Derek obligo a que todos a buscar el aroma de Stiles, quien de manera misteriosa había desaparecido por completo de sus sentidos. El suave pero penetrante aroma de Stiles (una combinación de olores como canela, almizcle y a café) se había perdido entre otros aromas existentes en el ambiente haciendo pensar que no existía un aroma así, pero Derek no se rindió en perseguir sus instintos, corrió por el bosque hasta llegar a la carretera imaginando que podría estar ahí su Jeep, pero no había señales del humano, no había nada que le dijera que ahí había estado.

La taquicardia de Derek comenzó a subir cuando su propio lobo, quien desde hacía mucho se había acostumbrado a oler el ambiente solo para encontrar ese aroma, dejo de percibir incluso otros que caracterizaban a Stiles. Se estaba volviendo loco, no sabía qué hacer, entonces Scott pasó una mano sobre sus hombros y le miro con sus ojos de cachorro lastimado, su aroma solo decía lo mucho que también le afectaba la pérdida de su amigo.

—Ya llamé al papá de Stiles pero tampoco sabe nada sobre su paradero, ya mando unas patrullas para buscarlo —comentó Scott prestando su atención en Kira un segundo para luego volver la mirada en él—. Les dije a Allison y a Deaton que llevaran a Isaac a la veterinaria por el momento, todos los demás nos repartiremos el trabajo... no te preocupes, lo hallaremos.

Derek agradeció el gesto de su joven beta, pero aun siendo presa del miedo, Derek no podía dejar de pensar que el tiempo se les estaba yendo de las manos.

(...)

Stiles supo la respuesta del acertijo tan rápido como la Manticora le dijo que podía hacerlo y mucho antes de recibir el golpe por el cual se hallaba en el suelo. Miro el nemetón detrás de la bestia una vez que dejo de punzarle la cabeza y se preguntó si había aún más cosas que no sabían los de su manada sobre ese árbol que tantos problemas les había traído. Stiles contesto a la Manticora aun cuando esta no le había preguntado nada.

—Eres su protector —gimió, porque ese había sido la única idea que se le había ido a la cabeza y hasta donde pensaba, tenía sentido—. El protector del Nemetón.

Bien humano ¿qué más?...

—Has perdido ese privilegió... ¿no? —otra vez dijo, pero esta fue más sin saber exactamente si su respuesta estaba correcta.

No me equivoque al elegirte a ti —la Manticora le respondió y el ligero alivio que sintió fue apagado cuando la bestia alzo sus alas mostrando regocijo, Stiles se echó hacía atrás temiendo otro ataque de parte de la criatura imaginando lo que dolería si una de sus alas golpeara su cráneo—. Ha puesto que conoces la razón de aquello también...

Stiles guardo silencio un segundo y pensó en todo lo que pudo haber afectado al Nemetón para que la Manticora se hallara de esa manera y no necesito tanto tiempo como imagino para hallar la pregunta de ello. Una vez más trato de incorporarse, pero sus pies parecían inmóviles e inútiles y pronto comenzó a sentir que la taquicardia invadía cada partícula de su ser y la ansiedad la acompañaba de una manera poco saludable. Soltó un suspiro y sin saber más que hacer respondió.

—Nosotros rompimos algo... ¿no? —Stiles no podía describir lo que había pensado, pero la Manticora comprendió su punto y se acercó un paso más hacia él con un gesto satisfecho dibujado en su rostro humano.

El Nemetón no es un árbol cualquiera como ustedes creen, no solo es una entrada a lo sobrenatural, el Nemetón esta tan vivo y consiente como tú, humano. Es un ser superior, inteligente y sabio, es una puerta entre tu mundo y el sobrenatural, fue él quien me dio la tarea de encerrar aquellos seres que no podían cumplir con el tratado que se hizo hace millones de años para la convivencia entre estos dos mundos... y su druida, poco conocedor del arte de la magia los dejo entrar a este punto ciego entre la vida y la muerte sin saber las consecuencias que traería consigo sus nefastos actos. Efectivamente, rompieron la homeostasis que existía entre los dos mundos y desperdigaron seres que nunca en su vida debieron despertar, m e imagino que también podrías descubrir lo que su estancia aquí provoco ¿cierto?...

—El Nogitsune... —contesto Stiles sin vacilar o sin siquiera pensar, la única consecuencia que había conocido de haber estado ahí había sido esa y aun el nombre de aquel ser le helaba la sangre y le provocaba nauseas, haciéndole recordar lo pésimo que había sido hallarlo y haberlo encerrado en su interior. Una vez más el rostro pasible de la bestia asintió con avidez, Stiles de pronto comenzó a sentir miedo, como si otra vez el Nogitsune se adueñara de sus entrañas y comenzó a retorcerse en el lugar donde no podía levantarse.

Así es —la Manticora siguió—. El Nogitsune que nació en su mundo por producto dela maldad humana y que por mucho tiempo mantuve cautivo en las gruesas ramas del nemetón salió una vez que ustedes entraron. Rompieron ese arduo trabajo que mantuve estable por años cuando el Nogitsune se adentró en ti, porque eres igual a los otros...

—¡No! —renegó Stiles, sintiendo que la fuerza extraña que sujetaba en el suelo se volvía más como una presión que se extendía por todo su cuerpo, como si la gravedad hubiera cambiado sobre su cuerpo, haciéndolo pesado y difícil de manejar. Stiles trato de luchar de ello, pero sus esfuerzos no sirvieron de nada cuando se dio cuenta que lo único que hacía era mallugar su carne. El dolor de esos movimientos bruscos lo atravesó como lanzas y pronto se dio cuenta que todo eso se debía al nemetón. Los vestigios del glorioso árbol inicio a brillar de un amarillo cálido y apenas percibirle, el miedo que entonces había comenzado a sentir se desplomo más como un ataque de pánico, Stiles no podía respirar.

¿No? —la Manticora poso entonces su garra sobre su pecho y la enterró con sosaña en la piel blanda, provocando un gemido lastimoso de parte de Stiles, quien sentía como si las afiladas uñas fueran dagas cubiertas de ácido, el calor envolvió su cuerpo haciéndole sentir nauseas por el revoltijo de emociones que podía detectar, la Manticora lo estaba torturando —. El Nogitsune no se adentró en tu amigo el lobo porque llegó con un objetivo tan claro en mente que le habría sido difícil de corromper, No lo hizo en tu amiga, la cazadora, quien aunque se hallaba confundida el eslogan de su familia pesa incluso más que su propia existencia. Un humano que corre con lobos es igual que uno que juega con fuego, no se requiere pensar mucho y apuesto a que ya sabes la respuesta. Los humanos cuyos sentimientos se hallan confusos son más fáciles de manipular, es por ello que el Nogitsune pudo hacerlo contigo.

—No... —las lágrimas recorrieron su rostro cuando la Manticora enterró aún más hondo sus uñas.

Matarte iba a ser la única solución de regresar el equilibrio que se perdió pero tus amigos fueron cobardes e insensatos y te permitieron vivir aun cuando el nemetón lo que requería era tu sangre... Me quitaron mi puesto humano, pero yo sé cómo recuperarlo.

Stiles miro como los labios de la Manticora, que nunca antes habían sido más que un simple adorno, se abrían enseñándole unos afilados dientes que parecían de tiburón, afilados y más de los que podía contar. Stiles dio un suspiro y antes de ser mordido por ello soltó un grito con su voz completamente destrozada.

—¡Derek!...

(...)

Derek sintió como si el viento empujara su nombre a sus oídos haciéndolo girar a la dirección de donde venía eso. La sensación de que se trataba de Stiles inundo su mente antes de que Boyd le posara su mano sobre su hombro llamando así su atención, pero ver a su joven beta no le proporciono ningún alivio el viento soplando su nombre siguió siendo más inquietante que el rostro de Boyd, quien siempre se hallaba pasible ante situaciones como esa. Derek le miro un segundo y luego miro hacia la nada, por donde había imaginado haber escuchado el murmullo del viento.

—Jordán nos dijo que lo habían visto en la tienda de la gasolinera —dijo su beta mirando por donde Derek observaba—. Compro dos bolsas de hielo y le prometió al Bill, el encargado que iría a pagarle lo que faltaba más tarde. Tampoco sabemos dónde se fue la Manticora...

Derek se sintió inquieto ¿por qué Stiles necesitaría hielos? Entonces poso su mirada en la Lydia, la joven Banshee estaba consternada, sentada en uno de los escalones de la entrada de la veterinaria y a lado suyo se encontraba su prima preguntando si se hallaba mejor. Derek entonces volvió la mirada en Érica.

—Vamos a la casa de Stiles —gimió, sintiendo que esas palabras eran lo que sus preguntas necesitaban para ser resueltas.

Boyd le miro sin comprender, pero Derek no necesitaba ser comprendido en esos momentos, por lo que sin importar que, se transformó y corrió a la dirección del pueblo. Tenía que llegar a la casa de Stiles antes de que esa presión en su pecho le dijera que sus vagos intentos por recobrar a Stiles se quedarían en solo eso, intentos.

(...)

No te esfuerces humano, nadie escuchará tus gritos humano.

Stiles no respondió, la sangre había manchado su boca y si la abría solo caerían chorros de ella, definitivamente se iba a evitar ese trauma de sentir la bilis. La herida en su yugular era profunda, podía sentir incluso que los dientes afilados perforaban hasta el otro lado de su cuello, un movimiento brusco y adivinaba que el pequeño hueso de su espina dorsal se rompería en dos haciendo que su cabeza rodara por toda la estancia. Stiles estaba esperando en realidad a desmayarse antes de que eso ocurriera, de verdad lo deseaba, sin embargo la Manticora lo siguió arrastrando hasta que su espalda choco con la base del nemetón.

Le daré al nemetón lo que tanto desea, la vida de aquel quien despertó al Nogitsune para que pueda regresar la homeostasis y con ello mi puesto como guardián de lo esotérico.

El joven adolescente sintió como el nemetón comenzaba a calentarse debajo de él, era como si en lugar de la base del árbol lo hubieran puesto en una sartén caliente, esperando a que terminase de freírse. Se trató de remover de dolor, pero la herida en el cuyo le recordó que no podía hacer algo como eso, entonces recordó que si quería podía despertarse de ese sueño lucido, si es que estar en medio de la muerte y de la vida podía ser llamado sueño. Cerró los ojos con fuerza y enfoco su mente en esa idea de despertar sin embargo cada vez que abría los ojos lo único que podía ver eran las luces de la habitación. La frustración comenzó a carcomerle las entrañas y pronto el árbol comenzó a crecer, enredando sus ramas sobre sus piernas, un acto que le indicaba que terminaría siendo devorado por el nemetón.

Jamás había imaginado que su vida terminaría así, pero antes de dar su último intento de resistencia, Stiles se rindió pensando que eso sería para un bien mayor. Recordó a Scott saliendo adelante en esa relación con Kira, a Boyd y a Érica quienes ya hasta habían planeado irse a vivir a un departamento en la ciudad de alado, a Lydia tratando de superar a Jackson, a Malia tratando de conquistar a Lydia, y a Allison y a Isaac siguiendo su relación aunque nunca le había gustado que esos dos anduvieran... y recordó por ultimo a Derek, su fuerte mentón, sus ojos jade, a su cuerpo de ensueño tan bien trabajado y enorme, sus cálidos besos, sus dulces actos. De cómo sus sentimientos por el habían surgido de la nada aparente para solo darse cuenta que durante todo ese tiempo se había negado de admitirlos y de lo tonto que había sido. Lamentaba la idea de dejarlo solo, pero no podía dejar de pensar que eso era mejor que tratar de superar alguna otra muerte a manos de la Manticora.

Rezo, aunque nunca había sido católico, para que la vida de sus compañeros fuera buena y que su partida no los lastimará por mucho tiempo. Y también lo hizo para que Derek, quien siempre había sido fuerte, pudiera encontrar el amor en una persona mejor que él, que supiera valorar lo que él no por miedo a un sinfín de cosas.

«Perdóname Derek» gimió de tristeza antes de que eso que lo conectaba a la vida se rompiera.

(...)

Derek corrió con sus lobos a los lados llegando a casa del sheriff tan rápido como sus pies lo permitieron, para su sorpresa, el sheriff ya había llegado.

—Sheriff —exhalo Derek sintiendo que su corazón no podía dejar de latir rápido en su pecho, temía lo peor.

—La vecina me dijo que lo había visto entrar, ¿no lo pueden oler?

Scott negó con la cabeza, y Derek se dio cuenta que no podía desperdiciar su tiempo hablándoles a ellos sobre Stiles, el necesitaba ver a ese adolescente bien, en sus brazos sano y a salvo, tenía una terrible sensación de que pronto ya no habría nada que hacer por Stiles, así que corrió a la parte trasera de la casa escuchando de paso las voces de sus betas y trepo por la casa hasta llegar a la ventana siempre abierta del joven adolescente.

Registro el cuarto sin sentir el olor de Stiles y escucho como abajo el sheriff abría la puerta y sus betas entraban con pasos firmes y fuertes. Stiles no estaba en esa habitación, pero si llevo las bolsas de hielo entonces, Derek dirigió sus pasos al pasillo del baño, encontrándose con sus betas que trataron de detenerlo para calmarlo, pero cuando el hombre lobo abrió la puerta del baño todos los demás contuvieron un suspiro.

Stiles estaba sumergido en la tina del baño, con los hilos ya derretidos en el agua rojiza y una mata de flores matalobos enredados en su cuerpo azul. Derek se apresuró a ir hacia él, pero pronto las manos de Boyd y Scott le detuvieron en el acto.

—¡Suéltenme! —exclamo más como un gruñido que como una palabra, poniendo sus ojos rojos como advertencia, pero conociendo a esos dos betas algo como aquello no iba a surtir efecto—. ¡¿No ven que debemos de sacarlo de ahí?!

—¡No Derek! —respondió Scott con el ceño fruncido—. Eso solo lo mataría... Stiles se está comunicando con el nemetón, sacarlo del agua haría que Stiles...

—No, no, no —la voz del sheriff fue lo que saco a los tres de sus pensamientos—. ¿Stiles? Por dios Stiles... ¿Qué hiciste?

Ver a Noah de esa manera hizo que el corazón de Derek se tranquilizara, era verdad, todo era cierto. Derek miro a sus betas una vez más y estos lo soltaron para atender al sheriff que había intentado ir por su hijo y sacarlo de ahí. Con la mente en completo shock, Derek escucho como sus betas intentaron hacer que el padre de Stiles comprendiera por completo el ritual.

—¿Cuánto durara? —pregunto Noah un poco más tranquilo, pero aun destilando el significativo aroma de estrés y miedo de su ser.

—La última vez duramos dieciséis horas ahí dentro —contesto Scott—. Stiles no lleva mucho tiempo ahí... supongo, lo vimos hoy en la noche... ¿Derek?

—Lo vi por última vez a las doce... Jordán, Jordán nos dijo que había ido a la tienda de Bill a la una y media de la madrugada... —Derek miro su reloj luego de decir aquello, la pequeña manecilla indicaba que serían ya las siete de la mañana. Si Stiles había ido a la tienda de Bill y había llegado a su casa inmediatamente después entonces podía apostar que ese extraño ritual se había llevado a cabo a las tres o tres y media—. No podemos dejar que este más tiempo... entrare por él.

(...)

Derek y sus demás betas comenzaron a juntar hielo tan rápido como pudieron y el sheriff permitió que llenaran la bañera del otro baño con el mismo revoltijo de cosas que Stiles había hecho y antes de que se dieran cuenta Derek ya estaba preparado para entrar.

—No tienes que hacerlo tú —le dijo Noah antes de que Derek estuviera a punto de meterse—. Podría ir yo... no tienes que arriesgarte Derek.

—Señor... —Derek nunca imagino que le diría eso al padre de Stiles, por lo menos no en ese momento, pero aun así decidió abrir la boca y decir la verdad—. Amo a su hijo más que a mi propia vida, le aseguro que regresaré a Stiles sano y salvo, confié en mí.

Noah no tuvo la oportunidad de mencionar nada al respecto, Derek se apresuró a sumergirse en la bañera con la ayuda de Scott quien le aseguro que eso haría que pudiera regresar. Pensó un insignificante segundo acerca de eso con respecto a Stiles, estando solo y haciendo ese ritual sin la ayuda de alguien que lo regresará al mundo de los vivos ¿Ir por él sería suficiente? Se preguntó, pero Derek no tuvo la oportunidad de responderse a sí mismo.

(...)

Derek abrió los ojos encontrándose en una habitación blanca, trato de respirar con normalidad y salió de la bañera solo para darse cuenta que el nemetón se hallaba ahí, con Stiles acostado en su base lisa, siendo cubierto por unas pequeñas ramas que habían comenzado a nacer y la Manticora a un lado suyo. Saco las garras y gruño lo más fuerte que pudo llamando la atención de la bestia, quien se giró de manera brusca, su cara humana estaba cubierta de sangre, y verlo de esa manera provoco que Derek tuviera la necesidad de ver a Stiles, no había notado la sangre en su pecho y la de la garganta que seguía saliendo a chorros. Derek estuvo a punto de caerse ¿De verdad había tardado demasiado?

—¡Aléjate de él!

La lucha es inevitable supongo —la horrenda voz de la bestia hizo que Stiles doblara los labios en una mueca, no había imaginado que pudiera hablar—. No tengo nada en contra de los Hales como tú, pero si quieres pelear, pelearemos lobo...

La Manticora se alejó de Stiles para abalanzarse sobre él, Derek pudo esquivar eso pero no pudo esquivar el arañazo que le dio en la espalda, pronto sintió como la sangre comenzaba a cubrir su columna y a su vez, como su piel se negaba a cerrar. Derek tuvo que pensar un poco más rápido, con las garras de afuera lastimo el talón de la criatura y luego de ello se obligó a echarse para atrás.

Tus golpes no son nada lobo, tendrás que mejorar eso.

Derek trato de correr donde Stiles, pero se dio cuenta que antes de tratar de salvarlo debía dar por hecho que la Manticora ya no le molestaría, así que sin pensarlo más se transformó en lobo completo. Estando de esa forma sería más rápido y también sería más fuerte. Esta vez quien se abalanzo fue él, sin poder detenerlo Derek pudo morder a la Manticora en el cuello, pero a pesar de saborear eso como un triunfo, la criatura lo rozo con su aguijón una vez más.

Derek tuvo que soltarlo y pronto la Manticora tuvo la oportunidad de lanzarlo al otro lado de la habitación.

Nunca tuve interés por los lobos como tú —dijo la criatura mientras Derek se incorporaba en sus cuatro patas—. Son tan iguales a los humanos que no merecen la pena prestarles atención, pero de ti puedo destacar que eres más fuerte que los otros. No parece ser buena idea matarte porque el nemetón solo necesita a tu amigo el humano, pero no puedo permitir que hagas algo como detenerme.

Derek pudo sentir la sangre de la frente escurrir mezclándose con su pelaje negro de lobo, a pesar de que el movimiento de la Manticora no había sido tan fuerte, Derek podía intuir que si continuaba atacando de esa manera, la criatura acabaría con su vida antes de que se diera cuenta de ello.

«Debes pensar Derek... ¿Qué leíste de la Manticora?... Su punto débil» Derek trato de rememorar todos los libros que se había leído para esa batalla, pero lo único que pudo rescatar de ello fue lo que Deaton le había dicho, son prácticamente invencibles. Derek se mantuvo escéptico en su lugar cuando el moreno le había confesado eso, pero ahora que no tiene a su manada para apoyarlo puede ver imposible vencerlo.

La Manticora incorporo su peso en las patas traseras como advertencia, Derek reacciono rápido poniéndose él también en modo de ataque.

Clavare mi aguijón sobre tu cuello y la muerte llegará más rápido de lo que imagines.

Ahí estaba su respuesta, el aguijón de escorpión que coronaba su delgada cola de león era tan letal que solo una pócima bien hecha por un druida detendría la hemorragia a tiempo. Derek puso sus ojos en rojo advirtiendo su poder de alfa, la Manticora echo una carcajada, pero lo que el hombre lobo pretendía no era asustarlo, sino enfocar todo ese poder en un único objetivo, clavarle el aguijón a la propia Manticora.

Muere, lobo.

La bestia se abalanzo sobre él una vez más, extendiendo sus alas y alzando su aguijón con el fin de acabar con su vida, pero Derek en lugar de esquivarlo, salto con sus patas traseras para después abrir sus fauces encerrando en una mordida la delgada cola evitando el aguijón. La Manticora soltó una exclamación incomprensible y trato de alejar a Derek de él, sin embargo lo único que logro con eso fue que su aguijón fuera arrancado con rudeza de su cola.

Derek volvió a caer de bruces al suelo, pero esta vez con el aguijón de la Manticora en la boca.

Maldito lobo —gimió la Manticora, con la cola chorreante d su sangre verde pantanosa que le produjo ascos al nombrado—. Te subestime, pero tu plan no va a surtir efecto...

Por un momento Derek imagino que la Manticora se regeneraría como ellos y otras criaturas, sin embargo la sangre no paro de salir de la herida y con un deje de superioridad, el hombre lobo se aplaudió por su descubrimiento.

«Ya veremos» se dijo Derek otra vez poniéndose en posición para atacar.

La Manticora esta vez trato de atacarlo por la espalda, pero Derek se encontraba tan concentrado en sus movimientos que le fue fácil esquivarlo, mordió fuertemente el agujón y espero a que la criatura estuviera distraída para forzar el filoso aguijón en la piel de la Manticora, pronto, el aguijón se mantuvo enganchado en la suave piel de la bestia obligando a Derek a soltarlo de sus fauces, regresando a su forma humana.

—Lo siento, pero yo tampoco podía permitir que me arrebataras a mi compañero.

La Manticora se dejó caer en el suelo buscando arrancarse el aguijón, pero incluso cuando lo hizo su piel amarillenta característico de ella comenzó a tornarse grisácea advirtiendo que el veneno que había permanecido en el aguijón se había comenzado a esparcir sobre sus venas, infectándolo de su propia cizaña.

Eres un imbécil —gimió la criatura mientras se lamia la herida como tratando de detenerla, pero ya para ese entonces su piel había cambiado por completo, Derek se supo libre de ese peligro y fue corriendo a liberar a Stiles de la prisión que el nemetón había creado—. Tu sociedad está condenada a la miseria, ¿estarán preparados para lo que han desatado?

—Lo estaremos, venceremos a todos aquellos que traten de lastimar a los nuestros. Seremos mejor que tú —contesto Derek sin pensar, terminando de romper la última rama que enredaba el cuerpo de Stiles—. Sabremos protegerlos...

Que lobo tan confiado de sus palabras... dime ¿cuándo aprenderás que jugar con fuego está mal? Al final, terminarán consumidos por el fuego abismal de sus propios errores, escucha lo que te digo, ustedes están destinados al desastre.

Derek se giró justo cuando el cuerpo de la bestia se desvanecía como arena en el mar, la pregunta de la Manticora cayó muy profundamente en su interior, pero por el momento no podía permitirse pensar en ello, regreso su mirada a Stiles y miro la terrible herida en el cuello.

—Oh Stiles... —gimió sin saber si tomarlo entre sus brazos o dejarlo estar en la base del nemetón—. Por favor, por favor no me dejes... —Derek sintió el escozor de sus ojos y las lágrimas surcar hasta su mentón. Había sido cruel, había sido inclusive egoísta, si se hubiera dado cuenta ¿Cuántas cosas podría haber detenido a tiempo? —. Stiles... por favor, ayúdame a sacarte de aquí, despierta, por favor, despierta...

Derek cerro los ojos sobre el pecho da Stiles sintiendo como el latido de su débil corazón comenzaba a apagarse cada vez más, el aire se le fue de los pulmones y antes de que se diera cuenta todo a su alrededor se oscureció.

(...)

Derek se levantó precipitadamente de la tina, sus betas no estaban en la habitación y a consecuencia de ello su corazón comenzó a latir con rapidez e insistencia ¿Habría sido demasiado tarde? Se preguntó sin hallar una respuesta positiva, Derek no podía siquiera imaginar que haría de su vida si Stiles había sucumbido a los deseos del nemetón, simplemente dejaría de continuar con su vida, quizás él mismo se ofrecería también al místico árbol con la única excusa de que solo así sus almas volvería a reunirse ¿cierto? Salió de la bañera sintiendo como su cuerpo regresaba a su temperatura habitual poco a poco y sin importar el desastre que dejo en el baño del sheriff fue a donde se encontraba Stiles pero para su sorpresa, afuera de la habitación las cosas estaban hechas ya un desastre.

La ambulancia cuyo sonido no había notado porque al parecer el agua en sus oídos había nublado ese sentido, se hallaba estacionada enfrente de la casa y un par de ayudantes del sheriff se reacomodaban en la sala para preguntarle algo a Noah, sus dos betas, se hallaban junto a él y pronto miro como sus demás cachorros llegaban a la casa con caras de preocupación.

El sentimiento de hallarse expuesto ante tanta gente lo perturbo y la idea de que algo muy grave hubiera pasado le atormento un segundo obligándole a recargar su cuerpo en el marco de la puerta, luego de ello, miro a un par de hombres bajar en camilla a Stiles, con una mascará de aire en su nariz y un collarín amarillo que le recordó como lo había encontrado en el nemetón. Derek sintió el primer escalofrío cuando lo vio ahí, aliviado de que por lo menos estaba vivo, de que su corazón siguiera insistiendo en latir y de que aún sus pulmones se obligaban a respirar, tuvo el impulso de seguirlo, pero antes de que pudiera hacer algo, los escuálidos brazos de Lydia se envolvieron en su cuello como consuelo.

—Va a estar bien Derek —afirmo en su oído, pudiendo notar como sus gruesas lágrimas se derramaban hasta el hombro de la camisa de Derek aunque todo él se encontrara frio y mojado—. Llegaste a tiempo.

Y solo eso le bastó para recuperar el aliento.

(...)

Lo que la Manticora había dicho era cierto, el nemetón había perdido su equilibrio y se encontraba en peligro ambos universos, por lo que Deaton no tardo en convencer a Derek a ir con él para arreglar lo que había provocado el Nogitsune y la propia Manticora.

Dejando a Scott como el alfa por el momento, Derek se despidió de Stiles, quien seguía inconsciente prometiéndole regresar una vez que ello funcionará y el nemetón regresará a su equilibrio habitual. Una semana después, Stiles despertó, confundido y fuera de sí, sin recuerdos apenas sólidos y un malestar estomacal que le provoco nauseas de inmediato. Miro a su padre con una ligera mata de vello en el rostro y con ojeras debajo de sus azules ojos, trato de preguntar algo, pero su voz estaba apagada y al tratar de hacer esfuerzo su padre le dijo que sus cuerdas vocales estaban dañadas, luego de ello, esa misma tarde al llamar a Scott y los demás, estos le contaron todo lo ocurrido.

(...)

Derek regreso con la mochila detrás de su espalda luego de un mes, con el problema del nemetón resuelto esperaba que no tuviera porque preocuparse por ello otra vez. En un principio, quería llegar al loft, darse una ducha y quizás dormir un poco, pero algo en su interior le obligo a permanecer en la esquina de aquella avenida un momento más.

Era un mentiroso, estaba aún preocupado por sus betas, por Isaac que cuando se fue seguía estando inconsciente y por Stiles. El mismo día en que fue ingresado al hospital, Derek permaneció a su lado incluso cuando Noah le pidió que fuera a descansar y que cambiasen. posiciones, pero Derek no pudo hacerlo, incluso cuando Scott fue a decirle que sus acciones no servirían de nada si se llegará a morir de sueño.

Derek continúo a su lado unos días más, ignorando a sus betas que le rogaron procurar su bienestar, y luego, antes de que se fuera con Deaton, Derek le pidió a Scott una explicación con lo sucedido, con la apuesta mejor dicho.

«Fuimos muy tontos» dijo «Isaac sabía que te gustaba Stiles, que era... es» corrigió «Tu compañero, pero yo no lo sabía y no sabía los sentimientos de Stiles hacía ti... nunca quisimos hacerte daño, ni a ti ni a Stiles ¿comprendes?»

Derek no recrimino los actos de Scott, ni los de Isaac, después de todo él mismo también había sido un idiota. Acepto a Stiles sin confesarle sus sentimientos porque imagino que sería correspondido de inmediato, y tuvo que darse cuenta que había actuado precipitadamente cuando ya había sido demasiado tarde. Sin saber con exactitud nada acerca de Stiles, Derek tomo la decisión de ir a la casa del sheriff, necesitaba hablar con Stiles, hacer conocer todo lo que sentía por él y saber si es que era correspondido. Una charla sincera era lo que necesitaban, entonces cuando giro su cuerpo para caminar hacia la izquierda, sus pies se detuvieron antes de dar el primer paso.

—¿Derek? —la voz de Stiles era apenas audible, tal y como los médicos le habían dicho, sus cuerdas vocales todavía se encontraban dañadas, pero parecía una mejoría. Derek habría apostado que Stiles se frustro durante los días que no estuvo a su lado, un chico tan parlanchín como él sin poder hablar, habría sido una tortura para él y una bendición para Noah.

Derek trago saliva un segundo y miro bien a su compañero otro segundo sin saber muy bien cómo actuar. Las vendas, el pantalón de deportes y una sudadera más grande que el muchacho, sin contar con las sandalias pocos elegantes y unas calcetas blancas eran todo el atuendo que el adolescente llevaba... ¿habría sido difícil para él? Chris Argent fue el encargado de esparcir el rumor de que el hijo del sheriff había intentado suicidarse, una pésima idea si le preguntaban a él, pero aceptable si se lo preguntaban a los médicos que le atendieron. Recordó casi al instante como fue que lo encontró, un escalofrío le recorrió la columna vertebral y de nuevo pensó que esa madrugada había ido demasiado lento.

Un poco más rápido, y Stiles no tendría tal vez la cicatriz en el cuello.

—Hey —saludo con su timbre de voz quebrado por los recuerdos, aún necesitaban hablar—. ¿Cómo te encuentras?

La manzana de adán de Stiles bajo un milisegundo delatando que el adolescente había tragado saliva y luego de ello el castaño contesto.

—Te extrañe demasiado —gimió—. Y tuve miedo, creí que jamás regresarías.

—¿De qué hablas Stiles? —pregunto, igual de roto que el adolescente—. Yo creí que jamás lograría volver a verte... y también tuve miedo de ello...

—Lo siento Derek —sollozo Stiles, acercándose lo suficiente a él, con sus ojos acuosos a punto de llorar, haciendo sentir a Derek como si fuera el malo de la historia—. Perdóname por todo, por la apuesta, por ocultarte todo, por no ser sincero contigo a pesar de que tú si lo fuiste... perdóname.

Derek tomo el rostro de Stiles justo cuando la primera lágrima recorrió su mentón, sin duda alguna esa no era la forma en la que quería hablar con él, pero Derek comprendía las acciones de su joven compañero y una parte de él agradecía sus intentos. Derek no necesitaba que le pidiera perdón.

—Eso ya no importa Stiles —dijo manteniendo fija la mirada de Stiles sobre a suya—. Yo eso ya lo supere y no te culpo de ello... Pero hay una cosa, lo último que me dijiste... ¿Lo puedes repetir?

Stiles le miro un segundo sin comprender, pero luego de ello trago saliva una vez más comprendido la petición del lobo. Se enderezo para casi igualar la estatura del moreno y con un tono más serio, Stiles soltó un suspiro con su voz ronca como respuesta.

—Te amo Derek Hale —dicha confesión hizo que Derek sonriese de medio lado, satisfecho porque esas palabras habían sido igual de sinceras que las anteriores.

—Yo te amo a ti, Mieczyslaw Stilinski —respondió él acercándose más.

Fueron los labios de ambos quienes se encontraron en un beso cálido y profundo, ese era el juego al que arriesgaban su vida, el fuego con el que sus almas expuestas sucumbían al peligro constantemente. Sí su amor era ello, entonces Stiles y Derek harían lo posible por mantenerlo vivo y con ello, proteger a todo aquel que pudiera estar en peligro por su propio egoísmo.

Sí, todo había comenzado con una apuesta, pero era el destino el que los había querido juntos, más fuerte que el nemetón o cualquier otra criatura nefasta. Stiles y Derek se amaban y eso era lo único que realmente importaba y lo único que necesitaban.

FIN