Capitulo 8: Flores
Elsa estaba en su oficina, revisando algunos documentos y planificando su día como de costumbre. Era un día normal de trabajo, había estado tratando de concentrarse en los informes y los papeles que se acumulaban en su escritorio, pero no podía evitar que su mente divagara hacia aquel encuentro con Anna en la pista de patinaje. ¿Por qué había reaccionado así? ¿Por qué se había sentido tan incomoda en su presencia? ¿Por qué esa chica tenía que ser tan complicada? Elsa sacudió su cabeza, tratando de despejar sus pensamientos y concentrarse en lo suyo.
Justo en ese momento, su jefe entró a la oficina, interrumpiendo sus pensamientos.
—Buenos días ¿cómo estás, Elsa?— saludó el jefe con una sonrisa. —¿Lista para un nuevo proyecto?"
Elsa asintió, sabiendo que su jefe siempre tenía algo en mente. —Por supuesto, ¿qué tienes en mente?
—Bueno, me preguntaba, ¿si podrías encargarte de la decoración para nuestro próximo evento?. Tengo la idea de realizar algo con temática de la primavera— respondió el jefe. —Y quiero que seas la encargada de la decoración.
Elsa se sorprendió. Nunca antes había sido la encargada de un evento de esa clase, y la responsabilidad de decorar para toda la empresa era algo nuevo para ella. Elsa asintió, tratando de concentrarse en lo que su jefe estaba diciendo.
—Por supuesto, señor. ¿Qué tipo de decoración están buscando?
—Algo fresco y vivo— respondió su jefe con entusiasmo. —Algo que represente la llegada de la primavera, tu sabes, flores por aquí y por allá. Sé que eres la persona indicada para hacerlo. Confío en ti, Elsa.
—Claro, señor— dijo finalmente la rubia platino, tratando de ocultar su "entusiasmo". —Me encargaré de que el evento luzca espectacular.
Elsa se quedó en su oficina, intentando procesar lo que su jefe acababa de decirle. La idea de encargarse de la decoración de un evento le causaba cierta inquietud, porque no sabía por dónde empezar. Sabía lo básico, pero no se sentía segura de poder llevar a cabo una tarea tan importante. "¿Y si fracaso?", se preguntó.
Elsa abrió su ordenador y comenzó a buscar ideas para la decoración de la fiesta. Se sentía abrumada por la cantidad de información que encontraba, pero se obligó a seguir buscando.
"¿Cómo voy a hacer esto? No sé nada de decoración de fiestas", se dijo a sí misma. "Quizás pueda hacer algo diferente y sorprendente", pensó Elsa. Empezó a tomar notas y a hacer bocetos en su libreta de ideas. A medida que avanzaba, se dio cuenta de que estaba disfrutando el proceso de creación y su mente comenzó a fluir con nuevas ideas.
"A lo mejor esto no es tan difícil como pensé", se dijo con una sonrisa en el rostro. Se levantó de su escritorio con una nueva actitud y sintió que podía con todo. Aunque todavía tenía dudas sobre su capacidad para decorar una fiesta, sabía que con esfuerzo y dedicación podría lograrlo.
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Anna se encontraba en la florería como de constumbre, rodeada de colores y fragancias que inundaban el ambiente. Mientras arreglaba algunos ramos de flores, su mente se perdía en los recuerdos del pasado. Pensaba en cómo estaba siendo su vida en Arendelle hasta el momento y cómo había llegado a incluso convertirse en una buena florista. Recordaba también su relación con Kristoff, la cual si bien no había avanzado mucho, y se preguntaba si realmente podrían llegar a ser algo más que amigos, le agradaba mucho tenerlo a su lado.
De repente, la imagen de Elsa cruzó por su mente, y no pudo evitar sonrojarse al pensar en ella. No entendía por qué la rubia la atraía tanto, pero era como si tuviera un imán que la hacía querer estar cerca de ella. Aunque Anna no sabía mucho acerca de la vida de Elsa, se sentía intrigada y quería saber más sobre ella.
Mientras seguía trabajando con normalidad, Anna se dio cuenta de que estaba deseando que Elsa volviera a cruzar con ella. La última vez que se vieron, habían tenido una charla agradable, y Anna había sentido una conexión especial con ella. Pero, ¿por qué seguía pensando en ella? No podía entenderlo.
La pelirroja estaba tan concentrada en armar un ramo de flores cuando de repente escuchó la campanilla de la puerta anunciando la entrada de alguien. Al levantar la vista, se quedó sin aliento al ver a Elsa parada frente a ella. ¿Qué hacía Elsa en su florería? ¿Cómo había encontrado el lugar? Anna intentó mantener la calma y esbozó una sonrisa amistosa mientras saludaba a su visitante inesperada.
Elsa también parecía un poco sorprendida de haber encontrado a Anna allí, pero rápidamente se recuperó y se acercó al mostrador donde Anna estaba trabajando. Por un lado, estaba contenta de ver a la joven pelirroja, pero por otro lado se sentía un poco fuera de lugar. ¿Qué estaba haciendo aquí? Solo necesitaba algunas flores para la decoración de la fiesta de primavera en la empresa, ¿por qué estaba tan nerviosa al encontrarse con Anna?
Las dos mujeres intercambiaron unas palabras de saludo y Anna no pudo evitar notar lo hermosa que se veía Elsa con su cabello recogido en un moño elegante. La rubia se da cuenta de que la mirada de Anna se posa en ella, y que la joven le sonríe tímidamente. A pesar de que Elsa era bastante reservada, no podía evitar sentirse atraída por la sonrisa sincera de Anna. Algo en ella es diferente, aunque no podía explicar exactamente qué era
—¡Elsa, qué sorpresa! ¿Qué te trae por aquí?— preguntó Anna.
—Hola. Estoy buscando algunas cosas para la decoración de un evento de la empresa— respondió Elsa, un poco incómoda.
—¡Genial! Aquí esto segura que encuentras muchas cosas bonitas, ahora ¿Decoración de primavera?— preguntó Anna mientras recogía una rosa blanca del mostrador y la coloca en un florero emocionada por la oportunidad de ayudar a Elsa.
—Sí, veras, mi jefe me ha dado la tarea de decorar el próximo evento de la empresa con motivo de la primavera y esas cosas— respondió Elsa con cierta preocupación en su voz.
—Ya entiendo, no suena mal. Bueno, ¿y ya tienes una idea en mente?— preguntó Anna, tratando de animarla.
—La verdad no tengo muchas ideas, solo algunas cosas que encontré en internet— respondió Elsa, sin levantar la mirada del celular.
—Oh ya veo, y ¿por qué no te ayudo?— ofreció Anna con una amplia sonrisa.
—¿Tú?— preguntó Elsa sorprendida, levantando la mirada del celular para mirarla a los ojos. —¿Tienes experiencia en decoración?
—No realmente— admitió Anna encogiéndose de hombros. —Pero creo que podemos hacer un buen trabajo juntas. Además, las flores son mi especialidad.
Elsa pensó en la oferta por un momento. Por un lado, la idea de "trabajar" con Anna la hacía sentir un poco incómoda, pero por otro lado, sabía que podría ser de gran ayuda, ¿Qué podría salir mal?.
—Bueno, está bien— dijo finalmente Elsa con una leve sonrisa.
Anna pareció emocionada por la respuesta y comenzó a sacar libros de decoración de la estantería y comenzaron a buscar juntas algunas ideas. Por su parte, Elsa se quedó mirándola, pensando en cómo su presencia la hacía sentir tan cómoda y feliz, incluso en situaciones en las que estaba un poco nerviosa. Mientras revisaban los arreglos florales, Anna de igual forma no podía dejar de sentir la atracción que sentía hacia Elsa. Era algo que no podía explicar, pero cada vez que estaba cerca de ella, sentía que algo se encendía dentro de su corazón.
La pelirroja continuo hojeando los libros de decoración, tratando de encontrar la manera perfecta de iniciar una conversación con Elsa. Sin embargo, cada vez que abría la boca para hablar, las palabras se atascaban en su garganta. Se sentía torpe y nerviosa, y eso no era algo que le sucediera con frecuencia.
Finalmente, Anna decidió tomar un enfoque directo y se volteó hacia Elsa con una sonrisa radiante.
—¡Elsa! ¿Sabes qué? Me encanta que estemos trabajando juntas en esto— dijo Anna entusiasmada, mientras movía las manos con emoción y casi tira un jarrón en el proceso.
Elsa asintió, tratando de contener una risa nerviosa.
—Sí, definitivamente— respondió Elsa, desviando la mirada hacia las flores para disimular su sonrojo.
Anna se rascó la cabeza, buscando algo más para decir.
—¿Sabes? A veces siento que estamos en una especie comedia romántica— dijo Anna con una risita nerviosa. —Tú, la chica misteriosa y sofisticada, y yo, la torpe y extrovertida.
Elsa sonrió, encontrando gracia en la situación. —Sí, supongo que tienes razón. Somos como los personajes principales de una película romántica o algo así.
Anna asintió emocionada. —¡Exacto! Solo espero que no haya ningún malentendido absurdo que nos separe y luego nos haga correr por la ciudad buscándonos el uno al otro.
Elsa rió suavemente. —No te preocupes, no creo que eso pase en la vida real.
Anna asintió, pero luego se quedó en silencio, buscando algo más para decir. En su mente, las ideas se atropellaban, pero ninguna parecía ser lo suficientemente adecuada.
—Mira, Elsa, sé que apenas nos conocemos, pero...— comenzó Anna, pero antes de que pudiera terminar, Elsa la interrumpió.
—Anna, no tienes que decir nada. Aprecio tu ayuda con la decoración— dijo Elsa con una sonrisa cálida.
Anna sonrió aliviada, sintiendo que un peso se había quitado de encima. —¡Genial! Entonces, ¿por dónde empezamos con la decoración de primavera?
Ambas se sumergieron en la planificación y discusión de ideas, dejando atrás la tensión romántica que había flotado en el aire por un momento. Sin embargo, ambas guardaban en sus corazones la sensación de que algo especial estaba sucediendo entre ellas, aunque ninguna estaba segura de qué era exactamente.
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El día del evento había llegado. Elsa estaba en el centro de convenciones desde temprano, supervisando que todo estuviera en orden para la llegada de los invitados. El lugar era hermoso, con una vista al fiordo que dejaba sin aliento a cualquiera. Los enormes ventanales del salón permitían la entrada de la luz natural, y el jardín era el lugar perfecto para llevar a cabo la temática de la primavera que Elsa y Anna habían elegido.
Mientras Elsa estaba ocupada con los preparativos, no podía evitar mirar de reojo a Anna. La pelirroja estaba trabajando junto a Olaf, armando hermosos arreglos florales que complementaban la decoración. Elsa se sentía extraña al verla allí, pero no podía negar que estaba contenta de tenerla a su lado en ese día especial.
Elsa estaba siendo cuidadosa de no parecer demasiado interesada en Anna, pero no podía evitar mirarla de vez en cuando. Observaba a Anna con admiración mientras se movía con agilidad entre las mesas, colocando los arreglos florales con la misma facilidad que un artista pinta sobre un lienzo en blanco. Elsa no podía evitar sentirse atraída por su encanto natural y su habilidad para hacer que todo pareciera tan fácil.
Elsa sabía que Anna había notado su atención y se preguntaba si la pelirroja también sentía lo mismo por ella. Se sentía atraída por Anna de una manera que no podía explicar. Era un sentimiento nuevo para ella, pero no podía dejar de pensar en la pelirroja. La rubia se sintió agradecida cuando Anna se acercó a ella para pedirle su opinión sobre un arreglo floral en particular.
Anna le mostró el arreglo y Elsa quedó impresionada. —Es hermoso, Anna— dijo Elsa. —Realmente eres buena en esto— Anna sonrió y agradeció el cumplido.
Mientras Elsa observaba a Anna, se dio cuenta de que su presencia la hacía sentir viva y llena de energía. Era un sentimiento nuevo y emocionante para ella, pero también era aterrador. Elsa se preguntaba qué significaba todo esto y si Anna sentía lo mismo por ella. Decidió que era mejor no pensar demasiado en eso por el momento y centrarse en el evento que estaba organizando.
Mientras tanto, Anna no podía dejar de pensar en Elsa. Se había vuelto cada vez más consciente de su presencia y se encontraba buscando cualquier oportunidad para estar cerca de ella. A veces se encontraba con los ojos de Elsa y sentía una extraña sensación en su estómago, como si algo se hubiera encendido dentro de ella.
Finalmente, llegó el momento de terminar los arreglos florales y Anna se despidió de Elsa, listo para partir. Sin embargo, Elsa la detuvo. —¿Te quedarías un poco más?— le preguntó. —Me gustaría que estuvieras aquí conmigo. Anna no podía creer su suerte y accedió de inmediato, ansiosa por pasar más tiempo con Elsa.
Elsa no sabía qué decir, pero se sentía cómoda con la presencia de Anna. La pelirroja no parecía tener problemas para seguir hablando, lo que hacía que la conversación fluyera naturalmente.
-¿Te has dado cuenta de lo bien que se ven los arreglos florales que hicimos? - preguntó Anna, mirando al jardín iluminado por la luz de las velas.
-Sí, todo luce hermoso - respondió Elsa, asintiendo.
-De verdad estoy feliz de haber podido ayudar. Me encanta trabajar con flores, es una de mis cosas favoritas.
Elsa sonrió, agradecida por la ayuda de Anna. Se dio cuenta de que la pelirroja estaba realmente disfrutando del evento, lo que la hacía sentir feliz.
-Realmente aprecio tu ayuda, Anna. No sé cómo hubiera hecho todo sin ti - dijo Elsa, con sinceridad.
Anna sonrió ampliamente. -¡No hay problema! Me encanta hacer esto, en serio. Además, siempre es divertido trabajar contigo, aunque seas un poco reservada.
Mientras tomaban sus bebidas, Anna preguntó tímidamente:
"¿Puedo preguntarte algo, Elsa?" Elsa levantó una ceja y la miró con curiosidad.
"Sí, por supuesto. Adelante." Anna tomó una profunda respiración antes de hablar.
"Bueno, es sólo que he notado que a veces pareces un poco...distante. Y yo sólo quería saber si hay algo que te preocupa o si hay algo en lo que pueda ayudarte."
Elsa se sintió abrumada por la amabilidad de Anna y se tomó un momento para responder. "No es nada personal, Anna. Simplemente no soy muy buena conversando. Pero estoy agradecida de que quieras ayudarme." Anna sonrió dulcemente. "Eso es lo que hacen las amigas, ¿no? Ayudarse mutuamente. Y si alguna vez necesitas hablar o simplemente un poco de compañía, estoy aquí para ti, Elsa."
Elsa sonrió ligeramente ante el comentario de Anna. "Sí, supongo que sí", respondió. "Pero, en serio, estoy muy agradecida por todo lo que hiciste hoy. Los arreglos florales estaban hermosos y ayudaste a que el evento fuera un éxito".
Anna sonrió ampliamente. "¡Oh, no hay problema! Siempre es divertido trabajar contigo, Elsa. Además, ¿cómo no disfrutar de un evento con vista al fiordo? ¡Es una maravilla!".
Elsa asintió con la cabeza, pero en su interior se sentía un poco incómoda. No sabía qué más decir, así que simplemente se mantuvo en silencio por unos momentos, mirando hacia el horizonte.
Anna, por su parte, notó el silencio incómodo y decidió tomar la iniciativa de nuevo. "Bueno, supongo que debería irme ya", dijo ella, levantándose de su asiento. "Fue un día agotador y necesito descansar un poco".
Elsa y Anna caminaron hacia la salida del centro de convenciones. El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte y la brisa marina soplaba suavemente en sus rostros. Elsa sacó las llaves de su coche y le ofreció a Anna llevarla a su departamento.
¿Te importa si te llevo a casa? - preguntó Elsa.
Claro, gracias Elsa. - respondió Anna sonriendo.
Durante el trayecto, las calles de Arendelle comenzaron a iluminarse con las luces de la noche. La conversación entre ambas se fue desvaneciendo poco a poco, hasta que se quedaron en silencio.
Elsa se sentía nerviosa, no sabía qué decir. Anna por su parte, se sentía cómoda en el silencio.
Gracias por llevarme a casa, Elsa. Nos vemos pronto. - dijo Anna antes de salir del coche.
Sí, nos vemos pronto. - respondió Elsa sonriendo.
Anna le dio un beso en la mejilla a Elsa y salió del coche. Elsa se quedó en su lugar, sintiendo la suavidad de los labios de Anna en su mejilla. No sabía qué pensar, pero sabía que algo en su interior había cambiado desde que conoció a Anna.
