Capítulo 3

Aproximación

_ Siempre fuiste menos intimidante que tu reputación _ Dijo Rose, observando como Demian acariciaba a un pequeño gatito negro en pleno banquete de bienvenida. Lo había encontrado en la estación y se las había ingeniado para ocultarlo hasta llegar al castillo.

_¿Tengo una reputación?_ Preguntó el chico.

_ Los niños de segundo aseguran que fuiste criado por lobos _ Dijo Albus.

_ ¿Parezco alguien criado por lobos?_ Demian había cortado su porción de carne de cerdo en trozos pequeños para alimentar al animal.

Rose esbozó una pequeña sonrisa. Su amigo parecía muchas cosas, pero no un salvaje. Siempre fue educado, se peinaba hacia atrás y podía charlar sobre cualquier tema. Siempre fue hermoso. Observó sus ojos negros y sus pesatañas tupidas. El chico siempre dejaba ver una sonrisa especial, traviesa, como de timador: "Estoy dos pasos delante de tí" parecía decir. Pero ella sabía quién era Demian Volkov mejor que nadie. Dejó caer su cabeza en el hombro del chico.

_¿Qué harás con él?_ Preguntó Ann, visiblemente enternecida.

_ Más te vale ocultarlo para ahorrarnos un interrogatorio de por qué hay un animal en el banquete del Gran Salón _ Dijo Lilly _ No quiero que pase de vuelta lo de la cabra.

_¿Qué sucedió con la cabra?_ Preguntó Demian.

_ Nada _ Se apuraron a contestar Ann y Rose al unísono.

Lilly se encogió de hombros.

_No les gusta hablar de eso _ dijo Albus.

Nadie hablaba del asunto de la cabra hacía años.

_ Bueno_ Aceptó Demian _ Ya lo voy a averiguar. ¿No es cierto, Luigi?

_ ¿Ese va a ser su nombre?_ Preguntó Lilly _ Me gusta.

_ Fue idea de Rose.

La pelirroja asintió con una sonrisa infantil.
El ambiente se sentía un poco pesado. Los estudiantes dirigían miradas de todo tipo hacia ella, una y otra vez. Si bien el panorama era bastante malo, era mejor de lo que había esperado. Lo estaba manejando bastante bien. Las cosas son más simples cuando uno se quita la presión de la reputación, y entiende que ésta es algo exterior. O algo así. En realidad sentía terror, pero eso no cambiaba las cosas: estaba procediendo correctamente.

La pequeña aventura de Rose había desatado una oleada de cuestionamientos a la capacidad del colegio para cuidar y supervisar a sus estudiantes. Es decir, controlar y vigilar, vigilar y castigar, lo que sea.

Esta era una de las tantas veces en las que Rose deseaba no haber escapado nunca. Aunque sabía que, de regresar el tiempo atrás, decidiría hacerlo de nuevo. Iba a ser un año difícil.

_ Rosie _ Llamó Tania Brown, sacándola de sus pensamientos _ ¿Es cierto que vas a colaborar con los profesores?

_Claro _ dijo ella _ Ese es el trato. Yo vuelvo a Hogwarts a cambio de colaborar con la enseñanza en las asignaturas sobre estudios Muggles.

_ ¿No es mucho trabajo? ¿Cómo vas a estudiar y trabajar a la vez? _ Preguntó Jake Thomas.

_ Tengo el giratiempos de mamá _ Respondió.

_¿Estarás en Arte Muggle? _ Preguntó Tania_ Pensaba apuntarme este año.

Rose asintió. Sabía la razón por la que Tania se apuntaba: Demian también iba a estar en esa clase, y ella trataba de conquistarlo desde cuarto año. Pobre chica, pensó, si supiera de la verdadera naturaleza del joven, no intentaría nada con él. El muchacho podía ser a la vez cálido y esquivo, dulce y cruel, como un niño. Demian amaba con la cabeza, casi nunca con el corazón. Su interés en cualquier cosa duraba tanto como el aleteo de una mariposa.

_ ¿Y tu, Demian, qué asignaturas vas a tomar?_ Preguntó Brown.

Demian Volkov rodó los ojos.

_¿Podemos dejar de hablar de la escuela un momento? _ Dijo Demian, cambiando rápidamente el tema _ Vamos a lo importante. Finnigan, Thomas y Longbottom, vengan aquí a pagarme.

Varios estudiantes de la mesa de Gryffindor miraron al muchacho con sorpresa.

_ Rayos _ Dijo Thomas _ ¿Puedes esperar una semana?

_ Tres días _ contestó el muchacho.

_¿Qué significa esto?_ Preguntó Ann.

_ Los muchachos y yo apostamos sobre los resultados del sorteo de casas de los niños nuevos_ Respondió Demian con una encantadora sonrisa _ Gane, por supuesto.

_¿No llevamos ni veinticuatro horas en Hogwarts y ya organizas un maldito mercado de apuestas usando a niños de once años?_ Preguntó Ann.

_ Eres genial _ dijo Rose.

_No es genial _ dijo Albus _ Demian, vas a terminar en la cárcel… de nuevo.

_ La cárcel no es tan mala para alguien que fue criado por lobos _ dijo el pelinegro.

_Es porque no has visto Azkaban _ dijo Lilly

_¿Y tú sí?

_ Si, a los once años .

Rose asintió mirando a su amigo. La historia era parcialmente cierta.

_ Lo que en realidad pasó _ dijo Ann_ es que tomaron fotos para crear un modelo virtual en 3D de la prisión y fingir que un hacker muggle había elaborado un plano de la sociedad mágica, con el fin de extorsionar a algún funcionario idiota del Ministerio y pedirle que abra una tienda de dulces cerca de la casa de los Weasley. El plan era perfecto, pero Albus se puso a llorar y desistimos.

_ No recuerdo haber llorado _ dijo Albus mirando fijamente a su amiga.

Demian soltó una risa

_ ¿Ustedes querían extorsionar funcionarios del ministerio, y el salvaje soy yo?

_ Cuando vives en el medio de la nada te das cuenta de la importancia de las tiendas de dulces _ aseguró Rose, mientras Lilly asentía _ Hablando de dulces ¿Me cubren un rato? Olvidé unos chocolates en mi cartera.

_ ¿Te irás por unos chocolates?¿Sabes que en diez minutos llegan los postres, no? _ Preguntó Albus.

La pelirroja guiñó el ojo y su primo captó la indirecta.

_ Si preguntan, me dio un ataque de nervios y tuve que correr al baño.

_ Que asco _ dijo Demian.

_ … y algo de Azkaban_ Dijo Zabbini, mientras miraba con ojos entrecerrados hacia la mesa de Gryffindor.

Scorpius suspiró pesadamente. El año recién comenzaba.

_ ¿Y éste que hace? _ Preguntó un Slytherin sentado junto a Scorpius.

En rubio tomó aire y lo soltó lentamente.

_ Intenta leerle los labios al grupito de oro porque tiene la ridícula teoría de que Volkov es un criminal _ Respondió.

_ Lo es _ dijo Zabbini.

_ De eso yo sé, me dijeron que fue criado por hombres lobo _ Dijo Cyntia Brouse, una Slytherin que cursaba con ellos desde el primer año.

Scorpius rodó los ojos y miró a su amigo.

_ Hace unas horas estabas seguro de que era hijo de comerciantes _ Dijo.

_ Pero hace veinte minutos Cynthia me vino con la noticia de que estaba organizando apuestas con el sorteo de casas con los niños de primero. El tipo es calculador, sería capaz de cualquier cosa _ Aseguró Zabbini, muy convencido.

_ Pues debió caer en Slytherin _ Apuntó Eric Parkinson _ ¿Cómo no se me ocurrió a mí lo de las apuestas?_ Preguntó, decepcionado de sí mismo.

_ Yo debí caer lejos de ustedes _ Dijo Malfoy, poniéndose de pié.

_¿A dónde vas? _ Preguntó Zabbini.

_ Lejos de sus bobas teorías conspirativas.

_ En el fondo le encantan _ Le dijo Zabbini a Cynthia en voz baja mientras su amigo se alejaba.

Scorpius se dirigía a su habitación. Una de las ventajas de ser prefecto era que podía desplazarse por todo el castillo sin atenerse a las reglas de circulación, es decir, podía andar por donde le viniera la gana, siempre y cuando fingiera estar patrullando.

Otros estudiantes no tenían esa suerte. Ahora ya no estaba permitido retirarse del Gran Salón a la hora de la cena o el almuerzo, salvo que fuera por enfermedad, trabajo con profesores, entrenamiento y demás circunstancias.

A esa regla se sumaba un conjunto de nuevas restricciones presentadas por el ministerio de magia a causa del escándalo vivido el año pasado. Sacudió su cabeza para eliminar los recuerdos que se asomaban a su memoria: Caos, estrés e incertidumbre.

Había sido un período algo incómodo. Implementaron registros de pertenencias todas las noches, interrogatorios y patrullajes extensos hasta la madrugada. Todas las autoridades habían buscado culpables, señalándose unos a otros, en ausencia de explicaciones claras. Fue tedioso vivir todo aquello, y todo por culpa de ella.

El chico volvió al presente. Deseaba recostarse en su cama unos minutos. Al menos media hora.

A medida que avanzaba, detectaba que en los pasillos se escuchaba el eco de los pasos de algún otro estudiante. Él habría jurado que ningún prefecto se había levantado del banquete. La situación le llamó la atención y decidió seguir aquel ruido. Después de todo, debía justificar su presencia allí.

Caminó hacia la dirección donde el sonido de los pasos se hacía más fuerte. Por el tipo de trayecto, el muchacho asumió que el estudiante iba en dirección hacia la lechucería, lo cual era bastante raro ¿Arriesgarse a romper las reglas por una actividad que se podía realizar en horarios de circulación normales? No tenía mucho sentido.

El ruido de los pasos iba en aumento, por lo que Malfoy supo que se estaba acercando. Fue en ese momento que distinguió una figura femenina que reconoció al instante. Era Rose Wasley.
Apenas podía notarse el rojo de su cabello, y la túnica de Hogwarts cubría su cuerpo, pero él sabía que era ella. Era inconfundible ante sus ojos. En sus manos tenía un paquete el cual miraba atentamente.

La situación le parecía ilógica ¿Qué hacía enviando correo a esa hora? Rose Weasley siempre traía algo extraño con ella. El comportamiento de la joven nunca terminaba de encajar: esa era una de las razones por las que le inspiraba desconfianza.

En ese instante quiso recordar cuál fue el momento que dió inicio a su enemistad. A pesar de que intentaba negarlo, su relación con ella no constaba de una simple indiferencia antipática. Era una suerte de ritual maligno, de guerra continua, de paz intermitente y rivalidad.

Pero ni siquiera ese estado de guerra que mantenía con la muchacha había sido tan molesto y extenuante como la locura de las autoridades escolares el pasado año, los escándalos de prensa, la suspensión de actividades recreativas y la vigilancia continua.

Y allí estaba la culpable de todo: Rose Weasley, que caminaba sin hacer demasiado ruido, como si la gravedad no ejerciera efecto en ella (ella diría algo como: "La gravedad no es una fuerza, Malfoy, los paradigmas han cambiado y bla bla bla bla bla ")

Procuró seguirla sin que ella lo notara. Sus intenciones ya no eran asegurarse de que todo estuviera en orden: quería joderle la noche de alguna forma. Se sentía sospechosamente justiciero hoy.

Rose caminaba de forma apresurada por los pasillos de Hogwarts. Si llegaba a tiempo a la lechucería podría volver al gran salón sin que notaran su ausencia. Teniendo en cuenta que aún faltaban los postres, tenía tiempo.

Observó el pequeño sobre sellado en su mano. Debía ser enviado desde la lechucería del colegio esta noche porque era el único momento en el que las autoridades no registraban la correspondencia en busca de "irregularidades". Y la razón era que, como no se podía ir a la lechucería después de las seis de la tarde, no había ninguna autoridad.

Los hechizos de protección no eran un problema: Demian y ella habían trabajado en cómo eludirlos. Solo se necesitaba creatividad y una computadora del 2005.

Era fácil. El evento de la activación por presencia física de hechizos de protección sucedía porque en el mismo diseño del hechizo determinaron previamente aquellos elementos que estaban destinados a resistir, detectar o expulsar. Para cada tipo de hechizo de protección existe una fuga: había que estudiar la estructura del programa y crear el virus.

Y hablando de virus…

Rose entendió que, antes de realizar su cometido, era necesario encargarse de algo.

_ ¿Se te ofrece algo?_ Preguntó.

_ ¿A mí?_ Se escuchó la voz de Scorpius Malfoy a unos metros de ella en el pasillo _ Tú eres la que se ha retirado del Gran Salón en plena bienvenida.

Rose suspiró. Ya le parecía sospechoso que las cosas estuvieran saliendo tan bien. Miró fijamente al muchacho. Había pasado un año desde que se habían visto por última vez. El último encuentro que tuvieron no había sido agradable.

_ ¿Por qué? Creo que pueden comer sin mí _ dijo la pelirroja, alzándose de hombros.

Scorpious soltó una risa sarcástica.

_ Tienes un gran sentido del humor, podrías ir a contarle chistes a la directora en cuanto te reporte.

_ ¿Qué eres, policía?

_ Soy prefecto, Weasley _ Respondió Malfoy, con falsa amabilidad _ Y podría reportarte.

Rose inclinó la cabeza a un lado. Era similar el gesto que hacían los perritos bebés cuando no entienden algo. Pero Scorpius sabía que ella entendía muy bien las circunstancias.

_¿Reportarme a quién y por qué razón?_ Preguntó la chica.

El chico rodó los ojos.

_ No te hagas la estúpida. No puedes estar aquí.

La joven se llevó un dedo a la mejilla.

_ ¿Quién dice que es ilegal levantarse de la cena? ¿La constitución nacional?

_ Es legislación escolar nueva, ya sabes, lo agregaron cuando una gryffindor escapó de la escuela hace un año ¿Tú sabes algo de eso?_ Preguntó Malfoy, sarcásticamente.

La pelirroja puso una expresión pensativa.

_ ¿Qué es una legislación? ¿Un género literario turco?

El joven arqueó las cejas.

_ Ya caíste en la demencia.

_ Por suerte, de otra forma sería imposible aguantarte.

Al chico se le escapó una sonrisa. Era como volver a los viejos tiempos.

_ Imposible es hablar contigo.

Rose negó con la cabeza.

_ Nunca has intentado hablar conmigo _ Dijo.

Si lo había hecho. O eso era lo que Scorpius recordaba.

_ Porque eres insufrible _ Contestó, con una tono de voz menos agresivo del que pretendía utilizar _ ¿Vas a la lechucería? ¿Pensabas romper las reglas por algo tan aburrido?_ Preguntó, observando el sobre que la joven llevaba en su mano izquierda.

_ Bueno, hay que estar aburrido para seguir a una chica por los pasillos en pleno banquete de bienvenida ¿Te quedaste sin amigos?_ Preguntó Rose, cruzándose de brazos.

_No, esa eres tú, yo hago mi trabajo _ Dijo el rubio, con una pequeña sonrisa burlona _ ¿Cómo te dió la cara para volver al sitio donde todos te odian?

_ Vivimos en una sociedad en la que hay que educarse para trabajar _ Respondió ella con una falsa sonrisa.

Scorpius conocía muy bien ese tono de burla condescendiente. Weasley lo usaba a menudo.
_¿No deberías estar más preocupada por cuidarte la espalda?

_ Mis problemas te preocupan más que a mi _ Contestó levantando levemente la mirada hacia el techo y negando con la cabeza en un gesto de resignación. Suavizando el tono de su voz, dijo _ Deja que los muertos entierren a sus muertos, Scorpius.

Él odiaba cuando Weasley usaba su nombre de pila. La chica dió media vuelta para continuar con su camino.

_ ¿A dónde crees que vas, Weasley? _ Preguntó el rubio _¿Te olvidaste que te sorprendí escabulléndote como una asquerosa rata? Ahora mismo podría llevarte con McGonagall.

La chica se detuvo. Se giró nuevamente para enfrentarlo.

_ ¿Por qué seguimos haciendo esto?_ Preguntó la joven _ Siempre es lo mismo contigo ¿Qué sentido tiene?

El chico frunció levemente el seño y la observó con detenidamente. Quitando su nuevo corte de cabello, no había cambiado mucho en un año. Todo seguía en el mismo lugar.

_¿Vas a llamar a la policía o no? Hazlo o no lo hagas, pero decídete rápido _ dijo ella.

_ Está bien, se me ocurre algo mejor _ El chico esbozó una sonrisa burlona, mientras se acercaba lentamente a ella. Cuando se encontraba solo a unos centímetros de su cuerpo, y señalando el sobre que Rose tenía entre sus manos, dijo _ Voy a darte la oportunidad de elegir entre una detención o...

_¿O qué?

_El sobre _ Dijo Scorpius finalmente.

_ ¿Cuál sobre? _ Preguntó la chica.

_ No te hagas la estúpida _ dijo Scorpius, hastiado.

Rose alzó los hombros.

_ Tengo un sobre del pago de impuestos.

El rubio le dirigió una mirada tan siniestra que la joven por un momento temió que la maldijera.

_ Ese truco no te va a funcionar ahora. El sobre o verle la cara a McGonagall _ extendió la palma de su mano _ ¿La vas a decepcionar luego de haber hecho que mintiera por ti para que vuelvas a estudiar?

Eso era una gran mentira.

McGonagall nunca había mentido por ella. Había sido un largo proceso que los medios de comunicación solo simplificaron una y otra vez, agregando mentira tras mentira. Rose hizo una respiración profunda.

_ Puede que lo haga _ Dijo finalmente con una sonrisa _ Gracias por la idea.

_ Estoy perdiendo la paciencia contigo. Voy a contar hasta tres _ Dijo alzando un dedo _ Uno.

_¿Vas a ser tan infantil?

_Dos.

_ Está bien _ dijo Rose con tranquilidad, entendiendo que la situación excedía su control _ Disfrútalo. Lamento que tus padres nunca te hayan dado atención.

Y entonces, gentilmente, la chica le extendió el paquete. Scorpius la recibió y se alejó de ella.

_ Un placer hacer negocios, Weasley_ dijo Scorpius con una sonrisa.

_ La broma es para tí _ dijo señalando el sobre _ Eso no es Shakespeare amigo.

El chico rodó los ojos.

_ Me aburres _ Dijo _ Ahora lárgate.

Rose rodó los ojos, para luego darla la espalda y volver a paso apresurado al gran salón.