El corazón de Stiles comenzó a latir con impaciencia, la loca idea de que Derek y los demás hubieran encontrado a la Manticora y que esta estuviera peleando con ellos era… claramente una pesadilla. No podía imaginar el resultado de ello así que corrió con toda su energía, yendo muy por detrás de Scott quien le advirtió mantenerse cerca de él y buscar un refugió una vez que llegaran con los otros.

No había hablado de su plan porque no tenía ninguno, matar a una Manticora era más difícil que pasar ciencias con Harris. La información que vaga por internet la verdad nunca le fue de gran ayuda y en esta ocasión lo único que pudo recaudar fue que las bestias tenía un gran control en la magia y eran tan agiles y rápidos, sin contar que el aguijón en la cola podía ser mortal, era difícil atacarlo de manera directa, el cual era su único punto débil.

Tenían que llegar rápido…

—¡Cuidado! —gritó Scott cuando llegaron a un sendero, donde se encontraron con los demás. Isaac estaba tendido en el suelo y Allison, su novia, quien había llegado al lugar junto a Chris Argent, con municiones y una gran variedad de armas de caza, quien disparaba balas de un extraño color azul cielo que Stiles jura nunca haber visto antes.

Sí Isaac vivía o no, eso no lo podía juzgar con solo haberle visto ahí. El cuerpo del joven adolescente no se movía ni un centímetro y su corazón ante esa idea se le achico en su lugar, como una diminuta pasita. Malia y Lydia por otro lado se encontraban escondidas en un árbol medio muerto, lanzando algo parecido a bombas molotov del mismo color de las balas, tanto ellas como lo que los Argents querían hacer eran ataques indirectos a una distancia considerable para distraer a la Manticora mientras que Deaton, Kira y Derek encaminaban con sigilo para acatar un plan que desconocía Stiles por completo.

Algo no andaba del todo bien…

—Ve con Malia y Lydia Stiles, trata de lanzarle esas cosas a los ojos.

Stiles trato de asentir, pero ese mal presentimiento lo invadió por completo y simplemente sus pies se mantuvieron plantados ahí donde estaba, imposibilitándolo de seguir adelante o de echarse a correr. Estaba completamente congelado y eso no era precisamente lo que debía de hacer en esos momentos ¿verdad? De manera rápida (e inevitable, si le preguntaban) la Manticora se dio cuenta de su presencia sobre la de los otros a los que prestaba atención.

Tal parecía que los ataques indirectos recibidos no le habían afectado en absoluto y en cambio, aproximaba a ser más fuerte que antes. Un gran temor le recorrió la espina dorsal mientras se perdía en los ojos ambarinos del animal, trato de retroceder, pero a pesar de que sintió que realizo el movimiento no se movió de su lugar.

—¡Stiles, no! —escucho una voz a lo lejos que le gritaba y pronto una serie de ataques más violentos se suscitaron.

Humano —gimió la voz de la Manticora en dirección a Stiles, quien hasta ese momento pensaba que solo podía escuchar él la temible voz de la Manticora—. El humano cuyo poder del Nogitsune murió en sí. Dime, dime la respuesta… Algo murió ese día a su par, en donde las bestias como yo nacieron alguna vez y donde se volverán más fuertes al renacer. Dentro de la hora maldita y más allá donde puedas recordar haber recorrido, vuelve tus pasos muchacho dime lo que he perdido.

Sin saber nada de lo que decía la Manticora, Stiles soltó un suspiro, absorto de ese terror que de pronto le inundo. Entonces, mientras el adolescente se mantenía inmóvil, la bestia alzo su aguijón con magnificencia y fuerza con una único propósito, Stiles sintió venir el impacto y aun así sus músculos se negaron a huir, escucho que lo llamaban sus amigos invitándolo a actuar, pero en lugar de alejarse, vio como Derek se abalanzaba sobre él, tirándolo al suelo y recibiendo a su paso una sutil herida de parte de la Manticora imperceptible para los otros pero demasiado visible para él y fue eso lo que hizo reaccionar a Stiles.

Miro una última vez a la Manticora, antes de que está se echara a correr en dirección opuesta, y su escalofriante voz volvió a presentarse.

Espero que encuentres la respuesta, joven humano.

Stiles se sentía confundido, pero más que nada la preocupación le invadía más el alma en esos momentos, trato de mover el cuerpo de Derek para poder examinar su estado, sin embargo el moreno solamente frunció el ceño ante el movimiento.

—¿Derek? —chilló con el único pensamiento de que el veneno de la Manticora era mortal aunque fuese un sutil rasguño como había sido ese ataque. Derek no le respondió, en su lugar cerro los ojos y se incorporó por sí mismo.

—¿Derek? —pregunto Scott.

—Continua, llegaré ahí en un segundo —dijo Derek de una manera segura de sí misma como siempre había sido. Pero Stiles podía intuir la falsedad oculta en ella, así que solamente frunció el ceño confundido.

Miro a su amigo por el rabillo del ojo asentir e irse con el rostro desencajado (mierda, ¿vio de quien estaba hablando? Scott McCall ya tenía el rostro desencajado desde un principio), aun así, miro a su amigo alejarse junto a los otros para encarar a la bestia que huía por el lado contrario, también observo como Allison y Chris tomaban al inerte Isaac para llevarlo con Deaton quien seguramente lo atendería en un mejor lugar, ya tendría tiempo de preocuparse por él, pero en ese momento Stiles solo podía pensar en Derek. El corazón de Stiles comenzó a latir con rapidez, pero antes de poder preguntarle cómo se encontraba porque al parecer nadie había notado la fina herida que tenía en el hombro, Derek interrumpió sus propios pensamientos.

—Vete de aquí Stiles —dijo secamente mientras se levantaba con dificultad. Stiles solo se acomodó en el suelo, indignado de lo que Derek le decía—. Háblale al Sheriff y dile que necesitamos a su chico Jordán…

Derek se tambaleo ligeramente, Stiles al ver su debilidad cognitiva, se levantó con desesperación para ofrecerle su apoyo sin embargo la rápida negativa de Derek hizo que se detuviera en seco. El brazo de Derek que lo detenía en su lugar, era más largo de lo que hubiera imaginado o quizás esa distancia solo era una ilusión que Stiles estaba teniendo, porque se sentía muy jodidamente lejos del sourwolf. Su corazón se comprimió.

—No puedes pedirme algo como eso —dijo sintiendo cierta comezón en sus entrañas a las que no pudo describir si se debían al repentino enojo o a una tristeza que venía acumulando desde que Scott y su estúpida boca dijo lo de la apuesta.

—¡No es seguro para ti estar aquí, Stiles! —insistió con el ceño fruncido, un gesto que había dejado de ver desde que su "relación" o lo que fuera hubiera empezado—. Comprende de una vez.

—¡Pues tampoco es seguro para ti! —se defendió frunciendo el ceño también, sintiendo los ojos acuosos y los hipidos contenidos en la esquina superior de sus pulmones, muy peligrosamente por salir. No debía mostrarse como un niño confundido, aunque lo estaba, ni como un niño a punto de hacer un berrinche, aunque estuviese muy cerca de uno y definitivamente no debía verse como el niño consentido que siempre fue, lo que Stiles debía hacer era mostrarle a Derek que su preocupación no era superficial y que era genuina y sincera… que su amor era… —. ¿No ves la herida que tienes ahí? —señalo con su dedo acusador, Derek miro la herida y luego volvió a dirigir su mirada a Stiles, procurando que la distancia que había interpuesto entre ellos siguiera así. Stiles ignoro el dolor en su corazón y continuo—. ¡Es venenoso Derek! ¿Lo sabes?

—¡Lo sé! —grito él, con un rostro pálido y casi sin vida con la irritación al borde de sus propios límites—. ¿Y crees que hubiera dejado que eso te atacará a ti? ¿De verdad piensas que no lo pensé? ¿Te hubiera gustado recibir ese ataque el lugar de haberlo hecho yo? Mi herida puede curarse con el antídoto de Deaton… —dijo mientras metía la mano en la bolsa frontal del pantalón y sacaba una ampolleta con un líquido azul turquesa bastante interesante, lo destapo con los dientes y luego vertió este en la herida soltando un gutural gruñido, la herida comenzó a humear—. Tú ya habrías muerto hace un segundo atrás… —continuo mientras cerraba los ojos sintiendo el escozor de la herida comenzar a sangrar—. ¿Cómo yo no podría dejar que pasará eso? —Stiles estuvo de reclamarle más las cosas, pero al poco tiempo comprendió que lo había protegido, inhalo un poco de aire sintiendo que esta vez lloraría desconsoladamente, pero Derek, quien nunca fue un gran hablador, siguió su discurso con sus propios ojos acuosos, pero sin llorar, porque seguramente sabía que no era el mejor momento ni el mejor lugar para sentirse miserable—. Obvio no podía permitir que pasara eso… porque te amo.

Incluso después de todo lo que había pasado… Derek seguía mostrándose así con él, diciéndole eso que nunca le había dicho, haciéndolo sentir como la peor persona del mundo. Olvidando por completo la situación, Stiles pronunció el nombre de Derek solo para ser callado otra vez.

—Y aun así me tomaste como un juego —reclamo Derek con el ceño fruncido—. Aun sabiendo mis sentimientos por ti, haciéndome vivir en una falsa ilusión.

—Derek… —gimió con los latidos erráticos de su corazón y las lágrimas nublándole la mirada—. Yo… no lo entiendes.

—¿Qué no entiendo? —pregunto—. ¿Qué fui un premio de una apuesta tonta por ti y tu amiguito Scott? Eres tú quien no entiende Stiles, me rompiste mi corazón.

Que ese hombre, fuerte, estricto y súper humano, que parecía inquebrantable e inmortal, le dijera a él, un simple humano sin nada de especial que había roto su corazón fue como si le hubieran golpeado en la boca del estómago hasta dejarlo sin aliento. Stiles no quería eso, ni un poquito.

—Derek… por favor…

—Vete de aquí Stiles, por tu bien y el mío, no hagas de esto una tortura.

Derek camino hacía donde toda la manada había ido, dejando a Stiles en medio del claro solo y destrozado. Por un momento, Stiles deseo encaminar los pasos de Derek, obligarlo a que escuchase todo lo que tenía guardado en el pecho. Era irónico ¿no? Que luego de haber estado envuelto en un sinfín de sentimientos extraños por Derek, se hubiera dado cuenta de que esos sentimientos no eran extraños en absoluto y que solamente los ocultaba porque quería a Derek cuando la vida justo le decía "No, no Stiles, él es demasiado bueno para ti" y quitarlo de su lado de manera abrupta y dolorosa, pero no era el momento de quejarse o de imaginar todo el discurso que tendría que decir para que Derek regresará a su lado e hicieran el amor como dos perros en celo, no por lo menos hasta que arreglaran lo de la Manticora.

Entonces recordó, la Manticora se había parado enfrente suyo para narrarle una clase de acertijo ¿qué le había dicho? Se preguntó una parte suya, la que supone no está en una esquina llorando por Derek. La respuesta no llego clara a su cabeza, las palabras estaban revueltas y se lamenta no haber prestado más atención a la Manticora, pero disculpa, él se estaba cagando de miedo porque era una Manticora de la que estaban hablando.

Stiles decido rascarse la nuca tratando de recordar en su lugar todo lo que había leído de las Manticoras, seres que eran parecidos a las esfinges, con la única diferencia de su lugar de procedencia, las Manticoras era seres que recitaban acertijos y quienes no contestaban los mataban, tan fácil como suena. Por lo regular eran como leones, les gustaba jugar con sus presas esperando a que no acertaran con la respuesta, pero por alguna razón la Manticora que acechaba Beacon Hills no parecía igual que a la de los mitos que había leído.

Se veía perdida, buscando algo… sin contar que no había atacado a ningún humano y aunque los perritos no tenían nada que ver, Stiles no sabría si sentirse mal al saber que un animal se ha comido a otro animal. Nunca lo estuvo cuando vio algún documental de Discovery Channel.

«Algo murió a la par…» La fase retumbo en su oído, ¿qué murió? Se preguntó como si él supera la respuesta… «Donde nacen las bestias… en la hora maldita… lo que ha perdido…»

Stiles nunca fue bueno con los acertijos.

(…)

Derek camino por el bosque lentamente agudizando sus oídos para mantenerse alerta, la misión había sido un fiasco, desde que se encontró con Stiles debió saber que sería uno. Pero Derek quería pensar que las cosas terminarían como empezaron, sin una Manticora en Beacon Hills y sin un Stiles a su lado como amante.

Se siente estúpido, ¿cómo es que creyó que Stiles estaría con alguien como él? Derek Hale estaba maldito, tenía una puta maldición de amor que solo lastimaba o lo dejaban lastimado. Debió haber imaginado que no era real desde que Stiles llego a él todo estresado y oliendo a palomitas para robarle un beso. Nunca había escuchado de eso, pero ahora que lo piensa ¿De verdad había manejado veinte minutos hasta el loft solamente para plantarle un beso y luego irse sin recibir respuesta? Derek no era muy inteligente o solamente se había dejado envolver por el acogedor calor de los labios de Stiles y se dejó sentir amado luego de todas sus antiguas y dañinas relaciones. Solo para descubrirse poco tiempo después que había estado viviendo en un falso amor.

Se detuvo en ese momento escuchando como unos pasos detrás suyos se aproximaban, Derek se giró con brusquedad, preparado para el ataque, sin embargo sus acciones fueron interrumpidas cuando un pálido ser se le acerco a robarle un beso fugaz sobre la comisura del labio. Derek se apartó de él ligeramente asustado, hasta que reconoció a Stiles quien tenía una sonrisa dibujada en su rostro junto con las lágrimas secas que seguían sobre sus mejillas rojas.

Derek suspiro cansado, no se había esperado que Stiles regresara.

—Stiles —gimió un poco más relajado, tratando que sus sentimientos por el beso o por Stiles volvieran a relucir como lo habían hecho segundos atrás—. Creí haberte dicho que necesitaba que fueras por Jordán.

—Jordán está en camino —contesto acercándose un poco más a Derek, como tratando de volver a besarlo. Derek lo detuvo.

—Aunque ya viene en camino… este sigue siendo un lugar peligroso para ti.

—No te preocupes Derek… encontré la solución a nuestros problemas.

—¿A qué te refieres? —quiso saber, no quería que Stiles cometiera una estupidez y si podía detenerlo lo haría con anticipación.

Stiles solo sonrió, quito de sus hombros las manos de Derek y luego gimió.

—Te amo, Derek Hale.

Stiles camino hacia atrás, regresando sus pasos por donde había venido, lo que hizo que Derek se preocupase por el chico y todas sus extrañas palabras.