Cuando por fin tuve los papeles en la mesa me dí cuenta que eran algo diferentes a cuando había contratado al chico moreno. Seguían pidiendo los datos personales pero la siguiente hoja donde tenías que seleccionar tus gustos cambiaba un poco. No le dí muchas vueltas y empece a rellenarlo todo especificando que solo me interesaba contratar a escorts VIP. Fui bastante rápido y como ya sabía como funcionaba simplemente me acerqué hasta el recibidor dispuesto a pagar. La cara que se me quedó cuando me dijo el precio fue como si me hubiesen tirado una bomba nuclear encima de la cabeza y me hubiese desintegrado. Recordaba perfectamente que la primera vez ya fue un gran golpe y que se me quedó seguramente cara de idiota, pero está vez fue eso, multiplicado por mil. ¡Por Dios! ¡¿Cómo podía ser tan caro?! ¿Acaso habían subido las tarifas? Ya suponía de antemano que sería una buena hostia para el bolsillo y mucho más contratando a alguien VIP, pero aquella cifra era disparatada. Me tomé mi tiempo para contestar y se me quedaron atascadas las palabras.

-¿Cómo... dice? -quise cerciorarme que no se había equivocado y efectivamente estaba hablando de mi factura.

-1600 dólares será el total.

-Pero si solo he contratado una hora. No puede ser. ¿Está segura? ¿Puede volver a revisarlo por favor?

Empecé a ponerme nervioso porque aunque tenía mis ahorros aquello era mucho más de lo que esperaba tener que pagar. Recordaba que la vez anterior eran 700 dólares una hora sin contratar ningún servicio sexual de por medio.

La chica estuvo revisando otra vez la pantalla de su ordenador y me confirmó la tarifa.

-¿Quiere que le explique algún punto?

¿Explicarme? Por supuesto que merecía una explicación.

-Sí.

-Ha contratado un escort VIP y en este caso, al ser el único que actualmente está a nuestra disposición, los servicios sexuales van incluidos en el precio. No es posible prescindir de ellos. Incluso si ha especificado que no los desea, se tiene que abonar ese extra.

-Oh, entiendo -comenté como si me pareciese bien cuando en realidad quería echar el grito al cielo y recriminarles que aquello era un abuso.

-La mayoría de nuestros clientes hacen uso de ese servicio por lo que finalmente decidimos añadirlo para que sea todo más práctico -dijo sonriendo.

No me quedó otra que aceptar y sacar mi tarjeta de crédito a regañadientes. Si lo que quería era llegar hasta el final tenía que ir con todo y ahora no podía volver atrás.

Aquel hombre que iba a ser mi escort por una hora tardó un rato en aparecer y aquello hizo que entre la espera y el chasco que me había llevado al tener que pagar aquella cantidad hiciese que estuviera irritable.

Cuando por fin apareció otra bomba nuclear cayó del cielo pero esta vez directa hacía lo más hondo de mi ser. Era sumamente elegante, y no solo aparentemente, su forma de caminar, su expresión seria y a la vez decidida hacían de él alguien que de solo verle, te infundía respeto. Y eso era precisamente lo que trasmitía. Le admiré al instante, y por supuesto mi corazón empezó a bombear como loco al darme cuenta que se parecía a aquel ángel que yo contraté tres meses atrás. Claro que se parecían, si eran hermanos, era algo normal que tuviesen ciertas semejanzas. Aunque a diferencia del otro chico, él llevaba el pelo más largo, el cual se amoldaba a la perfección a su cara. Ojos oscuros y porte varonil. En conjunto era un Dios del Olimpo hecho hombre. Con él le acompañaba una fragancia del mismo modo masculina, penetrante, de esas que son difíciles de sacar y quedan impregnadas por días. Admito que me volví loco de solo verle ¿y quién no? ¿Quién osaría juzgarme por sentirme atraído por un hombre como ese? Definitivamente aquella familia debía tener genes celestiales o habían hecho algún pacto con satanás porque lo suyo era de otro mundo.

-Buenas -se limitó a decir con su grave voz que consiguió llevarme a otro mundo con una sola palabra dicha.

-Buenas noches -contesté desviando la mirada al instante porque se me hacía muy incómodo sostenérsela.

-Espero que pasen una muy agradable velada -una de las encargadas del local nos acompañó hasta la puerta -Disfruten.

En el mismo instante que pisamos la calle no pude evitar recrear como había sido con aquel chico. Y es que lo tenía clavado. Ahora iba a hacer el mismo recorrido, pero con su hermano. Está vez me había preparado con antelación y había ordenado mi piso, había dejado comida preparada, algún licor e incluso preparado un postre. No quería volver a sentirme un idiota como aquella vez y no tener nada planeado.

-¿Qué tal todo? -pregunté queriendo romper ese silencio incómodo que se empezaría a formar si ninguno de los dos hablaba.

-Una noche tranquila.

De reojo quise volver a mirarle y así lo hice. Tenía una aura de misterio muy característica y atrayente a la vez. Se notaba que era un hombre decidido, seguro de si mismo, ya que quedaba reflejado en cómo se desenvolvía. Cuando se dio cuenta de que le estaba observando y su mirada se cruzó con la mía no pude evitar volver a desviar mis ojos.

-Ah sí. Hoy hace una noche estupenda.

Sonreí pero él siguió mirándome con esa expresión seria que me puso nervioso.

-¿Es tu primera vez?

¿Se estaba refiriendo a que si era mi primera vez yendo a ese local? ¿Contratando un escort? Quise ser sincero desde un principio y dije la verdad, pero dejando a un lado cierto detalle.

-No, ya visité ese sitio hace unos meses.

-¿Cliente habitual?

-No, no, tampoco eso -me apresuré a decir -Hace unos meses tuve curiosidad y fue mi primera vez.

-Por lo que entiendo te gustó. Si has vuelto…

-Bueno…

Pasamos varios minutos más caminando en silencio y agradecí que mi piso no estuviese muy lejos y hubiésemos llegado porque aquella conversación me incomodaba y no tenía claro en ese momento qué contestarle.

-Ya hemos llegado.

Abrí la puerta y me siguió hasta que llegamos a la entrada del piso. Cuando entramos abrí las luces y le invité a pasar a la sala de estar.

-Relájate y ponte cómodo donde quieras.

-Gracias.

Ante todo era educado pero de pocas palabras, eso era algo que no cambiaba. Tomó asiento en el sofá y aprecié con más claridad su vestimenta. Vestía una fina camisa oscura, a conjunto con un pantalón negro también, color que le quedaba a la perfección y hacía resaltar su piel.

-¿Una copa? ¿Algo de comer? -yo también quise ser educado y amable y por supuesto quise ofrecerle lo que tenía.

-Claro.

Fui directo a la cocina y rápidamente lo tuve todo preparado ya que lo había colocado con anterioridad. Ahora lo complicado iba a ser lidiar con ese hombre. ¿Qué iba a decirle? ¿Cómo iba a entrarle? No quería sonar como un psicópata acosador preguntándole por su hermano tan pronto. Y ni siquiera sabía cómo iba a responderme o si pensaría que estoy mal de la cabeza. Sí, definitivamente lo estaba. No quería ser brusco pero a la vez tenía que darme prisa porque solo había contratado una hora y entre una cosa y otra los minutos iban pasando.

Puse la bandeja encima de la mesa y me senté con él en el sofá.

-Espero que te guste.

-Seguro que sí.

Apenas hablaba pero de alguna manera su forma de mirar trasmitía mucho.

-¿Puedo preguntarte una cosa? -dio un sorbo a la copa de licor que le había dado y seguidamente asintió -Esos precios del local… -él me interrumpió contestando de inmediato.

-¿Te he parecido caro?

Me quedé un tanto paralizado ante aquella pregunta y estoy seguro de que mi cara lo demostró.

-No quise decir eso -contesté de inmediato para que no lo malinterpretase.

-Me lo suelen decir.

-¿Ah sí?

-Sí. Incluso gente con mucho dinero, te lo echan en cara. Los jodidos ricachones son lo peor. Quieren aprovecharse hasta de la última moneda que han pagado. Si pudiesen chuparme la sangre lo harían.

Pude notar como hablaba con cierto rencor. Seguramente había tenido más de una mala experiencia en esa profesión y yo la había cagado sacando el tema de los precios.

-Es solo que la otra vez había otras tarifas y estaba un poco confuso -me excusé porque me sentí mal aunque tuviese razón y pensase que era caro. Estaba claro que no era algo que fuese necesario decir en voz alta, porque fui yo el que pagué porque quise, nadie me obligó. Era absurdo quejarme ahora por eso.

-Depende de quién contrates. Todos tenemos diferentes tarifas. La mía es la más cara.

-Porque eres VIP.

-No solo por eso.

-¿Entonces por qué?

No estaba seguro si estaba preguntando de más o me estaba metiendo donde no debía pero la curiosidad me podía.

-Porque soy el mejor.

Y ante tal lapidaria frase no pude más que abrir mis ojos alucinado. ¿Qué acababa de decir? Había sonado tan contundente cuando lo dijo. ¿El mejor? No es que tuviese ninguna duda, a la vista estaba que era jodidamente atractivo, y sabía comportarse y seguramente en el sexo era una fiera, pero….llegar al punto en el que dices algo así, tan naturalmente...No pude evitar pensar que sonaba arrogante.

-Lo soy, no te quepa ninguna duda -añadió retomando la palabra -Puedes comprobarlo en cualquier momento que tú quieras.

Sin duda era un seductor de cuidado. Uno de esos que sabe perfectamente lo que hace, lo que dice y con quién esta tratando. En un momento dado invadió un poco mi espacio personal acercándose a mi y yo instintivamente tomé distancia.

-¿Te doy miedo?

-¡ehm….hm no! ¡Claro que no! ¡¿Por qué tendría miedo?!

-Me ha parecido que así era.

Por supuesto que me intimidaba pero no iba a reconocerlo tan fácilmente y quedar en evidencia.

-¡Qué va!

-¿Lo has hecho tú? -dijo señalando la comida y empezando a probarla.

-Sí.

No estaba seguro de si sería de su agrado o estaba más acostumbrado a que lo llevasen a comer a restaurantes caros, pero de lo que sí estaba seguro es de que me había esforzado.

-Delicioso -comentó mientras seguía comiendo y me sentí contento de que le gustase -Si tratas a todos así estoy seguro de que quedan encantados.

No contesté y me quedé en silencio viendo como se zampaba todo lo que le había traído con gusto. El postre lo dejó para el final y cuando le dio el primer mordisco le dedicó tiempo para saborearlo lentamente pasando varias veces su lengua por sus labios que habían quedado manchados de chocolate. Yo me estaba deleitando en esa imagen que consideré terriblemente erótica.

-Te ha gustado.

-Hoy aún no había cenado. En este trabajo no tengo horarios fijos, siempre tengo que estar disponible. Hay días aburridos en los que apenas hay clientes y hay días terribles que no tengo tiempo ni de comer. Son muy exigentes, los clientes son preferentes.

-¡Qué injusto!

¿En serio tenían que soportar todo aquello? ¿Trabajar sin descanso si había clientes a los que atender, y sin tener horarios fijos? Sonaba como un trabajo esclavo más que un sitio de lujo.

-Si quieres cobrar bien, es lo que hay. Te adaptas o te vas.

Me hizo acordarme de que las del local me habían dicho que su hermano ya no trabajaba allí ¿Sería por eso? ¿Por cómo les trataban? ¿Por las exigencias? ¿Porqué se había cansado? ¿Porqué ya no aguantaba más? Tenía unas ganas monstruosas de empezar a preguntarle cosas pero no sabía cómo empezar.

-Al final te acostumbras. La recompensa es buena -volvió a hablar pasando su mano por su pelo.

Y tanto que era buena. Ese hombre cobraba 1600 por una hora. Si hacía un par de horas al día o incluso un día completo podía vivir cómodamente por varios meses sin preocuparse por nada. Yo en cambio para conseguir tales cantidades tendría que matarme a hacer horas y horas al mes y ni siquiera con eso conseguiría cobrar tanto. Estaba claro que no era un trabajo que envidiase o que me gustaría hacer pero el premio que obtenían era muy jugoso.

-¿Lo haces por dinero? -quise preguntar para obtener un poco de información y conocerle más.

-Sí, el dinero es la principal motivación y porque en mi familia hemos pasado muchas penurias y tuve que buscar un trabajo que nos pudiese sacar de ese agujero de miseria.

-Vaya, lo siento.

-No tienes que disculparte.

Finalmente y después de taladrarme el cerebro pensando en cómo soltarlo, decidí atreverme. No había vuelta atrás. Si dudaba más se acabaría la hora que había pagado y nada habría servido para nada y tendría que volver a pagar si quería sacar algo en claro. ¡Tenía que decírselo, tenía que decírselo!

-¿Es por eso que tu hermano también estaba trabajando de lo mismo que tú?

Ya estaba dicho. Ni siquiera sé de dónde saque el coraje para pronunciar algo semejante, pero ya estaba hecho. Ahora solo quedaba esperar una contestación. Contestación que a mi parecer tardó un siglo. Y en ese siglo de por medio deseé que me tragase la tierra porque el nerviosismo y la inquietud que sentía era abismal.

Él de mientras me miraba fijamente como si con eso pudiese leerme la mente o pudiese adivinar qué me traía entre manos.

-¿Mi hermano? ¿Le conoces?

-Fue él quién me toco la primera vez que fui a ese local -contesté sincerándome y un poco más aliviado después de descargar aquello que tenía atascado desde que había decidido contratarle.

-Así que mi hermano eh…

Su expresión cambió por completo. Pasó de esa seriedad absoluta a mostrar una cara mucho más burlesca por decirlo de algún modo. No sonreía pero algo había cambiado en él al comentarle lo de su hermano.

-¿Te habló de mí? -me preguntó supongo que interesado por conocer ciertos detalles.

-Solo me dijo que su hermano también trabajaba en ese lugar y que también era VIP. Me dijo que solo dos personas tenían esa etiqueta y...

-Ya veo...Me has contratado para llegar hasta mi hermano -concluyó y enseguida me sentí atacado.

¿Cómo lo sabía? Yo no le había dicho eso ¿o sí? ¿Se lo había insinuado? No era esa mi intención ¿pero ese hombre en segundos había atado cabos y llegado a esa conclusión? ¿Era posible?

-¡¿EH?! ¡¿Yo?! ¡¿Por qué?!

¿Qué iba a decirle? ¿Qué era verdad? Que estaba tan loco que había pagado 1600 solo para obtener alguna pista del paradero de ese moreno. Tan loco como para arriesgarme sin saber a ciencia cierta si tan siquiera sacaría algo en clave, pero de todas maneras allí estaba.

-No eres el primero que se encapricha de mi hermano. Otros clientes intentaron contactar con él fuera de sus servicios. A pesar de que la confidencialidad es máxima, a veces hay gente muy obsesiva que no para.

-¡Yo no soy así! -me defendí sintiéndome ofendido por sus palabras - ¡Y no me he encaprichado!

-¿Estás seguro? ¿Entonces por qué estoy aquí?

Hablaba directo y hacía las preguntas precisas que me dejaban en evidencia. Ahora mismo sí que necesitaba que la tierra me tragase del todo.

-¡Yo solo quería saber cómo estaba! -solté casi gritando y al darme cuenta callé de golpe.

¿Qué me estaba pasando? Me sentía entre abrumado y descubierto y a la vez avergonzado. Quizás para otro sería una absurdez, un capricho o un delirio, pero para mi era algo más. Algo que no podía explicar en palabras pero que lo tenía dentro. Desde que me despedí de él había pasado noches de pesadilla cabilando e imaginando no volver a verle. Me atormentaba. Necesitaba saber, necesitaba un respiro. Nadie tenía derecho a juzgarme.

-Olvídate de mi hermano -pronunció con dureza y seriedad máxima esta vez. Y con un tono de voz que me dejó helado -Y no le busques.

-Yo solo quería…

-No te engañes. No sé que habrá pasado entre mi hermano y tú pero te involucraste y ahora no sabes como salir de ahí ¿Me equivoco?

¿De dónde sacaba esa genialidad de poder encajar todo a la perfección? Parecía como si de verdad pudiese leerme la mente. No iba nada desencaminado y aunque era verdad que no sabía lo que pasó ese día era capaz de llegar a conclusiones acertadas. Y eso no hacía más que hacerme sentir que yo quedaba en ridículo.

-No te equivocas -decidí darle la razón porque estaba claro que mintiéndole no iba a engañarle. Era un tipo demasiado listo, intuitivo y observador.

-Entiendo que hayas podido ilusionarte pero eso es todo, una ilusión. Él solo hacía su trabajo, no está interesado en tener ningún rollo con sus clientes.

Como ese profesor que te daba la charla cuando te habías equivocado en algo, hizo que tuviese ganas de enviarle al diablo por un momento. ¿Por qué me estaba diciendo todo eso? Ya bastante tenía yo con lo mío. Rallándome y sintiéndome mal por todo, como para encima tener que aguantar un discurso.

-Ya lo suponía. Solo soy eso, un cliente más, de los muchos que habrá tenido.

-Cada cliente es especial y único -parecía volver a bajar su tono de voz a uno menos amenazador -Algunos repiten, algunos no los vuelves a ver en la vida, pero así es este trabajo.

Aunque todo lo que decía sonaba coherente, no lo fue tanto para mi cerebro que solo pensaba en ese chico, en ese último beso que nos dimos y me supo a gloria. En ese cuerpo de infarto, que aunque apenas probé, nunca llegué a olvidar. Y podía seguir y seguir admirando cada centímetro de su piel, cada palabra que dijo y cada mirada que compartimos….

-Arghhh…. -bajé mi cabeza hasta mis rodillas en un intento de hacer que toda esa pesadilla se esfumase.

-¿Estás bien?

Cuando volví a mirarle había posicionado una de sus manos en mi espalda como si quisiese reconfortarme.

-Sobreviviré -dije queriendo sonar cuerdo -Lo siento, no debí haberte dicho nada -me disculpé porque sentí que era lo que debía hacer y al menos de ese modo no demacrar más la imagen deplorable que le había mostrado -No estaba pensando con claridad…

¿Cómo podría expresar lo mal que me sentía? El mal rato que pasé y lo jodido que quedé…No tengo palabras. Solo sé que cuando ese hombre salió por el portal después de despedirnos me eché a llorar como hacía mucho que no lo hacía. A la desesperada, como un crío al que le acaban de romper su juguete favorito o como a aquella persona que le acaban de dar la noticia que se le ha muerto un ser querido...Así estaba yo, muerto en vida...Sin aliento, solo las lágrimas consiguieron que después de horas me sintiese un poco menos miserable y un poco más desahogado.

No conseguí sacarle nada. Bueno sí.

-Mi hermano está bien.

Eso me dijo antes de salir. Y aunque fuese un detalle pequeño me alegré. No me arrepiento de haber pagado ese dinero. Por él valió la pena. Todo valía la pena.

· · ·

5:46

-¿Itachi? -la puerta se entreabrió y una figura entró en su habitación.

-Sí, ¿quién sino? -el mayor se fue directo a la cama donde dormía su hermano y le dio un pequeño beso en la frente -Hoy se me ha hecho muy tarde, lo siento.

-No tan tarde como otras veces…

-¿Has dormido bien?

-Hoy sí.

-¿Alguna pesadilla?

-No.

-Me alegro -se desabrochó la camisa que traía puesta y la dejó encima de una silla. No tardó en meterse en la cama junto a su hermano -Qué ganas tenía de llegar a casa para abrazarte…

-¡Oye! -se quejó cuando su hermano lo atrajo hacía él y lo estrechó con fuerza -¿Qué demonios te pasa hoy? Estás más cariñoso que de costumbre.

-¿Y te molesta? -inquirió a lo que el menor bufó por lo bajo desviando la mirada.

-No, no me molesta pero me resulta extraño.

-Simplemente hoy me apetece sentirte, tenerte cerca, besarte… -se acercó hasta la boca de su hermano y lo besó suavemente sintiendo su tacto tibio -¿Vas a privarme de todas esas cosas? Sasuke...

-No…

Itachi sonrió y se sintió aliviado de que su hermano siguiese allí esperándole como cada noche. Ya se encargaría él de ganar dinero. No quería que su hermano trabajase más en ese antro, y que tuviese que relacionarse con otros hombres. No iba a consentirlo más y por eso habían acordado que abandonaría ese trabajo.

-¿Sigues un poco enfadado conmigo?

-Ya hablamos sobre eso -contestó Sasuke queriendo evitar el tema.

-Lo sé, pero no sé si lo hablamos lo suficiente. Me sigue atormentando que me guardes rencor.

-Tsk…

-Vamos Sasuke. Tú sabes que nuestra situación era critica. No quedó más remedio que..

-¡Ya lo sé!

-Yo nunca quise en serio que trabajases en un sitio así. No nos quedó otra. Mamá estaba enferma y teníamos que pagar todos los gastos. Las facturas se amontonaban y yo no daba a basto.

-Y al final no sirvió de nada, Mamá murió -pronunció en un tono dolido.

-¡Claro que sirvió! -aclaró -¡Por supuesto que sirvió! La ingresamos en el mejor hospital, le dieron la mejor medicación, los mejores tratamientos. Hicimos todo lo que estuvo en nuestra mano. Lo demás era inevitable -acarició el pelo de Sasuke y volvió a darle un beso en la frente -Siempre he querido protegerte al máximo y lo sabes…

-Creía que no me querías...que te daba igual compartirme con otros hombres, que me menospreciabas...

-¿Cómo pudiste pensar eso? Yo siempre te he querido más que nada. Y he estado por ti. ¡Siempre! ¡¿Por qué crees que les dije que a ti nadie iba a tocarte?! Tú no ofrecías ningún servicio sexual porque yo jamás lo hubiese permitido. Esa era la condición.

-Pero a cambio tú tenías que hacer muchos más servicios… -comentó en un tono agrio y disgustado.

-Por mi está bien. No te preocupes. Sabes que no significa nada.

Sasuke no dijo nada e Itachi aunque sabía que aún le costaría aceptar todo aquello, sabía que poco a poco volverían a vivir tiempos de calma, paz y felicidad. Estaba empezando a ser así.

-Te amo y te prometo que yo también voy a dejar este trabajo. En breve. Cuando hayamos podido ahorrar lo suficiente. Nos vamos a otra ciudad y empezamos de nuevo ¿Qué te parece?

-Suena bien ...-dijo por lo bajo.

-Si estoy contigo, a mi todo me suena bien -concluyó.

Su madre se puso enferma y hacía mucho que no tenían noticias de su padre. A raíz de aquello Itachi tuvo que dejar su trabajo habitual para poder buscar otro mejor pagado. Al principio sobrevivían pero a medida que crecían las deudas no le quedó más remedio que invitar también a su hermano menor que se uniese. Sasuke quién siempre había sido muy sensible en el fondo, empezó a distanciarse de él y crear cierto resentimiento invadido por un cúmulo de sentimientos encontrados. Itachi al llegar a un punto límite en el que no lo soportó más estuvo decidido a sacrificarse él y hacer el triple de horas si hacía falta a cambio de que su hermano pudiese dejar ese trabajo y así lo hizo. Desde entonces y ya con un Sasuke más calmado todo parecía volver a su cauce.

-¿Lo dices en serio lo de dejar ese trabajo?

-¡Pues claro! ¿Acaso crees que me gusta esa mierda? Solo lo hago por el dinero. Para que podamos irnos lejos y olvidarnos de todo.

-Itachi… -Sasuke se acurrucó en el pecho desnudo de su hermano – Gracias…

Itachi volvió a besarle y esa noche hicieron el amor. Itachi lo tenía claro, le quería y por Sasuke se sacrificaba lo que hiciese falta, le defendería de la misma muerte y haría cualquier cosa. Cualquiera si podía tenerle de esa manera y podía verle feliz. Así sería.

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