Las manos de Derek eran como tocar fuego descubierto, y sus besos eran tan dulces que contrastaba mucho con sus empujes bruscos.

«Dios mío, no solo me estoy besando con un hombre, me estoy toqueteando con uno...» pensó Stiles.

Porque en algún punto de esa bizarra situación, sus manos que mostraron resistencia en un principio ahora mismo se unían a ello, era difícil resistirse, esa era la excusa que su cerebro le dio para no morir en un ataque de pánico y de un lado era cierto, Derek era tan hábil con eso como uno se esperaría.

Pero entonces, cuando Stiles sintió que todo iba demasiado rápido y que era demasiado difícil de comprender se apartó con dificultad del sourwolf.

—Lydia me está esperando... —gimió y eso sintió que había sido muy arriesgado.

¿Qué mierda había pasado? ¡¿Qué mierda está pasando?!

Derek tenía los ojos cerrados cuando le dijo eso, su nariz acaricio la suya y luego le robo un beso rápido.

—Está bien, hablemos luego —exclamó dejándole el espacio libre.

Entonces sin decir nada más Stiles salió corriendo de ahí para ir a llorar en los brazos de su amiga y por su parte, Derek Hale solamente fue a seguir con lo suyo, como si nada hubiera pasado.

(...)

Lydia bebió de su malteada de fresa antes de opinar algo.

—No comprendo —murmuro al final dejando el vaso en la mesa, Stiles se veía lamentable del otro lado.

—¡Dios mío! ¿Qué no comprendes? ¡Si todo está claro! No sé qué hacer Lydia, creí que me terminaría golpeando y que moriría prematuramente. Fue una estupidez seguirle el juego a esos malos amigos. Ahora parece que estoy metido en algo mucho más grave que una simple discordia donde al final moriré joven. Sabes que, mejor grítame al oído y acaba con esto de una vez, sí es contigo, esto no me dolerá...

Lydia puso los ojos en blanco, escuchar a Stiles hablar de esa manera siempre era cansado mentalmente, pero puede entenderlo, no siempre uno se da cuenta que la cago con una apuesta hasta que... la caga. Ella ha estado en numerosas apuestas de esa clase. Como cuando termino en una cita con Matías, el chico menos agraciado de la escuela y este término obsesionado con ella de una manera poco saludable. Ella no se encargó de eso, Jackson fue quien amenazó al pobre muchacho y este dejo de seguirla.

Pero obviamente detrás de Matías hubieron más de los que prefiere no recordar ni sus nombres. Esto es distinto, sin embargo, porque Derek tiene eso que los demás no ¿cómo les podía llamar, poderes, habilidades? Cosas de lobos.

—Fue algo muy estúpido —respondió sin ver a su amigo, siguiendo en sus pensamientos sobre el hombre lobo—. En fin, eso ya no importa si te acorraló... Tal vez Derek se estaba esperando a que se besarán en algún momento —«cómo todos en la manada de hecho» pensó—. Quizás no es mala idea, tú querías algo como esto ¿no?

Lydia se decidió a volver a posar su mirada en Stiles, claramente ahogándose en un vaso con agua, era divertido, pero sentía un poco de culpa al sentirse así.

—Sí, pero no con Derek ¡No siento nada por él! —reprocho enojado.

Y eso la pelirroja lo dudaba un poco.

—¿Ni siquiera un poco? —los ojos de Lydia se agrandaron, habría jurado haber visto a Stiles dos o tres veces revisarle el paquete a Derek—. Él es como... Un adonis en tierras americanas, él podría ser el sueño húmedo de muchos ¿éstas seguro que no se te hace una pizca de atractivo? Porque si es así, querido éstas ciego o estas negando tus gustos.

—Quizás este ciego Lydia. Maldita sea, debí usar los lentes cuando me diagnosticaron astigmatismo.

Y ahí iba de nuevo con sus conclusiones sin sentido, Lydia no estaba para esa clase de conversaciones. Ver a Stiles con su lamentable agonía le resultaba inclusive molesto y sobre actuado. Deseaba botar la malteada sobre él y gritar dos o tres cosas.

«¿No se supone que querías experimentar algo gay? Que mejor con Derek para hacer, o acaso ¿prefieres a Danny?» Lydia frunció el ceño ligeramente.

—Puedes relajarte un poco —pidió Lydia perdiendo la paciencia con Stiles y consigo misma—. Puedes salir de esta, eres muy inteligente y si terminas muerto mañana o en la cama de aquel hombre, bueno, entonces ya veré en que te puedo ayudar.

Lydia se levantó de la silla en la que estuvo sentada todo ese tiempo y tras ignorar a Stiles que le pedía un rato más de su compañía, se arregló la falda y se acomodó la melena pelirroja para salir de aquel local de disimulado olor a mohín.

Stiles necesitaba aclararse primero, luego de eso quizás Lydia Martín podría ayudarlo un poco más.

(...)

Stiles miro a su amiga huir y se sintió molesto, le costó cinco dólares la malteada de Lydia para que ni siquiera se la acabará, tomo el vaso y le dio un sorbo. No se desperdicia la comida y menos una espléndida malteada como esa.

Aunque tal vez estar solo era lo mejor en ese momento, Stiles podía relajar la boca y pensar con su yo interno y solucionar toda esa confusión.

Rayos, las cosas habían pasado tan rápido que necesitaba un respiro mental en ese momento. Aun puede sentir los labios húmedos e hinchados, aun siente las manos de Derek Hale recorrer su cuerpo y su respiración, ese ligero ardor en la boca del estómago y su corazón encabritado que no regreso a su ritmo normal desde aquello.

Sí, era tal como le había dicho a Lydia, no solo busco pleito al besar a ese hombre, ahora estaba directamente en la boca del lobo literal, restaba en una situación tan difícil de salir porque ¿qué sentía Derek por él? Por algo le devolvió el beso ¿no? Y si había algo con lo que Stiles nunca jugaría serían con los sentimientos de alguien.

Si Derek estaba enamorado ¿qué procede? Se imagina esa declaración terminando en asesinato. Sí, estaba exagerando las cosas, pero Derek siempre ha sido para Stiles un hombre impulsivo, y siendo mitad lobo ¿no era posible que lo matará? ¡Sí, por supuesto que sí!

Necesitaba lo que Lydia le había dicho, relajarse un poco, porque ahora su mente viajaba a las un mil posibilidades de que Derek Hale lo matará. No estaba pensando con claridad, estaba confundido y uno estando así no puede pensar razonablemente.

Tenía que hablar con Derek, decirle parcialmente la verdad y rezar porque aquello no acabará mal.

Stiles sintió como su corazón iba un poco más lento y eso lo tranquilizó, sin embargo aun con todo eso ya regresando a la normalidad y aun así, Stiles no podía dejar de rememorar aquel instante, aquel beso que Derek Hale le dio en el pasillo de su loft temía admitir que había sido… maravilloso.