hola que tal! me disculpo por la tardanza!
espero les guste el nuevo capitulo
y sigan leyendo y dándole favorito!
yei!
*** narra Shirayuki
En algún momento mientras descansaba de resembrar más plantas me quede dormida pero desperté y me di cuenta que ¡estaba dormida encima de Obi!
Él también duerme, al parecer demasiado tranquilo y con un brazo alrededor mío. Me muevo lentamente para no despertarlo y poder levantarme pero realmente soy torpe, resbalo con algo de tierra y vuelvo a caer la poca distancia que me había separado.
¡Ahora estoy frente a su rostro! ¡Demasiado cerca!
Ya era suficiente soñar constantemente con él, una y otra vez soñar lo mismo que cuando me embriague y ahora estoy a escasos centímetros. Sigue dormido con su rostro pacifico parece feliz.
Creo que está a punto de salirme vapor de las orejas, estoy demasiado sonrojada. No estoy segura porque pero quiero tocarlo así que acerco una de mis manos a su rostro lentamente aun sin comprender mis acciones.
—Por favor… no te despiertes— murmuro en voz baja y sigo acercando mi mano.
Me pregunto si las cosas que sueño se sentirán así en la vida real ¿Qué se sentirá un beso de Obi? ¿Será tan apasionado como pienso?
—Obi…— al fin tuve contacto con su piel.
Pase mis dedos por su mejilla sin poder evitar el sonrojo. Su piel esta tibia y es suave; me resulta curioso ya que es un chico.
Casi me da un infarto al ver que estaba despertando y sus ojos solo me enfocan a mí.
—… ¿señorita?... —
—Ah…— me congele y no pude decir nada más.
—¿Está bien? — me mira con duda.
—Sí, solo me sorprendí. No me di cuenta cuando llegaste…— pensé rápido y conteste —Me dormí sobre ti, lo siento— sigo hablando y comienzo a levantarme.
—No hay problema, la verdad estaba bastante cómodo— se levanta también y sacude su ropa.
¡Qué rayos me pasa! ¿Cómo puedo pensar este tipo de cosas? Estoy enamorada de Zen, quiero estar a su lado y crear un camino juntos y ¿entonces?
¿Por qué una persona que no es él me pone tan nerviosa? ¿Por qué me sonrojo tan fácilmente?
He pasado mucho tiempo cerca de Obi y recientemente aún más, todo es muy agradable siempre.
¿Qué cambio? ¿En qué momento paso? Además de mis sueños subidos de tono… esto es demasiado para mí.
No puedo dejar de pensar mientras seguimos organizando el invernadero, Obi siempre me ayuda y luce feliz por hacerlo. Sin evitar mirarlo y pensar como llegue a tener estos pensamientos sobre nosotros.
¿Soy acaso una pervertida? ¿Cómo puedo pensar eso sobre mi amigo?
Terminando el trabajo aún era bastante temprano por la tarde, acabamos realmente sucios.
—Vaya creo que debería asearme— comento graciosamente al sacudir mis manos.
—También debo hacerlo— mirando su ropa.
—Pues vamos—
De regreso a mi habitación camino junto con Obi.
—Por cierto señorita ¿no tiene hambre? —
—Pues un poco—
—Entonces luego de limpiarnos ¿quisiera ir por algo de comer? — pregunta y se toca el cabello con la mano.
—Muy bien—
Se despide y entro a mi cuarto. Tras bañarme cambio mis ropas por unas en tonos beige y azul claro. Recojo mi cabello hacia atrás decorando con el accesorio que me dio Obi hace ya un tiempo, creo que estoy acostumbrada a usarlo. Al terminar tocan a la puerta.
—Señorita soy yo ¿puedo entrar? —
—Pasa—
*** Narrador externo ***
La pelirroja termino de arreglarse y hace pasar al chico que la espera; él entra luce bastante tranquilo, ahora viste un pantalón gris con camisa negra de manga larga y su típica bandana en la cabeza.
—¿Esta lista? — habla primero.
—Si lo estoy, vámonos— dice sonriendo.
—Pero antes quiero pedirle un favor—
—¿Eh? — lo mira con duda.
—Necesito que cierre sus ojos un momento y extienda su mano hacia mí—
—… entiendo…— dice al hacer lo que Obi le indico.
—No los abra todavía—
Shirayuki puede sentir como algo es puesto en su muñeca.
—Ya puede abrirlos—
Al abrir los ojos y observar detenidamente se encuentra con un hermoso brazalete en tono plata con piedras azules y rojas. Delicado pero muy hermoso también. La chica voltea a mirar al joven y antes de decir una palabra él le responde con una sonrisa en los labios.
—Es un regalo—
—Obi… es precioso— continua observando su mano.
—Espero que le guste— la mira con cariño.
—Me encanta, muchas gracias— le sonríe.
—Entonces vamos a comer— dice el chico con una gran sonrisa.
Mientras caminan ella acaricia suavemente el lindo brazalete.
Llegan al comedor, ahí se encuentran con Ryu y la jefa farmacéutica; deciden sentarse junto con ellos. Todo transcurre muy bien, comen, beben y ríen; al parecer se divierten mucho en compañía de los demás.
—Vaya Shirayuki que hermoso brazalete llevas ahí— exclama la mujer con emoción.
—Gracias jefa, lo sé es muy bonito—
Ryu junto con la pelirroja se levantan para traer algo más de comer.
—Tú se lo diste ¿verdad? —pregunta la jefa hacia Obi, el cual casi se ahoga con su bebida de la sorpresa.
—¿Eh? — exclama el chico recuperando el aire.
—Sí, el brazalete de Shirayuki, fuiste tú. Realmente tienes buen gusto Obi—
—¿Cómo lo supo? — reclama con sorpresa aún.
—No sé exactamente. Pero su alteza Zen nunca le ha dado nada y esto tiene todo tu nombre escrito alrededor—
—Mmmmm…— gruñe el muchacho y la observa.
—A todas las mujeres, por más poco materialistas que seamos nos gustan los regalos; sobre todo si son especialmente para nosotras—
—Entiendo—
—Y también generalmente no se debería aceptar un obsequio de cualquiera; solo de alguien especial— sigue hablando y sonríe.
Obi observa pensativo a la jefa y después a Shirayuki que viene de regreso con el joven Ryu; al parecer bastante contentos con el postre que obtuvieron. Los buenos momentos continuaron al llegar el postre, todos probaron su delicioso sabor: uno es pastel de fresas y el otro frutas de temporada con crema.
Terminando de comer se separan cada quien toma su rumbo, la jefa con Ryu observan como la pelirroja y el moreno se marchan.
—Buen trabajo Obi— la jefa rompió el silencio.
—Él la quiere ¿verdad? — expresa serio el joven prodigio.
—Así es. Nosotros más que nadie podríamos notarlo, ya que el día lo pasamos juntos—
—Pero…Shirayuki-san y su alteza…—
—Se supone que es así. Pero escucha Ryu, el corazón es muy cambiante y tal vez la persona que amamos ayer ya no sea la misma que amaremos mañana…— continua hablando la mujer con madurez.
—Entiendo jefa—
—Aún hay oportunidad. Solo espero que se dé cuenta pronto— termina su oración y comienzan a caminar de vuelta a sus habitaciones.
Fin del capítulo 5
Gracias por leer!
