Cuando el ruido del motor se detuvo, el silencio que se había formado entre ambos se volvió más denso para gusto de Stiles. Siempre había sido muy incómodo cuando se encontraba en situaciones silenciosas. Su mente hiperactiva comenzaba a preguntarle cosas a la otra parte más normal de su cerebro, pero esa tarde, incluso su odiosa voz había dejado de ser su compañía.
Stiles estuvo pensando durante tanto tiempo acerca del beso y ahora de la Manticora que simplemente se sentía cansado. Ni siquiera tenía la energía suficiente como para idear un plan, o algo… solo…
—Tengo que irme pronto, así que… ¿te bajas o…?
La voz de Derek parecía un poco apagada, un poco más de lo que recordaba de esa tarde, Stiles entonces se dio cuenta que había pasado cerca del minuto y medio mirando los nudillos de su mano.
—Lo siento —respondió mientras se quitaba el cinturón de seguridad con torpeza.
La cálida mano de Derek acaricio su muslo, un acto que pretendía ser relajante, pero su sobresalto y el aroma que empezó a exhalar le indicaron al hombre lobo que no estaba funcionando como a él le hubiera gustado, por lo que dejo de hacerlo casi de inmediato.
—No quise decirte todo eso como lo hice, Stiles —oficialmente escuchar a Derek disculparse por algo era más raro que haber visto a una verdadera Manticora—. Es solo que, nunca había visto una y sé igual que tú lo peligrosas que son, es solo que… no quiero que salgas lastimado.
Stiles le miro por un segundo confundido y sorprendido. Regularmente Derek le decía en situaciones como esa lo mal que estaba que un humano estuviera corriendo entre lobos, de lo peligroso que era y de lo mucho que le fastidiaba salvarle el culo, pero todas aquellas frases eran ahora como un mal sueño que solo Stiles conocía, todo debido a un beso cuyo significado no era lógico o real…
Debería decirle, pensó, debería ser lo suficientemente cruel como para admitir que solo lo había besado por compromiso al igual que él lo había sido cuando le amenazaba con arrancarle la garganta con los dientes, pero una parte suya, quizás la que estaba más loca, le decía constantemente que alguien como Derek no merecían que le rompieran el corazón de esa forma, o de cualquier otra.
Asintió aunque no le había preguntado ni dicho nada como para que lo hiciera, pero en su subconsciente tal acto era necesaria para decirle a Derek que estaría bien, que estarían bien todos, y luego de ello, como si se tratara de un mal chiste para la otra parte de Stiles, Derek y él se mantuvieron mirándose fijamente hasta que ambos decidieron que lo mejor para cortar ese rollo tan tenso era acercarse más.
Era loco admitirlo incluso, pero quizás este tercer beso había sido más iniciativa del propio Stiles que el de Derek. Fue un beso tan fugaz que apenas Stiles pudo disfrutarlo o siquiera registrarlo en su memoria, pero sin duda había sido igual de encantador como el primero o el segundo, solo que esta ve había sido… tan sincero.
Una vez ya liberados del estrés y ligeramente drogados a causa del beso, Derek miro una vez más a Stiles y dijo.
—Me gustaría pasar más tiempo contigo, y besarte más veces como esta…
En ese instante el corazón de Stiles brinco de su lugar y los nervios le comieron las entrañas desde adentro, esa había sido una propuesta más que nada atrevida incluso para Stiles porque a consecuencia de muchos besos… bueno, ya se puede uno imaginar cómo terminarían ambos, y la sola idea de imaginarse a sí mismo, cansado por un acto sexual con un lobo… podría sonar sexy pero bastante aterrador.
—¡Stiles! —salvado por el grito de su padre, bendito sea quien lo dio a luz.
Stiles miro por arriba del hombro a su padre esperarlo en la entrada de su casa, con el ceño fruncido y una mueca en los labios que temía porque fuese por lo que hicieron no hace mucho.
—Tengo que irme ya. Llámame cuando conozcas algo más de las Manticora, Chao.
Stiles salió tan rápido del auto de Derek que no dejo que este se despidiera de él. Y una vez estando lejos del sourwolf y de verlo marcharse en su lujoso auto, se dio cuenta de lo que había hecho, una vez más, demasiado tarde para arrepentirse.
—Scott me marco —exclamo su padre tras dejarle pasar primero—. Con que ¿Una Manticora?
—Sí, sí —contesto más preocupado por su reciente tercer beso con Derek que había olvidado parcialmente de la Manticora.
—Son muy peligrosas así que esta noche deje el círculo de cenizas activas.
Escuchar aquello de su padre le hizo sentirse más tranquilo, no tendría a Derek rondando por ahí o mirando por su ventana como se desvestía o se entretenía con entretenimiento adolescente. Asintió una vez más y subió a su habitación con el pretexto de que necesitaba descansar, su padre no lo cuestiono en lo más mínimo y dejo que subiera luego de haberle dado un beso de buenas noches y decirle lo mucho que lo quería, en situaciones de peligro su padre procuraba decirle todo eso por sí acaso algo trágico ocurría y escucharlo no le disgustaba, pero esa noche solo hizo que se sintiera mal.
Era como si lo estuviera decepcionando, a él y a su madre quien siempre le mostraron lo hermoso y puro que era el amor, y de lo mal que estaba fingir algo como eso.
(…)
Stiles se despertó cerca de las doce y media, había dormido mucho para su gusto. Tomo su teléfono casi de inmediato dado que esa era una rutina casi vital para su existencia y miro las notificaciones, ni una sola había sido recibida, ni siquiera Scott le respondió su último mensaje, ¡vaya amigo! Seguramente se habrían puesto de acuerdo todos los lobos acerca de la Manticora, dejando excluido a Stiles como regularmente era.
Volvió a acostarse, esa tarde era domingo. No había escuela ni tarea que hacer, por lo que tendría mucho tiempo de sobra de investigar a la dichosa bestia y planear algo para evitar muertes de otros cachorritos o inclusive de personas, aunque sinceramente le preocupaban más los cachorritos.
Lo único que sabía sobre Manticoras estaba en su libro de Harry Potter, pero no imaginaba que alguien como J.K conociera que sus escritos no estaban tan chiflados como todo mundo le había dicho, ¿o sí? Quizás la escritora ocultaba un pasado sobrenatural que pocos conocían, o tal vez solo se trataba de alguien amante de esa clase de mitología. En fin, no creía que su libro le daría muchas pistas al respecto, por lo que decidió revisar en los vestigios del internet y en el libro que le había robado a Chris.
Justo cuanto iba a mitad de ello, un ruido proveniente de su ventana sonó y lo distrajo. Stiles se levantó de su silla con la intención de ver que es lo que estaba pasando. Pero casi después de ver quien lo molestaba se arrepintió. Derek se hallaba a unos escasos centímetros de la barrera, había golpeado su ventana con una piedrita y con una fuerza que sorprendía dado que no la había roto. Stiles estuvo a punto de ignorar su presencia y regresar a su escritorio, pero no podía hacerlo. Porque podía ser que tuviera información sobre la Manticora y eso le interesaba.
Rompió la barrera para dejarlo pasar, y más rápido de lo que a él le hubiera gustado, Derek escalo por su padre y entró a su cuarto por la ventana.
—¡Se llaman puertas Derek! —exclamo frunciendo el ceño, cualquier vecino de afuera podía haber pensado de que se trataba de un ladrón o de algo mucho peor. Stiles cerró la ventana tras él y se giró para encarar al hombre—. ¿Encontraste algo?
—No vine por eso —dijo mientras se quitaba la chamarra de piel y la dejaba en la silla en la que había estado sentado desde hacía un cuarto de hora.
—¿Entonces a que vienes? —cuestiono sintiéndose asustado por la acción de Derek. Parecía como si estuviera a punto de desvestirse y la verdad no estaba preparado para satisfacer los deseos sexuales de un hombre lobo. Se hizo para atrás ¿qué le había enseñado su papá contra posibles violaciones?
—Chris me dijo que tienes su Bestiario —Stiles suspiro de alivio—. Me quite la chamarra porque correr hasta aquí da calor. No quiero que te emociones, Stilinski.
Darse por descubierto fue lo que hizo que Stiles coloreara sus mejillas de un rojo intenso. Malditos sentidos lobunos que no lo dejaban ser. Frunció el ceño e hizo como que no entendía a lo que se refería. Se acercó al escritorio y desconecto la USB que había tomado del cazador para entregársela al hombre lobo.
—Hice mi propia copia, así que no te molestes en devolvérmela.
—¿Devolverte algo que robaste? Sin duda te crees muy listo ¿no?
Stiles sonrió con chulería y le entrego la USB.
—No me creo muy listo, lo soy.
Derek rió de su chiste tomando lo entregado por el joven adolescente. Luego de ello, una vez que la USB paso a según plano, Derek se acercó un poco más a Stiles. El humano sintió de nuevo los colores al rostro, un pinchazo en una esquina del corazón le lastimaba y una parte suya le decía que se alejará antes de que la otra le hiciera quedarse donde estaba, dejando que las manos del lobo hicieran lo que quisieran solo para después hacer que se sintiera arrepentido y torpe.
Puede que Stiles no sea tan listo como había dicho algunos segundos, lo presintió cuando no supo bien que hacer.
—Sin duda lo eres… —murmuro Derek mientras acariciaba la suave mejilla de Stiles, perdido en sus ojos avellana y en el deseo que se desprendía de su alma por aquel ser que no era sobrenatural pero parecía que sí.
La razón por la que Derek estaba enamorado de Stiles seguía siendo un misterio incluso para él, pero su amor no podía ser contenido como otros muchos. No luego de conocer la gloria de aquellos besos y de aquel cálido sentimiento. Parecía que explicar el comienzo de eso era una pérdida de tiempo, prefería disfrutar el amor de Stiles, correspondido, antes de que terminase como todo lo demás. Sí, era un poco egoísta de ambas partes querer profesar aquel amor en una situación que podía ser peligrosa, pero sinceramente ¿a quién le importaba si lo hacían o no? A él por lo menos no le interesaba.
Por ello beso a Stiles con un poco más de emoción en el acto, tomo al adolescente de la cintura y lo cargo hasta llevarlo a la cama. Estaba desesperado, ligeramente necesitado y apretado.
—D… Derek —exclamó el castaño mientras interponía sus escuálidos brazos entre él y su cuerpo—. No podemos…
—Está bien —gimió él con la boca llena de la piel y el exquisito sabor de Stiles.
Sus manos se desplegaron debajo de la camisa del adolescente y exploro lo que por mucho tiempo había sido su fantasía. Con movimientos certeros, haciendo que Stiles gimiera quedito, haciendo notar su dureza y su fuerza monumental.
El aroma a vergüenza de Stiles fue lo que le detuvo, levanto el rostro de su escondite y miro al niño dueño de su corazón. Ocultando su propio rostro de su mirada, con las mejillas rojas a más no poder y lágrimas bajando de sus parpados hasta su mentón. Se sintió como un abusivo, como un maniático sexual que solo buscaba satisfacer su propio placer que el de su compañero, y eso era lo último que buscaba Derek. Quizás había sido demasiado brusco para el adolescente. Tal vez debía buscar otra forma de consumar la chispa encendía con Stiles para que ambos estuvieran bien.
Saco la mano de donde la tenía y se levantó con brusquedad llamando la atención del adolescente, quien quito las manos de su cara y miro confundido al hombre lobo.
—Será mejor que entregue la memoria a Deaton y a Chris antes de que me manden a llamar. ¿Te llamo luego?
Stiles estaba sinceramente confundido, hacía un minuto Derek Hale le había saltado con un beso increíblemente apasionado, tocando su cuerpo con sus calientes manos e incitando a que tuviera una erección con la propia erección del lobo y ahora ¿simplemente se va?
—¿Qué? —contesto él incorporándose en la cama—. ¿Te vas ya?
Derek trato de no emocionarse con la pregunta que demostraba genuinamente decepción. No era tiempo para ello, no era lo mejor y él podía esperar o planear algún otro momento para que Stiles se sintiera cómodo con la situación, que él mismo busque su amor y se sienta bien, y no solo estar acorralado, dejándose llevar por el placer ajeno.
Quería que Stiles tuviera su primera vez memorable y mágica como en las revistas juveniles prometían.
