En un principio, Stiles imagino que de verdad, quedarse con Derek en medio de la nada sería una tortura, pero si de algo debe venerarle al hombre lobo era sin duda su grandioso sentido de responsabilidad. Luego de haber salido de la reunión, el moreno ni siquiera se inmuto en hablarle sobre lo ocurrido, no, al contrario. Su única comunicación era acerca de la bestia que atacaba de momento ese pueblo lleno de todas esas cosas sobrenaturales que por alguna razón incomprensible ellos debían parar, y estaba bien. Una vez más era como regresar a los viejos tiempo, cuando Stiles y Derek se detestaban y se hablaban muy poco. Nunca imagino en pensar eso, pero Stiles por primera vez desde que conoció a ese sourwolf, estaba tranquilo.

—¿Me recuerdas que buscamos? —pregunto una vez que sintió que esa estúpida situación del beso había sido un sueño de tiempo atrás y aquel hombre frente suyo no era ningún hombre enamorado de su persona—. No recuerdo todo lo que dijeron en la reunión.

—Buscamos a una bestia, dos o tres metros de alto, poderosa y con algún extraño veneno —contesto Derek con su típico tono de voz igualado; sí, Stiles estaba feliz de regresar a esa "normalidad" —. Es muy raro que te distraigas en las reuniones, siempre muestras un interés anormal en esta clase de cosas.

Stiles miro la amplia espalda de Derek con reproche. Nunca pensó que aquel hombre que siempre se muestra desinteresado en su propia manada le prestara atención a él, el humano de la manada que, según sus palabras, no debería estar entre ellos.

—Bueno —exclamo Stiles—. No siempre me va a interesar sus historias sobrenaturales. Tengo una vida —Derek bufo y Stiles automáticamente frunció el ceño deteniendo al hombre de su andar—. ¡¿Qué es tan gracioso?! —grito, justo cuando Derek se giró a mirarle—. ¡Respóndeme!

Pero antes de que el sourwolf le respondiera con algún insulto divertido, su expresión altanera se transformó en una más seria. Desvió la mirada de los ojos de Stiles y miro por arriba del hombro del muchacho, quien se molestó un poco más ante la evasiva del hombre lobo.

—¡No me ignores! —gimió dándole un golpe en sus pectorales bien trabajados, que más que causarle dolor a su rival se lo provoco a sí mismo.

—Escuche algo...—murmuro con una vocecita que apenas Stiles pudo reconocer, el castaño inhalo todo el aire que pudo para aguantar las ganas de decirle algo al sourwolf, si habían encontrado a la bestia que estaba acechando a los cachorros de ahí no era buena idea provocar una pelea entre ellos dos estando tan cerca de algo que podía matarlos más rápido de lo que canta un gallo.

Tal como el lobo menciono, casi de inmediato y a una distancia no tan lejana de ellos, un ruido sonó con una intensidad que Stiles no pudo describir.

—¡Mierda! —gimió, porque tal sonido provoco que una parvada de pájaros volaran a dirección opuesta de ellos por no decir, el escalofrió que Stiles sintió.

Derek miró en la dirección donde se había provocado tal ruido, y de las sombras un rostro humanoide salió de la oscuridad.

—Humano —menciono una voz, pero Stiles dudaba un poco si se trataba del hombre cuyo rostro se asomaba de las penumbras, Derek se posó enfrente de él dándole la espalda, listo para atacar al hombre ante cualquier movimiento. Stiles, por su parte, preparo su bate—. Humano y un hombre lobo puro.

Y entonces, cuando se hizo más visible todo, Stiles no pudo seguir agarrando su bate con aquella confianza, aquella sí que era una bestia. Una bestia que solo conocía de la mitología, aunque, ¿qué mierda? El hombre enfrente de él era un jodido hombre lobo ¡Por supuesto que esas cosas podrían existir de verdad! Un hombre cuyo cuerpo era el de un león y de cola tenía un aguijón de escorpión. Una Manticora...

—Tengo que sacarte de aquí —exhalo Derek moviéndose de una manera incluso más rápida a la normal, tomo a Stiles de una forma tan fácil que por un momento el adolescente se sintió como una frágil pluma, luego de ello corrió con su súper rapidez, sin embargo detrás suyo, y con una velocidad casi igual que la suya, la Manticora los seguía.

—¡Corre más rápido! —pidió casi con desespero—. ¡Nos está alcanzando!

—¡Cállate!

Stiles miro a los ojos de la bestia, amarillentos que brillaban en la propia oscuridad, pero con un rostro tan neutro y sin vida que le hizo pensar que definitivamente no era un ser humano quien habitaba aquella bestia.

Pronto y por alguna extraña razón, la Manticora dejo de seguirles casi a mitad del camino, y lo último que pudo ver de aquella poderosa criatura, fue un gesto en su cara inexpresiva y escuchar la misma voz que antes había escuchado murmurar algo que no entendía, como una advertencia.

Derek lo metió al auto casi al llegar, de una manera violenta tan propia de él.

—Te llevaré a casa —gimió—. Les he avisado a todos, debemos apurarnos.

—Eh, mi Jeep está allá —señalo el lugar donde había estacionado su preciado auto—. No necesito que me lleves.

—¡Por dios Stiles! —reprendió el sourwolf—. No hagas de esto un berrinche infantil, ¿Viste la cosa que estuvo a punto de matarnos? No puedo dejarte solo, esa cosa es muy peligrosa y deberías de saberlo.

—¡Lo sé! —grito frunciendo el ceño—. ¡Sé lo que es y sé lo peligroso que es! Esto no es un berrinche infantil, puedo cuidarme solo.

Apunto de tomar la manilla del camero de Derek, esté tomo la muñeca, escuálida y delgada de Stilespara detenerlo en su acto. El castaño miro a los ojos al alfa, con esa osadía que a veces parecía estúpida y esos rasgos duros que por un momento reflejaba Stiles se ablandaron una vez respirado dos o tres veces más de la forma quehabía empezado a hacerlo. El rostro del moreno detonaba un cansancio que pocos veían en el grandioso alfa de Beacon Hills pero que siempre fue visible para Stiles una vez que le miraba tan fijamente como en ese instante. A veces sentía que la gente miraba a Derek mucho más grande de lo que era, y por consiguiente, Derek actuaba así, explotando sus poderes, trabajando de más, protegiéndolo a él y a la manada, olvidando de lo joven que era y del cansancio que estaba.

Stiles suspiro, no podía enojarse con él, no en un momento como ese. Quito su mano del agarre y simplemente se quedó ahí, esperando a que Derek arrancase el auto y lo llevará a casa como había prometido.