sus comentarios, granadas, notas amenazantes, etc.
Gracias por leer
*** En la habitación de Shirayuki/ Narración Shirayuki
Obi acaba de venir, al parecer estaba preocupado de que yo no supiera del viaje que hará Zen. Fui un poco descuidada y le conté que si se quedaba era por mi capricho.
El parece que lo acepto de buen modo aunque su halago inesperado me puso nerviosa; últimamente ha sucedido. De forma recurrente él me halaga y me dice que soy bella; con respeto y cordialidad. Siempre tome con amabilidad sus comentarios pero en algún momento comencé a sentirme nerviosa al escucharlo. Supongo no estoy acostumbrada a los cumplidos. Esa fue mi conclusión antes de irme finalmente a dormir.
Ya es de día, me despierto descansada; me apresuro a asearme y arreglarme cuando escucho que tocan la puerta.
—Debe ser Obi—
—Señorita soy yo— dice al tocar de nuevo la puerta.
—Pasa, aún no estoy lista—
—Bien—
Él entra y se queda de pie junto a la puerta jugando con curiosidad con una planta cercana mientras me espera.
—Obi ven, te quiero preguntar algo— le digo y se acerca al tocador donde estoy sentada.
—¿Qué necesita? —
—Dime, ¿Cómo crees que debería peinarme hoy? — le pregunto con curiosidad.
—Amm… no se mucho al respecto. Personalmente pienso que su cabello luce muy bien suelto señorita—
—Gracias, así lo llevare— me levanto y empiezo a caminar con Obi detrás mío.
Narra Obi
Entrar a la habitación de la señorita ha sido inesperado pero ella insistió, así que no hay nada que hacer al respecto. Mientras la observo caminar hasta nuestro destino no puedo evitar sentirme contento.
Llegamos al frente de una de las entradas del palacio donde fue designada la salida del Maestro.
Los caballos ya están preparados. El maestro Mitsuhide habla con la señorita Kiki como de costumbre. El Maestro se lleva un momento a la señorita un poco alejados de nosotros para tener privacidad, lo usual.
—Obi mas vale que cuides bien de Shirayuki— me dice el maestro Mitsuhide al darme un empujón.
—Por supuesto— digo con seguridad.
—Si no Zen te matara…— la señorita Kiki interviene con su imperturbable cara de seriedad.
—No creo que lo mate, tal vez solo lo golpee un rato— se cuestiona Mitsuhide mientras cruza los brazos.
A la distancia puedo ver como el maestro abraza con cariño a la señorita, yo prefiero desviar la mirada unos segundos y mantener la compostura. Después de eso regresan con nosotros.
—Bueno ya debemos irnos. ¡Kiki! ¡Mitsuhide! —
—Si— contestan los dos.
—Nos vemos Shirayuki— se despide de la señorita y la observa con cariño.
—Nos vemos Zen—
—Obi ya tienes tus ordenes— me dice mientras monta su caballo y se prepara.
—Lo se Maestro—
—Perfecto, entonces hasta luego— termina de decir y se alejan en sus respectivos caballos.
La señorita se queda observando un momento el camino por el que se fueron.
—Bien, tenemos cosas que hacer— da la vuelta y comienza a caminar, así que la acompaño.
Han transcurrido tres días desde la partida del maestro. No hay muchas novedades; la señorita trabaja arduamente en todo momento y la apoyo en lo que puedo. El día de hoy se le encomendó organizar todos los libros de registro y cuando estuvo terminado la jefa farmacéutica llamo a todos a su despacho.
—Lo hicieron muy bien— dice con un vaso en la mano y bebe su contenido —Prepare esto para celebrar, espero que les guste es un té especial— termina su explicación.
Todos toman su vaso para brindar, doy un sorbo y al parecer esto tiene alcohol.
—¡Delicioso! — exclamo emocionado.
—¿verdad? — contesta la jefa.
—Ah…sabe que Shirayuki-san no es buena con el alcohol— interviene el pequeño Ryu mirando preocupado a la señorita.
—La jefa me ha estado entrenando así que ya puedo aguantar un poco más, no te preocupes Ryu— dice al sonreírle y beber su vaso.
Pero al parecer su entrenamiento aun no es suficiente porque acaba inconsciente en la mesa.
—Vaya, aún le falta— concluye la jefa.
—Shirayuki-san— exclama Ryu preocupado.
—Obi llévala a su habitación y no la dejes salir si despierta hasta que este sobria—
—Muy bien— me acerco para cargar a la señorita, aunque la verdad estoy un poco nervioso.
Finalmente la sujeto en mis brazos con decisión y delicadeza como usualmente se carga a las novias en su boda, solo para que ella estuviera cómoda. Podría cargarla en mi espalda pero sería más complicado.
Me dirijo a su habitación y abro la puerta; entro con ella aún en mis brazos. Acercándome a la cama parece que va a recobrar el sentido.
—Obi…— murmura aún inconsciente.
No puedo evitar sorprenderme y sonreír levemente mientras terminaba de acomodarla en su cama. Cuando me disponía a alejarme un momento pude sentir que sujetaban mi mano. Al voltear me encontré a la señorita despierta y mirándome con ojos tristes.
—No te vayas— fue lo único que dijo mientras seguía tomándome de la mano.
Después de una pausa, continúe hablando.
—No voy a ningún lado señorita, solo a sentarme en una silla para estar junto a usted— contesto y la observo.
Ella siguió tomando mi mano sin decir nada más.
—No es necesaria una silla, puedes sentarte aquí junto a mí—
Trague saliva ante su comentario, no supe que contestarle así que me senté a su lado, ella seguía estrechando mi mano sin intención de soltarla.
—¿Se siente bien? — la interrogo un tanto nervioso.
—¿Crees que estoy ebria verdad? —
—Yo no diría eso, tal vez solo un poco mareada—
Sorprendentemente me encuentro sentado en su cama a un lado de la señorita que toma mi mano desde hace un rato. Lo siguiente que siento es como ella se recuesta junto a mí y apoya su cabeza en mi hombro sin soltarme.
—¿Esta cansada? — pregunto al mirarla y me encuentro con sus bellos ojos esmeralda que me miran fijamente.
Voltee mi cabeza casi al instante al sentir un escalofrío recorrer mi espalda. Una persona como yo está aquí con ella, en este sitio en el que ni el maestro ha entrado. Me pregunto qué pasaría si alguien sabe sobre esto, problemas seguramente. Pero mi orden es estar junto a ella, cuidarla y si me lo pide quedarme.
Su rostro está a pocos centímetros del mío, continua mirándome; está un poco rojo seguramente por el alcohol. También la miro, no puedo hacer otra cosa; parece tranquila y un poco ansiosa, pero en esta tenue oscuridad noto lo hermosa que luce. Su cabello brilla con la poca luz que llega de la ventana y su pálida piel se ve aún más blanca resaltando así el verde sus ojos.
—Vaya el maestro tiene tanta suerte— volteo mi rostro lejos de su mirada.
—¿Eh? Porque lo dices? —me mira con duda.
—Muy simple. La tiene a usted, que lo ama por igual— digo aun sin mirarla.
Ella guardo silencio por un momento, luego continuo hablando.
—Obi…—
—¿Qué sucede señorita? —contesto decidido a no verla.
—¡Obi mírame! — insistió en un tono de voz más serio al tomar mi rostro con sus manos y voltearlo frente al suyo.
—¿Señorita…?—
—¿Por qué luces tan triste de repente? — interroga con suave voz.
—No es nada— giro mi cabeza y ella me suelta.
Ahora está sentada frente a mí y ha vuelto a tomar mi mano.
—¿No confías en mí? — pregunta con tristeza.
—¡No es eso! — replico con efusividad al verla triste —es solo que no puedo decírselo— me levanto de la cama pero ella me detiene.
—Yo… no debería estar en su habitación, si alguien me ve podría ser problemático—hablo con resignación —Si el maestro lo sabe…—
—Zen no lo sabrá— dice sin dudar.
—Él es quien debería estar junto a usted—
—Pero no lo está. Tú eres quien está conmigo y no solo ahora— toma con más fuerza mi mano mirándome expresivamente.
—Pero yo…— no pude continuar con lo que iba a decir porque ella me interrumpió.
—Obi voy a preguntarte algo y quiero que me contestes la verdad ¿entiendes? —
—Entiendo señorita— conteste resignado.
—Obi… ¿tú me quieres? —
Fin del segundo capitulo
Gracias por leer
0w0 wiiiiiiiiiiiiiiii que contestara obi?
