46ª. Abriendo la puerta menos esperada.
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Aclaración:
Los personajes no son mios.
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Esta es una nueva versión de " Cuando una puerta se cierra...". Hasta cierto punto las dos historias serán identicas, después las dis se separarán.
No es una historia apta, voy a tractar temas que puede que no gusten, di no es de su agrado dejen la historia.
En uno de esos temas estoy muy sensibilizado como explicaré al final de la historia.
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La joven se dirigía a la estación , todo por lo que luchó se había venido abajo. Huía hacía una nueva vida
Al que consideraba su prometido, el hombre que seguiría con ella su tradición centenaria de cocinar los mejores okomiyakis de Japón, se había casado.
Ranma Saotome se iba a casar con Akane Tendo, ese hombre había preferido continuar la tradición patena de las artes marciales, a ser cocinero.
Al principio pensó que Ran- chan era obligado a casarse con Akane, después pensó que se casaba por pena con esa chica. Pero al verlos hablar de casarse tan ilusionados, al verlos como se miraban, descubrió que esos dos chicos realmente se amaban.
Ella pensaba que era amistad lo que sentían, al vivir juntos tenían una amistad fraternal, pero se descubrió que hacía meses que los dos tenían citas desde hacía tiempo. Todas esas peleas eran un engaño para ocultar la verdad, que eran amantes.
Ella misma descubrió que al menos una vez por semana los dos jóvenes desaparecían, disfrazada los siguió. Se montó en el mismo tren que ellos. Esos dos jóvenes creyéndose a salvo, se abrazaban, sonreían, y peor se besaban.
Para ella fue un golpe muy duro, pero lo peor estaba por llegar. Los dos jóvenes bajaron una estación, habían viajado durante una hora. Se dirigieron en una dirección. La perseguidora se dio cuenta que conocían el camino, ¡no era la primera vez que hacían ese camino!.
Ukyo tuvo un mal presentimiento, que se cumplió cuando vio a los dos jóvenes entrar a un motel. Ukyo estalló en llantos, y salió corriendo de allí deseando no haber seguido a la pareja.
Corrió sin rumbo, estuvo varios días vagando sin rumbo, hasta que sucia, andrajosa, con la ropa hecha girones, enseñando más de lo que una joven decente debe mostrar, llegó a su restaurante. Nada más entrar vio una carta. Su camarero la dejaba, una tal Mariko, que una vez se enfrentó a Ranma, se enamoró de él. Y ese chico huyó con ella, meses después esa pareja eran los más cotizados modelos de Japón. Se casaron dos años después, él había abandonado el vicio de vestirse de mujer en público, aunque se rumoreaba que a Mariko le gustaba verlo con trajes femeninos en la casa que compartían.
A Ukyo la acabaron de rematar, la habían traicionado por partida doble, no tenía a nadie. Como una autómata se desnudó, metió lo que fueron sus vestimentas y ahora eran sucios trapos, los tiros a la basura, esas cosas no servían ni para hacer trapos para limpiar.
Miró su sucio cuerpo, para que se iba a bañar si nadie la iba a querer, para que comer, beber o dormir. Lo mejor era dejase morir, nadie la quería, nadie se iba a preocupar por ella, nadie la lloraría.
Reprimida y destrozada se dejó caer al suelo, y pensó en reunirse con las otras dos chicas.
¿Kodachi? ¡No!, fue detenida después de atacar a una rivales de su escuela, quería eliminarlas antes de que se celebrara la competición. Fue internada en un manicomio cuando vieron que esa joven estaba algo neurótica y era un peligro para quien se opusiera a ella.
¿Shampoo? Menos, últimamente la había visto, ¡transformada en gata! Juraría que cada vez era más gata que persona. ¡Si hasta la había visto cazar pájaros y ratones! La seguían gatos y ella no los rechazaba, si seguía así pronto sería una auténtica gata.
¿ Ella misma? No, con ella misma no podía contar, en el estado en que estaba no valía para nada. Su Ran- chan no la quería, la había dejado por otra. Todo por lo que luchó durante más de diez años no sirvió de nada.
Cuando le exigió explicaciones a su Ran- chan.
-Tú y yo sólo somos amigos- Ranma estaba molesto por el comportamiento de su amiga- no te debo explicaciones, ni a ti ni a nadie.
-¡Pero estás con ella porque tu padre y el suyo lo prometieron, ¡os prometieron a la fuerza!
-Eso fue al principio, pero con el tiempo los dos empezamos a sentirnos atraídos, los dos nos amamos desde antes que tú llegases- el chico lo dijo delante de sus compañeros, para que alguien como él, tan tímido, reconociera amar a Akane debía haber pasado algo muy fuerte- y en cuanto a tratos entre padres- la miró- lo mismo se puede decir de tu padre y el mío.
Ukyo sintió como su supuesto prometido le devolvía la pelota, la atacó con sus mismas palabras.
-¿Qué te ha pasado? ¡No eres el mismo de siempre!, ¿Qué te ha hecho cambiar?
Ranma se puso serio, en sus ojos vio tristeza, sonrió con tristeza.
-Pasó Jusenkyo, pasó Saffron- Ukyo juraría que una lágrima cayó del ojo de Ranma- pasó Kodachi, pasó Shampoo- la miró con dureza- y pásate tú.
Ukyo entendió. Akane estuvo a punto de morir por culpa de Saffron, y ellas destrozaron su boda con Akane.
Ukyo recordando eso se echó en el suelo y se puso a llorar, lo estuvo haciendo durante horas hasta que agotada se durmió en el suelo.
Despertó horas después, dolorida por haber dormido en una cama tan dura. Miró a su alrededor, ese local necesitaba una limpieza como ella, pero no haría ni lo uno ni lo otro.
Fue a la cocina, abrió el frigorífico y cogió un plato con algo que había cocinado hacia días. No debía estar ya en condiciones para ser comido, pero a ella le importó poco, ya nada le importaba. Dio un bocado a la comida, sabía fatal, pero siguió comiéndose.
Pasó días malos, comiendo comida en mal estado, teniendo mal de estómago y vomitando.
Pasaron varios días más, había adelgazado, no se había duchado, olía fatal, tanto por su enfermedad como por como regresó a casa.
No se había vestido desde que llegó había adelgazado, se miró estaba delgada, sus pechos eran dos colgajos caídos y flacuchos, no tenía ni culo ni cintura. Sus piernas eran tan delgadas que era increíble que la mantuvieran de pie.
Había oído llegar a Ranma y Akane y llamarla, estaban preocupados por ella, pero esa chica no abrió, no los quería ver, no quería ver a nadie.
Se estaba dejando morir, estaba segura que todos cumplirían a Akane por haberle quitado a su Ran- chan.
Y un día cuando la fiebre la invadía, cuando estaba delirando que Ranma volvía a por ella, oyó picar a la puerta y pensando que era Ranma abrió, y la vio.
Shampoo en su forma de gata, estaba muy delgada, la gata miró y entró, se restregó en sus pies, Shampoo era mentalmente una gata, había dejado de ser humana. Ukyo la mojó y esa gata se volvió humana, pero mentalmente seguía siendo una gata, andaba a cuatro patas y maullaba, La chica que fue Shampoo estaba ojerosa y llorosa, no tenía nada que ver con la orgullosa amazona que ella conoció.
La joven china, como gata humana miró a la chica que adoptó como dueña. Se dio cuenta que esa humana desnuda estaba muy delgada, despeinada con el pelo sucio, allí no comería bien. En el fondo de su mente esa gata recordó que Ukyo se vestía como un chico, pero no descuidada si higiene.
Ukyo miró a Shampoo, la vio también desmarcada, sucia. Notó que se movía de forma extraña, como si fuese… como si fuese más una gata que una persona. Shampoo como humana se acercó a ella y se restregó con ella, no como hacía con Ranma, eso aumentó el pensamiento de Ukyo, Shampoo se estaba volviendo mentalmente en gata. Había permanecido tantas semanas convertida en gata que ya no tenía casi nada de humana.
No lo sabía aún, Shampoo había ido en busca de un compañero, e instintivamente la había elegido a ella como su macho, aunque Ukyo era una hembra, Shampoo había ido a ella para seducirla, esa gata en el cuerpo de una mujer quería conseguir a Ukyo como compañera.
Shampoo maulló llamando la atención de Ukyo, intentando seducir a esta, a la cocinera le recorrió una descarga eléctrica por el cuerpo. Por alguna razón se sintió atraída por su rival, ese maullidos le hizo sentir deseos que no debía sentir. Notaba que se estaba excitando sexualmente, por un momento deseó tener relaciones con esa mujer, le costo reprimir ese deseo.
-¡Ayúdame!, ¡sálvame! no me dejes que me acabe de convertirme en gata- le pidió Shampoo, había tenido un momento de lucidez, que no dudaría, notaba que su mente gatuna se iba apoderando de ella- queda tan poco. No me queda nadie, la bisabuela me ha abandonado, Mousse se ha ido con una amiga de la infancia… y Ranma… nos ha abandonado a las dos. No me rechaces o mi transformación en gatita será completa, ya casi lo es. Y tú será una vieja amargada de veinte años.
Ukyo miró a esa mujer, si tardaba en contestar sería tarde, Shampoo se mojaría con agua fría y se convertiría en completamente en una gata.
No quería ayudar a esa gata, se habían peleado cientos de veces por Ranma, pero ahora notaba que ahora estaban hermanadas. Shampoo se estaba volviendo en una auténtica gata, y ella… ella en poco, sería un cuerpo sin mente. Las dos estaban dejando de ser humanas.
Ukyo volvió a mirar a Shampoo, como ella iba extremadamente sucia, despeinada, sin sus moños, cubierta tan solo de una sábana, que encontró en el suelo del restaurante de Ukyo. Estaba esquelética, los pechos de la chica china eran muchos más pequeños que antes.
De repente Shampoo cogió una sabana que había en el suelo, se medio tapó con ella. Se abalanzó sobre Ukyo y la abrazó, y empezó a llorar y a maullar. Ninguna de la dos supo cuando a la chica china le resbaló la sábana y se quedó desnuda. Ukyo no aguantó más y lloró con ella. Las habían abandonado a las dos, no sólo Ranma, si no a cada una el chico que habían despreciado.
Eran dos mujeres desnudas abrazándose, las dos intentándose apoyar en la otra para no caer aún más en la desesperación.
Ukyo miró a Shampoo, esta miró a su antigua rival. Si saber porque, las dos fueron acercando su rostros, cerraron los ojos y se besaron con pasión. Su abrazo pasó de ser un abrazo de compañerismo a ser un abrazo pasional. Las dos cedieron a sus deseos más íntimos
Las dos exploraron con las manos el cuerpo de su antigua rival. No estaban en su mejor momento, pero las dos encontraron el cuerpo de la otra perfecto.
Al separar su labios se miraron, sus ojos brillaban, habían dado el primer paso hacia su salvación.
-Shampoo.
-Ukyo.
Y se volvieron a besar, lo hicieron aún con más pasión. Ya no les importaba los demás, no les importaba el que dirán, no les importaba que de cara a la sociedad fuera una relación prohibida. Ahora sólo importaban ella y nadie más. La gata en la mente de Shampoo quedó destruida, sólo pensaba en estar siempre con la que fue su rival.
Después de besarse varías veces, cuando su pasada rivalidad se había convertido en deseo, Ukyo cogió a su amante y futura esposa y la llevó al baño.
Las dos jóvenes enjabonaron a la otra, entre besó y besó, entre caricias, ninguna sabía de donde les venía ese aprecio, si ambas habían sido rivales hasta hacía unos minutos.
Las caricias fueron siendo más íntimas los besos menos inocentes, se besaron en el cuello, en los ojo,s en los pechos.
Las dos tenían la intimida húmeda y no de agua. Dentro de la bañera fue donde tuvieron su primera relación, las dos eran vírgenes, no lo habían hecho con nadie, las dos llegaron al orgasmo a la vez.
Ya fuera del agua cada una secó a la otra entre caricias, besos y risas.
Y cogidas de las manos subieron a la habitación de Ukyo, que desde ese día quedó convertida en la habitación de las dos. Allí volvieron a hacer el amor, con deseo, con pasión, de forma salvaje.
La noche las pilló agotadas, rendidas…enamoradas, se quedaron dormidas, durmieron bien y a gusto después de mucho tiempo.
Cuando despertaron notaron que estaba amaneciendo, al mirar el reloj vieron que durmieron más de veinticuatro horas, habían acumulado demasiado cansancio, demasiado noches sin dormir hundidas en la desesperación, ahora libres de tanta penas sus cuerpos recargaron energías.
Las dos se miraron, se sonrieron, y se besaron.
-¡Te amo Ukyo!- Shampoo lo dijo de corazón, de verdad estaba enamorada de Ukyo, lo estaría siempre, y no se debía a ninguna poción, ni encantamiento.
-¡Y yo a ti, mi Shampoo!- para ella esa relación tampoco era algo temporal, ni un capricho, era algo que sería duradero, para toda la vida.
Las dos sin vestirse bajaron a la cocina, para que hacerlo sin estaban solas, y sólo vestidas de un delantal cocinaron, comieron, debían recuperar sus cuerpos, sanarlos, después de maltrato a lo que los sometieron debían curar eso delgados cuerpos que ahora tenían, pero también debían sanar sus mentes..
Durante el almuerzo ambas hablaron de ese amor que ahora sentían, no lo notaron como algo nuevo, si no como algo que hacía tiempo que se había ido cocinando. Todas las luchas que tuvieron, todas las trampas a Akane, todo eso fue el germen que fue creciendo hasta crear esa relación. Las dos se dieron cuenta que aunque Ranma y Akane no se hubiesen declarado nunca, ellas sí hubiesen acabado juntas.
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Después de comer, se vistieron, Ukyo le dejó unas vestimentas a su nuevo amor. A las dos les quedaban holgadas esas ropas, habían perdido demasiado peso.
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Pasaron varías semanas, las dos chicas gracias al amor que se sentían, dejaron atrás la pesadilla que vivieron, habían ganado peso, se habían vuelto a entrenar, ya no eran las mujeres delgadas de semanas atrás , y dejaron en el pasado los turbios pensamientos que tuvieron durante semanas, Ukyo logró que su amor ganase la batalla a su parte gatuna, aunque Shampoo durante semanas tuvo pesadillas que se volvía gata para siempre, y que no volvía a ser humana, en esos sueños acababa teniendo como pareja a un gato con quien se apareaba. Se despertaba de esos dueños gritando y asustada, pero Ukyo la abrazaba, y entre los brazos de su amante se dormía tranquila.
Un día salieron a ka calle y se dirigieron al Neko Hanten, sabían que no había nadie. Shampoo cogería sus cosas, y se iría de allí sin dar explicaciones. De ahora en adelante esa chica sería una paria, una apestada. Repudiada por su tribu y su familia, sobretodo por esta. Cuando se supiera su relación con una mujer, sería la vergüenza de la familia, había traído deshonor a la familia, debía ser repudiada, lo sería. Había ido contra las tradiciones y leyes de su tribu. Se encogió de hombros, le daba igual, su tribu podía irse al cuerno, no volvería a una tribu que la obligarían a casarse con un hombre sólo para engredar una nueva generación de guerreras.
Si Mousse se había desvinculado de la tribu ella no sería menos.
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Cuando llegaron al sitio donde la joven amazona vivió durante dos años, lo miró con nostalgia, había sido feliz, mejor dicho pensó que fue feliz. Ahora sabía que todo fue una ilusión creada por las leyes de su pueblo, Ranma nunca sería suyo, debió darse cuenta cuando nada más llegar y ver la realidad, Ranma estaba enamorado de Akane, y está del chico de la trenza.
Su abuela la había obligado a seguir un camino que ahora veía erróneo, Cologne le llenó la cabeza de ilusiones, le ayudó a engañar al chico.
Ukyo miró como Shampoo se quedaba pensativa, sabía lo que estaba pensando su ahora novia, lo sabía porque ella pensaba en algo parecido. Las dos se habían hecho ilusiones con un joven, las dos se dejaron engañar por esas ilusiones creadas por ellas mismas.
Pero al fin, cuando estaban al borde de abismo, cuando estaban a punto de caer al precipicio se salvaron una a la otra.
Daba igual que las dos fueran mujeres, ellas se amaban, y les daría igual la opinión de los demás, el amor había surgido entre ellas, y era más fuerte que la opinión de los demás.
O tal vez ese amor era normal, habían amado a un hombre que se convertía en mujer, tal vez amar a Ranma, había provocado que para ellas ese amor de la una por la otra fuera normal.
Ukyo era feliz junto a su ex rival, como también lo era Shampoo, sabían que no podían casarse jamás, al menos que huyeron a un país donde sí fuese legal la boda entre parejas del mismo sexo, que era prácticamente ninguno. Al menos ella sí podía adoptar a Shampoo, aso para las dos sería como si estuviesen casadas, ya lo habían hablado Shampoo sería adoptada por Ukyo en una semana.
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Las dos chicas vaciaron la habitación de la chica china, se llevaron todo incluso la cama. Las dos registraron el restaurante, cogieron todas pertenencias de Shampoo, la cargaron en un camión y cuando iban a cerrar la puerta apareció Mousse.
El joven iba acompañado de su amiga de la infancia, la hija de uno de los mejores hombres de la aldea amazona, ese hombre se llevó a su hija de la aldea después de la muerte de su mujer, su mujer murió por una enfermedad que en cualquier sitio se hubiera curado, cualquier sitio memos en esa atrasada aldea. No quiso que su hija se criara en esa aldea anticuada.
Mousse supo a que había ido Shampoo, y está a que había ido Mousse, los dos iban por sus cosas, los dos estaban cortando sus lazos con su pasado.
Ninguno pensaba volver a la aldea.
-Shampoo- saludó el chico de las gafas.
-Mousse- revolvió el saludo la chica que había amado en el pasado.
Ninguno tenía nada que reprocharse. Él ya no sentía nada por ella, ella no tenía razón por la que ni insultarlo ni para pegarle.
-¿Estás bien?- la pregunta de él fue sincera- ¿Eres feliz?
I-Si, lo soy mucho, ¿ Y tú?
- También lo soy.- entonces él cambió de tema- tu abuela se ha enfadado mucho. Tanto tú como yo hemos ido contra las leyes.
- No me importa por fin he hecho lo que querido, ahora me rigo por mis leyes, y veo que tú también.
Mousse rió.
-Si, y no seremos los únicos, cada vez hay más gente que abandona la aldea. Somos un mal ejemplo.
-La gran matriarca Cologne- lo dijo con ironía- no podrá soportar que su bisnieta sea un mal ejemplo. Pero su bisnieta Shampoo ya no existe. Ahora soy Shampoo sin parientes en la vida.
-Vendrá a por ti, a castigarte, has cometido un pecado, te has juntado con una mujer, la has vuelto tú mujer- Mousse no la estaba amenazando- es algo que no te perdonaran.
- Estamos juntas- Ukyo se puso a la defensiva- no dejaré que nadie le haga daño.
Mousse se rió, miró a la chica de la espátula.
-Haz lo que debas, defiende a tu amor. Y no te rindas- la aconsejó el chico, miró a Shampoo- defended vuestro amor, no será bien visto por el pueblo de las amazonas. Ellas vendrán por ti, no te pueden dejar ir. Eres la mejor amazona en décadas, te querrán obligar a volver y darles descendencia,- el chico la miró con tristeza- para eso estamos todos, para perpetuar esa maldita e insana aldea. Tampoco vuestra relación será bien vista aquí, estamos en un mundo donde todos el que no sigue las " normas" es repudiado.
La noticia que esas dos chicas eran pareja se había extendido por todo el barrio, se habían dado cuenta que las miraban mal, nadie aprobaba esa relación, pero nadie le diría nada, esas jóvenes eran muy violentas.
Mousse y su compañera iban a entrar a Neko Hanten, cuando el chico se giró.
-Cologne vuelve en cuatro días, viene por ti. Yo y mi novia nos iremos hasta que se vaya. Vosotras deberíais desaparecer también- las miró- Ranma y Akane, y toda su familia lo han hecho.
Esa noticia era nueva para las dos chicas.
-Se han fugado. La vieja prometió venganza, Culpa a Akane de que Ranma no cayera en mis trucos- pensó Shampoo en alto- la perseguirá hasta matarla, también la culpa de que yo me haya vuelto lesbiana, y también culpará a Ukyo. En cuanto cojas mis cosas me iré de Nerima haz tú lo mismo.
Mousse y su pareja entraron al Neko Hanten y Shampoo y Ukyo se dirigieron al Uchan's.
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Las dos chicas se prepararon para huir, lo hicieron días más tarde, cuando salieron a la calle, las esperaba Cologne y varias amazonas, de alta categoría.
-¡Shampoo!, ¡Bisnieta de Cologne, matriarca de las amazonas!- a la joven china le habló de forma solemne una matriarca, la jueza de su pueblo. – has perdido tu categoría, ahora eres una sirvienta. Volverás a China con nosotras donde serás castigada por ir contra las leyes. La mujer que ha compartido el lecho contigo también será castigada.
Shampoo estaba siendo juzgada en publico, como se haría en su pueblo, según las leyes de su pueblo, no tenía derecho a defenderse. Ukyo también sería castigada. Pero las amazonas habían cometido un fallo.
-No iré contigo , me niego a ir- Shampoo contestó en correcto japonés, se negaba hablar en chino no le daría ese placer a su abuela.
-Es tu deber como amazona hablar en chica…- empezó la matriarcae enviada como juez.
-No soy ya una amazona- contestó con calma Shampoo, las demás amazonas la miraron como una hereje, era una hereje- me he nacionalizado japonesa- el murmullo entre las amazonas aumentó lo que dijo esa chica estaba penalizado con la pena de muerte.
-¡Como mi bisnieta debes obedecemos!, ¡debes obedecer las leyes…
-¡Japonesas!- cortó Ukyo- he adoptado a Shampoo ahora es mi hija- Ukyo miró a Cologne- cualquier intento de atracar a mi hija será notificado a las autoridades, si os la lleváis a la fuerza será considerado el secuestro de una ciudadana japonesa.
-¡ Tú no puedes meterte entre mi nieta y yo!- gritó Cologne.
Ukyo se acercó a Shampoo, la abrazó, la miró a la cara, y delante de todos se besaron. Al separarse sin mirar a Cologne.
-Es mi hija adoptiva, ya no es de tu familia, es Shampoo Kounji. Aléjate de ella, aléjate de mi.
Cologne miró a su alrededor, vio su lucha perdida. Había mucha gente mirando, nadie aprobaba la relación amorosa de las dos chicas, pero si intentaba llevarse a la fuerza a Shampoo nadie la apoyaría, todo lo contrario. Las amazonas tenían peor reputación que las dos chicas, por los ataques orquestado por Cologne contra Akane Tendo muchos habían sufrido daños colaterales.
-Nos vamos, pero volveremos- y eso hicieron. Ese día el grupo de amazonas volvieron a su pueblo, pero no volvieron, el consejo de matriarcas votó en contra de traer de nuevo a Shampoo, era un mal ejemplo y alguna jóvenes podrían "contagiarse de su locura"
Dijeron que se comportó como una amazona indigna al no conseguir a Ranma, y por eso fue expulsada. Nadie en la aldea supo la verdad, que Shampoo había comenzado una relación, prohibida por las leyes amazonas, con un una chica. Cologne dio orden de olvidar a su ex bisnieta y todas sus hazañas fueron borrados de los libros de ese pueblo. Se prohibió volver hablar de esa chica. Y las amazonas, como una tribu que seguía ciegamente a sus leyes hicieron caso. Las nuevas generaciones no oirían hablar de Shampoo, que fue condenada al olvido.
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Años después.
Shampoo aunque amaba con locura a Ukyo, sentía la necesidad de volverse gatita y salir a dar una paseo, lo hacia cuando Ukyo estaba de viaje. Pasaba un par de días transformada en gata. No llegaba a la locura que sintió años antes, cazaba pájaros, y otros animales, pero no se dejaba manipular por su sentidos felinos.
No tenía relación con gatos, aunque alguno intentó aparearse, esa gata en ese tema era muy arisca.
Usaba esa forma para ver lo que ocurría en el barrio. Gracias a su cuerpo de gata supo la vuelta de Mousse y su esposa, que estaba embarazada. También vio la vuelta de Akane y Ranma casados y ella con un niño de días, esa pareja eran los campeones mundiales imbatidos, se alegró de verlo, pero tuvo miedo de acercarse a ellos, temía su reacción.
También adquiría el cuerpo de gata por miedo a su abuela, temía que volviese por ella. No sabía que después de la panadería esa aldea quedó muy debilitada, no hubo muchas muertes, pero tardarían unos años en volver a recuperarse. Tampoco sabía que las matriarcas habían perdido su puesto, por la mala gestión de la pandemia y ahora esa aldea era gobernada de forma más justa y sin esas leyes arcaicas.
Cuando volvía Ukyo, ella también volvía, y la recibía como su esposa, con muestras de cariño y amor. Se abrazaban, se besaban y duchaban juntas y hacían el amor.
Ese día volvió Ukyo, había ido a ver a su padre. Iba a que conociera la hija de las dos, la pobre joven había fracasado, su padre la hecho de casa, no quiso conocer a su nieta, para el hombre era hija del pecado, y más cuando supo que la niña nació con la enfermedad hereditaria de la familia.
Una extraña enfermedad que tenían algunos miembros de su familia. Durante años los Kounji habían ocultado al mundo que sufrieran esa enfermedad. Enceraban en habitaciones a quienes la padecían, los ocultaban a la sociedad, no vivían mucho por la mala alimentación y cuidados que recibían. Pero Ukyo no lo hizo, se negó a seguir esa mal sana tradición. Cuidó a su hija, la llevó a los médicos, la enfermedad de la pequeña Rina era una enfermedad rara, sólo la tenían pocas personas en el mundo.
Como Ranma y Shampoo, ella también estaba maldecida, pero su Jusenkyo estaba en los genes, heredados de su padre, transmitidos a su hija. Ukyo lloró desde el nacimiento de la niña, no debía haberla tenido, su familia nunca le habló de esa terrible herencia familiar, de haberlo sabido.
La niña crecía como una niña normal, era una niña normal, pero tendría que ir siempre en una silla de ruedas.
Sabía que la niña sufría, sus compañeros del colegio eran crueles, se reían de ella, Ukyo y Shampoo habían hablado con la directora y las profesoras, pero están tampoco eran buenas personas, criadas en esa sociedad, la hija de dos lesbianas no era bien vista, como su madres dos parias.
Para la sociedad la enfermedad de esa niña era una maldición de los dioses.
Nada más entrar en casa, Shampoo supo la verdad. Después de besarse, la miró.
-¿No has podido hablar con él?, ¿No ha querido saber nada?- era afirmación en forma de pregunta.
-No quiere saber nada de mi. Dice que mi hija es el castigo de los dioses por tener dos madres. Ha denegado de mí- la joven lloraba abrazada a su esposa- ha dicho que mi deber era casarme con Ranma y continuar la tradición familiar.
-¿Qué tradición la de tu familia o la de Ranma? Ranma no quería ser un camarero. Su sueño era ser maestro de dojo.
-Eso le he dicho ha ese viejo. Y él me ha dicho que debía haberlo atado con un hijo.- Shampoo la miró, ahora se asustó con eso, aunque cuando era joven quiso poner en práctica esa idea.
,-Ranma nunca cayó en esa trampa, era tonto, pero Akane siembre lo salvó- lo pensó, y se le heló la sangre en las venas- ¡No era tonto!, ¡Ranma siempre supo nuestras intenciones!, y como no podía hacernos daño , hacía que Akane lo salvará golpeándose y mandándolo lejos.
Ukyo seguía llorando, y fue consolada por Shampoo, la abrazó con ternura y la besó.
La niña observó a sus madres no era la primera vez que veía llorar a sus madres, a ser tan pequeña no entendía nada, aún no comprendía la maldad de los adultos, aunque la había sufrido.
-Mamá Ukyo, ¿Por qué lloras?, ¿Es por que ese señor feo te gritó? – preguntó la niña.- no quiero que llores, ni tú ni mamá Shampoo. Las dos mujeres miraron a su hija. Aunque era pequeña siempre las veía llorar.- 6no quiero que lloréis, cuando sea mayor castigaré a los hombres que os chillan.
Ukyo sonrió con tristeza, ¿ Qué podía hacer una niña, condenada a vivir en una silla de ruedas, y conectada por las noches a una máquina de oxígeno, contra el cruel mundo que ni la miraba, que apartaba la mirada cuando veía a alguien con una discapacidad.
-¡Vamos a parque!- Shampoo decidió que no debían ocultar a su hija. La niña no era un castigo por qué ella y Ukyo fueran pareja. Esa peque era un ser humano como los demás.
Las dos mujeres salieron al parque, ya no se ocultaban, no tendrían porqué ocultarse, no tenían porque ocultar a su hija por parecer una enfermedad rara. Andaban por las xalles orgullosas, de su amor y de tener una hija como la suya.
No esperaban que nadie les hablase, no necesitaban a nadie, sólo el amor que sentían ellas.
Y al volver la esquina se encontraron con Ranma y Akane y un niño.
Los cuatro adultos se miraron temiendo los reproches por el pasado volviesen.
Los dos niños se miraron, se sonrieron.
-Yo soy Saotome, Yusuke Saotome, ¿Y tú?- al niño le gustó esa, niña-cuando sonríes estás muy guapa.
-Yo ,soy Rina Kuonji.- contestó con timidez la niña- y ellas son mis dos mamás.
- Ellos son mi padre y mi madre, pero a veces mi padre se transforma en mi otra madre- sonrió- ¿Quieres venir a jugar conmigo? Soy nuevo en el barrio y no conozco a nadie. ¿Quieres ser mi amiga?
La niña miró a sus madres, y estas dijeron si con la cabeza.
El niño cogió la silla de la niña y la llevó al parque cercano.
Ukyo y su pareja miraron a sus antiguos rivales.
-¿Os apetece tomar algo? – Ranma se ofreció a invitar a las dos mujeres.- Así nos pondremos al día.
Ukyo los miró con vergüenza, supo al instante que esos dos jóvenes no iban a enfadarse por los problemas que le ocasionaron en el pasado, pero en el presente.
-No somos bien vista en el barrio por ser pareja, eso os puede causar problemas-advirtió Shampoo.
-Sabéis que hemos tenido problemas peores que eso- dijo riendo Ranma.-no nos importa lo que la gente opine de nosotros.
-Pero tenemos relaciones sexuales, está mal visto tener relaciones con personas del mismo sexo, y nuestra hija tiene una enfermedad rara.
- Vuestra hija es una persona como la demás. Nuestro hijo cuidará de ella. Este encuentro no es causal. Yusuke vio a vuestra hija el día que llegamos y le gustó. No ha parado de marearnos hasta que por fin la ha conocido.
- Y lo que seáis pareja - Akane se encogió de hombros- nos da igual, somos amigos desde que éramos adolescentes, si os queréis, no tenemos nada que decir- le guiñó un ojo- y lo de tener relaciones entre vosotras... Acordaros que Ranma se transforma en mujer. Lo que vosotras habéis hecho en la cama… yo lo hecho con Ranma y Ranko.
-¡Somos una pareja de tres!- acabó Ranma-si os preocupa las luchas que tuvimos en el pasado con vosotras a nosotros no, hemos olvidado el pasado, si queréis ser amigas nuestras, adelante, no mos openemis- miró a los dos miños jugar-. Si alguien no le gusta veros juntas, ni ver a vuestra hija por estar enferma, sólo le queda una solución- y puso un tono siniestro- si no le gusta lo que ven sus ojos….que se los arranque o que los cierre. Si todos nos arrancamos o cerráramos los ojos por lo que no nos gusta, acabaríamos golpeándonos contra una pared.
Las dos mujeres miraron al matrimonio Saotome, estos les ofrecía su amistad y ellas no la rechazarían.
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Fin
Notas de autor:
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Hola.
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Esta historia es la segunda versión para Ukyo del que pasaría si Ranma y Akane decidieran decir que están enamorados. La primera versión es la de " Cuando una puerta se cierra "
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Aclaraciones:
Aunque ya he escrito algún Akane x Ranko, y he insinuado un Ryoga x Kuno, no pertenezco al colectivo LGTBIQ, pero si por desgracia al de las enfermedades raras.
En España somos unos tres millones de personas teniendo alguna enfermedad rara, no sé la cifras a nivel mundial, y por desgracia nuestros gobernantes, al menos los de mi país, no hacen nada por nosotros y esos que somos muchos petsonas con estos tipo de enfermedad.
Como dato de interes el día mundial de la enfermedades raras es el 29 de febrero en año bisiesto, se celebra ese día al ser un díaxraro, en año no bisieto es el 28 de febrero.
Con esta historia no he querido ofender a nadie, quien se sienta ofendido lo siento, pero tanto las relaciones sexuales como personas del mismo sexo, como las enfermedades raras son cosas reales, y no por cerrar los ojos o mirar a otra parte desaparecerán.
Lo que dice Ranma de arrancarse los ojos es de la película que en España se llamó " El hombre que tenía rayos X en los ojos".
