¡YAHOI! Bueno, tenía esto en mente desde hace un tiempo y hoy, debido a cierta circunstancia que me tiene algo alterada y nerviosa, lo escribí. Canalizar mis emociones en la escritura siempre me funciona, así que nada, aquí está xD.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Tierna
Hinata terminó de tirar de la cadena y, con gran esfuerzo, se sentó en el suelo, apoyando su nuca sudorosa contra el bendito frío mármol de la bañera. Si antes adoraba esa gran, cómoda y perfecta bañera, ahora le haría un altar. ¿Habría algún dios marmóreo de las bañeras? Ella se haría conversa sin pensárselo dos veces.
Se apartó con mano temblorosa unos cuantos mechones húmedos de su frente perlada de sudor. Dios, era un asco estar enferma. Sakura le había dicho que se había contagiado de un virus estomacal, de esos que los niños propagan como la peste. Naruto le había dicho que si no se cuidaba más se enfermería, que necesitaba descansar y alimentarse bien para tener sus defensas al día. Hinata nunca había sido de constitución débil, apenas se enfermaba, a pesar de que muchos creían lo contrario debido a su condición de omega. No obstante, debía admitir que no había tenido tanto cuidado como debería.
Descuidar su alimentación y su descanso no había sido tan buena idea, no a toro pasado, al menos. Odiaba admitirlo, pero Naruto había tenido razón cuando la sermoneaba sobre la importancia de comer bien y de dormir mínimo 8 horas todas las noches. Meneó la cabeza, riéndose. Parecía mentira que ahora los roles se habían invertido. No hacía mucho, ella misma sermoneaba a su compañero sobre la importancia de eso mismo y, por cabezonería, había desoído sus propios consejos.
Pero es que la fundación iba tan bien… Aún quedaba mucho por hacer, por supuesto, pero en sus primeros 8 meses de vida, iba viento en popa. Todavía no habían hecho nada que causase un impacto propiamente dicho en la sociedad, pero ya solo el hecho de que habían cubierto todas las plazas de la guardería―y estaban a la espera de una licencia para poder ampliarla―podía considerarse un éxito total. También los talleres de formación y las charlas informativas sobre temas como la sexualidad o la mediación familiar estaban siendo noticia prácticamente todos los días en casi todos los periódicos de tirada nacional, así como en la prensa local.
Eso le recordaba que debía confirmar la asistencia la semana próxima de un catedrático de periodismo que iba a dar una charla sobre la importancia de la información veraz y contrastable en la sociedad. También estaba pendiente establecer el horario para el taller de cocina, había pensado en hacer dos tandas, una para adultos y otra para los niños, donde pudieran llevarse a casa lo que cocinasen. Además, estaba el concurso de fotografía, cuyo premio eran unas prácticas remuneradas en una de las revistas de moda más prestigiosas del país―alabada sea Shion por conseguírselas―y la obra de teatro que los chicos más mayores iban a representar a final del trimestre…
―¡Ya llegué!―La voz de Naruto la hizo dar un respingo, por lo que sus debilitados músculos se resintieron. Con pesadez, logró incorporarse y arrastrarse de vuelta a la cama, si Naruto la encontraba tirada en el baño, adiós a su esperanza de que la dejara salir un rato…
Acababa de acomodarse entre las cálidas mantas cuando la puerta de la habitación se abrió y su preocupado esposo entró, trayendo consigo una bandeja con un cuenco lleno de humeante sopa de pollo. El estómago se le contrajo ante el olor. Tenía hambre, pero sabía que, si comía algo, en menos de cinco minutos lo estaría echando.
―Cariño, ¿cómo te encuentras?―Naruto dejó la bandeja encima de una de las mesillas y la ayudó a incorporarse para que comiese al menos unas cucharadas de la deliciosa sopa. La había traído del restaurante de Chōji, consciente de que sus habilidades culinarias dejaban bastante que desear.
Le puso una mano en la frente, notándola sudorosa. La fiebre había remitido, pero sabía que podía volver a subirle en un par de horas.
―Es-estoy bien. ―A Hinata le castañetearon los dientes. Maldita gastroenteritis. Naruto la miró, sabiendo que mentía vil y descaradamente.
―Ten. ―Acomodó la mesita portátil que había comprado hacía unos días, cuando fue consciente de que Hinata tardaría un tiempo en volver a salir de la cama, y puso la bandeja encima, revolviendo con cuidado la sopa para enfriarla. Al mismo tiempo, le dio a Hinata una cajita con unas pastillas redondas de color rosa.
―¿Qué es esto?
―Me los ha dado Sakura para ti. Son para las náuseas. Normalmente las suelen utilizar pacientes con tratamientos más agresivos debido a patologías graves, pero dado tu estado y que si no comes no mejorarás, deberás tomarte una cada veinticuatro horas. ―Hinata no pudo evitar sonreír.
―E-eso todo te lo ha dicho Sakura. ―Naruto sonrió, sacando una cucharada de sopa y soplando, probándola con la punta de su lengua.
―Palabra por palabra'ttebayo. Ahora, sé una buena chica, trágate una de esas pastillas y prueba un poco de esta deliciosa sopa. Chōji dice que es la rece de su tátara tátara tátarabuela. ―Hinata lo miró.
―Eso te lo acabas de inventar. ―Naruto se encogió de hombros.
―Culpable, mi amor. Anda, venga, toma un poco. ―Resignada a su destino, Hinata sacó una de las pastillas, la metió en la boca y la tragó ayudada por un poco de sopa. Esperó unos segundos, sintiendo su estómago contraerse―. Por cierto, he ido a la fundación como me has pedido―Hinata se enderezó un poco―y todo marcha perfectamente. Temari me ha dicho que no debes preocuparte de nada, que entre todos se han repartido tus tareas. ―Hinata hizo una mueca.
―¿Han llamado para confirmar la asistencia del profesor Ikemoto?
―Sí, vendrá tal y como estaba previsto.
―El horario para el taller de cocina. Chōji y su personal solo tienen un par de horas libres para ello, pero yo quería intentar convencerlo para hacer-
―El taller para adultos será por la mañana temprano. El de los niños, justo a la salida de los colegios. Utilizarán la cocina del sótano, la que ya está terminada.
―El poster y las fechas para el concurso de fotografía, aún no habíamos concretado nada-
―Sai se ha hecho cargo. Su galería de confianza también ha confirmado que expondrán los trabajos de todos los que participen independientemente de su casta o procedencia. Temari les ha hecho firmar un documento legal vinculante especificándolo claramente. ―Hinata estrechó los ojos, mirando lo calmado que estaba su marido.
―La obra de teatro de los chicos…
―Shino y Kiba están en ello. Les han dado varias opciones, aunque creo que hay diferencia de opiniones. Casi todas las chicas quieren Romeo y Julieta mientras que los chicos prefieren algo más moderno, una adaptación de una de esas películas de acción con muchas explosiones y combates épicos. ―Hinata apretó los labios y desvió la vista. Naruto bajó la cuchara y suspiró, dejándola de nuevo dentro del cuenco―. Vamos, Hina, no te enfades. Tú no puedes ahora mismo ocuparte y solo queremos ayudarte lo más que podamos… ―A cámara lenta, Naruto vio cómo Hinata giraba la cabeza de nuevo hacia él, sus ojos abiertos y vidriosos, su labio inferior sobresaliendo un poco, tembloroso, sus orbes perlados llenos de súplica. A Naruto le costó un esfuerzo enorme no tomarla entre sus brazos para ceder y darle todo lo que ella le pidiera, absolutamente todo.
Y es que Hinata había perfeccionado el arte de los ojos de cachorro degollado durante su malestar, manipulándolo y usando su mirada brillante y llorosa para conseguir todo lo que quería.
―Hinata… ―Un temblor en su apetecible y regordete labio inferior hizo flaquear su voluntad―. Estás enferma, cariño. Necesitas descansar… ―Un gemido lastimero seguido de un pestañeo dramático―. Hina… ―Las manos femeninas se pusieron en forma de súplica. Ahora venían las lágrimas de cocodrilo. Sí, ahí estaban, colgando de las comisuras de sus ojos, perfectamente paradas en el borde. Naruto se obligó a adoptar un semblante duro―. He dicho que no. Y si se te ocurre salir de esta habitación, te castigaré, jovencita. Así que termínate la sopa como una niña buena y luego a dormir. ―Hinata hizo una mueca y su expresión suplicante se tornó en una de enfado. Infló los mofletes y se cruzó de brazos, negándose a mirarlo.
Naruto suspiró, obligándose a levantarse, a recoger los restos de la sopa y a marcharse del cuarto.
Porque en estos momentos no confiaba en sí mismo. La actuación de Hinata lo había puesto al borde. Sabía que ella estaba jugando un doble juego. Por un lado, quería convencerlo para que la dejase salirse con la suya. Por el otro, quería llevarlo al límite para ver cuánto resistía y poder así llevar las cosas a un terreno en el que había aprendido a ganarle y a usarlo en su contra para conseguir lo que quería.
Sacudió la cabeza mientras bajaba las escaleras hacia la cocina, sintiendo sus pantalones más estrechos de lo que debería.
Maldita sea. Su perfecta omega sabía cómo jugar con él. Más valdría que se sumergiera en el trabajo o se pusiese a hacer flexiones para calmar la adrenalina que hacía a su pulso latir el triple de rápido de lo normal.
Esa carita… su reprimenda juguetona, como si ella no fuese más que una niña y él su-
―No vayas por ahí, Naruto. No vayas por ahí. No eres un degenerado. Un pervertido, sí. Un degenerado, va a ser que no. No, de ninguna manera… ―Siguió murmurando mientras lavaba el cuenco, la cuchara y la bandeja en el fregadero, mientras trataba de eliminar de sus pensamientos toda connotación sexual de la escena que su normalmente tierna mujercita le había hecho vivir minutos antes.
Ah, sí. Era una manipuladora nata cuando se lo proponía.
Pero por eso mismo él era un alfa fuerte y estoico. Y nada lo haría ceder ante ella.
Aunque, por si acaso, no volvería al nido de su omega en lo que quedaba de día hasta que ella no estuviese profundamente dormida.
Solo por si acaso.
Fin Tierna
Bien, pues ya está. Es más corto que los anteriores, soy consciente. Pero el prompt de este capítulo no me daba para más, sorry. Aun así, ¿me dejáis un review?
Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
¡Muchísimas gracias por el suyo a: Guest! ¡Gracias mil por dedicarme unas palabras y unos minutos de tu tiempo! ¡Lo aprecio de verdad! ¡Gracias!
*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.
Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
