8.000 años después…. ¡Wenass! Pues después de una muy mala racha personal, vuelvo con la historia, no he podido actualizar en todo este tiempo porque tanto física como mentalmente, no me he encontrado bien, pero bueno, eso es cosa del pasado y prefiero dejarlo ahí ^^, vamos con la continuación ^^.
AVISO: este capítulo contiene Lemon, ya sabéis lo que tenéis que hacer si sois menores y los que sois mayores podéis pasar y disfrutar del +18 xD.
Love Live no me pertenece.
….
Miyakojima 26 de diciembre, 21:10 de la noche del sábado.
Hanayo se encontraba sentada como un manojo de nervios en la sala de espera, la joven solo tuvo que pronunciar el nombre de Sakamaki Reiji para que la secretaria la hiciera un hueco en el mismo día, llegando a tener la cita a las 21:20 de la noche, un tiempo del cual le quedaba bien poquito…
- ¿De verdad está segura de hacer esto? Todavía podemos irnos Hanayo-chan – la hablo Kotori preocupada mientras veía como salían mujeres desconsoladas de la sala donde tendría que entrar la pequeña.
- …no… - murmuro la pequeña muy bajito y completamente asustada – pero… es lo mejor… - respondió apagada y mirando ese vientre que no iba a crecer.
- Hanayo-chan, creo… creo que podríamos coger cita para otro día y así pensarlo mej… - las palabras de Kotori fueron interrumpidas por otra persona.
- ¡¿Koizumi Hanayo?! – llamo un joven hombre con una bata blanca.
Kotori y Hanayo se miraron por unos segundos, el tiempo de arrepentirse se había acabado, ya era el turno de la pequeña.
- E-Espérame aquí Kotori-chan – la dijo Hanayo con una temblorosa voz.
- Por favor Hanayo-chan…
Hanayo se levantó de su asiento y sin terminar de escuchar a la peligris se dirigió hacia donde estaba el doctor esperándola.
- ¿Koizumi Hanayo?
- Así es doctor, soy yo
El doctor la dedico una cálida sonrisa mientras que caballerosamente se apartaba hacia un lado – pase joven, primero la explicare todo el procedimiento y desp… - sus palabras fueron interrumpidas por un jaleo que había en la entrada de la clínica.
- ¡KAYOCHIN! ¡¿Dónde estás Kayochin?! – gritaba Rin en la entrada de la clínica y esquivando a varios guardas de seguridad que querían agarrarle y sacarle del lugar por alertamiento público, sin embargo, el pequeño era más rápido y ágil que los cuatro guardias que querían placarle - ¡¿Kayochin donde estas?! ¡Soy tu estúpido novio! ¡Por favor respóndeme!
- ¿Rin… - la pequeña miro a Kotori con el ceño fruncido, no sabía si estaba alucinando debido al miedo o de verdad estaba escuchando al pequeño – Rin-kun? – pregunto a la mayor.
Kotori se levantó de su asiento y desde ese mismo lugar echo un vistazo hacia la entrada, confirmando sus orbes que de verdad se trataba de Rin, un Rin que se estaba escapando por debajo de los brazos de un guardia y corriendo se metió en la sala de espera.
- ¡Aquí estas! – se fue a acercar a su chica cuando dos hombres consiguieron pararle.
- ¡Sacad a este mocoso de mi clínica, está asustando a mis pacientes! – dijo el joven doctor enojado.
- ¡No me voy a ir de aquí sin ella! – contesto Rin furioso con ese hombre y mirando fijamente a su nerviosa novia - ¡Y con mi hijo vivo!
Hanayo sintió como le dio un vuelco al corazón al escuchar aquellas palabras que tanto deseaba de escuchar, llegando a soltar un mar de lágrimas de felicidad por los ojos, mientras que Kotori miraba con orgullo al pequeño pelinaranja que al fin abrió los ojos y por suerte fue a tiempo.
- No le escuches Koizumi Hanayo, tu decisión ya la has tomado, vamos adentro – dijo el doctor a la pequeña indicándola el interior de la sala, sin embargo…
- No – hablo con firmeza Hanayo – me voy con él – sonrió – y con nuestro hijo – dijo muy segura y acercándose a Kotori para coger sus cosas y salir corriendo de aquel lugar donde nunca tendría que haber entrado.
- Volvamos a casa – la hablo tiernamente Kotori entregándole sus cosas a la pequeña y dirigiéndose hacia aquel Rin al que ahora le estaban sujetando entre 4 guardias, el pequeño era bastante inquieto…
- ¡Kayochin! – con bastante astucia y agilidad, Rin se consiguió soltar de aquellos gorilas y abrazo con pasión a la pequeña – lo siento – empezó a llorar – lo siento mi Kayochin, he sido inmaduro y un…
Hanayo correspondió el abrazo de su chico y con un tierno beso en su mejilla lo interrumpió – ya está Rin-kun, no miremos hacia atrás – le dijo en un consolante tono de voz y aferrándose al tembloroso cuerpo del pequeño, a pesar de entrar como una tormenta a la clínica, Rin estaba llenito de nervios por dentro y cuando al fin localizo a la pequeña y pudo ver que llego a tiempo, dejo salir todos sus nervios hacia afuera llegando a temblar más que un tierno cachorrillo.
Kotori miro a su alrededor y se puso bastante nerviosa al ver que tenían la atención de absolutamente todo el mundo, incluido la de los guardias – chicos… - se acercó a la tierna pareja - ¿Podríais seguir en casa?
Hanayo y Rin se separaron y confirmaron con sus orbes como eran el centro de atención, algo que era lógico después de la escena de un ágil gatito pelinaranja escapando de cuatro hombres…
Rin cogió la mano de Hanayo – …lo siento tanto… - volvió a repetirla en un arrepentido y bajito tono de voz.
- Insisto… - hablo Kotori sujetando del brazo a los dos pequeños - ¡¿Podéis seguir en casa?! – dijo nerviosa mientras arrastraba a los dos pequeños fuera de la clínica.
Rin y Hanayo volvieron a ser una pequeña y adorable pareja que parecían disfrutar de su reciente reconciliación mientras Kotori les arrastraba hacia el coche, Hanayo paso de estar temblando, con dudas y triste a estar feliz, una felicidad compartida con un pelinaranja que se sintió aliviado al saber que aquello que tanto había estado negando seguía con vida y desarrollándose dentro de la pequeña, para Rin su pequeño ya estaba fuera de peligro y ya no habría que temer nada a excepción de sus familias…
Dos horas más tarde…
Los jóvenes llegaron al fin a casa, los tres habían tenido un día largo y querían descansar, pero sabían que primero tenían que pasar la factura a Nozomi…
Arriesgándose a una buena bronca, Rin le conto todo lo que paso a la mayor, pero para sorpresa de los tres, no recibió ninguna bronca, más bien al revés, Nozomi abrazo a los tres jóvenes y les dejo irse a descansar sin darles un sermón o algún castigo, aunque antes tuvo que contarles lo que sucedió con Nico, a Kotori la pidió que ayudase en este tema, sin embargo a Rin y Hanayo les pidió mantenerse al margen, ellos debían de centrarse en esa criatura y cuidar que el embarazo fuese bien, debido a que los primeros meses de embarazo eran los más peligrosos para la criaturita, Hanayo y Rin se negaron a obedecer, sin embargo el carácter de la mayor les hizo cambiar de opinión en seguida, o eso dieron de entender a Nozomi…
- Al menos un problema ya está solucionado… - murmuro Nozomi mientras veía como esos tres jóvenes se encaminaban a los dormitorios – ahora solo falta… - una voz la interrumpió.
- Nozomi – la llamo Nico en un suave tono de voz y apoyado en el marco de la puerta del salón.
- Are, hablando del demonio – se giró con una enorme sonrisa hacia el pelinegro.
- ¿Podemos hablar? – pregunto sin moverse del sitio y viendo como Nozomi se acercaba picarescamente a él.
- Aara… - llego hasta donde estaba Nico y se paró enfrente suya – eso no se pregunta Nicochi, siempre estoy disponible para ti – le dijo en un picaresco tono de voz y acariciando lentamente el rostro del sonrojado pelinegro.
Nico sujeto la traviesa mano de Nozomi y aun teniendo su rostro sonrojado, cambio su semblante a uno bastante serio – necesito hablar sobre mis sent…
- Nicochi – interrumpió una seria pelimorada - ¿Te has decidido?
- No, todavía no… - soltó la mano de Nozomi y dejo que le siguiera acariciando – pero necesit…
- Entonces no tenemos nada de qué hablar Nicochi – le dijo con una enorme sonrisa y acercándose al rostro del pelinegro, Nozomi sentía la necesidad de besarlo, desde hace días venia sintiendo cosas extrañas cuando miraba a Nico después de haber estado con Erena, unos sentimientos que se iban desplomando mientras que otros iban creciendo, ese rostro que tanto había amado por años ya no la removía sus entrañas como antes, mientras que otro rostro la empezaba a remover hasta el último órgano que tenía en el cuerpo.
Nico frunció el ceño y llevando sus dos manos a las clavículas de Nozomi, la paro en seco – no tomare ninguna decisión hasta que tú y yo hablemos – la dijo en un tono firme y seguro, llegando a calar profundamente en una pelimorada que se puso tan seria que hasta se apartó por voluntad propia del ojicarmin, cosa extraña en ella.
- Esta bien Nicochi – se cruzó de brazos y se apoyó ella también en el marco de la puerta, quedando a poca distancia de Nico mientras los dos se miraban fija y seriamente – hablemos – le dijo en un serio tono de voz.
``¡Ma-Maldición! Acabo de perder toda mi valentía…´´ pensó Nico al ver a la pelimorada tan seria y mirándole tan fijamente, había que temer a Nozomi si se enojaba - y-yo… - suspiro notoriamente y soltando un notorio gruñido cogió toda la valentía que necesitaba – he estado pensando mucho en mis sentimientos y he decidido aclararlos por el bien de nosotros, no quiero herir a ninguna de vosotras y tampoco quiero hacer como Eli – siguió manteniendo la mirada a Nozomi aun poniéndole bastante nervioso, el rostro de la pelimorada era impoluto, por mucho que hablara, no hacia ningún gesto que le indicase que iba por mal camino con ella – p-por eso decidí entender a mis sentimientos y…
- ¿Ha funcionado?
- Mas o menos, sé que con Erena – sintió algo extraño Nozomi al escuchar el nombre de la pelivioleta de los labios de Nico - me confundí bastante, en poco tiempo se volvió alguien muy importante para mí – se cruzó el también de brazos y reposo su cabeza en el marco mientras hablaba con una cálida sonrisa sobre Erena – y eso me…
- ¿Qu… - frunció Nozomi el ceño – qu… - ``¡¿Qué me pasa ahora?!´´ - quieres a Erenachi? – pregunto con el tono algo bajo, hasta hace días esa pregunta la habría soltado con picardía, pero ahora esa pregunta salió en un tímido tono esperando una respuesta que estaba segura de que no la iba a gustar y lo peor era que no sería por Nico, si no por la chica de ojos verdes.
- Si, pero… - su sonrisa se volvió más amplia – ese cariño que tengo por ella es más especial, es como – desvió su mirada hacia el interior del salón – una hermana
Nozomi sintió un enorme alivio en su interior, sin embargo… - aara Nicochi, uno no se acuesta con sus hermanos – no pudo evitar soltar sus típicas perlas…
Nico se sonrojo notoriamente - ¡YA LO SE! ¡E-Esto me he dado cuenta hace poco! – se defendió Nico de esa acusación.
- ¿Entonces que vas a hacer con Erenachi? – pregunto Nozomi sonriendo, aunque su tono sonaba bastante serio.
- Seguir solo con nuestra amistad, igualmente, ya hablé con ella sobre nosotros
``Así que esa fue la conversación que escuche aquella vez´´ se quedó bastante pensativa mientras recordaba aquella conversación ``el amor no está hecho para mi…´´ recordó aquella frase que le dijo Erena a Nico con bastante tristeza ``más bien, no has encontrado a la persona que debe valorarte como mereces Erenachi…´´ apretó sus brazos con fuerza – continua Nicochi, ¿Qué más aclaraste ahí dentro?
Nico soltó un cansado suspiro – aclaré bastantes sentimientos hacia ti y hacia Maki, pero… no conseguí aclararme sobre a quien es a quien de verdad amo… - murmuro apenado.
- Cuando en el corazón hay dos personas… - también dirigió Nozomi su mirada hacia el enorme y vacío salón – es difícil distinguir los sentimientos hacia uno u otro… pero en verdad, solo se ama a una sola persona… - respondió la pelimorada en un bajo tono y entendiendo ahora la lucha interna del ojicarmin.
Nico siguió sonriendo ante el entendimiento con Nozomi, con ella sentía que podía entenderse muy bien, aunque ese entendimiento no era por la nobleza y simpatía de la ojiturquesa, más bien era porque a ella la estaba pasando lo mismo, con la diferencia de que la pelimorada era muy consciente de cada sentimiento que crecía en su interior – eso es exactamente lo que me sucede, no consigo distinguirlo, he intentado compararlos e incluso he pensado en cosas extrañas, pero cuando pienso en lo que puede sufrir una de vosotras por mi culpa… - llevo una mano a su pecho y miro con mucha pena a una pelimorada que no le estaba mirando – me cierro y no quiero seguir pens…
- Nicochi… - interrumpió la pelimorada en un serio y bajo tono de voz sin apartar su mirada de aquella esquina donde estuvo parada toda la tarde Erena - ¿Cuáles son esos sentimientos que tienes hacia mí?
- Y-Yo… - ``¡No te acobardes ahora pedazo idiota!´´ se regañó mentalmente el pelinegro – hay algo que deberías de saber antes… - aparto de nuevo su mirada al ver que Nozomi seguía sin mirarle – me enamore de ti el primer día que nos conocimos… - lo dijo del tirón y con su rostro sonrojado.
``Si hubieras dicho esto antes…´´ Nozomi cerro sus orbes y soltó un pequeño suspiro - …
- Y-Yo quería declararme, pero tú siempre andabas jugando con todos, incluso estuviste con Eli dos veces… - se quedó en silencio durante unos segundos - y yo… yo no quería entrar en tus juegos, yo quería ser el único para ti y no un amante más, así que… así que decidí no…
- Nunca… - abrió lentamente sus ojos y bajo la intensa luz de la luna llena, miro de reojo y algo enojada al pelinegro – habría jugado contigo y menos cuando correspondía tus sentimientos
- … - Nico agacho con culpa el rostro y deslizo sus brazos para apoyarlos sobre el marco.
- Sin embargo, de nada sirve ahora ese pasado – sus orbes turquesa brillaban intensamente bajo esa natural luz que entraba por el enorme ventanal – ahora céntrate solo en el presente, eso es lo único que me importa
- Lo se Nozomi, pero… - agarro con fuerza el marco – necesitaba decirte eso porque… - cogió algo de coraje – porque todo el tiempo que estuve enamorado de ti, sabía lo que sentía y lo que eran esos sentimientos, l-los cuales son los mismos que siento ahora por Maki, mientras que a la vez por ti sient…
- Déjalo Nicochi, no sigas… – interrumpió Nozomi agachando su rostro y cubriendo sus oscuros orbes con la sombra de su cabello – ya lo he entendido…
- No, espera… - dejo su apoyo y se puso por delante de la pelimorada – no he terminado de expl…
- …esto ya me cansa… - Nozomi llevo una mano al cuello de la camisa de Nico y le atrajo a ella con bastante fuerza – escúchate bien y deja de dar tantas vueltas Nicochi
- Ya lo hago y no entien…
- ¡No lo haces Nicochi, nunca te escuchas! ¡Porque si de verdad lo hicieras, esto estaría solucionado desde hace años! – recrimino con razones la pelimorada.
Nico frunció el ceño enojado y sujetando con sus dos manos las muñecas que le tenían agarrado la enfrento - ¡No es tan fácil Nozomi! ¡No quiero haceros daño! ¡No quier…
- ¡El daño ya está hecho desde hace mucho tiempo! ¡Abre de una maldita vez esos ojos y deja de ser un maldito crio Nicochi! – le grito una encorajinada ojiturquesa, normalmente estaría más relajada hablando con Nico o incluso se sentiría culpable por hablarle así, pero, en vez de eso, sentía como un peso muerto iba abandonando su corazón mientras a la vez se iba rompiendo, sentía dolor a la vez que cierto alivio, dándose cuenta de que ese eterno amor que sentía desde pequeña hacia Nico no era tan eterno.
- No… no es tan fácil… - siguió insistiendo Nico aflojando su agarre y agachando apagado su rostro al ver esos orbes tan dolidos y furiosos por su culpa, aunque sorprendentemente no había ni una lagrima por ese rostro.
``Quizás… va siendo hora de retirarse y dar paso a su verdadera felicidad… lejos de mi…´´- has dicho que sientes lo mismo que sentías por mi hacia Maki-chan, esas han sido tus palabras Nicochi - soltó la camisa de Nico dejando al fin libre a este – me sigues queriendo, pero no como crees – quiso llevar sus manos hacia el rostro de Nico, pero se aguantó las ganas y las mantuvo en su sitio – te lo voy a poner fácil Nicochi, amas a Maki-chan… - dijo apagada y dando la espalda a Nico, Nozomi estaba cerrando de forma dolorosa una página de aquel antiguo libro que se negaba a terminar de leer, Nozomi se aferró tanto a aquellos sentimientos que tenía hacia Nico que no se dio ni cuenta de que cada año que pasaba sin él, iba apagándose lentamente su amor, un amor que juraba que sentía igual desde el primer día, al menos hasta que apareció cierta pelivioleta y la removió todo por dentro, pero aun así, aunque ya no sintiera igual que antes, no dejaba de ser doloroso para su corazón.
- N-Nozomi esp… - no termino de decir la frase cuando Nozomi termino de subir las escaleras desapareciendo de su visión - … - Nico se dirigió derrotado al sillón y se sentó lentamente mientras se tapaba su pecho con sus dos manos mientras recordaba las recientes palabras de Nozomi ``Amas a Maki-chan´´ - … - bajo su mirada hacia su pecho - ¿Amo a Maki? – pregunto a su galopante pecho, consiguiendo como respuesta una inconsciente sonrisa y una calma en su corazón – eso parece… aunque… - miro hacia la puerta – hubiera preferido darme cuenta de otra manera… - y se sintió culpable de nuevo al recordar como Nozomi le abrió los ojos…
Minutos más tardes en la habitación Nº4…
Erena llevaba casi una hora intentando coger el sueño, por más vueltas que daba le era imposible conciliarse con el sueño, su mente no paraba de viajar en aquel momento donde una irreconocible pelimorada la pedía casi rogando que se quedase más tiempo en Miyakojima, Erena no quería hacerse ilusiones y mucho menos llegar a pensar de que aquella traviesa ojiturquesa pudiera sentir algo por ella, pero ese tono de voz y aquellos ojos, no paraban de taladrarla la cabeza, llegando a pensar que quizás lo mejor habría sido abandonar Miyakojima y volver a casa, pero no podía negarse ante aquella petición y menos al ver el cambio de expresión y de actitud de Nozomi cuando acepto quedarse unos días más…
- …idiota… - murmuro girándose hacia donde solía dormir una Nozomi que no se encontraba en aquella cama - … - alargo su brazo acariciando aquel hueco que dejaba su ausencia – casi… duele más así… - murmuro mientras notaba la falta de una Nozomi que normalmente ya estaría pegada a su cuerpo e intentando manosear en aquellas zonas donde no tenía permiso para tocar ``que estará hac…´´ sus pensamientos fueron interrumpidos por aquella puerta que se abria lentamente, Erena rápidamente cerro los ojos y encogió su brazo dejando aquel hueco completamente libre para la pelimorada, una ojiturquesa que cerro lentamente la puerta y se acercó aquella cama donde solo se sentó y se quedó mirando seria aquella luna llena que hoy relucía tan radiante, Erena al no notar que la cama se movía entreabrió un poco los ojos para mirar que demonios estaba haciendo, ya que no sería la primera vez que se la encontraba encima suya, pero esos actos estaban alejados por completo de lo que sucedía actualmente, se encontró con la espalda de Nozomi y a está mirando melancólicamente la luna llena, Erena intuyo rápidamente que sucedió algo malo con ella, pero no tuvo el coraje de acercarse, abrazarla y consolarla, simplemente decidió darse la vuelta y darla la espalda…
Nozomi ladeo su rostro viendo de reojo la espalda de Erena – buenas noches… - su cabello volvió a envolver sus apagados orbes – Erenachi – la dijo apagada, sabía que la chica estaba despierta y que por alguna razón y seguramente merecida, no quería siquiera hablar con ella sobre su actual estado, Nozomi estaba herida con Nico, pero a la misma vez enojada consigo misma, era consciente de que no toda la culpa la tenía el pelinegro, ella también era culpable de este desastre amoroso, si ella hubiera tenido el coraje de declararse se hubiera encontrado con que era correspondida e incluso todavía hubieran seguido juntos, sin embargo aquello no paso y acabaron apareciendo terceras personas que complicaron unos sentimientos correspondidos durante años, unas personas que consiguieron cambiar y arrebatar sin darse ni cuenta ninguno de los dos aquellos sentimientos que no supieron valorar…
Ahora mismo, Nozomi no sabía si llorar por ese dolor que sentía hacia Nico, o asimilarlo de la mejor manera y centrarse en ese otro sentimiento que florecía por cada segundo que pasaba con esa orgullosa pelivioleta que tenía a su espalda…
Miyakojima 27 de diciembre, residencia Nishikino, gimnasio privado, 03:40 de la madrugada del domingo.
Honoka estaba probando varios sacos de boxeo poniendo a prueba su resistencia y su fuerza, hasta que una dulce voz para sus oídos interrumpió aquel extraño entrenamiento que estaba haciendo a las 3 de la madrugada…
- ¿No deberías de estar durmiendo? – pregunto una castaña apoyada en el marco de la puerta y con una botella de agua en cada mano.
Al ver a Tsubasa el rostro de Honoka cambio por completo dibujando una enorme sonrisa acompañada de mucha ternura en sus orbes azules – me apunto a la pregunta – dijo en un pícaro tono de voz y acercándose a la castaña.
Tsubasa sonrió ante la picardía del pelinaranja, cada vez se iba atreviendo más con ella y eso le gustaba – te la responderé… - se acercó al cuerpo de Honoka y con algo de fuerza le hundió una botella en el pecho – cuando me des tu respuesta – le murmuro en un sexy tono de voz en el oído mientras seguía arrinconando la pobre y fría botella contra el pecho de Honoka.
``¿Otra vez quieres jugar Tsubasa-chan? Pues esta vez me toca ganar a mi´´ su sonrisa cambio a una maliciosa y sujetando la botella giro su rostro hacia el de la castaña – no podía dormir, porque… - acerco sus labios a los de Tsubasa – estaba pensando en ti… - murmuro picarescamente y apartando rápidamente su rostro y su cuerpo de la castaña mientras se llevaba la botella de agua con él.
- … - el rostro de Tsubasa se tiño por completo de rojo y su cuerpo cogió una enorme temperatura ante esas palabras y ese atrevimiento del pelinaranja, ese jugueteo que traía con Honoka desde noche buena era la perdición de Tsubasa.
- En realidad… - Honoka sonrió diabólicamente y dejando la botellita en el suelo, se acercó al saco con el que estaba – mi estado físico no me dejaba dormir – dijo el serio pelinaranja mirando fijamente aquel saco, este era uno de los motivos por el que no podía dormir, sin embargo, lo que dijo antes, era algo que no le quitaba el sueño hoy, se lo llevaba quitando desde hace días…
``Que bajón…´´ pensó Tsubasa recuperando su tono de piel y su temperatura al instante – yo creo… - se acercó a un banquito de madera que estaba justo enfrente del saco donde estaba Honoka – que estas muy bien físicamente – le dijo con bastante picardía en su voz.
Una media sonrisilla se dibujó en el rostro de Honoka, agradecía el piropo de la castaña – no hablo de mi físico, si no de mi defensa, soy bastante malo luchando y sobre todo defendiéndome
- De eso no tenemos nadie ninguna duda – respondió Tsubasa con bastante burla y recordando al pobre pelinaranja todos los golpes que ha recibido en tan poco tiempo.
- Si… bueno, eso… no es algo de lo que este orgulloso – respondió este con un tierno puchero.
- Dejando eso de lado… - cruzo sus piernas y apoyando sus codos sobre su rodilla miro con sus orbes curiosos al pelinaranja - ¿Para qué quieres entrenar? Si es para dar una paliza a Nico, no te preocupes, yo puedo sola – la castaña estaba en plan vacilona…
- Quiero… - miro fijamente el saco de boxeo – quiero aprender a luchar para poder defender a Nico-kun
- … - esa respuesta dejo sin palabras a Tsubasa.
- Yo no soy capaz de hacerle cambiar de opinión, de hecho, las palabras no son lo mío, por eso la única manera que se me ocurre de ayudarle es siendo su sombra – golpeo dos veces con cada puño el saco – si no cambia de padecer, iré con él a ese sitio y si es necesario luchare por Nico-kun o incluso sería capaz de enfrentarme a ese Reiji con tal de sacarle de allí, pero… - fue a golpear de nuevo el saco, pero resbalo y acabo golpeando al aire – como ves, soy malo hasta para pegar a un maldito saco
Tsubasa se acercó y sujeto con sus dos manos aquel saco – esto solo sirve para desestresarte y sacar fuerza, lo mejor es entrenar con gente
Honoka paro de golpearlo y miro confundido a la castaña – eso lo sé, pero… ¿A quién podría pedírselo? Todas las chicas que estais aquí dais miedo, mientras que los chicos… - se quedó pensativo imaginándose entrenar con Nico, Rin o Umi, con el pelinegro podría ser mortal para su físico, con Rin no se lo tomarían ninguno de los dos en serio y con Umi… con el peliazul siquiera se vería entrenando con él, gracias a Tsubasa, Honoka ya no sentía ningún rencor hacia Umi ya que se dio cuenta de su falta y de que debía de ser el quien se disculpara y el que diera el primer paso con Umi, pero sabía que el peliazul no le iba a perdonar tan fácilmente y mucho menos aceptar a entrenar con el – creo que mejor me quedo con el saco – dijo en un bajo tono de voz y preparándose para golpear el saco, sin embargo…
Cuando justo fue a golpear de nuevo el saco de boxeo, Tsubasa paro como una experta de la UFC y con una sola mano ese golpe – entrena conmigo – le dijo seria.
- ¿Eh? ¡EEEH! ¡¿C-Como lo has…?!
- La ventaja de ser pobre, aprendes a defenderte – respondió la bromista castaña y soltando el puño del pelinaranja.
``Tsubasa-chan da mucho miedo…´´ empezó a salir sudor por toda su sien, la castaña no solo tenía más carácter que todo m's junto, sino que también parecía una luchadora de la UFC…
- Venga – sonrió cálidamente – entrena conmigo Honoka-kun, así los dos estaremos preparados para lo que venga
- C-Creo que tú ya estas preparada – respondió este con la voz temblorosa.
Tsubasa soltó el brazo de Honoka y se descalzo para estar más cómoda – solo se lo básico, pero si lo pulimos juntos, podremos defendernos bastante bien – se puso en pose defensiva y con un dedo le indico a Honoka que se acercase.
- E-Esto… ¿Qu-Que quieres que haga? – la pregunto confuso al ver como la seria y sonriente castaña iba en serio.
- Es más importante defenderte que golpear, si tienes una buena defensa, podrás golpear al rival sin dificultad – volvió a mover sus dedos indicándole de nuevo que se acercara a ella – así que vas a intentar golpearme y después yo haré lo mismo contigo
- ¡No voy a golpearte! ¡¿Y si te hago daño?! No me lo perdonaría en la vida – murmuro eso ultimo con dolor, aunque la notoria risa de la castaña le dejo aún más confundido…
- Seguramente acabaras tu con más dolor – respondió la risueña chica enojando y provocando a Honoka – te defiendes peor que un niño de dos años, de hecho, ahora mismo un niño te daría una paliza
Noto Honoka como todas sus venas se hinchaban – está bien, acepto tu oferta – se descalzo y se acercó lentamente a Tsubasa – pero no te quejes si te hago daño – dijo con su herido orgullo saliendo a flote…
- No creo que eso pase – y respondió esta con su tono burlón todavía en alza.
- Bien, allá voy…
Honoka cerro su puño derecho y se lanzó a golpear a Tsubasa, la cual de un solo manotazo aparto su puño, el pelinaranja se sorprendió ante semejante reflejo, pero no se paró y con su puño izquierdo intento golpearla fallando de nuevo, la castaña sujeto el brazo izquierdo de Honoka y rápidamente levanto su pierna hacia el costado de Honoka…
- Si estuviéramos peleando de verdad, te asestaría este golpe, caerías al suelo y te remataria – le dijo sonriente mientras bajaba su pierna sin llegar a impactar en la piel del ojiazul.
- L-La culpa es tuya, me has distraído con tu belleza – hablo sonrojado y apartando su rostro de la castaña.
La cual se sonrojo y bajo su guardia - …
Honoka dibujo una diablesca sonrisa y ágilmente se escapó de Tsubasa, colocándose a su espalda y sujetándole de los dos brazos la hablo bajito – si estuviéramos peleando de verdad – la devolvió sus palabras - ya estarías perdida
- Eso ha sido muy sucio… tramposo – mascullo Tsubasa con un puchero.
- Nadie es legal en una pelea – la respondió riendo ante su victoria, lo que no se esperaba Honoka era que Tsubasa sabia demasiados recursos de defensa personal…
Tsubasa oscureció su rostro ocultando así su picara sonrisa, echo una pierna hacia atrás entrelazándola entre las dos piernas de Honoka…
- ¿Eh?
Apretó fuertemente sus brazos sobre el agarre que Honoka seguía haciendo sobre ella y…
- ¡Eeeeeh!
Tumbo con una profesional llave de judo al pelinaranja contra el suelo, zafándose con una tremenda facilidad de la jaula que la hizo con sus brazos.
- No me gusta perder – respondió en tono burlón y dando la espalda a Honoka, sin embargo…
Honoka jalo de la mano a Tsubasa y la tiro al suelo, cayendo esta encima suya – dejémoslo en un empate – y respondió este en tono burlón sujetando por la cintura a la chica, la cual parecía estar cómoda encima de su cuerpo.
- … - Tsubasa miro los labios de Honoka por unos segundos – solo por hoy… - respondió en un bajo tono de voz y desviando su mirada de esos intensos y burlones orbes azules.
Honoka sonrió cálidamente – no me dejes nunca, Tsubasa-chan – la dijo con todo el cariño que llevaba dentro y sorprendiendo a Tsubasa.
La castaña sorprendida abrió los ojos como platos y miro a un pelinaranja que sin titubear y sin pestañear la miraba fijamente y se reafirmaba en sus palabras con una amplia y cariñosa sonrisa – parece que te has golpeado la cabeza, déjame que te vea – quiso llevar sus manos a la cabeza del ojiazul, sin embargo…
Honoka agarro las dos manos de Tsubasa – no me he golpeado nada – y las llevo a su pecho – excepto mi corazón
Tsubasa frunció confundida el ceño – pues eso es peor, podría ser una parada cardiaca o un…
- Te amo – soltó así sin más el pelinaranja, unas palabras llenas de amor y de una inesperada sinceridad que salían desde lo más hondo de su corazón, Honoka no dudo ni un segundo, en el momento en el que esos sentimientos florecieron en él, supo lo que era y lo que tenía que hacer, esta vez no iba a meter la pata como ya lo hizo con Eli y Umi, esta vez era distinto, amaba de verdad a Tsubasa y se lo iba a jugar todo a una sola carta, Honoka sabía que podría ser rechazado o incluso podría jugarse esa preciosa amistad que había crecido entre ellos, sin embargo, no le importaba, no quería encerrar esos sentimientos y esperar a que otra persona viniera y le robase el corazón de esa encantadora chica, había aprendido de sus errores y ahora iba a empezar a enmendarlos uno a uno.
Tsubasa sintió como su corazón se paraba en seco y a los pocos segundos volvía a despotricar como loco, para Tsubasa, Honoka era un libro abierto, podia saber con solo mirarle si mentia, era sincero o incluso si la ocultaba algo y esas palabras, eran lo más sincero que hasta ahora había escuchado - ¿Desde… - frunció sería el ceño y clavando su mirada sobre los serios orbes de Honoka, entrelazo sus manos con los del chico – cuando sabes eso?
- No estoy seguro, pero creo que algo se encendió en mí el primer día que nos vimos, llevo un tiempo sabiendo que sentía algo por ti, sin embargo… - su tono de voz se apagó durante unos segundos – no le di importancia debido a que estaba Eli-chan…
- No quiero saber cuándo florecieron esos sentimientos Honoka-kun, quiero saber exactamente cuando te diste cuenta de ello
- Creo que… - desvió su rostro hacia aquel saco que había machacado durante horas – desde que llegamos a Miyakojima, en concreto… - volvió su seria mirada hacia la castaña – desde noche buena
- ¿Y es verdad lo que sientes?
Honoka frunció el ceño ante la duda de la castaña.
- Quiero decir… - soltó un pequeño suspiro – ¿Estás seguro de lo que es? El amor no es algo que…
Honoka soltó las manos de Tsubasa y agarrándola de la cintura la tumbo en el suelo, colocándose a los pocos segundos encima de ella – estoy seguro de lo que mi corazón siente, Tsubasa-chan – apoyo sus manos en el suelo rodeando la cabeza de la joven – te amo – repitió en un quejido de voz al notar las dudas de Tsubasa, entendía aquella desconfianza después de lo que paso con Eli, pero bien era cierto, que cada persona conocía su cuerpo y sus sentimientos y Honoka sabia de sobra de lo que hablaba.
- …en ese caso… - dibujo una media sonrisa y levanto sus brazos rodeando el cuello del serio pelinaranja – te creeré
Honoka soltó un aliviado soplido acompañado de una pequeña y nerviosa sonrisa.
- Pero… - capto de nuevo la atención de un Honoka que borro su sonrisa ante aquel serio tono de voz – si en algún momento te das cuenta de que has fallado en el cálculo de tus sentimientos, te prometo que te colgare bocabajo en este gimnasio y te usare como saco de boxeo – a pesar de tener una picaresca sonrisa en su rostro, la amenaza de Tsubasa iba muy en serio y su tono de voz se lo dejo bien claro…
Honoka soltó de nuevo esa sonrisa nerviosa – no pasara eso – apoyo su frente con la de Tsubasa – te juro que no pasara eso – la repitió en un tierno y bajo tono de voz.
- Mas te vale – siguió amenazando mientras le acariciaba el cabello como si de un perrillo se tratase.
- Entonces – separo su frente de Tsubasa - ¿tú me… tú… - no le salía la pregunta exacta, quería saber con las palabras correctas por parte de Tsubasa, si en verdad era correspondido o simplemente acepto sus sentimientos sin ningún compromiso hacia él.
Tsubasa dejo de acariciar el cabello de Honoka y entrelazo sus manos rodeando por completo aquel cuello que tan cómodo era para sus brazos – te quiero desde el primer día que nos vimos, Kousaka Honoka – le respondió con ternura y con una enorme sonrisa en su rostro.
Honoka sintió como todas sus penas desaparecían de golpe, ya no tenía motivos para andar amargado, solitario o simplemente odiar a su propio reflejo, por primera vez escuchaba unas lindas y sentidas palabras hacia él, sentía que quería proteger, cuidar y estar con esta chica toda su vida y la única meta que tendría seria cuidar la reciente relación que iban a empezar, Honoka solo necesito esas palabras para madurar de nuevo y volver al camino de la sensatez, o mejor dicho, necesitaba a Tsubasa.
- Eres igual de llorica que Nico-kun – hablo está en un tono bajo y burlesco mientras acercaba el rostro acongojado de Honoka hacia ella.
- N-No estoy llorando, s-solo se me ha metido algo en el ojo – respondió con un puchero mientras se dejaba guiar por la castaña, rozando sus labios con los de ella.
- Así que… - cerro Tsubasa sus ojos - ¿Ahora estamos saliendo? – pregunto en un bajo, pícaro y risueño tono de voz mientras sus labios acariciaban los de Honoka.
- … - cerro Honoka sus ojos - …s-si… - respondió en un débil tono de voz y achicando el poco espacio entre sus labios, besando al fin a esa provocadora chica, la cual entreabrió su boca dejando paso a la lengua de Honoka y fusionando a la perfección sus labios con apasionados besos, mientras a la vez una traviesa mano de Tsubasa abandonaba el cuello de Honoka y se dirigía hacia la cintura de este, metiendo su manos por debajo de la camisa del pelinaranja, sorprendiendo a su vez al chico - ¡T-Tsubasa… - separo unos segundos sus labios de la castaña – c-creo q-que…
- Llevo esperando esto mucho tiempo - Tsubasa atrajo el rostro de Honoka atrapando de nuevo esos labios – así que no vamos a contenernos – le hablo entre pequeños besos mientras le desvestía con una sola mano…
- P-Pero ¿Aquí? – cerro sus ojos ante los jugosos besos que Tsubasa le iba robando cada dos segundos - ¿En el suelo del gimnasio?
Tsubasa aparto su rostro de Honoka dejándole algo de espacio – podemos hacerlo aquí, o podríamos… - dibujo una maliciosa sonrisa, la cual alarmo al pobre pelinaranja – ir arriba y arriesgarnos a que nos escuche Nico las cosas que le vas a hacer a su prima – le dijo en un diablesco tono de voz y acercando sus labios al cuello de un pálido pelinaranja, el cual se imaginó aquella situación con Nico…
Honoka sintió como un enorme escalofrío recorría todo su cuerpo – e-este sitio tiene un toque romántico – cambio rápidamente de opinión…
- Buen chico… - murmuro la castaña subiendo la camiseta de Honoka hasta la cabeza de este – ahora deja de hablar – le quito la camiseta y la lanzo lejos de ellos – y también deja de pensar, que se te da muy mal – le recrimino en un tono bromista y a la vez provocativo mientras dirigía sus dos manos al desnudo pecho del pelinaranja, el cual con media sonrisa quiso reclamar los labios de la castaña, sin embargo, esta le empujo con fuerza de encima suya, dejándole sentado en el suelo – a partir de ahora… - se levantó del suelo y mientras se quitaba su fina camisa de pijama, se sentó encima de las piernas de Honoka – somos dos, ya no estás solo – le murmuro abrazando el cuello del pelinaranja con sus dos manos y besando los labios del chico.
Honoka llevo sus manos a la espalda de la castaña y con delicadeza desabrocho el negro sostén de la chica a la vez que esta pegaba su cuerpo al desnudo torso del ojiazul, sintiendo como sus expuestos senos entraban en contacto con la cálida piel del cariñoso pelinaranja, quien sosteniendo con posesión la espalda de Tsubasa quiso tumbarla con cuidado en el suelo para volver a su ventajosa posición que antes tenía, sin embargo…
La pícara castaña corto el contacto con la piel y los labios de Honoka y volvió a levantarse del suelo, dirigiéndose hacia aquel saco donde minutos antes Honoka lo había maltratado, apoyando su desnuda espalda en la fría tela e indicándole sensualmente al pelinaranja que se acercara a ella, el cual no dudo ni un solo segundo y con una amplia sonrisa se acercó a la juguetona castaña.
- Eres peor que el diablo, Tsubasa-chan - la murmuro bajito y en una tierna voz, mientras apoyaba sus manos en el viejo saco y la mantenía prisionera.
- No… - rio notoria y juguetonamente se escapó de la prisión de Honoka colocándose detrás de él – el diablo no está a mi nivel – le murmuro en el oído y empujando a Honoka contra el saco y seguidamente abrazándole por la espalda, ala vez que sus traviesas manos se dirigían a la goma del deportivo pantalón de Honoka.
- Q-Quiero verte… - hablo Honoka aguantando varios gemidos que querían salir de sus labios, solo el roce de las manos de Tsubasa sobre cualquier parte de su piel, le volvía loco.
- Si quieres verme… - Tsubasa mordió un lateral de su labio inferior y apoyo sus senos en la espalda de Honoka – pelea por ello… - le susurro en un endemoniado y sexy tono de voz mientras que lentamente metía sus manos dentro del pantalón del pelinaranja, el cual gruño a la vez que gimió – de momento… - le daba tiernos besos en el cuello – tendrás que conformarte con el saco… - le susurro después de darle suaves y largos besos en el lóbulo de la oreja.
- Entonces… - llevo sus manos a su cintura y sujeto las traviesas muñecas de Tsubasa – peleemos… - y para sorpresa de la castaña, saco las manos de esta del interior de su pantalón y se giro hacia la chica de ojos verdes, besando apasionadamente esos traviesos labios a la vez que sus manos se dirigían a la cintura de la castaña, la cual se dejo llevar al ver la determinación del pelinaranja, dejando sus manos descansar sobre el pecho del chico y dejando salir ambos jóvenes toda la pasión que tenían atada.
Honoka llevo sus manos a las corvas de las rodillas de Tsubasa mientras que esta se lo ponía fácil, dejándose coger y rodeando la cintura de un pelinaranja que la dirigía mientras se besaban con pasión hacia las espalderas del fondo del gimnasio, apoyando con cuidado la espalda de la castaña entre los barrotes de la espaldera.
El pelinaranja llevo una mano a uno de los barrotes mientras que con otra mano terminaba de desvestir a la castaña a la vez que esta hacia lo propio con él, quedando los dos cuerpos expuestos ante los orbes de cada uno.
Tanto Tsubasa como Honoka se miraron por unos segundos para observar con deseo, pasión y a su vez, adoración el cuerpo del otro, confirmando cada uno en sus mentes, que estaban hechos el uno para el otro.
Honoka enterró su cabeza en el cuello de Tsubasa - ¿Estas… - aun sintiendo las señales de Tsubasa, se paro justo en el mejor momento – segura que quieres hacerlo conmigo? Siempre suelo estropear las cosas – la pregunto en un tímido e inseguro tono de voz, recordando su subconsciente la ultima vez que tuvo intimidad con alguien…
- No estoy segura, es lo que quiero, además - Tsubasa apoyo con cariño su cabeza en el hombro de Honoka – soy experta en juguetes rotos – le dijo en un bromista tono de voz y rodeando la espalda del chico.
Cerro fuertemente esos azules orbes que estaban enterrados en el cuello de la castaña – ni siquiera hemos pasado por los preliminares… - murmuro en un tierno puchero, del cual se escucho una notoria risa por parte de la chica que tenia prisionera entre su cuerpo y la espaldera.
- Ahora mismo, no me interesa el romanticismo – le dio un tierno beso en el cuello - solo te quiero a ti – le dijo apretando sus piernas sobre la cintura de Honoka indicándole de nuevo que continuara con lo que estaban y dejase de hacer lo que tan mal se le daba, pensar…
- Sabes Tsubasa-chan – alzo su rostro chocando sus azules orbes con los verdes de la castaña – creo, que eso es lo que más amo de ti – la confeso antes de reclamar con un tierno y a la vez apasionado beso los labios de Tsubasa, besándose durante largos minutos hasta que una de las manos de Honoka que estaba colocada en la zona baja e intima de la chica le indico que ya estaba lista para el siguiente paso, el cual después de colocarse una gomita, penetro lenta y cuidadosamente a la castaña, quien mordió por puro instinto el labio inferior de Honoka, haciéndole una pequeña herida que con sus propios labios decidió curarle mientras que la cintura del pelinaranja se movía en lentas envestidas durante bastantes minutos, al menos hasta que la propia castaña decidió darle una marcha más, bajando una mano a la cintura de Honoka mientras que la otra mano se la hundia en el centro de la espalda al pobre chico que gemía tanto de dolor como de placer, la chica que tenia en sus brazos era una autentica fiera indomable…
Gemidos de placer por parte tanto de Tsubasa como de Honoka inundaban la enorme y aislada habitación, junto los ruidos de los barrotes de aquella espaldera que parecía que se iba a romper en cualquier momento, media hora de puro placer en las que, ni Honoka, ni Tsubasa parecían cansarse, cuando el pelinaranja bajaba la marcha de las envestidas, la castaña le volvía a encender consiguiendo unas embestidas más salvajes mientras que a la vez se iban besando y en el caso de Tsubasa, mordiendo todo lo que Honoka le ponía al alcance, ya fuese el cuello, los labios o el hombro del que ahora era su novio…
- T-Tsubasa… - gemía Honoka al borde de sus fuerzas – t-te amo… - y gimió por última vez al notar como llego a su clímax a la vez que la castaña con un gemido que ahogo en los labios de Honoka, sintió lo mismo, terminando los dos a la misma vez que el otro y empezando lo que seria una bonita y sincera relación.
- … - la castaña abrazo con pasión el cuerpo que había estado maltratando a base de pequeños mordisquitos – yo también te amo, Honoka-kun – le susurro tiernamente en el oído.
Honoka llevo sus manos a la espalda de Tsubasa y correspondió aquel abrazo a la vez que enterraba de nuevo su rostro entre el cuello de la castaña - …
- Espera, ¿Estas… - frunció el ceño – llorando? – pregunto con medio tono burlón y a su vez preocupada por el pelinaranja.
- …gracias Tsubasa-chan… - mascullo acongojado, pero en un tono feliz – gracias por no darme la espalda aquel día… - recordó el pelinaranja aquel día que rompió el corazón de su mejor amigo a la vez que también se rompía el grupo, sin embargo, la castaña siempre estuvo con él animándole cuando todo el mundo le reprochaba sus acciones.
Tsubasa sonrió con ternura – solo tú pensarías en eso en un momento como este – le hablo con burla en su voz mientras le acariciaba con cariño y consuelo el cabello.
- … - Honoka enterró más su rostro en esa piel tan reconfortante para su corazón, una piel de la que no quería nunca separarse y mucho menos que saliera herida alguna vez, en ese mismo momento, Honoka decidió dar su vida si era necesario con tal de que esta chica no perdiera nunca esa sonrisa con la cual revivió un corazón que estaba hecho cenizas.
Miyakojima 27 de diciembre, residencia Nishikino, 9:30 de la mañana del domingo.
Recién empezaba la mañana para algunos miembros de m´s que remoloneaban en la cama mientras que otros como Tsubasa y Honoka, estaban muertos cada uno en su debida habitación y con dolores por todo el cuerpo debida a la movida noche que tuvieron juntos, tanto la castaña como el pelinaranja tuvieron suerte cuando llegaron a las 5:45 de la madrugada a sus dormitorios ya que tanto Maki como Rin, estaban profundamente dormidos y pudieron esquivar las tantísimas preguntas que hubieran recibido, en especial la castaña, que se libro de un buen interrogatorio de una intensa pelirroja…
Aunque no todos estaban en sus dormitorios, ya fuera dormidos, remolones con las sabanas o peleando con sus sentimientos como cierta pelimorada, había una sola persona que ya estaba completamente despierta en la cocina y preparando lo que parecía más una cena romántica que un desayuno…
A las 8:00 de la mañana, Ayase Eli se levanto de la cama como si hubiera dormido durante semanas, completamente descansada y con las fuerzas y las energías recargadas, desde hoy, Umi volvía a estar libre debido a que Anju cumplió con su parte del trato que hicieron, lo que significaba, que tenia la carta libre para empezar a reconquistar y recomponer una a una las piezas de ese corazón que ella misma destrozo.
La rubia se dirigió a la cocina para preparar un delicioso y romántico desayuno a un Umi que siempre solía ser el primero en levantarse de todo el grupo, algo que así fue…
9:40 de la mañana y el primero en aparecer fue un cabizbajo peliazul, seguía apenado por lo que sucedió con Anju, sin embargo, cuando alzo su rostro al oler ese dulce aroma de mantequilla, sus penas desaparecieron por unos segundos, sus amarillos orbes visualizaron una isla llena de rosas azules, un delicioso y reciente desayuno listo para ser devorado y a una sonriente rubia con una rosa en la mano y mirándole fijamente como si de una presa se tratase, Umi trago pesadamente por unos segundos, pero por suerte, las palabras de Anju se mantenían en su cabeza, la adorable chica solo le pidió una cosa y era que no cediera al primer intento de reconquista de esa tramposa rubia.
Umi aclaro mentalmente su garganta y se dirigió a la cocina, pasando por completo de ese flamante desayuno que tan cuidadosamente Eli había preparado solo para él.
- Buenos días Umi – saludo la picara rubia obstaculizando el caminar de Umi y colocando la rosa enfrente suya.
- Buenos días – cogió la rosa – Ayase Eli – y la dejo en la isla después de apartar con delicadeza a la rubia de su camino.
- He preparado el des…
Cogió Umi una manzana del frutero que estaba en la segunda isla – con esto me vale – y dándole un bocado a la deliciosa manzana, la dio la espalda dirigiéndose de nuevo al piso de arriba.
(Tranquila Eli, Roma no se construyó en un solo día) se animó mentalmente la ojiceleste ante el primer rechazo y planeando su siguiente jugada mientras veía al peliazul desaparecer de su visión, la rubia era consciente de que no sería fácil, sabía que tenía que esforzarse aún más para ganarse de nuevo el corazón del peliazul, algo de lo cual sería un enorme reto para ella, ya que normalmente solo la valía una tierna sonrisa y una penetrante mirada para tener lo que quisiera incluido a Umi, pero ese truco dejo de funcionarla el mismo día que hizo añicos al pobre peliazul y la mejor muestra del cambio fue la indiferencia de Umi en su primera toma de contacto…
…
Oh, primer lemon del Tsubasa x Honoka, una vez que empiezan, no acaban xD, ¡Ah, sí! No celebreis mucho lo de Hanayo y Rin que como os vea feliz los mato, ¡OS JURO QUE LOS MATO! ¡A LOS 3, INCLUIDO AL NIÑO/A! Ale, que a gusto me he quedado, tanto tiempo fuera y lo primero que hago es amenazaros xD, voy bien, empiezo a ser yo xD, solo me falta traer de vuelta a Nanaka y a Reiji y ya me quedo del todo a gusto ^^, eah, muchas gracias por tantos reviews hasta la fecha y por seguir ahí aun estando desaparecida ^^ eso me ha dado la motivación de continuar con la historia, pensaba que después de tanto tiempo no iba a seguir nadie aquí, pero me equivoque ^^ muchas gracias ^^, nos vemos en el siguiente, un saludo a todo el mundo ^^.
