¡Hola a todos!
Debería estar actualizando el ginnobu que tengo o el cap final del ginmutsu. Sin embargo, la inspiración me llegó para este fic x3
todos los derechos reservados al gorila que nos dio un lindo momento okikagu está semana uvu
Comentarios:
Melgamonster: Sobre si los dos saben del sentimientos del otro lo verás más adelante (?) XD el sádico sabe que debe aprovechar en estar con su china 7u7. Sobre el NTR, siento que eso ya es confirmado al mostrar los sentimientos de la chaina y el sádico. Espero que te guste este capítulo.
Frany Fanny Tsuki: Sobre Mutsu se verá algo del pasado en este cap. También kouki será nuestro salvador x3. A mí también me encanta el sadics posesivo, aquí de mostrará cómo se siente a tal descubrimiento sobre Ittou 7u7. Esta vez actualice las rapido más rápido (?)
MusumeAnon: ¡Mi M! Digo... me alegra que te guste x3 oooh sí, me gusta este Gintoki que no duda andar con tsuky sin importar el motivo x3. Bueno ya sabes lo que pasará en el futuro xD. Ese momento de Sougo protegiendo a su chaina es memorable (?) Ahora a odiar más a Ittou (?).
Ebano Wigram: Sobre el Ginmutsu lo sabrás con el tiempo xD por ahora se contará cosas del pasado con esta pareja. Sougo no permitirá que alguien aleje a su china de él 7u7. Kouki es un personaje misterioso, pero importante para la historia.
hitoriki8: Y se complicará las cosas, pero habrá su recompensa más adelante. Todos sufrirán, por ahora lo hacen kagura, Sougo y Gintoki.
Shiwaseday: Sip, era Gintoki quien lloraba por Mutsu :'v aquí se verá un poco la situación sentimental de Gintoki. Claro que lo esta, si se lo pasan recordando a cada rato es cansador xD. China sufre porque no puede seguir sus emociones, de hecho, tanto el sadics como la chaina están amarrado en la situación.
Gabyru07: Me alegra que emoezaras a leer esta historia, cuando vaya al cap 5 lo subiré a la otra plataforma xD. Oh si, este fic habrá dramón y del bueno xD. Sougo quiere que su sirvienta sea solo para el y lo de Mutsu se sabrá más adelante.
Grekamuse.98: El sádico aprovechará todo para tener a su china con él, y sip, ama a su sirvienta. No te puedo decir nada de lo que pasará al futuro :'v y sobre Ittou puede que tenga su merecido más adelante 7u7 todo puede pasar conmigo (?)
Puppyduliduli: ¡Muchas gracias por tus palabras! Espero que también te guste este capítulo x3
Carmesís 4:
[OoC en algunos personajes]
(…)
"Daré todo por mi reino
Incluso mi libertad.
No me importa si a todos los que lastimo me odian,
Si tú sigues a mi lado"
(…)
El sonido de aquellas espadas se escuchaba en aquel lugar, donde los soldados entrenaban para mantenerse en forma y mejorar su esgrima con la espada. Aquellos dos pares de ojos rojizos parecido al rubí se miraban fijamente, buscando algún error en los movimientos del otro.
— Haz mejorado mucho príncipe - el mayor de cabellera plateada alago al joven de cabellera castaña. Sin embargo, aquello significaba no poder descansar y estar atento a cada movimiento de su contrincante.
— Lo dices para lucirte y que le agradezca por su enseñanza, jefe - se notaba la emoción de batalla que sentía en ese momento el castaño, en la sonrisa que le regalaba a su tutor de esgrima.
—¿Acaso es malo alagar a mi pupilo? - preguntó de forma dramática y falsa decepción — Sin embargo, eso significa que seré más duro ahora - una sonrisa sádica adornaba en el rostro del permanentado.
— Y no espero otra cosa, jefe - con esa frase el castaño había reiniciado el duelo, al dirigirse hacia el mayor; dispuesto a derrotarlo y lastimarlo.
Los dos movían su espada con gracia y precisión, demostrando el buen esgrima que los dos tenían. No obstante, se lograba notar la diferencia entre aquellos espadachines; la experiencia que el permanentado tenía gracias a sus batallas lo hacía tener una gran ventaja.
— El príncipe Sougo es admirable - aquellos ojos marrones no dejaban de ver cómo el castaño movía su espada en busca de romper la barrera del permanente, estaba llena de ilusión y admiración; imaginando ser rescatada por aquel príncipe que tenía su corazón.
Tal cual como contaba en los libros que leía.
— Tengo entendido que desde que era un niño a sido entrenado en el esgrima - comentó aquel chico de caballera castaña claro, que en estos momentos era el guardián de la princesa ¿Por qué sus ojos observaba a aquel par con tanto orgullo? Era una suerte que nadie notará de aquel detalle.
— Caballero kouki - llamo a su actual guardián, obteniendo toda atención de aquel caballero —. ¿Usted sabe por qué el príncipe llama jefe al caballero Gintoki? - aquel detalle no había sido desaparecido por la azabache.
Kouki miró con cierta sorpresa y compresión a la princesa del reino de Edo. No había esperado aquella sorpresa, sin embargo, comprendía que aquel trato del príncipe y futuro rey a un simple caballero; llamaría la atención a cualquiera.
— Por lo que tengo entendido… Gintoki fue elegido por el mismo príncipe a ser su maestro a pesar de haber caballero más experimentados y capaces al papel en ese tiempo. Sin embargo, este no deseaba serlo a pesar que aquello podía significar no ser más un caballero - el castaño volvió su mirada a aquel par que se enfrentaba en medio del campo. Recordando las palabras que había escuchado anteriormente —. Aunque el príncipe no se rindió y siguió ordenando que fuera su maestro, hasta que hicieron un acuerdo y entre eso era que lo llamara jefe.
— Vaya, es muy interesante aquello - soltó con gran admiración a la forma en que siendo tan pequeño, su querido amado había logrado obtener un trato con quién ahora era su maestro en esgrima.
Los dos implicado seguían con su duelo. El permanentado había logrado ver un error en el movimiento del castaño, permitiendo que su espada estuviera tan cerca del cuello; solo necesitaba empujar un poco hacia adelante para enterrar aquella filosa arma en la carne del castaño.
Incluso, lograron escuchar el grito de preocupación de la princesa por su prometido.
— Bien, gane - sentenció el mayor. Al mismo tiempo que alejaba su espada del castaño y veía la frustración crecía mas en aquellos rubíes con la derrota; demostrando que aquel príncipe tenía alguna preocupación por algo.
Aquello lo hizo suspirar. No quería involucrarse con asuntos de la alta sociedad, aquello estaba fuera de su alcance y era mucho problema para su vida. Sin embargo, ahí estaba acercándose a aquel príncipe que tenía como pupilo y poniendo su mano en el hombro de este.
Una muestra de que sin importar lo que pasará, él estaría a su lado apoyándolo.
— No sé que está pasando en aquella cabeza y no me interesa. Solo espero que no termines arrepintiendo por tus decisiones - aquel susurro demostraba aquella preocupación que tenía el permanentado hacía el castaño, aquella misma que muy poca veces demostraba.
Se alejó al ver a la princesa ya estaba bastante cerca de los dos y detrás de ella estaba su compañero kouki. Mientras se alejaba observo a través de su espalda la preocupación que mostraba la azabache por lo sucedido anteriormente y como el príncipe se comportaba gentilmente con ella, sintiendo pena por aquella muchacha que creía en esa falsa sonrisa que le regalaba el castaño de ojos carmesíes.
Solo cuando sus ojos volvió a su camino pudo darse de que había alguien más, observando todo desde una distancia prudente para que nadie la notara; sus ojos chocaron con aquellos ojos zafiros. Provocando que se detuviera y entrara en un silencio de complicidad con confesiones calmada, porque aquella mirada azulada demostraba el dolor que sentía al ver a aquel sádico con la azabache.
Era ver el cielo nublado en esa mirada.
En el mismo silencio aquella chica se dio media vuelta y corrió. Sin poder aguantar más toda aquella escena que presenciaba, ni la mirada de compresión del permanentado
Gintoki solo suspiro, sintiéndose cómplice de algo que no quería involucrarse. Intentando ser un solo un espectador de aquellos sucesos que le rodeaba al príncipe. Sabiendo que los sentimientos de los implicados no eran importantes cuando de cuidar a un reino se trataba.
Kagura entro a la cocina por la puerta que conectaba al patio, después de correr y escapar de aquel lugar de entrenamiento; y la mirada de comprensión por Gintoki hacia ella. La imagen de lo que había visto recientemente la seguía abrumando. Sintiendo aquella pena por no ser la que estuviera viendo al castaño entrenar con el caballero de cabellera plateada, de que no fuera ella a quien se dirigiera después de su entrenamiento. Ahora había otra persona que usaba aquel lugar y que le correspondía más, que una simple sirvienta como era ella.
—¿Sucede algo kagura? - pregunto la mujer de cabellera rubio cenizos, que lo mantenía amarrado en una coleta que se apoyaba en su hombro; la cual poseía unos ojos azulados un poco más oscuro que la joven. Vistiendo aquella ropa que la destacaba como una sirvienta más del castillo; aunque llevaba un pendiente en el pecho que la destacaba como la jefa de la cocina.
La joven negó con la cabeza cualquier pensamiento que tuviera la mayor.
— no es nada señora Ikimatsu - su voz demostraba que no quería hablar de aquello que la hacia sufrir tanto —¿Es hora de preparar el almuerzo? ¿Quiere que le ayude? - cambiar de tema siempre había sido una gran estrategia para estos casos.
Ikimatsu no pudo evitar sonreir divertida al ver tal extraño ofrecimiento de la muchacha. Era bien sabido que Kagura evitaba lo más que podía hacer su deberes, aunque siempre terminaba haciéndolo.
— Claro, necesito agua para calentar algunas verduras - no podía dejar de aprovechar aquel ofrecimiento por parte de aquella rebelde sirvienta.
Kagura con gusto tomo un balde y se fue a buscar agua para la comida.
Sus pasos lo habían llevado a aquel lugar que evitaba ir desde aquel día en que esa persona se había ido de su vida, observo aquellas rosas que aún se mantenía abierta, luchando hasta que llegará la helada del invierno. Sentía como su corazón latía rápidamente con la esperanza de encontrarse con aquella mujer que tanto anhelaba. Sin embargo, al llegar al centro de aquel laberinto, solo encontró una banca vacía; eliminando aquella falsa esperanza que había obtenido en su corazón.
Mientras la melancolía empezaba a gobernar su cuerpo y sentir.
—¿Acaso tengo alguna planta o barro en la cara para que te quedes mirando como idiota? - había sido la pregunta de aquella mujer de cabellera castaña y amarrada en una coleta. Aún recordaba la sonrisa burlona que tenía en esos momentos donde la acompañaba en aquel lugar, observando la dedicación que esa mujer le daba a las rosas sin importa la estación en que estuvieran.
— No te estaba mirando - desvió su mirada al cielo, intentando ocultar el carmesí que pintaba su mejilla por la vergüenza de haber sido atrapado —. Solo observaba las rosas que tanto cuidas.
— Eso espero… sería una lástima tenerte como pretendiente. - Soltó con total burla, obteniendo la mirada llena de molestia por el permanentado.
Gintoki tomo una de las rosas que ya se habían rendido a su destino, esperando florecer de nuevo en primavera. Sonriendo con tristeza por aquel recuerdo de esa tarde, su mente aún recordaba como aquella mujer se burlaba de él. Como también lo regañaba por su travesuras y como lo cuidaba cuando estaba herido, desde el momento en que había llegado al castillo para convertirse en un honorable caballero.
Aún recordaba cuando logró robarle su primer beso, aunque terminó con una marca de su mano en la mejilla y un balde en su cabeza. Sin embargo, no se arrepentía al ver aquel carmín en sus mejilla y por primera vez toda nerviosa por su presencia.
Sintiendo como el dolor llegaba dentro de su ser, recordándole que ella ya no estaba a su lado.
Observo con más determinación aquella rosa que tenía en su mano. Comparándose con aquella rosa marchita, porque no había una mejor manera de definir sus sentimientos. No importaba cuánta veces se acostara con su mejor amiga, o con cuánta mujeres había empezado a coquetea recientemente; aquel sentimiento no volvía a florecer.
Esperando a que su primavera volviera aparecer en su vida.
Esperando a su amada Mutsu.
— ¡Señorita Nobume! - en medio del pasillo, la chica de cabellera azulada detuvo su caminata para darse media vuelta y observa a quien la había llamado, mientras se acercaba a su persona.
—¿Sucede algo princesa? – preguntó cordialmente, manteniendo aquella mirada inexpresiva a pesar de tener curiosidad por el repentino llamado.
La azabache había logrado estar lo suficiente cerca de la chica de pelo azulado, logrando que esos cálidos ojos observaba a esas miradas inexpresiva.
— Bueno… verás… - un pequeño sonrojo se notaba en la mejilla de la azabache, mientras una sonrisa nerviosa se mantenía en el rostro — El príncipe Sougo después del entrenamiento tuvo que irse a atender algún negocio. Y bueno… yo me preguntaba… ¿Si querías pasar el tiempo conmigo hasta que el príncipe se desocupe?.
Aquello había dejado sorprendida a la chica de cabellera azulada. De todas las cosas que podía haberle pedido, no le esperaba aquella petición por alguien como la princesa.
Después de todo era extraño aún en aquel castillo, que los aristócrata quisieran tener una buena relación con algunos plebeyo. Por eso la amistad que tenía el príncipe con aquella sirvienta de cabello bermellón era un secreto que todos mantenían en silencio.
— si así lo desea su majestad…
— ¡No! - interrumpió la azabache al escuchar a aquella respuesta que le daba la chica de ojos rojizos – quiero que seas mi amiga, pero solo si tú lo deseas - expreso con total sinceridad, y una sonrisa cálida adornaba en el rostro.
Una calidez empezaba a sentir una calidez al escuchar aquellas palabras.
— M-me gustaría… - fue la respuesta que soltó un tanto insegura al no estar acostumbrada a este tipo de tratamiento. Incluso podía sentir sus mejillas ardiendo del nerviosismo que sentía y que intentaba ocultar.
La sonrisa de la princesa se hizo más brillante.
Sougo Okita estaba molesto.
En todo el día había estado pensando en cómo alejar a ese que tenía como consejero de su sirvienta personal, de demostrar que nadie podía alejarla de él. Sin embargo, no podía mover ninguno de sus planes sin evitar demostrar aquellos sentimientos que guardaba por aquella chica de cabello bermellón.
No podía arruinar su compromiso con la princesa de Edo.
Por eso debía mantener aquella máscara delante de todos, sobre todo delante de Soyo. No obstante, buscaba con su mirada a aquella sirvienta para ver si estaba bien, de que aún se mantenía a su lado a pesar de la distancia que ella había puesto entre los dos.
Y aún así, no pudo evitar mirar con despreció a ese consejero; quien después del almuerzo se había acercado y le había pedido aquel permiso tan descaradamente. ¿Cómo era capaz de reír tan inocente con ese pedido? ¿Acaso debía ser más directo para mostrar que ella era solo suya? Lo peor de todo en el asunto, era que se lo había pedido delante de su prometida; sabiendo que debía seguir con su falsa.
Era una estrategia bastante cobarde.
— y bien príncipe, ¿Me permitirás tener a tu sirvienta kagura como mi concubina? - el de cabello rubio podía sentir aquella molestia que sentía el príncipe a su persona. Sin embargo, eso no lo hacía retroceder a sus palabras. Con tal de tener a esa peculiar sirvienta en su cama.
La princesa de cabello azabache miraba confundida al consejero y al príncipe, sin entender aquella petición que le estaba pidiendo a su prometido.
— Usted debería saber muy bien que no me gusta que mis sirvientas la rebajen a ser unas simples concubinas - refutó el castaño. Deseando por dentro matar a su consejero, no obstante, por mucho que lo odiara en esto momento; lo necesitaba para obtener por fin su puesto como rey.
Después podía descargarse por este atrevimiento.
— Oh, claro que lo sé. Sin embargo, mi esposa y yo no hemos podido tener algún hijo en estos años de casado, y necesito un heredero que siga mis pasos - argumentaba con total seguridad el rubio mientras acomodaba su lentes — Ayer lo estuvimos hablando y ella acepto mientras fuera la señorita Kagura. - el muy hijo de puta sonreía tan inocente a pesar de sus palabras y sus intenciones.
Sougo apretaba sus puños para no lanzarse encima de Ittou. No debía permitirse hace tal acto hacia él y que fuera delante de Soyo.
— Eso va a ser imposible, señor Ittou - ¿Cómo era capaz de contenerse sabiendo que su consejero merecía una paliza de su parte? Era algo que el castaño no lograba comprender en estos momentos —. Además no puedo creer que su esposa cambiará de parecer, con lo orgullosa que es - no se podía creer las palabras del rubio.
— Sé que es imposible de creer que mi esposa accediera. Sin embargo, tuvo que termina aceptado la situación en que nos enfrentamos al no tener a un heredero, a pesar que llevamos años casados. Y su sirvienta fue a quien eligió por su exótico cabello - ¿Cómo era capaz de decir aquello con total seguridad? Soyo se sentía asqueada a ver cómo trataba a una persona como objeto, mientras que Sougo estaba por estallar de la ira a tal osadía de Ittou —. También tengo entendido que ella no está comprometida con alguien… ¿Acaso el príncipe dará más importancia a una simple sirvienta que el problema de su consejero? A alguien de alta cuna…
— Claro que está comprometida - soltó el joven que había interrumpido aquella intensa conversación y antes de que el príncipe cometiera alguna locura. Se había fijado como los puños del castaño con ojos rubíes apretaban tan fuerte, que podía ver aquellas gota de sangre caer por la presión.
Kouki miraba con total desprecio a Ittou, sin ocultar sus ganas de cortarlo en pedazo. Había aguantado mucho al escuchar por casualidad de que hablaban de Kagura y como este la trataba como alguien de poco valor solo por ser una sirvienta, como también lo poco hombre que era para hablar de ese tema con la princesa de Edo presente. Si no lo mataba era porque sabía la importancia que tenía en estos momentos en el reino.
No iba a permitir que ese bastardo tuviera a su adorada kagura.
— ¿Y quién es el prometido de esa sirvienta? - preguntó el consejero. Molesto de que aquel caballero de cabellera castaña lo interrumpiera con aquella frases, sabía muy bien lo egoísta que era el príncipe cuando se trataba con esa sirvienta. Por eso, había aprovechado la presencia de soyo para acorralarlo; como también dudara de las palabras de aquel caballero.
Sougo observo a kouki y este le devolvió la mirada. El café y el rojo chocaron y se transmitieron la comprensión de la situación dentro de aquel cómplice silenció. El principe no pudo evitar sonreír, dándole la aprobación a su caballero.
Provocando que kouki también sonriera lleno de confianza.
— Yo soy su prometido. Y no dejaré que nadie hablé a mi prometida como usted lo ha hecho señor Ittou - soltó de repente el caballero, con tanta seguridad transmitía su palabra. Dejando anonadado a la princesa y aquel egocéntrico consejero —. Y si lo escucho hablar así de ella, tenga por seguro que no dudaré de usar mi espada contra usted - y para hacer más énfasis a aquella amenaza no dudo en mostrar aquel hermoso filo que tenía su fiel espada.
