Capítulo 31 : Orígen, Parte 1.
7 de julio 2018. 8:01 AM.
Abriendo los ojos una vez que sintió los rayos del sol colarse por la ventana de su departamento, Ken bostezo y se levantó de la cama ya que tenía varias cosas que hacer ese día.
Lo primero y principal, hoy tenía el exámen de ingreso que diría si ingresaría a la Universidad de Tokyo a la carrera de ingeniería química por lo que tenía que tener la cabeza bien centrada y no distraerse con ninguna otra cosa.
Después de eso, debía volver hacia el hospital en donde estaba internada su madre y ayudarla con varias cosas ya que ella no podía hacerlo por si misma.
Una vez termino de desayunar y estando listo con su mochila, Ken salio de su departamento y camino por el pasillo del edificio hacía el ascensor, que vio abierto ya que una chica pelimorada de lentes había entrado primero.
El joven observó como la chica apretaba los botones del ascensor ya que la puerta estaba cerrándose, por lo que corrió para tratar de llegar pero no lo había logrado.
Como no quería perder tiempo, bajó por las escaleras rápidamente.
Tendría un largo día.
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8 de julio, 2018. 8:01 AM
Esta vez que despertó con mas tranquilidad, había rendido su exámen que le darían el resultado en un par de días y su madre estaba feliz al haberlo visto en el hospital, por lo que no había apuro para levantarse.
Pero como él no era una de esas personas que les gustaba quedarse en sus casas sin hacer nada, decidió salir a correr.
Tras un buen desayuno y con su ropa deportiva puesta, Ken salió de su departamento y se dirigió al ascensor, que nuevamente se estaba cerrando ya que la misma chica pelimorada estaba dentro.
Ken nuevamente corrió para tratar de llegar al ascensor y la chica volvió a apretar botones para evitar que se cierre pero nuevamente esto había fallado.
- Escaleras otra vez, sirve para hacer ejercicio. - río el joven.
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14 de julio, 2018. 8:01 AM.
Faltaba poco para que le den el resultado del exámen y su madre en el hospital parecía que estaba cada vez mejor.
Ella era lo único que él tenía en esos momentos, por eso agradecía que aquellos dias donde todo parecía estar poniendose en su lugar.
Al salir de su departamento después de desayunar ya que otra vez aprovecharía para salir a correr, lo vió abierto con la misma chica de lentes pelimorada que ya veía hace varios días.
Cuando vio que se empezaba a cerrar, corrió hasta que por fin pudo estar dentro al detener con sus mismas manos la puerta del ascensor.
- Esta vez parece que lo logré. - dijo Ken riendo un poco agitado mientras se apoyaba contra la pared del ascensor.
- Ya me estaba poniendo nerviosa que nunca lo lograrás. - contestó la pelimorada.
Ella apretó el botón hacía la planta baja y el ascensor comenzó a descender.
- Nunca te había visto aquí. - hablo Ken. - es decir, no hasta hace un par de días.
- Oh si. - dijo la chica un poco nerviosa ante la mirada de él. - mi familia por trabajo siempre se mueve de un lado a otro, vivía aquí en Odaiba hace unos meses y ahora estamos de vuelta.
- Entiendo. - sonrió Ken para quedarse callado.
- ¿Y tu? ¿Por que siempre pareces tan apurado? - río la pelimorada.
- Tengo varias cosas que hacer, pero por suerte ya se están arreglando. - sonrió Ken.
Finalmente, el ascensor ya había llegado hasta la planta baja.
- Simplemente quiero evitar usar las escaleras. - río Ken. - pero me sirven para hacer ejercicio que es a lo que voy ahora.
- Entonces deberias agradecerme que te hice quemar varias calorías durante estos días. - también reía ella.
Ambos bajaron del ascensor mientras reían llamando la atención de varias personas que estaban ahí en el edificio.
- ¿Y tu? ¿Por que siempre a la misma hora me encuentro contigo? - preguntó Ken.
- Tengo que llegar rápido a la cafetería para trabajar, también después tengo que estudiar. - respondió. - quiero ser una chica Independiente por más de que mis padres siempre me quieran ayudar.
- Estamos parecidos entonces. - dijo Ken mirando la hora de su reloj. - es mi hora de empezar a enterenar por lo que tengo que dejarte, y por cierto, ¿Cual es tu nombre?
- Yolei. - sonrió la chica.
- Muy bien Yolei, nos volveremos a ver. - dijo Ken con una sonrisa que la dejó un poco colorada para despues salir del edificio y empezar su trote.
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20 de julio, 2018. 18:49 PM.
Ya era costumbre ahora para Ken cruzarse con Yolei cada vez que salía del edificio, esa chica le caia bastante bien ya que tenía una actitud que le lamaba mucho la atención, como una mezcla entre timidez y algo explosivo.
Ya estaba saliendo del Hospital tras ver a su madre y el joven se subió a su moto que esa misma mañana había sacado del taller ya que le estaban haciendo reparaciones y estaba a punto de emprender camino hacia su casa, pero pudo notar como en la cafetería frente al hospital se encontraba la pelimorada con un adorable traje de mesera que lo hizo sonreír.
Bajo de su moto y entro a la cafetería para sentarse en una mesa.
- Si, digame que desea. - dijo Yolei, pero sonrió al ver que Ken era el que estaba ahí. - ya parece que me estas siguiendo.
- Vivimos en el mismo edificio asi que eso no se puede saber. - sonrió Ken. - aunque esta vez admito que te vi aquí y no pude evitar entrar.
- Entonces si puedo decir que me estás siguiendo. - río Yolei. - muy bien, dime que es lo que quieres.
- Bien... - Ken no sabía si decirlo o no, ya que hace poco conocía a esa chica y las únicas charlas que habían tenido hasta ese momento eran las de el ascensor y cada vez que se cruzaban en el edificio, pero de todas formas sentía que Yolei era mas especial de lo que aparentaba. - tengo la moto allí afuera y queria saber si...
- ¡Si! - dijo Yolei casi gritando. - es decir, no, o mejor dicho si pero no quise decir que no y en realidad es un si y también...
- Creo que te estoy entendiendo. - río Ken. - y a la vez no.
- Salgo en media hora de aquí. - dijo Yolei sin que se le traben las palabras y armandose de valor. - puedes llevarme hasta casa en moto.
- Vaya, me has quitado las palabras de la boca. - sonrió Ken.
Esa sonrisa, Yolei no podía contra la sonrisa de ese chico.
- Pero bueno... si no quieres...
- Si si quiero. - dijo Ken, esta vez el poniendose algo nervioso. - quizás no debi apurarme en todo esto, es decir, nos conocimos en un ascensor hace un par de días y... tan sólo estaré ahí afuera con mi moto esperandote.
Tras esa media hora en la que Ken se había quedado esperándo, Yolei salió de la cafetería ya sin su delantal y vestida sencilla pero de todas formas bonita.
- Solo tengo un casco, asi que tu lo usaras. - dijo Ken entregándole el casco color azul igual que la moto a Yolei. - primero tiene que ser tu seguridad.
- Si que sabes dar muy buenas impresiones. - sonrió Yolei colocándose el casco. - ¿Me veo bien? - preguntó poniendo sus manos en la cintura como si fuera una modelo.
- No. - respondió Ken en tono de broma, pero inmediatamente notó como la chica se tensaba al haber escuchado eso. - lo siento Yolei, estaba bromeando porque creia que... lo siento, supongo que ahora...
- Ahora tendré que conducir yo. - dijo la chica sacándose el casco y dandoselo otra vez. - me ofendiste y ahora te voy a demostrar como soy.
Y era eso lo que a Ken le llamaba la atención de esa chica, como de esa timidez pasaba repentinamente a querer llevarse el mundo por delante.
- Solo espero que no choques mi moto. - dijo Ken poniéndose el casco. - recién hoy la volví a recuperar.
- No te preocupes, te aseguro que se manejar muy bien.
Fue la chica la que se subió primero a la moto y él se sentó en la parte de atras rodeandole la cintura con los brazos, cosa que provocaba escalofríos en la pelimorada.
- Sostente bien muchacho. - sonrió. - el viaje empieza.
Gracias por leer, espero que les haya gustado.
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Nuevamente gracias, nosss vemosss.
