Estaba mareado.

No, era más que eso. Estaba ebrio.

Era un milagro que aún pudiese mantenerse un pie teniendo en cuenta que no sabía ni dónde estaba parado.

Todo había empezado tranquilo, una copa por aquí y otra por acá y cuando menos se lo esperaba estaba abrazando a Denki y riendo a carcajadas.

No sabía cuánto tiempo había pasado, pero suponía que era muy tarde ya que el dueño del local estaba sacándolos a la fuerza en ese mismo instante. Sero, que era el menos ebrio de todos, se encargaba de pagar la cuenta y de mantener a Mina en pie. Jirou tampoco había bebido tanto, pero él y Denki eran otra historia. Se abrazaban unos a otros, tratando de mantenerse en pie mutuamente, Denki ahora cantaba a todo pulmón una canción que no conocía y él solo seguía riendo, tratando de igualar el ritmo.

— Muy bien, Denki, Jirou te llevara a su casa y yo me llevaré a Mina a la mía. La cosa aquí es quién se llevará a Bakugou.

— ¡Yo me llevaré a Bakugou! — grito Denki arrastrando las palabras — Mi compa no se puede quedar solo, las chicas se lo llevarán y no lo volveríamos a ver.

— ¿Eh? No pienso ir contigo Pikachu, yo tengo mi cama. Es una cama cómoda.

— Muy bien, entonces dame tu dirección te llevaremos ahí — dijo Sero

— ¿Y que ustedes sepan donde vivo y me vayan a ver? Estaré ebrio, pero no soy estúpido.

— ¡Guapo, eso es lo que eres! — grito Mina

— ¡Mina, no! ¡No traiciones a mi compa Sero! ¡Él también es guapo! — volvió a gritar Denki.

— ¿Quién dice que no?! Mi amorcito es caliente y sexy. Pero Bakugou es guapo y tiene una espaldota. ¡Dios! Si la vida me da la espalda que sea la de Kacchan! — grito muy fuerte, luego pensó bien sus palabras y volvió a gritar — ¡Y si me va a empujar que sea a la cama de mi amorcito!

— ¡Okey! Demasiada información — dijo Sero tratando de calmarla.

— Estoy de acuerdo con Mina, quien no querría salir con mi amigo Kacchan ¡Kirishima es un pendejo! — volvió a gritar Denki haciéndolo reír de lado.

— Shhh, cállate animal, te dije eso en confidencia. Además ¿Qué no ves que aún le afecta al pobrecito? — grito Mina sin parar de pegarle con su bolso.

— La verdad yo siempre creí que se quedaría con Midoriya — dijo Jirou de repente. Todos voltearon a verla incrédulos — Ya saben, amigos de la infancia. Friends to Lovers. Del amor al odio hay un paso.

A su mente vino una imagen de Deku y él como parejas y lo único que hizo fue provocarle arcadas.

— Vez, ya lo descompusiste — grito Denki sentándolo en el piso mientras Jirou volteaba los ojos.

— ¿Sabes? No es mala idea, llamaré a Midoriya para que venga por ti. — dijo sacando el celular

— Ni se te ocurra llamar a Deku — dijo, pero Sero no le prestó atención.

— Hola Midoriya soy Sero... Sí sé qué hora es pero tengo un problema... Es sobre Bakugou... No, él está bien. Verás la cosa que es salimos y empezamos a tomar y él, bueno para ponerlo en pocas palabras, esta ebrio... Si yo también estoy sorprendido, bueno dime ¿Crees que podrías venir por él?... Perfecto eso sería geni... ¿Todoroki? ¿Qué estás haciendo con... Bueno, sí y mucho... Si, eso creo... Bueno si lo puedes hacer eso sería genial... Okey espero entonces... Okey adiós. — y colgó. Se quedó en silencio pensativo aun mirando su teléfono.

— ¿Y bien? — pregunto Jirou

— Todoroki enviará la limusina de su familia a llevárselo.

— ¿Shoto? Creí que habías llamado a Midoriya

— Y lo hice, pero él estaba ahí y sonaba molesto.

— ¿Por qué estaría Shoto en la casa del conejito a esta hora? — pregunto Mina

— ¡JAJAJAJA! Yo sé porque — se rio, pero la idea de ellos teniendo sexo le provocó más arcadas.

Pasó casi una hora que le parecieron una eternidad, pero la limusina no llegaba.

— Sero ¿Dónde está ese auto? Tengo que ir al baño — dijo Mina

— Si, ya debería estar aquí. No puedo seguir cargando este peso muerto por más tiempo. — dijo Jirou quien ahora sostenía a Denki que se estaba quedando dormido, mientras Bakugou seguía sentado en una esquina tratando de evitar hacer lo mismo.

— No lo sé, pero no podemos dejar a Bakugou solo. Tal vez deba llevarlo a mi casa.

— Ya dije que no quiero ir a ninguna casa, tengo una cama y ahí es donde duermo. — grito al escuchar de nuevo esa idea.

— Pero entonces ¿Qué? No podemos dejarte aquí, eso sería irresponsable, por favor aguanten un poco más.

— Yo ya no puedo aguantar más — dijo Mina cruzando las piernas.

— ¿Chicos? — se escuchó una voz detrás de ellos, todos voltearon y vieron a Kirishima con una bolsa de compras.

— ¡Kiri! — dijeron todos a coro, mientras él solo se dedicaba a enfocar su vista.

— ¿Qué hacen todos aquí? Son — miró su reloj — casi las 3 de la mañana.

— Kiri ¡Eres mi héroe! — dijo Mina abrazándolo como siempre — ¡Tú te encargas de Bakugou! ¿Okey? Nos vemos mañana.

— ¿Qué? Espera ¿Qué?

— No se diga más. Todos los demás, vámonos — dijo Denki

— La limusina llegará pronto, solo súbelo y lo llevaran a su casa. Gracias amigo. — dijo Sero mientras tecleaba algo en su teléfono.

— Esperen ¡Oigan! — escucho como grito pero al parecer nadie le hacía caso.

Levantó la mirada y por fin pudo verlo mejor. Tenía short y un polo, además de que su pelo no estaba levantado como de costumbre. Había olvidado lo guapo que se veía con el pelo bajo. Sus músculos se marcaban al igual que su mandíbula ¡Dios! ¿Por qué era tan guapo? Kiri lo volteó a mirar y él apartó la mirada. ¿Era idea suya o tenían demasiados silencios incómodos?

— Entonces... ¿Estás ebrio?

— No, tú estás ebrio.

— Ay dios, sigues comportandote como un niño. — lo escucho decir entre dientes.

— ¿Sabes qué? Nadie pidió tu ayuda, lárgate puedo cuidarme solo y sé cómo llegar a mi maldita casa. Imbécil — dijo tratando de pararse pero su cuerpo lo traicionó y se fue de lado casi cayendo de bruces si no fuese porque Kirishima lo agarró. Lo miro a los ojos y luego a sus labios y en su mente solo quería besarlo. Se quedaron así por unos segundos hasta que recuperó su cordura y lo apartó de golpe.

— ¡Aléjate! ¡Suéltame! Puedo pararme solo.

— No, no puedes. Casi te rompes los dientes.

— Aun así, puedo hacerlo yo solo. Ya lárgate de una vez. — Trato de pararse otra vez pero seguía mareado por lo que se sentó de nuevo.

— Me dejaron a tu cuidado, no me voy a ir.

— Más bien te engañaron para que me cuidaras. Se que no quieres estar aquí y seguro debes irte a ver con el policía ese. Así que lárgate, esperaré aquí. Fuera, shu.

— Primero, no me trates como perro, segundo me iba a mi casa y tercero ¿Acaso estás celoso?

— ¿Celoso? ¿Quién está celoso? Tu estas celoso.

— ¿De que estaría celoso?

— Yo qué sé, tú eres el que está celoso.

— De verdad eres increíble.

— Eso ya lo sé, no debes repetirlo.

— ¡AHHHHH! ¡ERES IMPOSIBLE!

— En palabras de Sheldon Cooper, no soy imposible sino improbable.

— ¡NO ME JO...

— ¿Disculpen? — escucharon y voltearon a la vez. — Vengo a buscar a Bakugou Katsuki.

— Soy yo, ya voy — volvió a tratar de levantarse pero fracasó de nuevo, se apoyó en lo más cercano que había y era Kirishima. Lo confirmaba, tenía un abdomen digno de su quirk.

— No te dejaré irte así.

— La limusina ya vino, cumpliste tu trabajo. Lárgate. — se alejó de él, pero de nuevo se mareo, las náuseas volvieron con más fuerza y esta vez no pudo evitar vomitar todo.

— Muy bien se acabó, te acompañare a tu casa.

— ¡Claro que no! — volvió a vomitar.

— ¡Oh por supuesto que sí! Súbete ahora.

— Soy completamente capaz de llegar a mi casa.

— Mírate, no puedes pararte y vomitas cada dos segundos. Además conociéndote vives en un piso elevado y dudo mucho que el chofer te lleve hasta tu casa porque pesas el doble que él ¿Estoy en lo correcto?

Lo miró asombrado ¿Cómo recordaba que no le gustaba vivir en primeros pisos?

— Súbete — dijo firmemente y le recordó cuando estaban en la secundaria y evitaba que hiciera alguna tontería. Gruño por lo bajo pero le hizo caso tambaleándose y arrastrándose por los asientos hasta quedar echado. De algún modo Kirishima logró acomodarlo hasta dejarlo sentado con la cabeza acomodada en la ventana y luego se sentó a su lado. El auto avanzó lentamente y el sueño empezó a apoderarse de él. Se dijo a sí mismo que cerrar los ojos un momento no le haría daño a nadie.

Se despertó apoyado en una pared y pudo reconocer las puertas del frente. Se encontraba en la pared de su departamento, miro hacia un costado y vio como Kirishima revisaba su teléfono y tecleaba los números de su cerradura ¿Acaso lo había cargado los 5 pisos hasta ahí? Kirishima logró abrir la puerta y empezó a guardar su teléfono, decidió hacerse el dormido.

— Blasty, vamos despierta — escucho mientras sentía una ligera sacudida en su cuerpo. Empezó a hacer quejidos para simular que seguía dormido — Oh, vamos viejo tienes que despertar.

Continuó ignorándolo, entreabriendo sus ojos para ver un poco lo que pasaba. Lo vio llevarse las manos a la cara frustrado y mirar a todos lados hasta que se agacho y lo cargó como un niño por el frente, enrollo su piernas por su cintura y puso su cara en su hombro ¿Se estaba aprovechando? Si, pero tenía una excelente excusa y una oportunidad única que no iba a desaprovechar. Olía a brisa marina y carne, muy varonil como él. Le encantaba.

Entraron por la puerta caminando por la sala. Por suerte la puerta de su cuarto estaba abierta y Kirishima pudo llevarlo ahí. Lo dejó sobre la cama y se quejó al sentir la separación de su cuerpo. Sintió como el colchón se hundía a su lado, pero él estaba de espaldas por lo que no podía ver nada.

— Maldita sea ¿Porque es tan difícil? — lo escucho suspirar fuertemente seguido de un silencio. Fue así por varios segundos por lo que creyó que se había ido, pero fue cuando sintió una mano en su rostro que le quitaba el cabello de la frente. Se congeló al sentir su tacto, sus manos estaban frías y era tan suave. No quería que se detuviera, se sentía tan relajante. Pero abruptamente se detuvo.

— ¿Pero qué estoy haciendo? — sintió como el peso se iba y se quedaba solo de nuevo. Sin pensarlo estiró su mano y agarró el brazo de Kirishima, se dio la vuelta y se enrollo a él como un koala.

— Blasty ¿Qué haces? — escucho. No iba a dejar que se diera cuenta que estuvo despierto todo ese tiempo, por lo que solo balbuceo unas palabras sin sentido y restregó su cara con el brazo ajeno. — Vamos Blasty, debo irme — pero eso solo hizo que se aferrara más él. Estuvieron así por varios minutos y él sentía que estaba en el cielo. Eso fue solo hasta que su cuerpo decidió traicionarlo una vez más esa noche.

Unas fuertes náuseas hicieron que se levantara de golpe, liberando por fin el brazo de Kirishima.

— Blasty ¿Que...

No pudo terminar su pregunta ya que se encontraba corriendo hacia el baño con las manos en la boca. Llegando justo a tiempo para botar los últimos estragos de la noche. Pudo oír como Kiri llegaba tras de él y se quedaba en la puerta.

— ¿Te encuentras bien?

— ¿Te parece que estoy bien? — respondió antes de volver a meter el rostro al inodoro. No volvería a tomar en su vida.

— Te traeré agua — dijo y se fue.

Se limpió el vómito de los labios y pudo pararse lo suficiente para alcanzar el lavamanos y enjuagarse la boca, luego volvió a su posición de feto en el piso, hasta que regreso.

— Encontré esta bebida rehidratante, tómala te hará sentir mejor. — dijo estirando la bebida trato de alcanzarla pero su cuerpo no respondía, al parecer noto esto porque se acercó y se lo puso en los labios, esa pequeña botella le sabía a gloria y no se detuvo hasta que la terminó.

—¿Mejor? — pregunto y él solo se dignó a asentir — Vamos te llevare a tu cama. — y lo levantó pasando su brazo por su hombros y ayudándolo a caminar. Llegaron a la puerta y se soltó del agarre. Tenía demasiado calor y empezó a quitarse la camisa y los zapatos al mismo tiempo caminando hasta su cama.

— ¿Qué estás haciendo? — escucho a sus espaldas pero no prestó atención, siguió con su cinturón y se quitó sus pantalones quedando en ropa interior. Ahora solo podía escuchar una respiración profunda y hasta el pasar de la saliva ajena pero se dijo a sí mismo que eran alucinaciones provocadas por el alcohol. Reviso debajo de su almohada un encontró su polo de pijama, trato de ponérselo pero era en inútil, el estúpido polo no quería entrar.

— Estás metiendo tu cabeza en una manga. Deja que te ayude — escuchó que decían cerca de él. Quería protestar y decir que podía solo pero estaba tan cansado que decidió solo dejarse llevar por las manos ajenas que lo sentó en la cama y le puso el pijama.

— Muy bien, ya estas. Metete. — y le hizo caso. Como amaba su cama, era firme pero cómoda, como Kirishima. Todo le recordaba a Kirishima.

Sintió como la presencia de Kirishima se alejaba y volvió a tomar su brazo.

— No, quédate.

— Blasty, son casi las 5 de la mañana. Además yo...

— No en esta cama — lo cortó sin más. Sabía que tenía novio y aunque le doliera como el demonio no iba a hacer nada contra eso. — En el sofá, se convierte en cama, es muy cómoda.

— Blasty yo no creo que sea buena idea.

— Tu mismo lo dijiste, son casi las 5 y los taxis son muy caros a esta hora, además nos dieron el día libre y necesitas descansar. — recrimino apretando su brazo. No quería soltarlo, de verdad que no. Estuvo así luchando con el deseo de dormir hasta que Kirishima acepte su invitación.

— Muy bien, me quedaré. Pero solo si hablamos sobre lo que pasó en la fiesta mañana.

Asintió sin pensar bien en la propuesta, soltó el brazo de Kirishima pero él no se fue de su lado. Cerró sus ojos venciéndose al sueño, no sin antes volver a sentir la mano sobre su pelo y un pequeño susurro.

— Dulces sueños Blasty. Te... — y se quedó dormido.