Nadie dijo que ser tutor es facil…
-Aun me acuerdo ese día como si fuera ayer. Estaba con una señora la cual considero tía, estábamos hablando cuando su nieta llego y me pregunto. ¿Oye sabes programar? Recuerdo que me sentí insultado en esos primeros cinco segundos. Literalmente durante la mayoría de veces, le había dicho que yo me dedicaba a la programación. Recuerdo que la miré unos segundos y le dije: ¿Es broma no? Fue una pregunta hecha por mi subconsciente, entonces recordé que la chica es una memoria de pez…me llevé la mano a la cara y solté un suspiro. Sabia en lo que me metería, así que le respondí: olvida lo que dije, si se programación. ¿En qué requieres ayuda?
La pase a ver con mi típica mirada de curiosidad aunque esta no me miro a los ojos, yo solo ignore el hecho y me dijo que quería programar un videojuego. Ahí fue donde dije, bueno don pendejo ya la cago. Volví a soltar un suspiro, creo que, hasta ese momento, había sido el suspiro más grande que había soltado en mi vida.
La chica no dijo nada, sabia que esto era algo muy complicado. Entonces le pregunte ¿Cuánto tiempo tienes? Su respuesta fue rápida, cuatro meses. Ok estaba jodido, entonces para mí, me acorde de un videojuego que deje a medio programar con unos retoques, tal vez y quede. Pensé para mi mismo mientras me ajustaba la gafas.
Acordamos que iniciaríamos en los días siguientes y así fue, empezamos a trabajar poco a poco en su proyecto. Y es así como llegamos a este punto-.
…
-Veamos niña. Hum por lo que veo este código esta mal escrito. Como vez en el ejemplo, escribiste una palabra mal y por eso no se ejecuta el salto-.
-Ahh, vale, vale: ¿Entonces tengo que cambiarlo no?-.
-Dah, obvio que sí, anda hazlo ya con esto terminamos por hoy-. Fueron las palabras del tutor mientras levantaba algunos papeles de la mesa.
-Bien, ya lo hice, ahora soy libre, así que shu, shu-. Fueron las palabras de la chica, obviamente estaba bromeando. El chico la miro unos largos segundos, hasta que decidió hablar…
-Que mala eres…-. Fueron las cortas palabras del chico.
-Buuu eres aburrido-.
-Ya, sabes que es muy raro que me ría-.
-Amargado-.
-Nah-. Mientras hacia el gesto con su mano. -¡Yo! ¡Amargado! ¡Hay que dolor, me duele que pienses así de mí!-. Expreso con sarcasmo el chico mientras hacia los gestos. Obviamente eso hizo reír a la chica. En el otro cuarto, dos adultos mayores miraban la interacción con gracia.
Habían conocido al joven hace tiempo y en un principio pensaron que era casado, ya que la mirada seria y fría que tenía lo decía. Incluso su sobrino militar pensaba que era así, incluso el reconocía esa mirada. La famosa mirada de las mil yardas.
Y el tiempo paso, invitaron al chico al cumpleaños de su sobrina y este acepto. Aunque no se esperaron para nada que el chico fuera algo mayor. Si bien su apariencia decía todo lo contrario. Aunque si bien les pareció raro ese hecho. No se sorprendieron al ver de dónde había heredado los genes. Su madre se veía más joven de lo que aparentaba y vaya que el joven era igual.
Aunque en esa fiesta llevaron a su nieta, la conocían de toda la vida y se sorprendieron al ver como el joven le hablo de la nada y esta entablo conversación con él. Grande fue su sorpresa al verla reír, sin duda el chico era raro y el mismo lo decía a voz alta.
Al parecer poco o nada le importaba las opiniones externas. Era extraño, aunque no por ello menos interesante. El tiempo paso y con ello las convivencias también. Aunque hubo por un tiempo que el joven se desapareció del mapa.
Nadie sabia de su existencia, nadie supo nada de su persona por días. Cuando reapareció, este tenía una mirada mas sería, mucho mas dura que la de antes. Si antes infundía un leve respeto y rareza, esto solo aumento.
La anciana, la cual le dijo que le puede llamar tía. Lo había invitado a su cumpleaños, esta pensó que no vendría, pero si lo hizo. Fue entonces que supo en parte porque no había aparecido, trabajo. Tal vez, no como lo esperaba, era mesero de medio tiempo si, pero al parecer era de narcos. Ahora entendían esa mirada. Tantas cosas…que habría visto.
El matrimonio le daba la luz verde a que el muchacho fuera pareja de esta, aun si este era un poco mayor para su nieta. Aunque al parecer el joven no se daba cuenta de las indirectas, era un caso…
Vieron como ambos jóvenes se hacían cercanos. Es como si estos dos estuvieran destinados a conocerse. Dos gotas de agua similares, solo que con una diferencia…
Uno había sufrido una vida de caos y armonía…
Una había vivido toda su vida en la armonía sin conocer el caos…
-Veo que ya terminaron-. Fueron las palabras de la anciana mientras entraba al cuarto.
-Ah, tía, si, si, ya acabamos. Ya sabe un poco de juego no esta mal-. Fue lo dicho por el joven mientras aguardaba sus cosas en su mochila.
-Veo que se llevan bien-.
-See, bueno estoy acostumbrado a tratar con jóvenes. Soy tutor privado también-.
-Oh eso es nuevo-.
-Si, no tiene mucho que empecé con ello, solo tengo a cinco alumnos, contándola a ella-. Mientras señalaba a la chica.
-¿Son todos mujeres o varones?-.
-Mixto, tres mujeres y dos varones-. Dijo el joven mientras tomaba asiento.
-Oh ya-. La mujer mayor miro a su nieta, la cual tenía el ceño levemente fruncido, esta rio ante la idea que se le vino a su mente. -¿No gustas un poco de café?-.
-Oh bueno, si no causo molestias…-.
-Para nada chico, de lo contrario, eres bienvenido cuando quieras sabes-.
-Oh, gracias, supongo, aunque no merezco tal gesto-. El chico se llevo la mano tras la nuca. Ambas mujeres suspiraron. Del poco tiempo que lo conocían, sabían que ese era un tic nervioso del chico. Y no ayudaba el sentimiento de auto desprecio. De lo poco que les había platicado de su vida. Se ve que fue dura. Aunque les extraña que no tenga rencor a nadie. Incluso el señor que tanto lo hizo sufrir, lo invito a su cumpleaños. Se ve que el no es de los que pueda odiar por completo…
-¿Qué harás despues de esto?-.
-Humm no se, tal vez salir a algún lado, ni yo tengo idea-. Fueron las honestas palabras del chico.
-¿Tienes novia?-. Ante la pregunta directa de la anciana, el joven escupió su café. Casi se ahoga el pobre…
-¿A que se debe la pregunta tía?-.
-Oh por nada en particular, solo se me hace extraño el hecho de que no mencionara ese dato o algo relacionado-.
-Ah ya, bueno, pues no, no tengo novia, ni me interesa y además. ¿Quién se fijaría en alguien como yo?-. Eso ultimo fue dicho con tristeza. Ambas mujeres no sabían que decir. El chico no era el más guapo. Pero si alguien que medianamente resalta del promedio. Además si se le daba la oportunidad de conocerlo…era alguien indicado…
-Entiendo, bueno digo las relaciones a tu edad no son del todo buenas, pero tampoco del todo malas, además siempre habrá alguien que te quiera-.
-Je, a como es la sociedad actual, ya es muy raro encontrar alguien así-.
-Puede ser, aunque puede estar más cerca de lo que crees-.
-¿Eh?-. Dijo el chico al no entender. La mujer suspiro, era un caso…su nieta la tendría difícil.
-Ahora veo porque estas soltero-. Oigan las palabras duelen.
-¡Hey! ¿A que te refieres enana?-.
-¡Ah! ¡Enana! ¡¿A quién le dijiste enana?!-.
-Bruh. ¿A quien más? A la hobit que tengo aquí el frente-.
-Tu denso idiota. Ven aquí-.
-No-.
-Si-.
Y así empezaron a jugar alrededor de la mesa. La mujer mayor miro la interacción con felicidad. Se ve que se habían hecho buenos amigos…
