Capítulo 17


Para Tarú Le


Durante la mayor parte de la tonta misión de recuperar un gato que se había escapado, Naruto estuvo repasando mentalmente las comidas que conocía y rechazándolas porque no le salían bien, o eran demasiado sencillas, o la evidente ausencia de vegetales en la receta le valdría un buen coscorrón de parte de Sasuke.

En cuanto tuvo un rato libre, se paseó por el mercado con la esperanza de que cayera en él alguna iluminación culinaria, pero lo único que ocurrió fue que dio con el cartel promocional de una película de acción que era un remake de otra que había sido famosa en su temprana infancia. Aún recordaba el modo en que todos los niños en la Academia hablaban de ello y cuánto se entusiasmó cuando un grupo que había estado organizando una salida al cine para verla se le aproximó. Creyó que lo invitarían y casi se le salía el corazón del pecho. No obstante, por supuesto, no iban realmente hacia él, sino que él estaba en su camino, nada más. Nadie lo invitó a nada y durante las semanas siguientes oírles comentar con alegría sus partes favoritas le provocaba dolor de estómago.

Y ahora habían vuelto a filmar la misma historia, aunque le habían agregado efectos especiales y se anunciaba que incluía algunas escenas nuevas. Faltaban solo unos días para que la estrenaran por televisión. Por un momento, estuvo cerca de hundirse en la angustia que aquellos recuerdos le habían provocado. Hasta que notó que…

—¡Podría verla en la tele de Sasuke!

Desbordando emoción, mandó al diablo su responsabilidad de aprender alguna receta y ordenó todos sus pensamientos en función de satisfacer el deseo que le había quedado truncado en la niñez. Se anotó un sitio no tan lejano al departamento de su compañero en el que vendían buenas palomitas de maíz, averiguó en qué canal y a qué hora pasarían la película y se preparó una mochila con una muda de ropa y una toalla para bañarse, por si volvía a quedarse dormido.

Solo le faltaba un detalle fundamental.

—Por favor por favor por favor vamos a tu casa a ver esta película, Sasuke, por favor.

Había seguido a Sasuke después de finalizar la misión de aquel día y ahora juntaba sus manos en son de súplica, pero no estaba funcionando. Sasuke estaba cruzado de brazos, con irritación en su rostro.

—Te dije que hoy no puedo.

—¿Por qué no?

—Voy a entrenar.

Algo en su interior se tambaleó. La siguiente pregunta estaba dicha antes de que pudiera pensarla bien.

—¿Con quién te vas a entrenar?

—…solo.

El alivio que lo invadió de inmediato le supo mal. ¿Qué era lo positivo de que Sasuke estuviera tan solo como él? Como fuera, no era el momento para esas disquisiciones. Faltaban solo dos horas para que iniciara el estreno.

—Entonces lo puedes hacer mañana, ¿qué te cambia? Veamos la película, ¿sí? ¿Porfa? —Y puso su mejor expresión de perrito pateado.

Sasuke expulsó el aire con fuerza.

—Eres una pésima influencia, lo sabes, ¿verdad?

—¡Yey! ¡Sí! ¡Al fin veré esa maldita película! —exclamó feliz, mientras se colgaba de su brazo de la pura exaltación.

Aunque refunfuñó, Sasuke le permitió que fueran así gran parte del recorrido y, si bien señaló en más de una ocasión que las palomitas de maíz no estaban incluidas en la buena alimentación de un shinobi, no le impidió comprar el paquete más grande, cuyo tamaño hacía imposible que se lo acabara una sola persona.

Una vez en la casa, prepararon jugo de frutas, arrimaron una mesilla con vasos y servilletas al sofá y se sentaron uno junto a otro. A pesar de sus iniciales comentarios despectivos, no se requirió mucho más que cinco minutos de película para que Sasuke se viera tan atrapado por el argumento como Naruto. Resultó ser en verdad una obra muy buena, no solo entretenida sino también con muchas situaciones emotivas.

Entre estas últimas, destacaban las relacionadas con una subtrama romántica entre el protagonista y una muchacha que inicialmente trabajaba para el enemigo pero que no era mala realmente. Cuando, ya avanzada la película, ambos personajes quedaron atrapados en una cueva durante una tormenta de nieve, la tensión entre ambos era palpable. El protagonista aludió al frío y al peligro de la hipotermia, tras lo cual abrazó a la muchacha contra él.

Fue ese preciso instante cuando Sasuke extendió un brazo contra el sofá y lo dejó caer lentamente sobre la espalda de Naruto, hasta tomarlo de un hombro y presionar para reunir sus cuerpos. El rubio lo contempló desconcertado. Sasuke no apartaba la vista de la televisión, pero estaba levemente sonrojado.

—Yo no tengo frío como la chica esa, ¿eh? ¿Tú sí? ¿Quieres que te traiga una manta? La otra vez vi dónde las guardabas.

Ahora Sasuke sí se volteó hacia él, con una mezcla de humillación y decepción marcando sus rasgos.

—Esto nunca será como en los libros… —murmuró, más para sí mismo que otra cosa. Enseguida lo soltó y regresó el brazo a su lugar, acurrucándose al otro lado del sofá para que sus caderas dejaran de tocarse. Entonces habló más alto—: No es una manta lo que necesito, Naruto. Olvídalo y termina de ver la estúpida película.

"¿Cómo que en los libros?", pensó Naruto, confundido. El evidente enfado de Sasuke no le dejó disfrutar del final de la historia. Tan así fue que, cuando empezaron los créditos y Sasuke anunció que iría a darse una ducha fría (¿antes tenía frío y ahora tenía calor? Muy misterioso), corrió hacia cada una de las bibliotecas que había visto en la casa, preguntándose a qué libros podría haber estado refiriéndose Sasuke.

Si bien al principio no sabía bien qué estaba buscando, cuando descubrió que en varias estanterías había doble fila de libros, no tardó mucho en identificar cuáles eran los que debía revisar, independientemente de si eran o no a los que había aludido su compañero.

La sexualidad en la vida adulta, Sé un verdadero hombre, Reglas de oro del shinobi en la batalla y en la cama… ¿qué clase de textos eran esos? Nunca habría creído que los libros tuviesen algo que decir sobre cómo ser un hombre. ¿Él también debería haberlos leído? ¿En esto, como en todo, Sasuke se le había adelantado?

Necesitaba leer al menos uno. Necesitaba descubrir de qué estaba hablando Sasuke. Y no iba a conseguirlo si volvía a comer hasta quedarse dormido como un idiota. Así que metió uno en su mochila y avanzó hasta la puerta del baño.

—¡Oi, Sasuke! ¡Me acordé de algo que tengo que hacer en casa! ¡Ya me voy! —gritó.

Reconoció las protestas de Sasuke apagadas por el agua de la ducha. Debía de haber estado esperando que se quedara a cenar… pero Naruto estaba decidido. Quería terminar su investigación, por lo que se ató las sandalias en un santiamén y saltó por los techos para llegar más rápido a su hogar.

En cuanto estuvo solo, extrajo su botín de la mochila y empezó a hojearlo. Con incomodidad creciente, leyó algunos fragmentos.

"Un hombre que se precie de serlo siempre está dispuesto y aprovecha la oportunidad en cuanto aparece. Dudar o rechazar el ofrecimiento directo de una mujer, incluso si esta no es especialmente agraciada, te convertirá en objeto de burlas por parte de tus compañeros".

"Debes ser capaz de tomar lo que deseas cuando lo deseas. Si ella se siente con la libertad de decirte que no, significa que no tienes autoridad y que no te respeta".

"Las necesidades de tu cuerpo son fundamentales. No es tu culpa querer satisfacerlas, esta es tu naturaleza y no debes escuchar a quienes las censuran. Ciertas cosas no se hacen en público, pero se hacen de todas maneras".

En un rapto de furia, Naruto arrojó el libro contra la pared. ¿Qué era toda esa mierda? ¿Por qué carajos un hombre debería acostarse con una mujer que no le gustara? ¿Y cómo era eso de que no podías aceptar un no como respuesta? Si quien había escrito esa porquería hubiera conocido a Sakura, descubriría que tampoco él era un hombre, porque ¿quién podría escapar de los golpazos que ella daba cuando la hacían enojar o cuando le sugerían algo que le caía mal?

Argh… ¿qué hacía Sasuke leyendo eso? ¿Así… así era como él creía que eran las relaciones? ¿Estos libros ridículos habían definido sus expectativas? No era raro que creyera que tener un puto diálogo era de niñitas… era un imbécil, Sasuke era un imbécil…

Aunque… aunque Sasuke no era un imbécil. Siempre había sido más listo que él. Suspiró, agobiado; toda la furia escapándosele de pronto. Recogió el libro, se sentó en el suelo y volvió a revisarlo. Sasuke sabía lo que deseaba y trataba de tomarlo… era él quien no tenía idea de lo que quería ni podía anticipar nada de lo que pasaría entre ellos. Era él el que era… poco hombre.

Recordó las veces que había sentido al cuerpo de Sasuke reaccionar, cómo se tensaba, cómo se… levantaba… mientras que su propio cuerpo no hacía nada de eso. A lo sumo, se ponía nervioso.

—Quizás sí estoy fallado… —musitó, echándose para atrás hasta recostarse en el suelo.

Pensó nuevamente en el gesto de Sasuke durante la película. Lo estaba abrazando, eso era lo que intentaba, ¿no? Sí… tal vez Sasuke pretendía luego besarlo, o incluso ir más allá (¿hacia dónde?). Y él había cortado de cuajo sus planes, había arruinado el momento. De hecho, hacía mucho que no le dejaba besarlo si quiera superficialmente. No era que no quisiera hacerlo, pero le daba bronca que Sasuke actuara como si eso fuera lo único importante. Y, además, lo cierto era que le asustaba un poco. ¿Qué tal si se besaban y su cuerpo no funcionaba y Sasuke se daba cuenta?

Apretó los dientes, disgustado con Sasuke, con el libro y consigo mismo. Fuera como fuera, Sasuke acabaría por cansarse de sus visitas si continuaba poniéndole tantos límites. Lo decía el libro, ¿no? Si la chica te quería, no podía luego andar negándose. Bueno, él no era una chica, pero…

Se revolvió el cabello y chasqueó la lengua. Frustrado, tomó una decisión.

—La próxima vez que nos veamos… tendré que hacer algo al respecto de todo esto.


Notas de Autora: ahora Naruto conoce el secreto de Sasuke… aunque no sé si lo está ayudando mucho haberlo descubierto. Más allá de que Naruto experimenta su sexualidad de forma muy particular, creo que es habitual que muchas personas se sientan presionadas a hacer cosas que no necesariamente desean solo porque piensan que eso es lo que se espera de ellas, porque es lo que muestran las películas o lo que dicen los libros o lo que insinúan los mayores… veremos cómo enfrentan Naruto y Sasuke el peso de esas expectativas y si logran a pesar de todo encontrar lo en verdad quieren sus corazones. En fin… de nuevo gracias a Tarú por su apoyo. Y, por cierto, les recuerdo que acaban de borrar mi cuenta de Wattpad, por lo que este fic solo se seguirá actualizando en Ao3 y en FFnet. Les pido por favor que dejen comentarios en esas plataformas. Me encantaría saber si han llegado desde otro lado o si siempre leyeron allí. Ahora sí, me despido hasta la próxima actualización. ¡Espero que este capítulo les haya gustado!