Derek estuvo a punto de seguir en las penumbras a Stiles, sin embargo un gruñido de Scott le hizo girarse y correr donde su manada. Stiles estaría a salvo si solo se apartaba del lugar, podría solucionar las cosas con él luego. Ahora mismo, lo que más le preocupaba era mantener a los integrantes de su manada con vida… aunque una parte suya estaba aún debatiéndose si seguir a Stiles, ya que un grave peligro podía presentir, sus piernas corrieron en la dirección contraria.
(…)
Cuando Stiles pensó en las posibles respuestas al acertijo, pronto supo cuál era la respuesta, o por lo menos lo esencial de la misma. Y a consecuencia de ello, su cuerpo comenzó a temblar porque la respuesta solo le traía malos recuerdos de lo que había pasado con el Nogitsune tiempo atrás. Pero sí esa era la respuesta, y con ello podía salvar la vida de sus amigos… de su amado Derek, podría dar un respiro y seguir con los deseos de la Manticora. Miró la hora en el móvil, tenía tiempo para realizar "el ritual" pero antes, sin saber si podría regresar integro de aquel viaje, tenía que ir y decirle lo que sentía al sourwolf que segundos antes le había dicho que le había roto el corazón.
Sería una lástima no regresar… y que Derek creyese que Stiles había sido siempre una farsa, que no lo amaba y que había jugado con él de esa manera tan cruel.
Sí ya había aclarado sus sentimientos, Stiles por lo menos debía ir y decirlos con claridad ¿no? Aunque fuera una vez, aunque fuera tal vez la última.
Por ello camino con dirección a donde Derek se había ido, corrió todo lo que pudo hasta que se topó con la enorme espalda del hombre. El moreno se giró con brusquedad y lo detuvo en el instante sosteniendo sus hombros, seguramente había estado alerta desde el inició de aquella noche y había intentado atacar por protección, pero luego se dio cuenta que era él y aflojo un poco más el agarre cuando Stiles planto un fugaz beso en la comisura de su labio.
—Stiles —dijo cerrando los ojos brevemente, cansado y alejándolo un poco más de su cuerpo—. Creí haberte dicho que necesitaba que fueras por Jordán.
—Jordán está en camino —contesto, aunque eso era una vil mentira, ya que no había llamado aún a Jordán, pero eso no importaba se fue acercando un poco más a Derek con la única intención de volver a besarlo, pero Derek no lo dejo.
—Aunque ya viene en camino… este sigue siendo un lugar peligroso para ti.
La sensación de que a pesar de todo Derek lo seguía protegiendo le achico el corazón, tuvo la necesidad de esconderse entre los fuertes brazos del hombre y desplomar todos los miedos que sentía, pero si lo hacía quizás nunca sería capaz de realizar lo que la Manticora le había encargado.
—No te preocupes Derek… —respondió un poco más seguro de su respuesta de lo que en realidad pensaba sentirse—. Encontré la solución a nuestros problemas.
—¿A qué te refieres? —pregunto confundido.
Stiles solo sonrió, quito de sus hombros las manos de Derek y luego gimió.
—Te amo, Derek Hale.
La palabras que había dicho se esfumaron antes de lo que le hubiera gustado, pero lo había dicho y era sincero. Era lo único que podía hacer en ese momento. Acaricio los dedos de Derek entre los suyos y pronto dejo que esa mano se alejara de su agarre. Derek le miro un segundo, y antes de que Stiles se arrepintiera, camino por donde vino alejándose de aquel hombre que tanto amaba.
Evito que las lágrimas se le salieran y siguió con el plan que había formulado en su cabeza. Eran cerca de las doce de la noche, debía preparar todo antes de que dieran las tres de la madrugada, ya que había llegado a la conclusión de que la hora maldita debía ser esa, la que todo mundo decía que comenzaba a las tres en punto y terminaba en media hora.
Siguió caminando hasta que llegó a la veterinaria, miro su deslumbrante Jeep aparcado en la entrada y se dirigió ahí con un poco más de rapidez. Comenzó a buscar las llaves en su chaqueta antes de que el sonido de su móvil le interrumpiera en el acto. Tomo el aparato sin fijarse de quien era la llamada y se lo puso cerca del teléfono para escuchar de quien se trataba.
—Es la primera vez en mucho tiempo que contestas mis llamadas tan rápido —la voz del sheriff le perturbo ligeramente antes de que pudiera contestar. Noah siguió hablando durante un segundo—. Derek me llamo hace unas horas que estarían buscando a la Manticora ¿Han hallado algo?
—Sí, sí —contesto apurado—. Necesito, necesito que llames a Jordán para que venga hasta acá, estoy seguro que sabrá encontrar a Derek, pero por si acaso, estoy en la veterinaria.
—¿No estas con ellos? —pregunto su padre notando el timbre de voz de su hijo ligeramente perturbado—. ¿Por qué?
No es como si Noah no agradeciera que su hijo hiperactivo no se metiera en cosas que no podía controlar, pero… eso sería hablar de otra persona, no de Stiles. Sus natos instintos de padre sobreprotector lo condujeron a tamborear el filo de su escritorio esperando una buena respuesta de parte del niño. Pero incluso para su sorpresa, Stiles solo dijo.
—Tengo algo más importante que hacer.
Stiles colgó la llamada encontrando por fin las llaves de su auto, suplico para que su padre no lo volviera a llamar, pero para estar más seguros de ello apago el aparato y se metió en el Jeep para conducir al…
(…)
—No podemos continuar Derek —gimió Deaton, cuyo rostro cubierto de sangre le decía lo que ya sabía.
—Dejémosle ir —concluyo Scott, quien ayudo a cargar el cuerpo de Isaac, y los ojos de Allison, cristalinos a punto del llanto por ver a su novio de esa manera solo le decía que como buen líder debía dejar que la Manticora ganara esta batalla. El hecho de que Jordán o Erika y Boyd no aparecían solo le indico que no habían encontrado el punto débil de la bestia, y estando incompletos, definitivamente no podían ganar.
Jordán siendo algo así como la antorcha humano podría derrotar a la Manticora quemándola, había leído de ello, pero Derek había planeado días atrás que la pareja fuera con Satomi, una mujer lobo tan experimentada como ella sabría algo de la Manticora y de su punto débil, pero lo que Derek no imagino fue que esa misma noche, en la cual solo pretendía hacer exploración para encontrar más pistas, la Manticora se les aparecería y atacaría, ya a ese punto, continuar sería imprudente, huir era más precavido, y también lo más inteligente.
Miro a su manada, a Lydia Martín cuyas rodillas sangrantes le recordaban que no cerrarían tan rápidos, a su prima Malia, con los dientes de fuera cubierta de su propia sangre, al Isaac inconsciente, a Chris y Allison sin más munición, y aunque no estaba ahí con ellos, también recordó la extraña actitud de Stiles y su preocupación por él. No podían permanecer ahí, así que asintió al aire y le dio espacio a la bestia para huir.
Fue entonces que la Manticora fijo sus ojos en los de Derek un segundo y luego de ello, el moreno escucho una nítida y lejana voz, ajena a la de los presentes.
—Ya ha comenzado.
Un gélido aire atravesó su corazón ¿qué había comenzado? Se preguntó Derek siguiendo dando pasos hacia atrás, pronto la Manticora se alejó de ellos también, pronto se dio cuenta que también estaba huyendo. Habían terminado esa noche, para la próxima uno de los dos moriría, estaba seguro… pero… ¿Por qué sentía que no existiría una próxima vez?
Derek y los demás se portaron del claro y luego se dieron un descanso apenas unos segundos antes de volver a la veterinaria, entonces Erika y Boyd aparecieron de entre los árboles, con un libro de Satomi entre las manos, con los rostros confusos por ver a sus amigos en tal estado.
—Llegaron tarde —reprocho Scott escupiendo un coágulo de sangre.
—Satomi nos retrasó contándonos una historia —se excusó la rubia con un rostro ligeramente enojado.
—La Manticora se ha ido —anuncio Allison frunciendo el ceño, claramente afectada por el estado de Isaac—. Como dijo Scott, han llegado demasiado tarde ¿y su excusa es que les contaron una historia? Vete a tomar por culo.
El énfasis que Allison hizo en el demasiado hizo que Boyd frunciera el ceño mostrándole los dientes, Erika tampoco se quedó atrás, gruñendo un poco más molesta, Chris se puso entre los tres, impidiendo con su dura mirada que los adolescentes continuaran con su pelea. Derek sabía que ni Boyd ni Erika aceptaban la ayuda de los cazadores por su pasado, pero ambos habían estado de acuerdo con participar en esto.
—¿Qué encontraron? —pregunto Deaton, salvando la situación desviando el enojo a donde realmente importaba.
—Primero —interrumpió Allison—. Debemos llevar a Isaac, después nos preocupamos por la Manticora.
El joven Scott no dejaba de ver a su amigo y Kira desvió sus ojos a los de él un segundo, entendiendo como se sentía, asintió como aceptando esa propuesta y luego miro a Derek quien también lo hizo, y pronto todos volvieron a caminar con dirección a la veterinaria de Deaton.
Todo parecía normal, hasta que de pronto Lydia detuvo su andar, quedándose parada, inmóvil y con los ojos idos.
—¿Lydia? —pregunto Malia quien durante todo ese tiempo permaneció a lado de la pelirroja—. Vamos… ¡Lydia!
—Oh… —soltó un exclamo Erika tras ver a Lydia en su estado Banshee, todos prestaron atención a la mujer lobo cuando lo hizo, esperando a que continuará esa línea de pensamiento que estaba teniendo. Entonces Erika pasó el libro a Deaton y con un ligero temblor en los labios completo—. Satomi nos dijo que la Manticora buscaría hacer un sacrificio y que Lydia nos avisaría cuando ya empezara.
—¿Sacrificio? —pregunto Scott alarmado—. ¿Qué clase de sacrificio, para qué?
El corazón de Derek latió con impaciencia dentro de su pecho, recordando lo que Stiles había hecho antes de marcharse, de como lo había sentidos… como sí… nunca jamás volvieran a verse.
—Tenemos que encontrar a Stiles —dijo, escuchando por última vez lo que la Manticora había dicho y callando sus pensamientos cuando Lydia soltó su grito.
(…)
Stiles deposito todas las bolsas de hielo que había conseguido en la bañera de su casa, aunque sabía que debía tener a alguien con él para mantener esa conexión entre la vida y la muerte no podía detenerse por ello. Teniendo a sus amigos al borde de la batalla contra la Manticora no podía detenerse a encontrar a alguien que lo ayudará, así que espero tener una buena vida para luego relajar sus músculos y dar los siguientes pasos.
Metió el primer pie en la bañera sintiendo el frío colosal invadiendo su cuerpo tan rápido que sus instintos más básicos le hicieron alejarse del agua helada. Tuvo que respirar una vez más, auto-convencerse de que esa era la única solución para salvar a todos. Metió el pie de nuevo, pero esta vez se resistió al impulso de alejarse para poder meter el segundo. Pronto comenzó a temblar con insistencia.
Intento acostumbrarse un poco pero la cosa no parecía mejorar en nada, la sensación de que su piel se quemaba por el frío era la cosa más horrible que Stiles había experimentado.
«Contaré hasta tres» se dijo «Y después me sumergiré.»
Lo repitió dos o tres veces hasta que decidido lo hizo, dejo que el agua le cubriera la superficie de su rostro y pronto espero a que el golpe le provocará la inconciencia que recordaba haber experimentado de manera breve al haber conocido el Nemetón la primera vez.
Pasaron unos segundos repletos de agonía donde su cuerpo se resistió a continuar, hasta que por fin, algo lo hizo salir a la superficie. Abrió los ojos pensando que su padre lo habría encontrado en la bañera del baño, sin embargo para su suerte se halló a sí mismo en la habitación blanca, grande y luminosa que recordaba. Salió de la bañera, miro el Nemetón en medio de la sala y se fue acercando ignorando por completo los temblores de su cuerpo por la falta de calor.
El acertijo decía… recorrer donde su pies no recorrieron, recordó. La vez que estuvo ahí, Scott, Allison y él solo habían caminado hasta el Nemetón, habían puesto sus manos desnudas en él y miraron sus recuerdos. Esta vez debía ser diferente, así que examino la sala blanquecina con atención tratando de encontrar un indicio que lo llevará a donde la Manticora quería. Pronto sus ojos se toparon con una abertura negra ¿sería ahí? Se preguntó con curiosidad, sus pies comenzaron a caminar por aquel lugar por su propia voluntad. La abertura se encontraba en un punto de las paredes, parecía la madriguera de un ratón, de esas mismas que uno ve en las caricaturas.
Stiles se inclinó lo suficiente para examinar con la vista el lugar pequeño, dentro se veía incluso más oscuro que de fuera, pero eso no le indico cual debería ser su siguiente paso. Se enderezo buscando otra respuesta no pudiendo evitar que su mente le dijera que buscará algún bocadillo que dijera "eat me" como en Alicia, pero por supuesto no encontró algo como ello. Lo que sí pudo encontrar fue una ficha negra de las damas chinas con las que jugaba junto al Nogitsune tirada muy cerca de los restos del gran árbol.
Su cuerpo sufrió de otro temblor, la Manticora había dicho que había perdido algo ¿sería la pieza de las damas chinas? Por supuesto que no, ¿qué ridículo sería que lo mandará a ese lugar por algo tan insignificante? Stiles volvió a caminar hacía el nemetón con la intención de coger la pieza, sin embargo antes de llegar, la Manticora se apareció del otro lado del nemetón, Stiles no pudo evitar soltar un gemido.
—Entendiste bien mis indicaciones, humano —dijo la Manticora, sin mover sus labios humanos, quedando estático como siempre—. Veo que no te interesa tu vida tanto como la de los otros… eres diferente.
—He venido aquí porque quiero salvar a mis amigos —contesto frunciendo el entrecejo—. Y ya que no puedes buscar tus propias cosas encontrare lo que sea que estás buscando, así que déjate de chorradas y dime algo más claro que "lo que he perdido" y todos esos acertijos mal hechos.
Stiles debía considerase imprudente por hablar de esa manera, pero si lo hacía o no ya no le importaba, después de todo era poco improbable que se salvara de esa. La Manticora por otro lado soltó una escalofriante carcajada.
—Estoy seguro que puedes resolver este acertijo…anthrópou.
Stiles frunció el ceño, quería darle un buen golpe en su fea cara a la cosa esa, sin embargo, el golpe que recibió él por parte de la bestia lo saco de sus pensamientos, cayo de bruces al suelo y con ello simplemente comprendió a todo lo que se refería la Manticora y su estúpido acertijo.
«¡Vaya mierda!»
