Capítulo 9
*** Narra Obi
Hoy me levante antes de lo usual, ya que la señorita me hizo un pedido especial, debo recogerla a las 6 am dado que saldremos del palacio en busca de algunas cosas necesarias para la farmacia real. No sé exactamente que tan lejos iremos, así que anoche después de llevarla pedí que tuvieran listo un caballo para esta mañana.
Mientras camino por el pasillo puedo ver como el sol se asoma a lo lejos, mostrando unos hermosos tonos rojizos que me hacen recordarla, al parecer será un buen día. Llego a la puerta de la damita y toco como siempre, ella sale tan linda a recibirme y me mira sorprendida.
—Oh…lo siento— expresa mientras me mira.
—¿Qué sucede? — la observo con duda.
—Olvide decirte que probablemente no regresemos hoy, para que te prepararas— parece preocupada.
—Ah…no hay problema. Eso puedo hacerlo rápido. Solo deberá esperarme y volveré muy pronto—
—No es necesario, te acompaño y cuando estés listo nos iremos—
—…está bien…— me sorprendió su respuesta.
Caminamos juntos en dirección a mi habitación, ella luce contenta así que yo también lo estoy. Después de poco tiempo llegamos a la puerta que conduce a mi espacio personal.
—Bien señorita, puede esperarme aquí— le digo señalando la banca de descanso cercana —No tardare—
—Gracias— responde y se sienta.
Entro a mi habitación, busco un cambio de ropa, una toalla y algunas cosas más, las meto en mi morral de viaje; ya estoy preparado así que salgo al encuentro de la persona que me espera afuera.
—Eso fue bastante rápido— me observa mientras cierro la puerta.
—Le dije que no tardaría—
—Es verdad—
—¿Nos vamos ya? — digo al acercarme a donde está.
—Si, vámonos— sonríe y se levanta.
Llegamos a una de las entradas del palacio donde el caballo ya está preparado para nuestra partida.
—¿un caballo? —expresa con duda.
—Así es, no sabía que tan lejos iremos así que decidí que sería mejor ir preparados—
—Muy bien, entonces subiré— dice al acercarse al animal, pero la detengo.
—Señorita, sujete mi mano; la subiré y después subiré yo— le explico al ofrecerle mi ayuda.
—Bien—
Al terminar de ayudar a la damita subo al caballo también, ella queda sentada frente a mi así que de este modo estará más cómoda y yo puedo manejar sin problemas las riendas durante el viaje.
Narra Shirayuki
Después de montar hemos iniciado el camino hacia la zona del bosque que debemos revisar primero en busca de las hierbas que son necesarias para la farmacia real.
Trato de mantener la cabeza fría, aunque en realidad creo que voy a morir; estoy demasiado nerviosa. Sus brazos pasan alrededor de mi para conducir las riendas del caballo; sé que no es la primera vez que montamos juntos, pero después de todo lo que ha ocurrido no puedo mantener la calma.
—¿en que dirección debo ir? —
—hacia la derecha, a un costado del rio es más probable que ahí podamos encontrar algo—
—entiendo—
Narrador externo
Después de pasar gran parte del día en busca de las hierbas necesarias, al caer la tarde los dos jóvenes se encaminan a una posada en las afueras del próximo pueblo.
Al llegar les indican que solo cuentan con una habitación disponible, así que sin más alternativa deciden tomarla.
En la entrada del cuarto el chico se adelanta y abre la puerta para que la señorita pueda entrar.
—Adelante—
—Gracias Obi— ella entra, pero él se queda de pie en la puerta así que lo interroga.
—¿Qué sucede? —
—Hare guardia afuera, así que usted descanse en la habitación—
—¿eh? — lo mira sorprendida.
—Es por seguridad—
—No es necesario, es una habitación grande, tú también puedes descansar—
—Que le parece si hacemos lo siguiente: doy una vuelta e inspecciono los alrededores mientras usted se relaja por un rato. Después volveré para bajar a cenar y quizá más tarde quiera asearse en el baño común de la posada—
—Me parece muy bien— sonríe y termina de entrar.
El muchacho se queda en el umbral y cierra la puerta, después de una inspección general del interior y exterior de la posada al fin regresa. Toca la puerta, pero no hay respuesta.
—¿señorita, esta bien? —al no escuchar nada decide entrar.
—con permiso— abre la puerta.
La habitación se encuentra a oscuras, al avanzar un poco más al fin la encuentra; está en la cama profundamente dormida.
Instantáneamente su rostro de preocupación es remplazado por una dulce y gentil sonrisa.
—Vaya, creo que realmente está cansada— se sienta junto a ella.
Al observarla detenidamente puede notar que tiene una gran sonrisa a pesar de dormir profundamente.
Narra Shirayuki
Puedo sentir algo suave acariciando mi mejilla, cuando abro los ojos me encuentro con Obi que está sentado junto a mí y me observa con cariño.
—Hola señorita, ya regresé— comienza la conversación.
—Volviste pronto— contesto saliendo de mi despiste.
—Todo es seguro en este lugar, así que si desea asearse puede hacerlo—
—Prefiero quedarme así un poco más— lo observo durante un momento.
—Si me mira tan fijamente acabara poniéndome nervioso— pasa su mano con nerviosismo por su cabello.
—Eso sería bastante bueno, para variar— le sonrió.
—¿para variar? — me interroga.
—Si, para variar. La que siempre está nerviosa soy yo. Así que no tiene nada de malo a veces verlo en ti— me levanto de la cama y quedo frente a él que está sentado.
—¿eso cree damita? siempre me ha puesto nervioso, es solo que no dejo que los demás lo noten, de hecho, hasta hace poco ni siquiera usted misma se hubiera dado cuenta, pero dadas las circunstancias no me importa porque es algo que solo le mostraría a mi señorita— se acerca más a mí al terminar de hablar, lo que provoca que me sonroje.
Esta demasiado cerca de mí, no puedo dejar de mirarlo. Realmente es demasiado atractivo, por más que lo pienso, no entiendo cómo todo cambio en muy poco tiempo.
Narra Obi
Ella me mira con atención, al parecer mostrar mis sentimientos es algo bueno, pero obviamente solo es algo entre los dos. Le gusta verme nervioso, esa es información que desconocía.
Por supuesto siento toda clase de cosas con tan solo verla, su mera presencia hace que me desbarate y quede tirado por alguna esquina completamente embobado, porque, aunque tal vez nunca lo diga con todas sus letras estoy demasiado enamorado de la señorita; pero claro que más me vale disimular si no quiero meterme en problemas y por supuesto provocar que el Maestro me mate.
Hace unas semanas diría que llevo todo con éxito, pero actualmente tanto ha ocurrido que ya no estoy seguro de poder comportarme a la altura de un caballero y fiel guardián.
Fin capitulo 9
