¡Hola mis querida personas!
Después de meses por fin les traigo el capitulo de este fic lleno de drama (?)
Debo decir que me emocione mientras escribía el capitulo, aquí se vera cierta cosas que serán importante en un futuro (?)
Sin mas que decir espero que le guste el capitulo :'3
Los derechos de Gintama le pertenece al gorila Sorachi.
Comentarios:
Melgamonster: Ya me conoces (?). Si odias a Itou por lo del capitulo anterior aqui lo sera mas XD Ikimatsu tendrá sus pequeñas apariciones y nombramientos. Lo de Gintoki debía mostrarlo u.u)r Aquí veras mas celos y por parte de dos personas 7u7
Shiawase Day: Ya no sé si seguirás comentando aqui en wattpad pero da igual :'v Pues no te puedo decir nada sobre los planes de Itou, pero si te puedo decir que habrán 3 personas cuidándola de él. Aquí se mostrara que Kagura no es la única que sufre por lo que pasa.
MusumeAnon: Aquí se pone mas intenso las cosas XD Gintoki es el mejor figura de padre que pueden tener 7u7)r No te puedo decir nada de Soyo, solo que es inocente aun XD Ikimatsu solo tendrá unas pequeñas apariciones :'v Es necesario esos momentos Ginmutsu para comprender un poco mas el tema que aparecerá después. Prepare su insultos hacia Itou xD
Ebano Wigram: Aquí seguirás amando a Kouki y repudiando a Itou XD Sougo necesita a Itou a su lado por ciertas cosas que paso en el pasado y que se dirá al pasar la historia. Sobre el yuri ya te comente xD ooo Sougo debe hacer muchas cosas, el problema es la terquedad de Kagura, pero ya cederá a todo 7u7)r
Yukiakarev: Mis labios están sellados, no te puedo decir que pasara en el futuro. Solo asegurarte que habrá sufrimientos para los 3 :'v Itou es importante para la historia, por eso aun no puede morir v':
grekamuse.98: Me alegra que te guste. Sougo y kagura están enjaulado y no pueden librarse por el momento. Itou te dará una sorpresa en este capitulo :'v
Gabyru07: Así es la vida, y aquí se mostrara algunos detalles importante para la historia.
hitorikitefa8: Sougo tiene ganas pero la chaina se le escapa, ademas no puede moverse tan libremente por cualquier cosa.
Kawaiikagu: Aquí la Soyo no sabe mucho de la vida real, vive su mundo de rosa pero traerá consecuencia aquello. Debo decir que habrá mas sufrimiento pero ya pronto sera recompensado, pero falta para aquello :'3 y si Itou es un desgraciado. Sobre Kouki no puedo decir mucho de su pasado, como también sobre el ginmutsu :x
Franny fanny tsuky: Kouki es un ángel ahora lo amaras mas (?) No te puedo decir muchas cosas o se arruina la sorpresa de la historia XDD solo te diré que aquí se dirá de forma ambigua cosas que sera importante para el futuro y celos (?)
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Carmesí 5:
(…)
Observo que estas al lado de ella,
anhelando estar aquel lugar, a tu lado
¿Por qué tuve que enamorarme de ti?
Definitivamente la vida no es un cuento de hada,
es injusta y cruel.
(…)
"Esto debe ser una broma"
¿Cuándo sucedió? ¿Por qué no se había enterado hasta ahora? Itou miraba con toda todo desprecio a aquel caballero de melena castaño oscuro. No ocultaba su sentir hacia esa persona que le había quitado la dueña de su afecto y de las fantasías que tenía en la noche; sin importarle que su esposa estuviera durmiendo a su lado.
— Y-ya veo… - pudo soltar, acomodándose los lentes sin dejar de mirar a Kouki. Logrando mantener una voz neutra — Discúlpame por tratar de esa manera a tu prometida… y felicidades por el aviso – se había mordido la lengua al decir aquella últimas palabras lleno de hipocresía. Sin dejar que su tono se mostrara arrepentimiento y cordialidad.
Sougo y Kouki sabían que aquello era pura falacia del rubio, en los ojos de Itou podían ver aquel desprecio que tenían a Kouki. Sin embargo, los dos también estaban conscientes de que había una sola persona en aquel ostentoso lugar que le podía creer tal descaro de su parte.
— Me alegro que lo pueda comprender señor Itou – soltó Soyo con total ingenuidad, su sonrisa demostraba lo compresiva que estaba con el rubio, demostrando que había caído en su mentira — L-Lo siento… n-no debí haber hablado, son cosas que el príncipe Sougo tiene que ver – El nerviosismo ahora dominaba el cuerpo de la azabache, demostrando la vergüenza que sentía en esos momentos por haberse metido en asuntos que no debía.
— Descuida princesa, usted solo dijo la razón. Es bueno que el señor lo comprenda – con una sonrisa, Sougo no pudo evitar seguir con la falsa que Itou había creado. Tendría que esperar estar a solas para dejarle en claro que nadie podía tocar a esa sirvienta de peculiar cabello bermellón.
— Mientras respeten la futura unión de mi matrimonio, todo estará bien – Kouki no iba a dejar que Itou piense que tranquilamente pueda hacer un movimiento hacia Kagura. También pensaba en hablar seriamente con ella sobre el asunto.
— Descuide, eso sería un gran bajo de cualquier persona – aquellas dulces y respetadas palabras solo estaba lleno de cinismo y falsedad —. Le vuelvo a felicitar por su compromiso caballero Kouki. Si me disculpa tengo unos asuntos que atender para que usted lo vea mañana mi príncipe.
Sin dejar de sonreír. Itou dio la media vuelta, dándole la espalda a los demás, camino con paso firme mientras su pensamiento estaba lleno de deseo negativos hacia aquel caballero que le había arrebatado al objeto de su deseo.
Soyo al ver que ya no estaba el consejero de su prometido, puso su atención al caballero de melena y ojos café.
— Felicidades por su compromiso caballero – Soltó con la gracia en que había sido educada en toda su vida — Aunque si no es mucha molestia… me gustaría saber, ¿desde hace cuándo?, porque parecía que el señor Itou no estaba enterado — Aquella inocencia que la rodeaba mostraba la curiosidad de su ser.
Haciendo a Kouki sonreír a tal hecho.
— Es que era un secreto, princesa. Quería hacerlo público un poco después de su boda para que no fuera opacado – argumento sin dudar. Dejando sorprendido al príncipe de Rakuyou por la velocidad en que había dado la respuesta.
Haciendo que se diera cuenta cual fácil se había vuelto el mentir a los demás.
Después de aquello no había pasado nada más en el castillo de Rakuyou, la rutina seguía y Sougo intentaba atrapar a esa sirvienta rebelde para que no huyera más de él. Sin tener mucho éxito en la única vez que pudo tener libertad para moverse libremente por el castillo.
Haciendo que un nuevo mañana llegara.
Kagura caminaba por todo el castillo bastante molesta, intentando ignorar aquellos murmullos para nada discreto hacia su persona. Haciéndole recordar de la noticia que se había enterado mientras desayunaba con toda su felicidad aquel desayuno que había hecho Ikimatsu y sus ayudantes para todos.
El objetivo de la chica de ojos azulados era el lugar de entrenamiento, necesitaba hablar con el otro protagonista de aquellos rumores que estaban rodeando entre los que vivían en el castillo. Sus pasos eran firme y con cierta gracias a pesar de su molestia, demostrando aquella educación que había obtenido por la quien fue la reina de aquel reino.
Llego a su destino y entro a la zona de entrenamientos de los caballeros, su mirada azulada buscaba el cabello café que tan bien conocía o una cabellera plateada; sabiendo que gran parte del tiempo ellos dos estaban juntos.
Había encontrado a su objetivo rodeado de algunos caballeros que hablaban amigablemente, incluso parecían bromear de algún tema por las sonrisa burlona en su rostro; como también la cara de molestia que tenía el hombre de caballera marrón y el del permanente.
Sin ser percibida por los caballeros se acercó hasta estar a una distancia considera para llamar su atención.
— ¡DISCULPEN! – alzo su voz, manteniendo en su tono aquella educación que tenía a pesar de ser una simple sirvienta del lugar, un contraste al vestido café que igual era opacado por la suciedad y los zapatos que ya se notaba lo gastado que estaba. Logrando que aquel grupo se diera cuenta de su presencia y la mirara — me permitiría hablar a solas con el caballero Kouki – una dulce sonrisa adornaba su rostro, ocultando lo mejor que podía su incomodidad en ese momento.
Si no fuera porque debía mantener apariencia había interrumpido silenciosamente y llevarse al caballero sin decir nada.
Por suerte no necesito volver a pedirlo cuando los caballeros empezaron a dejarlos solos, al mismo tiempo que le daba las felicitaciones por la nueva noticia y le decían alguna broma que ella no entendía a Kouki. Pero que esa cara llena de fastidio que daba el caballero de ojos café le hacía entender que era uno de mal gusto.
"hombres" fue su pensamiento al darse cuenta cómo seguían bromeando sin importarle muchos que lo escucharan. Encontrándolos tan simple solo porque tenían más libertades que una mujer, como deseaba en esos momentos seguir siendo una niña para hacerles algunas bromas sin ser tan regañada, o que no afectara a las decisiones que había tenido la difunta reina años atrás.
— Tu también deberías irte – aquellas palabras la sacaron de su pensamiento para darse cuenta que aquel caballero con permanente aún seguía en aquel lugar.
— ¿eh? ¿Por qué? Quiero escuchar lo que ustedes dos deben hablar – sonrió con descaro, sin ocultar aquella curiosidad que tenía y es que llevaba tiempo queriendo cual era esa complicidad que esos dos mantenían.
— No es de tu incumbencia – soltó kouki, dándole con la mirada la última advertencia para que se fuera.
— Lo comprendo, lo comprendo – tenía levantada la manos para mostrar su fácil rendición al tema, Gintoki se acercó a la bermellón. Liberando una sonrisa llena de picardía en su rostro — Gritas si Kou-kun quiere comerte. - le susurro a la bermellón sabiendo que no entendería aquel doble sentido que solo los hombres manejaba.
— ¿comerme? Kouki no es ningún carnívoro. – aquellas palabras eran las que más esperaba escuchar Gintoki. Observando como la cara de su amigo se volvía roja por tal comentario.
— ¡NO DIGAS ESTUPIDECES MALDITO PERMANENTE! – Gintoki ya estaba fuera de su rasgo para atraparlo, el muy desgraciado cuando quería podía ser muy veloz.
Kagura miraba el suceso curiosa por la reacción de Kouki.
— ¿Para qué me buscas? – cambio de tema inmediatamente antes de que la bermellón le hiciera una pregunta incomoda por las palabras del permanente.
Kagura frunció el ceño y se cruzó los brazos debajo de su pecho bastante molesta al recordar el motivo de que estuviera en aquel lugar, en vez, de estar haciendo sus deberes de sirvienta en estos momentos — ¿Por qué mierda dicen que estoy prometida contigo? – al estar lejos de los demás ella podía dejar un poco esa mascara de sirvienta sumisa y educada que le daba a las demás persona.
— ¿Por qué no me dijiste que estabas siendo acosada por el consejero Itou? – Kouki vio como Kagura se tensaba al haber sido descubierto aquella molestia que ella vivía desde hace un buen tiempo — No te preguntare desde cuando empezó ese acoso pero, ¿Por qué no me lo dijiste? Tuve que escuchar accidentalmente como ese desgraciado te pedía como concubina para darme cuenta de la situación, ¿Acaso no confías en mí?
— ¡No es eso! – se excusó rápidamente la bermellón — Es solo que no quiero ser una carga para ti, ya suficiente tienes trabajando como caballero y sobre lo otro también… - aquellos ojos azulados miraban interesadamente el suelo, evitando la mirada llena de preocupación del caballero de pelo marrón para no sentirse más culpable por no decirle sobre el tema — yo simplemente no quiero que te preocupes de más por mí.
Kouki solo suspiro al escuchar su respuesta.
— Desde ahora prométeme que no me ocultaras si ese consejero se te acerca con malas intenciones – vio como Kagura asentía con la cabeza como respuesta —, y sobre el asunto del compromiso: fue algo necesario para evitar que el consejero Itou dejara de exigir al príncipe para tenerte como concubina. Pero descuida, el compromiso solo será de apariencia.
Una cara llena de asco apareció en el rostro de la bermellón al pensar en la posibilidad de ser la concubina de aquel tipo que la acosaba casi todos los días.
— Nunca seré la concubina de ese viejo asqueroso – comento con total repudio.
— Pero aun así él puede hacerte algo en tu contra para obligarte – le acaricio la cabeza sin previo aviso, haciendo que esos ojos cerúleos observara a aquel hombre que por 3 cm le ganaba en estatura. Kagura sentía aquel cariño de protección y cariño que tenía el caballero hacia ella con ese simple toque —. No voy a permitir que te pase algo o que alguien te lastime, ni siquiera el mismísimo príncipe.
Aquellas serias y sincera palabras hizo que Kagura sintiera un revoltijo de emociones dentro de su ser. ¿Alivio? ¿Cansancio? ¿Tristeza? ¿Alegría? No podía identificar cual era la emoción que tenía en estos momentos, lo único que pudo atinar hacer fue abrazar a Kouki, buscando un refugio para sus emociones y su corazón entre sus brazos. Refugio que el caballero no dudo en darle, abrazándola con aquel cariño que le tenía; prometiéndose que esa muchacha sería feliz sin importar el costo.
Todos los caballeros miraban desde lejos sin escuchar nada, a esa pareja que había sido la cotilla desde esta mañana gracias a unas sirvientas que habían oído como Kouki proclamaba a la bermellón como su prometida. Algunos entre tristeza y celos aceptaban la derrota para obtener la mano de aquella peculiar sirvienta. Sin embargo, había uno que miraba la escena de forma celosa y no por ella, si no, por aquel caballero que le hacía sentir sentimientos que se negaba aceptar tener por culpa de él.
Gintoki sentía un gran molestia ver por primera vez por la cercanía de Kouki y Kagura.
Como también había otra persona observando la escena, sentado en la orilla de una de las ventanas que una torre que le dejaba presenciar lo que ocurría en el campo de entrenamiento, Haciendo dejara su lectura en el olvido. Sougo sabía muy bien cuál era la relación entre su sirviente y el caballero Kouki y aun así, no podía evitar sentir como esos celos apareciera dentro de su ser. Quería ser él quien abrazara a Kagura de esa forma, de que ella confiara completamente, en silencio deseaba monopolizar a esa muchacha que amaba con todo su ser; pero que su obligaciones le impedía expresarlo como deseaba.
— Mi príncipe, la princesa Soyo lo está buscando – el castaño dejo de ver el campo de entrenamiento para fijar su mirada a la esposa de su consejero Kondo.
A pesar de estar en reposo, se mostraba la energía y la independencia que mantenía Tae aun en su embarazo; incluso el largo vestido para las embarazadas de color morado le daba cierta elegancia que no se perdía en ella.
— Dile que ya voy. - cerro el libro que había dejado desde que vio de reojo como la bermellón se había acercado al caballero de pelo marrón.
— Pero antes, ¿puedo hablar un rato con usted a sola, mi señor? - Aquella mirada seria que tenía Tae le daba una mala espina a Sougo.
— Claro que podemos señora Tae. - el castaño pudo ver que en los ojos de la mujer aquella molestia por ser llamada señora, provocando un mini escalofrió en su espalda que logro disimular.
Tae simplemente suspiro para liberar su molestia y así, hablar seriamente con aquel príncipe.
— Sé que no debo involucrarme en estos temas, pero le debo recordar que usted está comprometido con la princesa Soyo y debe respetarla como tal. - Sougo suspiro a escuchar aquel comentario que estaba a acostumbrado ya a recibir, desde que la azabache había llegado y presentado a la alta sociedad como su prometida.
— Eso ya lo sé señora Tae. No comprendo porque me lo dice sinceramente - respondió con respeto a pesar de querer decirle que no se metiera en su vida.
Tae sonrió cerrando los ojos al escuchar su respuesta, como si hubiera esperado aquellas palabras por parte del castaño — No creas que no lo he visto, mi señor. Sé muy bien como busca a la pequeña Kagura cuando tiene su tiempo libre, el como a pesar de ser bien cortes con la princesa Soyo su mirada busca con desesperación y anhelo a la pequeña Kagura - Tae volvía a observarlo, pero esta vez la de una madre o hermana mayor que regañaba a su hijo o hermano menor por su travesura. Aunque también había algo de tristeza en sus iris — Por eso le pido que deje de buscarla, ella simplemente es una sirvienta más del castillo… su atención debe estar en la princesa Soyo y en el reino que lo necesita, mi príncipe.
Sougo había escuchado en silencio las palabras de la mujer de su consejero Kondo. Sintiendo como la molestia crecía en su interior, no hacía la mujer que estaba delante suyo, si no; a la situación en que vivía. Eran estos momentos en donde deseaba dejar todo a un lado y tomar a la bermellón para escapar de aquella jaula en que vivían, pero como había dicho tae; las personas de aquel reino lo necesitaba y por eso debía casarse con la princesa del reino de Edo.
Además aún estaba esa promesa que debía cumplir.
Sougo suspiro para calmar esas emociones que querían salir, pero por el bien de la apariencia debían mantenerse oculta en lo más profundo de su ser — Lo comprendo, gracias por preocuparse sobre mí y sobre el reino. - fue lo único que pudo decir para luego retirarse para pasar el tiempo con aquella azabache con que se casaría.
Tae no dijo nada, simplemente sonrió llena de tristeza en su expresión, sabiendo que aquellas palabras no tenían ningún significado. Que estaban vacías y solo lo había dicho para que ella no se preocupara más, el silencio era el testigo de aquellas emociones y complicidad que se ocultaba en el castillo. No podía evitar sentir tristeza por aquel par niño que vio crecer y como la situación del reino los había obligado a ocultar su verdadera esencia para evitar alguna catástrofe, poniendo el bienestar de miles de personas sobre su hombro.
— El príncipe Sougo es impresionante ¿no? - soltó con una gran sonrisa aquel hombre que más que un humano parecía un gorila.
— El solo hace su trabajo. - comento el otro hombre que estaba ordenando en estos momentos unos papeles ya firmados para que se hiciera aquellos trabajos para el pueblo en esa misma tarde.
— Es cierto que es su deber, señor Itou - admitió el que tenía apariencia de Gorila — Pero aun así, es sorprendente como se ha manejado en este último año desde la repentina muerte del rey Toshirou y la Reina Mitsuba. Y aun así, en tan poco tiempo logro manejar la situación del reino a pesar de la desaprobación de los otros nobles más anciano a su capacidad de liderazgo. Es por ese motivo que no ha sido coronado aun.
— Bueno… no puedo ir en contra de los hechos - Ittou miro a su compañero que seguía acomodando los papeles —. Además también hay que rescatar que el antiguo trato con el difunto rey y padre del príncipe con el antiguo rey del reino Edo, ayudo bastante a que los ancianos aceptara al príncipe. Los que ellos no quieren es que la historia vuelva a repetir. - un suspiro soltó al recordar cómo estaban los ancianos a tal noticia que para ellos fue una abominación a su costumbre.
— Bueno si algo pasa… nosotros estaremos ahí para apoyar al príncipe como sus consejeros. - Kondo no recibió ningún comentario de su compañero, pensando en que otro asunto estaba en su cabeza. Tal vez, esos ancianos y su familia lo estaban presionando también para que tenga un heredero; pensó el de aspecto de gorila al recordar aquel número que había sido protagonista Ittou el día anterior.
Kondo no podía evitar agradecer la suerte que tuvo para lograr casarse con la mujer que amaba y de la nueva familia que estaba formando.
Había logrado engañar a su esposa con excusas fáciles para no dormir en distinta habitaciones, y así, poder ir a visitar cierta persona. Salió en a mansión que estaba cerca del castillo y en la cual vivía, para ir hacia el pueblo que lo saludaba con las luces de las velas que alumbraban el camino para esas personas que trabajan a tal hora de oscuridad. Sin llamar tanta atención gracias a la ropa que usaba en esos momentos, a pesar de sentir la molestia de usarlo cuando tenía miles de vestimenta de mejor calidad. Sin embargo, debía mantener el perfil lo más bajo posible para que nadie se diera cuenta de quién era realmente y evitar algún escándalo llegara al castillo.
Camino por esos senderos hasta llegar a una casa en lo extremo del pueblo en que no se veía con alguna luz alguna, haciendo creer que podía estar abandonada o que sus habitantes estaban durmiendo como ya lo hacían unas personas, tampoco tenía algo que destacar más que el árbol lleno de Ebanos falsos*, que se marchitaban para volver a florecer la primavera que estaba por venir.
Entro sin tocar la puerta ni pedir permiso, como si esa casa fuera completamente suya. Notando aquel débil fuego que alumbraba muy poco aquel lugar, pareciendo algo terrorífico pero común en esos días.
"típico de ella" pensó mientras caminaba hacia el cuarto de la dueña de aquel lugar sin emitir algún sonido.
— No pensé verte por aquí, creí que ya te habías olvidado de mí – una seductora y juguetona voz se escuchó desde la cocina, para luego escuchar unos pasos acercándose hacia el hombre.
El recién llegado solo pudo sonreír a tal comentario de la mujer, sabiendo la personalidad de esta.
— ¿Cómo me puedo olvidar de una mujer tan bella y seductora como usted? - comentó con descaro mientras se acercaba a la dueña de esa casa para abrazarla por la cintura y sin pudor, acaricio sobre el vestido aquel firme trasero que ella poseía — Aquel calor que necesito solo tú me lo puedes dar.
Los dos sabían que era una mentira. Sin embargo, hace tiempo habían empezado aquel juego peligroso pero lleno de pasión y lujuria para satisfacerse mutuamente.
— Entonces ¿Qué espera el amo Itou para que nos vayamos a la cama? – ignorando la educación que una mujer debía tener ella lo beso deseosa de sentir aquel cuerpo meciéndose sobre ella.
Ittou sin reclamo respondió el beso con la misma ambición, guiándola hacia la habitación de la mujer. Al mismo tiempo en que su mente lo traicionaba y sus deseos le hacían imaginar a quien tenía entre sus brazos era a esa joven de cabello bermellón con ojos azulados, esa misma joven que desde que había cumplido sus 15 años había sido la dueña de sus más impuros deseos.
Porque él la anhelaba y su corazón la ansiaba de una forma tan desenfrenada que no pararía hasta tenerla por completo a su merced.
Nota del autor
Ebanos falsos: Son unas flores amarillas que en las ramas del árbol parecen lluvias, en el leguaje de la flores significa "abandonado"
También hay que destacar que en ese tiempo el tema del sexo era algo tabú para las mujeres, pero para los hombres no. De ahí a que Kagura no entendiera las bromas de los caballeros y de Gintoki.
