Obishira 7
*** Narra Obi ***
Lo hice, se lo dije; luce nerviosa y está muy roja. Me pregunto ¿que pensara de mí? Es verdad que lo que más me interesa es su felicidad aunque eso me lastime en el camino. Si puedo estas a su lado eso es suficiente; lo que más deseo es casi seguro que no lo consiga.
—Como usted desee, mi señorita— me incline un poco para besar la palma de su mano.
Ella sonrió y se recostó junto a mí en el árbol, después de unos momentos me doy cuenta que se quedó profundamente dormida. Supongo que se quitó un gran peso de encima al decírmelo pero ahora tiene más cosas en que pensar.
Por mi parte me pregunto ¿cómo podre encarar al Maestro a su regreso? ¿Debería decírselo y aceptar mi castigo? La verdad no creo que me perdone nunca en su vida, tal vez deba dejar este palacio.
No me gustaría dejar a la señorita, pero si realmente no quedara otra solución; si mi distancia significara su felicidad, lo haría con gusto. No pude cumplir con mi deber y solo cuidarla, tal vez fui ambicioso; si me hubiese comportado nada de esto hubiera ocurrido.
Pero realmente llegue a mi limite y si ella me diese una oportunidad lucharía sin mirar atrás, sólo por su amor.
Cuando la señorita despertó lucia muy tranquila, recogimos todo y comenzamos el camino de regreso conversando como siempre. Al parecer no hay tensiones solo algunos nervios alrededor, eso me tranquiliza mucho. Tal vez sea mi imaginación, pero pienso que ella luce feliz.
Al llegar al palacio la escolto a su alcoba; me despido ya que ella quiere recostarse un rato. Voy a devolver la canasta después de eso camino un poco en los pasillos al azar, con la mente en otro lado.
Han transcurrido dos días desde nuestro paseo por el bosque y también semana y media ha pasado desde que el maestro se marchó. Aparentemente nuestra relación no sufrió ningún cambio, pero también digo notando como la señorita se sonroja regularmente a mi alrededor.
Me siento muy contento de ser yo la causa de este acontecimiento, aunque deseo saber realmente lo que ella piensa de mí.
¿Habrá entendido que fue lo que sucedió? ¿estará molesta conmigo acaso?
Me pregunto sin descanso ¿qué será lo que la damita me contestará?
*** Narra Shirayuki
El día de hoy casi en su totalidad lo he pasado encerrada en la oficina de la jefa; ha traído unas hierbas y semillas de su último viaje a un extremo del reino así que ahora debemos probar sus propiedades curativas.
—Qué raro que Obi no este por aquí— comenta la mujer iniciando la conversación.
—Es verdad, fue junto con Ryu al invernadero; había que mover varias cosas y necesitaba ayuda—
—Vaya realmente es un gran chico— continúa hablando la jefa.
—¿Eh?— la observo sorprendida por su comentario.
—Obi...es un buen chico, no mejor dicho es un buen hombre— termina su frase y me observa.
—También lo creo, jefa— digo tímidamente y me sumo de nuevo a trabajar en silencio.
¡Por supuesto que lo sé!
¡Obi es un hombre excelente y maravilloso!
Pero ese no es el problema, no importa que tan especial sea yo no debería haberlo notado del modo que lo hago. No debería pensar en él más que como un amigo y compañero.
¿Entonces qué diablos?
Por mi mente cruzan demasiadas cosas al respecto, lo que repetidamente soñé en verdad ocurrió... paso algo así entre Obi y yo...
¿Cómo puedo volver a mirarlo a los ojos sin pensar en eso?
¿Qué haré cuando me encuentre con Zen?
La jefa observa detenidamente a su pupila y reflexiona.
—Vaya, creo que sembré una semilla en su cabeza— piensa y vuelve también al trabajo.
Sin notarlo llega la noche, la jefa se ha marchado ya, pero Shirayuki aún continua; observa unas cuantas semillas en un frasco a la poca luz que entra por la ventana, en ese momento por la otra ventana entra Obi sin que ella lo note y la observa con curiosidad.
—¿ocupada? — habla al fin el moreno.
—¡Eh!—exclama asustada la joven y a continuación suelta el frasco de su mano, este cae al suelo rompiéndose.
—Ah...—interviene el chico y se acerca para ayudarla —Lo siento señorita, no quise asustarla—
—No te preocupes, debí tener más cuidado— recoge un pedazo del frasco, pero se corta el dedo con el —Auh...— exclama con dolor.
***Narrador externo***
En una habitación, de nuevo están dos jóvenes. La chica se cortó con un vidrio y ahora sangra un poco. Antes de que pueda reaccionar para curarse el muchacho ha tomado su mano, colocado gentilmente su dedo en sus labios y lamido la herida.
Esto provoca que Shirayuki se vea demasiado apenada.
—O…Obi… eso no era necesario— dice tan roja como un tomate.
El muchacho sonríe sin soltarla.
—Pero no podía quedarme solo mirándola como sangra señorita—
—Si me dabas un momento podría curarme apropiadamente—
—Además fallaría como guardián si solo me quedo mirando y no hago nada— al decir esto acaricia suavemente la mano de la pelirroja.
Los dos se han quedado en silencio, solo mirándose a los ojos sin decir una palabra más.
—Realmente siempre me cuidas— expresa la chica con suave voz y sin dejar de mirarlo.
—Por supuesto. Es mi deber, pero también yo quiero cuidarla—al terminar la frase su mano se extiende para acariciar el suave rostro de Shirayuki.
—Obi… ¿realmente tú te harás responsable si yo… me enamoro de ti? —
*** Narra Obi
¿Acaba de decirme lo que creo? ¿Escuche mal?
Ella está frente a mí, a pocos centímetros; totalmente a mi alcance. Está diciendo que, si me responsabilizo por su amor, mi cerebro se queda en blanco y no puedo hablar.
—Por supuesto. Todo lo que implicaría tomar ese camino, estoy dispuesto a afrontarlo señorita— expreso finalmente luego de una larga pausa.
La chica me observa a punto de decir algo más cuando la puerta de la habitación es abierta y aparece el joven Ryu.
—…lo siento. No quería interrumpir— habla un tanto sorprendido.
Final capitulo 7
