Stiles estuvo consternado después de que Derek se fue por la ventana, como si no existieran las puertas y esa fuera la única forma de huir.
Estaba en completo shock pero no era como si hubiera deseado que algo sucediera, aunque a decir verdad, Stiles había pensado que de verdad algo subido de tono pasaría aquella tarde y de alguna forma se sintió decepcionado. Soltó un respiro resignado y solo entonces se dio cuenta de que en verdad lo había esperado con más ganas de las que hubiera imaginado, ciertamente se había asustado cuando el sourwolf le beso de esa forma, orillándolo y empujándolo después a la cama, empezando a emocionarse por la idea de continuar una vez que le dejo de ser ajeno sus actos. Porque el roce de Derek, su cierta agresividad, su tendencia a mostrar siempre el control, el liderazgo y el calor de su cuerpo, serían cosas que no le dejarían dormir esa noche a pesar de que en realidad no quería dormir en absoluto.
Se tendió una vez más en la cama y extendió sus extremidades cuan alto era, pensando en su nuevo descubrimiento hormonal. ¿Era gay? Probablemente ¿Era pasivo? Seguramente ¿Estaba enamorado de Derek?... perdidamente.
Debió suponer que eso terminaría por surgir cuando dejo de pensar en él como el sourwolf que siempre fue y cuando comenzó a soñar con sus labios y su roce. Cuando le devolvió el beso y cuando sus acciones dejaron de ser impulsadas por la manipulación de sus amigos.
Stiles se estaba enamorando de Derek Hale, ahora la declaración parece más creíble de lo que hace unas semanas le parecía. ¡Oh dios!, Stiles está enamorado de Derek Hale ¿Qué tan bizarro sonaba eso? El calor en sus mejillas le preocupo bastante pero su corazón alocado ganaba más de su atención, nunca lo hubiera creído, ¿Él, enamorado, de Derek Hale? Debía consultarlo con su gurú Lydia Martín, decirle a Scott que guardase el silencio sobre la apuesta y patearle el trasero a Isaac solo porque le gustaba joder y después invitarle una cerveza a ese muchacho, aunque no eran mayores de edad para hacer eso, Stiles tenía sus métodos para ello.
Así que tomó su teléfono y comenzó a escribir su mensaje, sin embargo cuando estuvo a punto de mandárselo a Lydia Martín (a la que tenía guardada como gurú espiritual en su teléfono), una llamada entrante de Deaton lo alarmo. Había olvidado por completo que sus vidas ahora mismo colgaban de un hilo si la Manticora decidía atacarlos por lo que contesto sin pensar ni un segundo.
—Ven ahora mismo —dijo el veterinario antes de colgar.
Tal vez debía reconsiderar sus prioridades en ese momento, Stiles suspiro, ya tendría otra ocasión para gritarle a los cuatro vientos lo mucho que amaba a Derek Hale, pero por lo mientras debían enfrentarse a una Manticora y sobrevivir para ello.
(…)
Llego un cuarto de hora más tarde de lo que había planeado así que cuando arribo enfrente de la veterinaria se dio cuenta que todos los vehículos de sus compañeros ya estaban ahí, solo faltaba un flamante camero negro perteneciente a cierto lobo del que había descubierto recientemente estar enamorado.
Stiles prefirió no pensar en la ausencia del mayor e ignorar a su corazón alocado mientras corría hacía la entrada del local, debía concentrarse en la Manticora, en una solución ante el problema y todo lo demás antes que en aquella pequeña aventura que compartía con el hombre lobo lo dejase totalmente abatido, así que entro en la veterinaria encontrándose con su amigo Scott en el pasillo y sin saludarlo siquiera se acercó a él.
—Deaton se llevó a los otros —gimió el moreno despreocupado—. No sé porque lo hizo, pero parece que seremos solo tú y yo por ahora hasta que lleguen los demás.
—¿Se los llevo? —pregunto con desconfianza—. ¿Por qué?
Scott alzo los hombros restándole importancia a la pregunta de Stiles y luego respondió.
—No lo sé, la situación empeoro creó, pero… no quiero decírtelo ahora, debemos esperar a los demás… Deaton me dijo que no se tardarían demasiado así que… esperémoslo.
Stiles asintió y siguió a su amigo hasta donde hacían las cirugías a los perritos y demás animales que Deaton atendía. Comprendía la razón por la que Scott guardaba silencio en su situación actual, seguramente se debía a que habían descubierto algo sobre la Manticora que era demasiado grave, más de lo que habían imaginado hasta ahora, pero a Stiles no le gustaba sentirse del todo excluido de la misión y el hecho de que estuvieran en silencio no lo llenaba como deseaba.
—Hablemos de algo ¿sí? —pidió casi con desesperación—. No puedo mantenerme en silencio mucho tiempo, ya sabes.
Scott dejo un frasco en la repisa de Deaton antes de girarse y encarar a su amigo, lo conocía mejor que a nadie y sabía que en cualquier momento estallaría. Scott no era un amigo el cual cuestionará las acciones de Stiles, prefería darse su lugar aparte y esperar a que sus travesuras resultaran más o menos seguras, pero durante todo el tiempo que había pasado desde que fue a su casa a jugar junto a Isaac se había percatado que las cosas habían cambiado más de lo que esperaba entre él y Derek. Estaba genuinamente preocupado y tenía que descubrir todo lo que pudiera en ese momento antes de que algo trágico o doloroso le ocurriera a su hermano del alma o incluso… al alfa de aquella extraña manada a la que pertenecía.
—He visto como Derek se te ha acercado mucho últimamente —dijo cruzándose de brazos. No deseaba que su amigo estuviera jugando con una persona como Derek y mucho menos que este se ilusionara con algo como ello. Cuando ambos sabían que no estaba bien y que solo se trataba de un simple capricho inconsciente del castaño. Frunció ligeramente el ceño y siguió su discurso—. Yo sé cómo pasaron las cosas y… Stiles, más te vale no estar jugando con los sentimientos de la gente.
El mencionado se quedó postrado en su lugar completamente perplejo, un ligero temblor en su cuerpo y una rabia subiendo desde el estómago le hicieron sentir nauseas de pronto. Nunca había pensado que alguien como Scott, quien lo conocía mejor que nadie, tuviera ese mal pensamiento de él. ¿Jugar con los sentimientos? ¿Jugar con Derek?
—¿Qué mierda dices? —pregunto Stiles ligeramente enojado, sintiendo sus ojos acuosos y sus mejillas rosadas—. ¿Cómo puedes decirme eso cuando estuviste de acuerdo con toda esa mierda de la apuesta? —no, no, definitivamente no puede creer que su amigo le viniese a decir cosas como esa ahora que todo se había ido al caño, para bien o para mal eso no importaba, ya era demasiado tarde para recibir su sermón—. ¿Sabes lo que he pasado durante todo este tiempo? ¡No seas hipócrita!
—No es que sea hipócrita Stiles —se defendió el moreno acercándose un poco más a su amigo, con ese ceño fruncido que no le quedaba bien—. Es solo que no quiero que confundas las cosas. No quiero que ilusiones a Derek cuando ni siquiera estás enamorado de él.
Scott tomo a Stiles de los hombros y lo hizo mirarle a los ojos, se veía esa preocupación en su mirada, sin embargo solo se escuchaba como un idiota al hablarle de esa manera tan exagerada. Siendo un hombre lobo, Scott debería saber la clase de sentimientos que habían florecido en él, pero como siempre, Scott era atento con todo menos en lo que ocurría con Stiles.
—Tú no sabes que es lo que siento —gimió a punto de un colapso emocional—. Así que no vengas a darme sermones de ello ahora Scott. Me gusta Derek, no puedes creer lo contrario.
—¡Fue una apuesta, Stiles! —grito Scott volviendo a fruncir el ceño que había relajado con anterioridad—. ¡Fue una apuesta estúpida, lo sé, pero creo que estas confundiendo todo! Hacía unas semanas me dijiste que nos ibas a patear el trasero por ello... ¿Ahora me dices que estás enamorado de él? ¡Así no funcionan las cosas!
—Es que… ¡No se trata de la apuesta Scott! —grito Stiles oponiéndose, sintiendo las mejillas enrojecidas de la cólera y de la falta de comprensión de su amigo.
Miro a los ojos a su amigo, y pronto supo que este ya no le miraba a él, fue como tener un mal presagió sobre lo que había ocurrido, lo que había dicho y de repente sintió su corazón achicarse con dolor… Algo… no estaba bien.
—Stiles… —murmuro entonces Scott, un gemido que apenas pudo identificar como su nombre para luego señalar por arriba de su hombro.
El castaño sintió que una mirada pesada era posada sobre su cuerpo, tuvo la inercia de voltear solo por instinto y al hacerlo solo pudo contemplar el triste ceño de Derek Hale. Su corazón latió con un frenesí que le lastimo el pecho, no había esperado que el lobo llegase en ese momento, en el peor y en el más crítico. ¿Ese día podía llegar a ser más problemático? ¿No hacía unos minutos atrás estuvieron a punto de dar ese paso sin retorno? No era justo que ahora que podía decir que estaba enamorado de Derek, que se había enamorado sin querer, este supiera que todo había surgido de una pésima manera. Las lágrimas le llenaron los ojos, más ninguna de ellas recorrió su mentón como lo había pensado.
—Derek… yo… —susurro con el nudo atorado en su garganta, apenas audible, apenas legible. Sin embargo los ojos verdosos que en ese momento reflejaban colores opacos, se desviaron de los suyos como restándole importancia a la situación, pero los presentes en la sala podían incluso palpar el pesar del aire… el dolor que reflejaba su semblante.
—La Manticora fue vista cerca del Nemetón, Deaton se llevó a los demás porque escucharon un ruido cerca de ahí, deberíamos ir a echar un vistazo antes de que ocurra algo peor —dijo Derek sin prestarle la más mínima atención al adolescente a pesar de que su expresión era dolorosa para Stiles, el hombre lobo parecía no importarle sus intentos de explicación.
Derek se giró para regresar a la salida y antes de ser seguido por Stiles, este se detuvo para darle una mala mirada a su amigo Scott. Entonces decidió seguir al lobo con el moreno detrás de él, después de todo si la Manticora ya había sido vista podrían hacer algo con respecto a ello, aunque eso no era lo que realmente le preocupaba solucionar. Una vez estando de vuelta en el estacionamiento, Deaton y los demás que ya estaban afuera, seguramente habían sido ellos quienes vieron a la criatura y regresaron para avisarle al sourwolf, miraron a los tres que habían salido solo para dedicarles una mirada melancólica. Los lobos seguramente escucharon y Lydia, solo podía adivinar que había sido lo que paso con solo mirarles a los tres.
—Dado que la Manticora no tiene un punto débil más que el grito de la Banshee, tenemos que acercarnos lo suficiente a ella para que Lydia grite y sea efectivo — ya muy viejo como para importarle, explico Deaton ignorando los problemas juveniles de la manada.
—Haremos parejas —completo Derek, con los brazos cruzados y una ruda expresión, el corazón de Stiles estaba a punto de explotar—. Malia y Lydia, Isaac y Deaton, Scott y Stiles… yo iré con Kira.
La asiática, quien parecía ajena a la explicación del plan, abrió los ojos completamente sorprendida ante la decisión de Derek de ir con ella, regularmente, el alfa de aquella manada permanecía indiferente a la idea de relacionarse con ella, prefería vigilar con todos menos con ella y en ese momento, el pecho de Kira se alzó con orgullo porque así mostraría sus propias habilidades con ese hombre que parecía despreciarla. Sin embargo al poco rato miro a Stiles… y por alguna razón supo que el castaño no estaba de acuerdo con ello.
—¿Stiles podría cambiar de lugar conmigo? Quiero ir con Scott… —dio con el ceño fruncido, llamando la atención de todos—. No es porque me caigas mal es solo que… me siento más segura con él.
Derek la miro fijamente, con el ceño fruncido pero no mantuvo la mirada mucho tiempo, camino con dirección al bosque y dijo con una voz más animal que humana.
—Las parejas ya están hechas, no las voy a cambiar solo porque me lo pidas.
Kira le siguió el paso mirando a Stiles con ligera lastima, y al poco tiempo los demás comenzaron a seguirlos con prisas. Después de todo la Manticora no parecía darles tregua para un descanso o para caminar con tranquilidad.
A pesar de estar en esa situación tan crítica, donde podían morir ellos u otras personas inocentes, Stiles no podía creer nada de lo que está pasando, la indiferencia de Derek por primera vez le dolía con ganas… Tenía que arreglar todo lo que había ocurrido, mostrarle a Derek que no solo había sido parte de una broma estúpida y que realmente lo quería, y también a Scott, decirle lo mucho que estaba equivocado y para ello… Tomo impulso, corrió hacia su objetivo, dio un brinco y con las dos piernas golpeo al joven en la espalda. Obviamente cayó al suelo y eso seguramente le había dolido más que el golpe que le dio a su amigo, sin embargo se lo merecía. Scott dio un gemido fingiendo dolor bastante falso y miro a Stiles mientras este se trataba de incorporar.
—¿Qué mierdas te pasa? —pregunto Scott con el ceño fruncido—. ¿Recuerdas que debemos ir por la Manticora?
—¡Cállate! Si no fuera por ti Derek me habría escuchado —grito con desespero, al poco tiempo, todas esas lagrimas que contuvo salieron de sus ojos, dejando sus mejillas mojadas y un hipido en su voz se presentó, solo entonces, Scott comprendió todo lo que Stiles le había dicho con anterioridad.
—Tú… —gimió acercándose a su amigo preocupado por su actitud, sintiéndose culpable por sus propios actos—. ¿De verdad te enamoraste de él?
Stiles no pudo responder, las palabras simplemente no le vinieron pero asintió con emoción. Asintió como cuando había prometido a papá que nunca lo pondría en riesgo a él o a sí mismo, como cuando lo hizo la última vez que miro a su madre bien y esta le dijo "Se un buen chico". Sin embargo, ahora mismo solo puede asentir de esa manera teniendo el corazón destrozado e inundado en culpa. Si se hubiera dado cuenta desde antes… si hubiera aceptado su loca idea que la atracción que sentía por Derek no solo era por envidia, si solo hubiera… sido un poco menos ciego, se habría dado cuenta lo mucho que había ocultado sus propios sentimientos hacía el sourwolf. No habría aceptado la estúpida apuesta de Isaac o al menos… hubiera aclarado las cosas desde un principio, pero ahora parecía solamente muy lejana esa posibilidad.
Scott se le acerco… comprendiendo por primera vez en esa noche los sentimientos de su amigo, no obstante, antes de si quiera arrepentirse por lo que le orillo a confesar sin querer, el aullido de Derek los alarmo, recordando que esa noche se hallaban en un peligro inminente.
