ObiXshira

capítulo 6

Después de bastante tiempo les traigo la continuación y mis sinceras disculpas. Mi computadora murió y no pude recuperar la información asi que tuve que hacerlo de nuevo.


Finalmente el día de la petición de la chica llego. Nadie además de ella sabe el propósito de esta excursión. Como siempre el chico espera afuera de la puerta de la señorita, justo cuando iba a tocar esta se abre de repente y lo golpea en el rostro.

—¡Obi! Perdón— exclama sorprendida.

—Vaya eso no lo esperaba— dice el muchacho con las manos en el rostro.

—¿Estas bien? — pregunta preocupada.

—Si eso creo— quita las manos de su cara y muestra un golpe realmente rojo.

—¡Estas lastimado! —

—No es nada— responde con tranquilidad.

—¡Claro que sí! Vamos te preparare un medicamento— termina de hablar, cierra la puerta, toma del brazo al chico y se lo lleva arrastrando a la farmacia.

—Pero…— se queja.

—¡Pero nada! — continua jalándolo.

En la farmacia podemos observar a Obi sentado esperando que la pelirroja termine el medicamento. Ella vuelve con un pequeño frasco en sus manos.

—Te frotare esto en la frente— dice y se acerca a él.

—Está bien— mira hacia otro lado para no encontrarse con sus verdes ojos directamente y ponerse aún más nervioso.

—Dime si te duele— comienza a aplicar la medicina en su rostro.

—No duele, de hecho huele muy bien— voltea a mirarla mientras trabaja.

—Tiene jazmín, algunas hierbas para desinflamar y contra el dolor— explica y sigue frotando.

—Eso es bueno, señorita— sonríe mientras la observa.

—Ya estás listo. No quedara ninguna marca— termina y se limpia las manos con un pañuelo.

—Entonces ¿podemos irnos? — pregunta el muchacho.

—Si vámonos ya—

Tras pasar al comedor por una canasta ya preparada con comida y un mantel, emprenden camino directo al solitario pero muy hermoso bosque. Es un día soleado con una fresca frisa, perfecto para un paseo, tras caminar durante un rato el muchacho luce pensativo.

—Me pregunto ¿a qué se debe esto? — continua el camino mientras mira a la mujer que adora.

—Es un poco más adelante— dice al señalar el sendero por el que avanzan.

Al llegar a un claro del bosque, una zona libre sin árboles en medio; algunas flores y pasto realmente verde. El viento sopla moviendo los rojos cabellos de la chica, parece muy contenta.

Obi sonríe al verla feliz.

—Aquí está bien— se detiene.

—Perfecto— pone la canasta en el suelo.

Instalan rápidamente el mantel, unos recipientes con comida y bebidas son sacados de la canasta. Se recuestan en el pasto mientras observan el cielo y conversan.

—¿Verdad que es bonito aquí? — pregunta la chica sin dejar de mirar el cielo.

—Lo es pero ¿hay alguna razón en especial para venir ahora? — interroga el moreno.

—¿mmm? La verdad este lugar lo encontré cuando venía una vez del pueblo al palacio y quería mostrártelo— termina de decir, voltea a mirarlo y sonríe.

—Señorita…—

—Además pensé que sería bueno un descanso de vez en cuando—

—Es verdad, últimamente ha tenido mucho trabajo—

—No es así, porque tú siempre estas junto a mí para ayudar—

—Es un placer— se mueve pero permanece sentado con las piernas cruzadas —Cuando usted me necesite yo estaré ahí— dice seguro de sí mismo.

—Gracias— Se sienta también —Lo sé muy bien— lo mira con ternura.

Después de un rato más deciden comer el almuerzo, al terminar pasean un poco por los alrededores cercanos y se detienen a descansar bajo la sombra de un gran árbol.

Obi se sienta y se recuesta sobre el tronco, la pelirroja se sienta frente a él. Ella lo observa y el muchacho se pone tenso de nervios, sus ojos verdes no dejan de verlo hasta que se sonroja y voltea hacia un lado.

—¿señorita…?— preocupado pregunta.

—La verdad… te traje aquí por otra razón…— agacha un poco su cabeza.

—La escucho—

Narra Obi

La señorita parece temerosa de hablar ¿acaso me dirá lo que pienso? ¿Se trata de algo más?

El venir aquí con ella solamente ya es un regalo demasiado importante para mí. Que quisiera mostrarme un lugar que considera especial y pasar tiempo juntos es muy bueno; luce preocupada pero parece que ya se decidió a hablar.

—Quiero contarte algo… tal vez te sientas incomodo al respecto pero pienso que es algo que tengo que hacer…—

Trague saliva al escucharla, su mirada luce decidida pero nerviosa. Guardo silencio y espero a que continúe.

—He tenido sueños en los que tú y yo… nos… nos besamos…— acaba de decir sonrojándose ampliamente y cubre su rostro con sus manos.

—Mmmm…— es lo único que alcance a murmurar sin dejar de mirarla.

Ella guarda silencio por un momento, al parecer está demasiado avergonzada.

—…señorita…— empiezo a hablarle.

—empezaron el día que la jefa me dio ese té… y yo…—

De repente sopla una ráfaga de viento moviendo las ramas de los árboles y el cabello de la señorita. Ella está frente a mí, tan roja como su pelo, preciosa si me lo preguntan. Tan nerviosa al decirme este tipo de cosas que usualmente no se le dirían a nadie.

Quería averiguar en donde estábamos parados y estoy a pocos pasos de saber.

—¿Qué haría si yo le dijera que no fue un sueño, señorita? — me acerque para quitar las manos de su rostro mientras hablaba.

—¿Obi? — murmuró sin comprender realmente.

Tome una de sus suaves manos con delicadeza, ahora teniendo frente a mi sus preciosos ojos no hay modo de que pueda huir. Debo decírselo sin importar que ocurra, se lo diré.

—¿Qué haría si le digo que esa noche usted se acercó a mí; que no pude seguir en mi deber y que le confesé mis sentimientos? Que usted no me rechazo, de hecho fue todo lo contrario—

Narra Shirayuki

¿Obi acaba de decirme lo que yo creo?

Su mirada luce muy seria pero demasiado dulce, no ha dejado de mirarme y toca con suavidad mi mano. Me pone demasiado nerviosa; no puedo evitar sonrojarme más aún.

—Al día siguiente que fui a verla, usted lo había olvidado y pensé que tal vez eso era lo mejor— me dice y puedo ver dolor en sus ojos —Para usted, para el Maestro y para mi…— concluye su frase.

—Pero te duele ¿no es así? —

—Quizá me duela, pero si usted es feliz también me alegra— apretó un poco mi mano.

Lo observe más detenidamente, luce herido pero muy sincero. Obi nunca me diría mentiras, eso lo sé muy bien. No sé exactamente qué hacer, me siento demasiado confundida con todos estos acontecimientos recientes.

—Dame un tiempo para pensar ¿esta bien? — fue todo lo que pude responder aún demasiado nerviosa y sonrojada.

El continuo tomando mi mano con seguridad, luego de unos momentos observe su rostro de frente; sus ojos me miran tan dulcemente que un escalofrío recorrió mi cuerpo al instante.

¿Cuáles son mis sentimientos por Obi?

¿No se supone que yo amo a Zen?

¿Qué es lo que debo hacer?


Fin del sexto capitulo

¡!Gracias por leer!